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viernes, 18 de mayo de 2012

SANTORAL 18 DE MAYO




SAN VENANCIO,
Mártir



Lo que es agradable a Dios, es que, con la mira de
agradarlo, suframos los males y las penas que se nos
hace sufrir injustamente.
(1 Pedro, 2, 19).

   San Venancio, después de haber sufrido los tormentos más espantosos, fue arrojado a un esterco lero. Curado milagrosamente por un ángel, se presentó nuevamente ante el juez que lo había condena do. Mientras el santo hablaba, cayó el juez boca arriba y expiró exclamando: "El Dios de Venancio es el solo Dios verdadero, destruid vuestros ídolos". Los leones a los que fuera arrojado como alimento, en seguida, posternáronse a sus pies, mientras el santo predicaba la fe a los espectadores. En fin, después de haber sido arrastrado por entre zarzales y precipitado desde lo alto de una roca sin que sufriese mal alguno, fue decapitado a la edad de 17 años.

MEDITACIÓN
 UN MÁRTIR ES UN
EXCELENTE PREDICADOR

   I. El cristiano que sufre generosamente por la causa de Jesucristo es motivo grande de júbilo para Dios y los elegidos. Es un espectáculo digno de toda la Corte celestial, ver un hombre que desafía las amenazas, los suplicios, los halagos de los tiranos, e imita, tanto cuanto puede, a Jesús crucificado. ¿No se abrieron acaso los cielos para que los bienaventurados fueran espectadores del martirio de San Esteban? No depende sino de mí proporcionar a Dios este espectáculo tan agradable a sus ojos: basta, para esto, sufrir con alegría todo lo molesto que me acaece.

   II. El mártir tiene oyentes en la tierra: son los infieles a quienes su heroísmo atrae a la verdadera fe. Así fue como Menas convirtió a Hermógenes. ¡Gran Dios! ¿Se puede acaso dudar de vuestra bondad, cuando se ve a los mártires colmados de consuelos en medio de los tormentos? ¿Se puede por ventura dudar de vuestro poder, cuando se contemplan los milagros que realizan? Si los mártires no experimentasen alivio alguno en sus suplicios, no soportarían con tanta paciencia la amargura de sus tribulaciones; todos podian comprender la violencia de sus torturas, muy pocos la dulzura de sus consolaciones. (San Agustín) .

   III. En fin, este excelente orador toca y con mueve los corazones de los fieles. Los cristianos más cobardes, a la vista de la sangre de los mártires, sentían renacer su coraje. Y aun hoy, ¿se puede acaso leer las vidas de estos ilustres atletas sin desear servir a un Dios tan bueno, y sufrir algo por su amor? Los mártires nos hablan todavía desde el cielo; nos ad vierten no perdamos, en la tranquilidad de la paz, la fe y la amistad de Dios que conservaron ellos en me dio de las pruebas de la persecución.

La paciencia 
Orad por los países infieles.

ORACIÓN

   Oh Dios, que habéis consagrado este día por el triunfo del bienaventurado Venancio, vuestro mártir, escuchad las plegarias de vuestro pueblo, y haced que honrando sus méritos, aprendamos a imitar su constancia. Por J. C. N. S. Amén.

jueves, 17 de mayo de 2012

SANTORAL 17 DE MAYO



17 de Mayo



SAN PASCUAL BAILÓN,
Confesor



 Quien conserva su vida, la perderá, y quien perdiere
su vida por amor mío, la volverá a hallar. 
(Mateo, 10, 39).

   Nació San Pascual de padres piadosos, pero tan pobres, que no pudieron enviarlo a la escuela. En cargado de cuidar los rebaños, tomaba consigo un libro, y rogaba a las personas que encontraba le enseñasen sus letras por amor a Dios. Por este medio, en poco tiempo llegó a leer y se perfeccionó así en el conocimiento de la religión. Después de haber consultado a Dios, creyóse llamado al estado religioso; y como estaba resuelto, decía, a morir pobre como había nacido, entró en un convento franciscano, donde quiso, por humildad, ser admitido en calidad de hermano lego. La Santísima Virgen, por quien tenía tierna devoción, obtúvole varias señaladas gracias, pero, fue célebre sobre todo por su amor al Santísimo Sacramento. Murió en Villarreal, cerca de Valencia, el 17 de mayo de 1592, alrededor de los 52 años de edad.

