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domingo, 16 de octubre de 2011

¡INDIGNANTE!


 VISTO EN :AGENCIA FARO -NOTICIAS DE ROMA


El 15 de octubre, los manifestantes asaltaron la Iglesia de San Marcelino y San Pedro, a pocos metros de la Basílica Mayor de San Juan de Letrán. Además de la imagen de la Santísima Virgen, también destruyeron un crucifijo, y causaron otros muchos destrozos. No hay detenidos.



NOTA DE BLOG: PEDIMOS A NUESTROS LECTORES QUE SE SUMEN A ORACIONES EN ACTOS DE REPACIÓN POR ESTOS ACTOS.


Destrozaron “indignados” iglesia y virgen en Roma



Los medios de comunicación destacan la imagen de la virgen destrozada y arrojada a la calle | Foto: AP

 

Notimex / Provincia Roma, Italia.-Un grupo de violentos destrozó una iglesia y arrojó a la calle un crucifijo y una estatua de la virgen, mientras que la basílica de San Juan de Letrán abría sus puertas a los manifestantes que huían de los altercados registrados ayer 15 de octubre en Roma durante la manifestación de los “indignados”.

Los medios de comunicación destacan la imagen de la virgen destrozada y arrojada a la calle como uno de los símbolos de la violencia de los incidentes producidos por varios centenares de encapuchados que se infiltraron ayer en la manifestación de los indignados.
Uno de los portavoces del vicariato de Roma, Walter Insero, se encontraba dentro de la parroquia de los santos Marcelino y Pedro y explicó hoy como “un grupo de encapuchados entró por la puerta de la sala utilizada para la catequesis, pegaron un cártel, y después comenzaron a destrozar todo lo que vieron. Cogieron la estatua de la Virgen de Lourdes y un crucifijo y los tiraron a la calle donde los destrozaron”.
“Un gesto blasfemo y de profanación que no tiene sentido”, añadió Insero, quien explicó que “afortunadamente no consiguieron entrar en la Iglesia, a pesar de que intentaron abrir la puerta”.
Mientras que los sacerdotes de San Juan de Letrán, la más importante de las basílicas de la capital, abrieron sus puertas para dar cobijo a decenas de manifestantes que huían aterrorizados de los altercados.
En su interior, algunas familias esperaron a que terminasen los incidentes para abandonar la zona, así como turistas que se encontraban allí en el momento de los incidentes y se vieron atrapados.
Después los sacerdotes les acompañaron a la parte trasera de la Iglesia para que salieran por allí, ya que era un zona más tranquila que no se había visto afectada por los incidentes.
Por su parte, el portavoz del Vaticano, el jesuita Federico Lombardi, expresó hoy su “condena por la violencia inmotivada y los actos de ofensa a la sensibilidad de los creyentes que se cometieron ayer”.

MÁS MODELOS DE FALDAS


Del blog de una amiga del Brasil: a grande guerra

Más modelos de faldas


(Bella falda florida, con  pequeña cintura, con  detalle de cierre
cremallera en la parte trasera . Que hacer con este detalle,
yo siempre lo encuentro grosero. Siempre encuentro zapatos elegantes
cerrados y con tacos medianos ...)

(Una falda bonita de  fiesta. Se puede ver que es de raso y
 quizás no luzca mucho porque se marca.
 Esta hecho de tela doble, más no descarto el uso de forro.
 Existen otras telas,
que son más gruesas y tienen destellos, como la seda)

(Atrás, um bonito detalle de lazo, bien femenino.)




(Me encantan esas faldas estampadas, es alegre.
Telas difíciles de encontrar, pero que si procuramos, quizás sí.
Esta falda tiene un corte casi en forma de V,
una cintura de 10 pulgadas y luego se va ampliando
Al final,  un detalle de hermoso color rosa.)

(Otra opción para una falda  de fiesta, esta un poco más discreta.
La diferencia de ella es el detalle de la cintura,
 que no luce el cinto de raso  La falda tiene un fruncido leve en la cintura
que no deja de ser algo ajustada al cuerpo, pero que le da 
una caida más bonita. Telas leves exigen forros
 por ser más transparentes.)




(Otro modelo de falda, bien diferente y femenina.
Esta  tiene tres pliegues cosidos que salen de la cintura, que se  abren
 a la altura de las rodillas.
Este color es muy bonito.)

(Rosa...Rosa... ¿existe color más femenino? Estampado delicado,
mezclando un poco de verde y beige .
Simple modesta y linda.)

EL PADRE PÍO NOS HABLA DE....


EL TEMOR


***

Lo que proviene de Dios comienza con un temor saludable y acaba tranquilizando nuestro espíritu.
                Ignorar si ante Dios sois dignas de amor o de odio es una pena, no un castigo, pues nadie teme ser indigno cuando realmente desea serlo y ya lo es. Por otra parte, tal incertidumbre nos viene de Dios para que no nos enorgullezcamos y seamos cautos de cara a la eternidad. A vosotras, especialmente, os las envía el Señor para que en el dolor encontréis la Cruz y los méritos consiguientes. Si confiaseis en vosotros mismas y siempre en la predilección divina, no continuaríais sufriendo. ¿Qué pena y qué mérito cabría ya en vuestras almas con tal persuasión?
                Incluso lo dolores más crueles se volverían rosas. A vosotras os debe reconfortar la autoridad del que os dirige: No os interese ver claro por vosotras mismas. No es necesario. Basta que vea claro el que os dirige y cuida de vuestras almas.
                Ateneos a lo que Él os dice. No hay más que creer doblegando nuestro espíritu. También los mártires creían sufriendo. El Credo más hermoso es el que florece en vuestros labios en los momentos más negros, más sacrificados, más dolorosos.
                El amor y el temor tienen que ir juntos. Son inseparables. El temor sin amor degenera en violencia. El amor sin temor, en presunción. El amor sin temor corre como caballo desbocado. No sabe a dónde se dirige.
                No debemos confundir nuestra indignidad potencial, lo que seríamos y en lo que podríamos caer sin asistirnos la gracia, con nuestra indignidad actual. Nuestra indignidad potencial nos hace criaturas amables a los ojos de Dios. La actual, desde el momento que es el reflejo de la iniquidad presente actualmente en el alma, en la conciencia, nos hace reprobables. En las tinieblas que frecuentemente os envuelven, las confundís y, conociendo lo que podríais ser, teméis lo que, en vuestro caso, no pasa de ser una mera posibilidad.

SAN PADRE PÍO. ¡RUEGA POR NOSOTROS!

SANTORAL 16 DE OCTUBRE






16 de octubre


SAN GALO,
Abad
Por cuanto eres tibio, y ni frío ni caliente,
estoy para vomitarte de mi boca.
(Apocalipsis, 3, 16).

   San Galo, discípulo de San Colombano, a quien acompañó de Irlanda a Francia, habiéndose retirado a una gruta, encontró en ella a un oso al cual ordenó le trajese leña y que se fuese después: el animal obedeció. Libró a la hija del duque Gunzo de un demonio que la atormentaba. Este duque le ofreció un obispado que el santo rehusó. Aceptó sin embargo otros presentes y los distribuyó entre los pobres. Fundó el célebre monasterio de San Galo, en Suiza, y murió en el año 641 ó 645.

MEDITACIÓN
SOBRE LA TIBIEZA ESPIRITUAL

   I. Llámase tibio a quien sirve a Dios con negligencia; no comete pecado mortal porque teme el infierno, pero no se esfuerza por evitar los pecados veniales. El alma tibia cumple su deber con negligencia, va repitiendo que se contenta con el último lugar del Paraíso; en una palabra, hace solamente aquello que no puede omitir sin pecar gravemente. ¿No es, acaso, el estado en que tú te encuentras? ¿Qué cuidado pones en ejecutar todas tus acciones para agradar a Dios? ¿Por ventura evitas hasta las faltas más pequeñas?