MEDITACIÓN SOBRE
 LA SALUD y LA SANTIDAD

   I. Amamos naturalmente la vida y tememos la muerte; así, nada ahorramos por conservar la salud del cuerpo: nos dejamos sangrar, cortar los miembros, ayunamos, tomamos medicinas amargas. ¿No serías un gran santo si hicieses por el cielo una parte siquiera de lo que haces por la tierra? Pero, ¡ay!, uno hace todo por el cuerpo y nada por el alma; hacemos todo por conservar una vida que nos es común con los animales, y nada por vivir eternamente. Cada día declinamos, cada día nos morimos, y nos creemos eternos. (San Jerónimo).

   II. Debes moderar ese deseo que tienes de vivir mucho tiempo. Por corta que sea tu vida, bastante larga será si la quieres emplear bien. Cuanto más se prolongue tu vida tanto más terrible será la cuenta que debas dar a Dios. Y no te quieras persuadir de que al envejecer te harás más virtuoso: el agotamiento de tus fuerzas, las enfermedades y los hábitos más inveterados, te harán más difícil que nunca la práctica de la virtud.

   III. Si amas la vida y la salud, ama la virtud y la santidad. La sobriedad, el ayuno, la templanza, mucho más sano te habrán de conservar que las prescripciones y regímenes de los médicos. Reprime tus pasiones: la intemperancia y los excesos han hecho morir a una infinidad de personas; el ayuno y la austeridad han hecho vivir a los antiguos anacoretas hasta una extrema vejez, sin enfermedades y sin incomodidad. En fin, las enfermedades son a me nudo el castigo de tus pecados al mismo tiempo que un remedio para las llagas de tu alma. Dios las envía para curarte, pero lo hace según su juicio, sin consultar al enfermo. (San Agustín).

La mortificación 
Orad por las vírgenes.

ORACIÓN

   Oh Dios, que habéis adornado al bienaventurado Pascual, vuestro confesor, con un amor ardiente por los misterios adorables de vuestro cuerpo y de vuestra sangre, concedednos el vigor espiritual que él bebía en este banquete divino. Por J. C. N. S. Amén.

miércoles, 16 de mayo de 2012

SANTORAL 16 DE MAYO



16 de Mayo



SAN UBALDO,
Obispo y Confesor



 Amadísimos, os conjuro para que
 como extranjeros y peregrinos,
 os abstengáis de los deseos carnales,
que combaten contra el alma.
(1 Pedro, 2,11).

   Tal fue la austeridad de este santo obispo de Gubbio, en Umbría, que puede decirse de él que sin cesar llevaba en su cuerpo la mortificación de Jesucristo. Este espíritu de penitencia, unido a un ardor insaciable por la oración, le hicieron adquirir una admirable dulzura. No sólo soportaba en silencio los ultrajes, sino que, a las injurias, respondía con una acrecienta da benevolencia y caridad. Sabiendo que llegaba al término de su peregrinación redobló su celo por las almas que le habían sido confiadas. Enfermo ya de muerte, continuó instruyendo a su pueblo y, el 16 de mayo de 1160, emprendió vuelo hacia la patria celestial.

MEDITACIÓN
 NUESTRA VIDA ES UNA
PEREGRINACIÓN

   I. El cielo es nuestra patria; el mundo, el lugar de nuestra peregrinación o, más bien, de nuestro destierro. No hacemos sino pasar por este mundo, como un viajero por una posada; después de nuestra muerte en él ya no se piensa en nosotros. ¿Por qué, pues, amamos tanto este exilio? ¿Por qué tenemos tan poco amor por nuestra patria? ¿Piensas con frecuencia en el cielo, donde Dios, que es tu Padre, te espera? Cada día prepárate para la muerte, que es donde acaba el camino de esta vida.