   II. Dios amenaza al tibio con vomitarlo de su boca. Las ofensas que recibe de los malos le son menos sensibles que las que recibe de un hombre que hace profesión de ser su amigo y su hijo. Este hombre puede hacer el bien y no lo hace. Escucha lo que dice San Ambrosio: Más le valiera al alma tibia no haber recibido la fe que des cuidarla.

   III. Tú, que estás en este estado, fuiste fervoroso o siempre permaneciste en esta funesta tibieza. Si has sido fervoroso, confesarás que es más agradable darse generosamente a Dios, que querer dividir el corazón entre Dios y el mundo. En efecto, en este estado de tibieza, no recibirás ningún consuelo del cielo, y el temor al infierno te impide gozar de los placeres de la tierra. Si siempre has sido tibio, ¡ah, por caridad! gusta el placer que se halla dándose por entero a Dios. El que te ha redimido todo entero exige que te des a Él por entero. (San Agustín).

El fervor
Orad por el aumento de la devoción.

ORACIÓN
   Haced, os lo suplicamos, Señor, que la intercesión del santo abad Galo nos haga agradables a vuestra Majestad, a fin de que obtengamos, por sus ruegos, las gracias que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 15 de octubre de 2011

SERMÓN PARA LA DOMÍNICA DÉCIMO OCTAVA POST PENTECOSTÉS


DECIMOCTAVO DOMINGO
DESPUÉS DE PENTECOSTÉS


Subió Jesús en una barquilla, atravesó el lago y llegó a la ciudad. Presentáronle aquí a un hombre paralítico postrado en una camilla. Y Jesús, viendo la fe de ellos, le dijo: Confía, hijo, tus pecados te son perdonados. Entonces algunos de los fariseos dijeron en su interior: Este hombre blasfema. Y como viese Jesús los pensamientos de ellos, les dijo:¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué cosa es más fácil decir, te son perdonados tus pecados, o levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, dijo entonces al paralítico: levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. Y se levantó y se fue a su casa. Las turbas al ver este prodigio, se llenaron de temor y dieron gracias a Dios, que dio tal poder a los hombres.
Después de sus correrías evangélicas por la Galilea, vuelve Jesús a Cafarnaúm. El milagro objeto del Evangelio de hoy es de los más clamorosos obrados por Jesús, diríamos que asiste a él todo un pueblo, tan denso como el de Cafarnaúm, y las clases dirigentes del mismo.
En él se revela Jesús tal como es: Dios omnipotente, perdonador de pecados, escrutador de corazones, dueño de la vida y de sus fuerzas.
La fama de los numerosos y grandes prodigios obrados por Jesús durante su misión por la Galilea había llegado a Cafarnaúm, ya conmovida por los anteriores episodios; el pueblo acude en masa a ver y oír al Maestro y a ser testigo de nuevas maravillas, de modo que no cabían ni aun delante de la puerta; repleta de multitudes la casa y zaguán, rebosan por la calle y sitios adyacentes.
Contrasta el afán de las multitudes con la tranquila actitud de Jesús, en el interior de la casa, sentado, como toca a un doctor, anunciando la palabra, predicando su Evangelio.
Junto a Jesús, escudriñando sus palabras y acciones, estaban las clases directoras del pueblo judío, que no habían podido substraerse de la conmoción popular; que comprendían que no se trataba de un magisterio meramente humano como el suyo…
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Mientras Jesús predicaba, un espectáculo emocionante se ofrece a los ojos de todos: cuatro hombres, llevando una litera, tendido en ella un infeliz paralítico, forcejean para abrirse paso entre la multitud y llevar al enfermo a la presencia de Jesús.
Y como no pudiesen ponérselo delante a causa de la multitud, su fe y confianza les sugiere un piadoso ardid: en vez de atravesar la puerta que da a la calle, tomarán la escalera lateral exterior de la casa y subirán el enfermo al tejado; practicarán una abertura en la cubierta y bajarán la camilla verticalmente hasta la misma presencia de Jesús.
Grande es la fe, así de los camilleros como del enfermo, cuando a tales procedimientos apelan para lograr la curación.
Jesús les alaba por ello; y se la va a premiar, dando al enfermo más de lo que quiere. Dirige primero al infeliz, a quien escribas y fariseos ni siquiera se dignan tocar, palabras suavísimas de amor y consuelo: Hijo, ten confianza Son dos palabras que abren a la esperanza el pecho del desgraciado.
Confía, hijo; ánimo, que vas a conseguir todavía más de lo que pides; pides la salud del cuerpo, y te vas a encontrar también con la del alma.
&&&
Con razón se puede preguntar por qué Cristo le perdona los pecados, cuando no es eso lo que se le pide, sino la salud corporal.
Responden San Jerónimo y otros Santos Padres que de este modo se indica la causa de la enfermedad, que hubo de eliminarse antes que la misma dolencia.
Muchas veces suelen las enfermedades ser efectos y castigos del pecado; y sin duda, el pobre paralítico así consideraba su dolencia. Jesús empieza, pues, por desatar su alma antes de dar libertad a sus miembros:Perdonados te son tus pecados.
San Beda el Venerable nos enseña que, principalmente son cinco las causas de las enfermedades que afligen a los hombres:
aumentar sus méritos, como aconteció con Job y los mártires;
conservar su humildad, de lo que es ejemplo San Pablo combatido por Satanás;
que conozcamos nuestros pecados y nos enmendemos, como sucedió a María, hermana de Moisés y a este paralítico;
la mayor gloria de Dios, como ocurrió con el ciego de nacimiento y con Lázaro;
un principio de condenación, como se demuestra en Herodes y en Antíoco.
Por este motivo, para curar a aquel hombre de la parálisis, el Señor empezó por desatar los lazos de sus pecados. De este modo le manifestó que a causa de ellos estaba sufriendo la inutilización de sus miembros, cuyo uso no podía recobrar sino desatando aquellos lazos.
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Los escribas y fariseos dicen que Cristo blasfema porque se arroga lo que es propio de Dios: perdonar pecados. Los otros Evangelistas, de hecho, aducen la causa de la blasfemia: ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?



Nada te turbe






Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda. 
La paciencia
Todo lo alcanza; 
Quien a Dios tiene 
Nada le falta: 
Sólo Dios basta.
Eleva el pensamiento,
Al cielo sube, 
Por nada te acongojes,
Nada te turbe.
A Jesucristo sigue
Con pecho grande,
Y, venga lo que venga,
Nada te espante.
¿Ves la gloria del mundo
Es gloria vana; 
Nada tiene de estable,
Todo se pasa.
Aspira a lo celeste,
Que siempre dura;
Fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.
Ámala cual merece
Bondad inmensa; 
Pero no hay amor fino
Sin la paciencia.
Confianza y fe viva
Mantenga el alma,
Que quien cree y espera
Todo lo alcanza.
Del infierno acosado
Aunque se viere,
Burlará sus furores
Quien a Dios tiene.
Vénganle desamparos, 
Cruces, desgracias; 
Siendo Dios su tesoro, 
Nada le falta.
Id, pues, bienes del mundo; 
Id, dichas vanas; 
Aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.