   II. Un viajero no se recarga de cosas inútiles, no levanta casa en los lugares por donde pasa, no se afana por ser en ellos tenido por liberal y magnífico. Las riquezas y los honores te embarazan y te retrasan. ¿Por qué te esfuerzas en brillar en esta vida? En el cielo es donde debes edificar morada y juntar tesoros, porque allí es donde habitarás eternamente. El hombre es tanto más feliz en esta vida cuanto más se aliviana por la pobreza y no gime bajo la carga de las riquezas. (Minucio Félix).

   III. Ni los lugares más agradables retienen al viajero; su patria lo atrae con tal encanto que todo lo demás no hace sino aumentar su nostalgia. ¿Por qué te detienes en los placeres de esta vida? Piensa en los del cielo. Si Dios te envía aflicciones, es para que el mundo no te seduzca con sus encantos falaces. Sírvete del mundo, pero no te dejes encadenar por él. La vida es un hospedaje: entraste en él sólo por un momento y para partir. (San Agustín).

El pensamiento del cielo 
Orad por los peregrinos.

ORACIÓN

   Os suplicamos, Señor, que nos concedáis el auxilio de vuestra misericordia, y que, por la intercesión del bienaventurado Ubaldo, vuestro confesor pontífice, vuestra clemente mano nos ponga a cubierto de las emboscadas del demonio. Por J. C. N. S. Amén.

martes, 15 de mayo de 2012

SANTORAL 15 DE MAYO



15 de Mayo



SANTA DIMFNE,
Virgen y Mártir


 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal,
de modo que obedezcáis a sus concupiscencias.
(Romanos, 6, 12).

   Santa Dimfne fue hija de un príncipe irlandés o bretón. Viendo expuesta su virtud abandonó su patria. Arribó a Amberes y fue a radicarse en el pueblo de Ghee1, en Campina (Bélgica). Sirvió allí al Señor por largo tiempo ejercitándose en la meditación y la penitencia. Descubriéronla en su retiro aquellos por los cuales hubo de dejar su patria y, en defensa de su castidad, recibió la muerte, fiel a su esposo Jesucristo.

MEDITACIÓN SOBRE
 EL AMOR SENSUAL

   I. Debemos todos temer las tentaciones del demonio de la carne, pues toda edad, todo sexo, toda condición, ha experimentado sus ataques. ¿Eres más sabio que Salomón, más piadoso que David, más santo que el Apóstol de los gentiles? Fue San Pablo sometido a esta tentación, los otros dos sucumbieron en ella. Mantente, pues, en guardia. De todos los combates los más rudos son los de la castidad, la lucha es de todos los días, y la victoria rara. (San Agustín)

   II. Cierra la puerta de tu corazón a ese cruel tirano. Tus ojos, tus oídos son los traidores que le dan entrada en tu alma. Si te tomas la libertad de oír todo, de mirar todo, de leer toda clase de libros, muy pronto será asaltado por pensamientos deshonestos, y acaso, vencido. Haz un pacto con tus ojos, siguiendo el ejemplo del santo varón Job; no mires nada que te esté prohibido desear.

   III. Si eres atacado por el demonio de la impureza, recuerda que Jesucristo ha declarado que esta clase de demonio no puede ser ahuyentado sino por el ayuno y la oración. Castiga tu cuerpo con cilicio, ayuno y disciplina; invoca a Jesús y a su Santísima Madre. La castidad es un don de Dios, pídela al Señor; reconoce que sin Él no puedes adquirir esta virtud. Sobre todo, resiste a esta pasión en sus comienzos y huye de las ocasiones conforme al ejemplo de Santa Dimfne.

La castidad 
Orad por la conversión de los pecadores.

ORACIÓN

   Que la bienaventurada Dimfne, virgen y mártir, implore por nosotros vuestra misericordia, Señor, ella que siempre os fue agradable por el mérito de su castidad y por su valentía en confesar vuestro Santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

lunes, 14 de mayo de 2012

SANTORAL 14 DE MAYO



14 de Mayo


SAN BONIFACIO,
Mártir



 Así como habéis empleado los miembros
  de vuestro cuerpo en servir a la impureza  y
 a la injusticia para cometer la iniquidad,
así ahora empleadlos en servir
a la justicia para santificaros.
 (Romanos, 6, 19).