DICHOS DE SANTA TERESA DE JESÚS:  
"...Procuremos siempre mirar las virtudes y cosas buenas que viéremos en los otros y tapar sus defectos con nuestros grandes pecados... tener a todos por mejores que nosotros..."
"Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor en las penas como en las alegrías."
"Tener gran confianza... Quiere su Majestad y es amigo de ánimas animosas, como vayan con humildad y ninguna confianza e sí."
"Guíe su Majestad por donde quisiere. Ya no somos nuestros, sino suyos."
"Tu deseo sea de ver a Dios; tu temor, si le has de perder; tu dolor, que no le gozas, y tu gozo, de lo que te puede llevar allá, y vivirás con gran paz."
"Dios no ha de forzar nuestra voluntad; toma lo que le damos; mas no se da a sí del todo hasta que nos damos del todo".
"Quizás no sabemos qué es amar, y no me espantaré mucho; porque no está en el mayor gusto, sino en la mayor determinación de desear en todo a Dios y procurar en cuanto pudiéremos, no ofenderle".
"Parezcámonos en algo a nuestro Rey, que no tuvo casa, sino en el portal de Belén adonde nació y la cruz adonde murió".
"Harta misericordia nos hace a todos los que quiere Su Majestad entendamos que es El, el que está en el Santísimo Sacramento. Mas que le vean descubiertamente y comunicar sus grandezas y dar de sus tesoros, no quiere sino a los que entiende que mucho desean, porque estos son sus verdaderos amigos".
"No hay que menester alas para ir a buscar a Dios, sino ponerse en soledad y mirarle dentro de sí".
"Quienes de veras aman a Dios, todo lo bueno aman, todo lo bueno favorecen, todo lo bueno lo dan, con los buenos se juntan siempre y los favorecen y defienden. "
"El amor de Dios no ha de ser fabricado en nuestra imaginación, sino probado por obras."
"No le parece que ha de haber cosa imposible a quien ama."
"Mire yo a mi Amado y mi Amado a mí; mire El por mis cosas y yo por las suyas. "
"Sólo amor es el que da valor a todas las cosas. "
"Siempre he visto en mi Dios harto mayores y más crecidas muestras de amor de lo que yo he sabido pedir ni desear. "
"¿Quien no temerá habiendo gastado parte de la vida en no amar a su Dios? "


"¡Oh Señor y verdadero Dios mío! Quien no os conoce, no os ama. "
"Considero yo muchas veces, Cristo mío, cuán sabrosos y cuán deleitosos se muestran vuestros ojos a quien os ama, y Vos, Bien mío, queréis mirar con amor. "
"Use siempre hacer muchos actos de amor, porque encienden y enternecen el alma. "
"La perfección verdadera es amor de Dios y del prójimo. "
"Quien no amare al prójimo no os ama, Señor mío. "
"El amor de Dios es el árbol de la vida en medio del paraíso terrenal. "
El amor de Dios se adquiere resolviéndonos a trabajar y a sufrir por Él. "
"La mejor manera de descubrir si tenemos el amor de Dios es ver si amamos a nuestro prójimo. "
"No sabemos amar... no está en el mayor gusto sino en la mayor determinación de desear contentar en todo a Dios..."

"Darse del todo al Todo, sin hacernos partes"

"Juntos andemos Señor, por donde fuisteis, tengo que ir; por donde pasastes, tengo que pasar"

"Todo el daño nos viene de no tener puestos los ojos en Vos, que si no mirásemos otra cosa que el camino, pronto llegaríamos..."

"Es imposible... tener ánimo para cosas grandes, quien no entiende que está favorecido de Dios"

EL PADRE PÍO NOS HABLA DE....


 LA FE, LA SIMPLICIDAD, LA JUSTICIA Y LA FIDELIDAD


***

El Credo más hermoso es el que florece en tus labios en los momentos más negros, más sacrificados, más dolorosos, en los que continúa animándote una infalible voluntad de superación. Es el Credo que, cual relámpago, disipa las tinieblas de tu alma, el que, en lo más recio de la tempestad, te eleva y conduce a Dios.
                Procurad aunar en vosotros la simplicidad de los niños y la prudencia de los adultos.

Sé fiel a Dios cumpliendo las promesas hechas. No te preocupes aunque te motejen los necios.

Procura que el triste espectáculo de la injusticia humana no turbe tu alma. La injusticia, globalmente considerada, también tiene su valor. Sobre ella verás surgir un día el triunfo infalible de la justicia divina.

Sé fiel a Dios cumpliendo las promesas hechas. No te preocupes aunque te motejen los necios.
                Los Santos, no lo olvides, han despreciado siempre el mundo y a los mundanos, y han pisoteado sus ridículas máximas.

SAN PADRE PÍO. ¡RUEGA POR NOSOTROS!

SANTORAL 15 DE OCTUBRE





15 de octubre

SANTA TERESA,Virgen
Así, pues, con gusto me gloriaré en mis flaquezas,
a fin de que la tuerza de Cristo habite en mi.

(2 Corintios, 12, 9).

   Santa Teresa, española de noble alcurnia, partió de su casa a la edad de siete años, con su hermano Rodrigo, en busca del martirio entre los moros; un tío frustró su intento volviéndolos a casa. A los veinte años entró en el Carmelo, y encontró en él un verdadero martirio en las austeridades que practicó, en las enfermedades del cuerpo y arideces del espíritu que padeció durante veinte años, en las calumnias que debió padecer y en las contradicciones que encontró en su empresa de reformar la Orden. Murió en 1582, a la edad de 67 años. Sus profundos escritos le han merecido el título de Doctora de la Iglesia.

MEDITACIÓN SOBRE 
SANTA TERESA

   I. Santa Teresa vio a un Serafín que le transverberaba el corazón con un dardo inflamado. Desde entonces no pensó ya sino en amar a Dios, extender su gloria y convertir a los pecadores, diciendo que se quedaría feliz en el Purgatorio hasta el día del Juicio si con ello pudiese convertir aunque no fuera sino a un alma. Todos los bienes que Dios me prodiga, todas las gracias que me concede, son como otros tantos dardos que deberían inflamar mi coraz6n de amor a Dios. Señor, me ordenáis que os ame: dadme la gracia de cumplir vuestras órdenes y ordenadme lo que os plazca. (San Agustín).

   II. "¡O padecer o morir!". En este lema de Santa Teresa, encontramos los dos efectos de su amor. ¡Quiere sufrir para asemejarse a Aquél a quien ama! Esta santa busca la cruz y tú la huyes; ella quiere vivir só1o para padecer y tú quieres vivir só1o para divertirte. Que en adelante su lema sea el tuyo.

   III. Santa Teresa anhela morir una vez que nada tenga ya para sufrir en este mundo, a fin de ir a ver a Dios, único objeto de su amor. ¿Anhelas tú la muerte? Por el contrario, la temes como fin de tu felicidad y comienzo de tus sufrimientos, porque te gozas con el mundo. Lo que debes temer es el juicio de Dios. Puedes evitar el rigor de este juicio viviendo una vida santa. En cuanto a la muerte, no debes temerla, puesto que no puedes sustraerte a ella. Nadie debe temer lo que no puede evitar. (Tertuliano).
El amor a los sufrimientos
Orad por la Orden del Carmelo

ORACIÓN
   Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y haced que, al alegrarnos con la tiesta de Santa Teresa, seamos alimentados con el pan de su celestial doctrina y abrasados con los sentimientos de su tierna piedad. Por J. C. N. S. Amén.