   San Bonifacio vivía en pecado, en compañía de una dama romana llamada Aglae, de quien era administrador. Un día esta mujer, movida por la gracia, lo envió al Oriente para que procurase reliquias de mártires. "¿Qué dirías, - le dijo Bonifacio al partir-, si te trajesen mi cuerpo por el de un mártir? ¿Lo recibirías?" Llegado a Tarso, vio cómo un gran número de mártires soportaban jubilosamente los más crueles tormentos. "¡Ah -exclamó- qué grande es el Dios de los cristianos, qué grande el Dios de los mártires! Servidores de Cristo, rogad por mí para que, unido a vosotros, yo también combata a los demonios". Y, en efecto, confesó que era cristiano y, después de muchas torturas valientemente soporta das, fue decapitado.

MEDITACIÓN SOBRE
 LA CONVERSIÓN
DE SAN BONIFACIO

   I. Por muy entregado que estuviera al pecado, Bonifacio se distinguía por su caridad. Daba hospitalidad a los viajeros sin recursos, e iba, de noche, por calles y plazas, socorriendo a los pobres. ¿No te has hecho culpable de faltas contrarias a la pureza? Trata, mediante una tierna caridad para con los pobres, de atraer sobre ti la gracia de Dios. La limosna libra del pecado y de la muerte, e impide que el alma caiga en las tinieblas. (Tobías).

   II. El arrepentimiento de su cómplice dio principio a la conversión de Bonifacio; la vista de los mártires la terminó. Acaso leyendo el relato de los suplicios de los mártires hayas exclamado: "¡Qué grande es el Dios de los cristianos!" Pero, ¿te ha conducido esta admiración a imitarlos sufriendo con paciencia, por lo menos las pruebas ordinarias de la vida? Las solemnidades de los mártires son exhortaciones al martirio. Tengamos la valentía de hacer lo que nos complacemos en alabar. (San Agustín).

   III. Cuanto más grande sea la falta, más severa debe ser la penitencia. Contempla a Bonifacio recién convertido. Se le destroza el cuerpo, húndensele agudas cañas por debajo de las uñas, se le vierte en la boca plomo derretido, y no cesa él de repetir: Gracias os doy, Señor Jesús, Hijo de Dios. Recuperemos, como él, el tiempo perdido, mediante el fervor de nuestra penitencia. Y si fuimos para los demás ocasión de pecado, tratemos de reparar con nuestros buenos ejemplos, el mal que les hayamos hecho. Así fue como Anglae quedó firme en el bien por el martirio de Bonifacio. Colocó sus venerables restos en una tumba en la vía Latina, y, junto a ella, hizo construir una celda donde en medio de austeridades pasó los últimos quince años de su vida.

El buen ejemplo 
Orad por los que habéis
escandalizado.

ORACIÓN

   Dios omnipotente, haced, os lo suplicamos, que celebrando la solemnidad del bienaventurado Bonifacio, vuestro mártir, merezcamos ser ayudados por su intercesión ante Vos. Por J. C. N. S. Amén.

domingo, 13 de mayo de 2012

SANTORAL13 DE MAYO



13 de Mayo

SAN JUAN SIlENCIARIO,
Obispo y Confesor



 Haz como si ignorases muchas cosas,
 y, meditando, escucha en silencio.
(Eclesiástico, 32, 12).

   San Juan, llamado el Silenciario, a causa del silencio que guardó durante casi 45 años, empleó todo su patrimonio en edificar una iglesia en honor de la Santísima Virgen y un monasterio al que se retiró con diez compañeros, animados todos del deseo de santificarse en la soledad. Ansioso de dejar las funciones episcopales que no había aceptado sino de mal grado, consultó al Señor y, una noche en que estaba en oración, vio una estrella en forma de cruz y oyó una voz que le dijo: Sigue esta luz, si quieres salvarte. La siguió y llegó al famoso monasterio de San Sabas donde ejerció los más humildes menesteres. Murió alrededor del año 558.