viernes, 14 de octubre de 2011

P. GARRIGOU-LAGRANGE: LA PROVIDENCIA Y LA CONFIANZA EN DIOS – EL ABANDONO EN LA PROVIDENCIA – 2º PARTE

Visto en Radio Cristiandad


LA PROVIDENCIA Y LA CONFIANZA EN DIOS


R. P. Réginald Garrigou-Lagrange, O. P.
EL ABANDONO EN LA PROVIDENCIA DIVINA
CAPÍTULO II
DE LA MANERA
COMO HEMOS DE ABANDONARNOS
EN MANOS DE LA PROVIDENCIA
Vimos en el capítulo anterior que en la Sabiduría y Bondad de Dios está el fundamento de la confianza y del abandono en la divina Providencia; vimos asimismo que nuestro abandono ha de ser total, tanto en las cosas que miran al cuerpo como en las que al alma se refieren, previa condición de cumplir nuestros deberes cotidianos, ciertos de que la fidelidad en las cosas pequeñas nos ha de granjear las gracias necesarias para tenerla también en las grandes.
Veamos ahora la manera de hacer abandono de nosotros en manos de la Providencia, cuál ha de ser el espíritu que en ello nos guíe y en qué virtudes se ha de inspirar.
***
De las diferentes maneras de abandono en la divina Providencia
según la naturaleza de los acontecimientos
(cf. San Francisco de Sales, L’Amour de Dieu,
livre 8, ch. 5; livre 9, ch. 1, 7)
Para mejor entender esta doctrina de la santa indiferencia, conviene advertir, como lo han hecho a menudo los autores espirituales, que no es lo mismo el abandono en los acontecimientos independientes de la voluntad humana, que cuando se trata de las injusticias de los hombres o de nuestras propias faltas y de las consecuencias que de ellas se siguen.
En las cosas que no dependen de la voluntad humana, como los accidentes imprevistos, las enfermedades incurables, el abandono nunca pecará de excesivo. La resistencia, además de inútil, sólo servirá para aumentar nuestra desventura; mas la aceptación acompañada de espíritu de fe, de confianza y de amor realza el mérito de los trabajos inevitables.
Pruebas ha habido que han transformado ciertas vidas, como puede verse en la biografía del Padre Girard, que lleva por título: Vingt-deux ans de martyre. Luego de recibir el diaconado, vióse atacado de tuberculosis ósea, que le inmovilizó en el lecho durante veintidós años; todos los días ofrecía por los sacerdotes coetáneos los dolores crueles que le aquejaban. No habiendo tenido la dicha de celebrar la Santa Misa, uníase diariamente al sacrificio incruento de Jesucristo. Así quedó transformada una vocación que la enfermedad no malogró.
Cada vez que en circunstancias dolorosas nuestros labios susurran un fiat, se añade nuevo mérito a los ya adquiridos y sube de punto la virtud santificadora de la prueba real. Y aun es más; porque por medio del abandono sacamos provecho de las tribulaciones probables, que quizá nunca lleguen a suceder, como Abraham tuvo gran mérito cuando con perfecto abandono aceptó la inmolación de su único hijo, que el Señor no le exigió hasta el fin. De esta manera la práctica del abandono convierte las pruebas actuales o venideras en medios de santificación, tanto más eficaces, cuanto mayor es el amor que lo inspira.
***
¿Qué hacer, cuando las pruebas vienen de la injusticia de los hombres, de la malevolencia, de las malas maneras, de la calumnia?
Tratando de las injurias, de los cargos inmerecidos, de las afrentas y detracciones, cuando sólo atañen a nuestra persona, dice el Doctor Angélico (IIa-IIæ, q. 72, a. 3, et q. 73, a. 3, ad 3) que debemos estar dispuestos a soportarlo todo con paciencia, en conformidad con aquellas palabras de Nuestro Señor: “Si alguno te hiriere en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.” (Matth.5, 39).
Pero a veces, añade, conviene contestar, bien sea en provecho del que insulta, para refrenar su audacia, bien sea para evitar el escándalo que pudiera nacer de las detracciones o calumnias. Y cuando sea el caso de responder y resistir de este modo, hemos de abandonar en manos de Dios el éxito de la diligencia.
En otros términos: debemos deplorar y reprobar las injusticias, no por ser lesivas de nuestro amor propio u orgullo, sino porque ofenden a Dios y ponen en peligro la salvación de aquellos que las infieren, y también de aquellos que por las mismas pudieran extraviarse.
Por lo que hace a nosotros, en la injusticia de los hombres hemos de ver la justicia divina, que permite este mal para darnos ocasión de expiar faltas reales que nadie nos echa en cara.
Conviene también ver en ello la misericordia divina, que quiere desasirnos de las criaturas, librarnos de nuestros afectos desordenados, del argullo, de la tibieza, poniéndonos en la apremiante necesidad de recurrir a la oración de ferviente súplica.
Estas injusticias, espiritualmente consideradas, son como la incisión del bisturí, muy dolorosa, pero salvadora. El dolor que causan nos hace estimar el valor de la verdadera justicia y nos inclina a practicarla con el prójimo, iniciando a la vez en nosotros la bienaventuranza de los que tienen hambre y sed de justicia, los cuales serán hartos, según promesa del Evangelio.
El menosprecio de los hombres, en lugar de producir en nosotros turbación o desabrimiento, puede ser muy saludable, poniéndonos ante la vista la vanidad de la gloria humana y, por contraste, la belleza de la gloria divina, según la han comprendido los santos. Este es el camino de la verdadera humildad, que nos hace sufrir con paciencia y amar el ser menospreciados (Santo Tomás, De gradibus humilitatis, IIa-IIæ, q. 161, a. 6).

***



SANTORAL 14 DE OCTUBRE






14 de octubre


SAN CALIXTO, Papa y Mártir
Dad gracias en todo tiempo
y por todo a Dios Padre,
en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo.
(Efesios, 5,

   San Calixto gobernó la Iglesia bajo el reinado del emperador Heliogábalo. Edificó una basílica al otro lado del Tiber, y agrandó las catacumbas situadas sobre la vía Apia que desde entonces llevan su nombre. Opuso el ayuno y las lágrimas a los goces insensatos de los paganos y todo emprendía para extender el reino de Jesucristo. Su celo apostólico fue coronado por el martirio, hacia el año 222, después de cuatro años de pontificado.
MEDITACIÓN
SOBRE LA INGRATITUD

   I. Estás obligado a agradecer a Dios por todas las gracias que te ha concedido. ¿Cuántas has recibido? Muchas conoces pero más aun ignoras. ¿Le has agradecido alguna vez que te haya creado, que te haya conservado la vida? Te ha redimido, te ha hecho nacer de padres cristianos, te ha dado riquezas, salud e ingenio. Agradécele todos estos favores. Señor, soy todo vuestro, me ofrezco todo a Vos.

   II. La ingratitud ciega la fuente de las gracias. Dios es celoso de su gloria, no permite que le sea sustraída; no agradecerle, es privarlo del honor que se le debe, es obligarlo a que no te conceda lo que después le pidas. Dios mío, os daré gracias no sólo de la prosperidad sino también de la adversidad, pues todo lo que me sucede, excepto el pecado, es efecto de vuestra bondad para conmigo. Somos extrañamente ingratos: no agradecemos a Dios sino cuando nos colma de bienes terrenos, que, sin embargo, a menudo son perjudiciales para nuestra salvación. Aprendamos a agradecer a Dios no sólo en la prosperidad, sino también en la adversidad. (San Gregorio).

   III. Hay tres grados en la ingratitud. El primero es olvidar los beneficios; el segundo, devolver mal por bien; el tercero, servirse de los beneficios recibidos para ofender al bienhechor. ¿Cuántas veces no te has servido tú del ingenio, de la salud, de las riquezas o de los talentos que Dios te ha dado, para ofenderle? Si olvidas a Dios cuando te beneficia, Él te enviará aflicciones para volverte al cumplimiento de tu deber.Aprende el orden de la divina Providencia: si no se reconoce a Dios en sus beneficios, se lo reconocerá en sus castigos. (San Cipriano).
La humildad
Orad por vuestros benefactores.

ORACIÓN
   Oh Dios, que veis nuestra impotencia para hacer el bien, dignaos fortificarnos en vuestro amor mediante los ejemplos de vuestros santos. Por J. C. N. S. Amén.