MEDITACIÓN

SOBRE LA VOCACIÓN
   I. Lo que acabamos de oír puede inspirarnos tres reflexiones de las que podemos aprovecharnos. La primera, es que debemos consultar a Dios en todas nuestras dudas, sobre todo cuando se trata de elegir una vocación estable para el resto de la vida. Dios es quien debe darnos las gracias necesarias para vivir santamente; a Él pertenece el asignarnos el puesto que sabe nos corresponde. No nos recompensará si no hemos trabajado según sus órdenes.

   II. La estrella tenía forma de cruz; elijas el esta do de vida que elijas siempre encontrarás la cruz. Considera, pues, la posición a la que Dios te llame, como la cruz que Él quiere que lleves. Cada uno tiene la suya; no te imagines que tienes la más pesada, porque todos nos inclinamos a creer lo mismo. Señor, no quisisteis descender de vuestra cruz, y yo moriré antes que abandonar la vocación a la que me habéis llamado; es la cruz sobre la cual quiero morir.

   III. La luz de esa estrella llamó a San Juan y, para seguirla, dejó todo. Escucha todo lo que te dice Jesucristo en el fondo del corazón; si no sigues esa estrella, se trocará en astro funesto que te espantará en la hora de la muerte. Elige ahora lo que en el momento de la muerte te gustaría haber elegido; desprecia al mundo, que no seduce sino a quienes lo consienten. Si no nos engañamos a nosotros mismos, será casi imposible que nos engañe el mundo. (San Euquerio).

La correspondencia a las gracias de vuestra vocación
Orad por aquellos a quienes Dios llama
a la vida religiosa.

ORACIÓN

   Oh Dios omnipotente, haced que la augusta solemnidad de San Juan, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 12 de mayo de 2012

SANTORAL 12 DE MAYO




12 de Mayo







STOS. NEREO, AQUILEO, 
Y DOMITILA

SAN PANCRACIO

SANTOS NEREO, AQUILEO,
DOMITILA y PANCRACIO,
 Mártires


Si complaciese todavía 
a los hombres, no sería yo
siervo de Cristo.
(Gálatas 1, 10).


   Nereo y Aquilea aconsejaron a Flavia Domitila que consagrase su virginidad al Señor, y fueron denunciados como cristianos por Aureliano, pretendiente de esta princesa. Domiciano los desterró, con Domitila, a la isla de Ponti, donde mucho padecieron por la causa de Cristo. Después fueron conducidos a Terracina. Allí, Nereo y Aquileo fueron decapitados, y Domitila pereció en la hoguera junto con las vírgenes Teodora y Eufrosina, sus dos hermanas de leche.
   Pancracio fue decapitado en Roma a los catorce años de edad, después de haber confesado con entereza a Jesucristo.

MEDITACIÓN SOBRE
 LA MALA COMPLACENCIA

   I. No te imagines que podrás agradar a todo el mundo; ni nuestro Señor lo ha logrado. ¿Acaso no se murmura todos los días contra Dios? El que va a viajar quiere un día sereno y el hortelano lluvioso; Dios no puede contentar a todo el mundo: ¿cómo lo podrías tú? Haz tu deber y deja que hablen. Las cosas que se digan de ti no harán daño a tu felicidad, si tienes suficiente entereza de espíritu como para menospreciarlas.

   II. A menudo censurarán tus acciones aun las más santas y alabarán las más imperfectas. Si eres humilde, se te calificará de cobarde; tu virtud será tenida por hipocresía. El pródigo pasará por generoso y el hipócrita por virtuoso. ¡Fíate ahora del juicio de los hombres, que alaban el vicio y desacreditan la virtud! ¿Es por ventura razonable que te alegres con los elogios de los necios y te aflijas por sus desaires?

   III. No cometas pecado alguno, por pequeño que sea, ni omitas ninguna buena obra por agradar a los hombres. Si ellos son razonables, quedarán en cantados viendo que eres fiel a Dios; si no lo son, su estima debe serte indiferente. Es más fácil agradar a Dios que a los hombres, porque Dios es inmutable y los hombres son inconstantes. Cuán dichosos sería mos, si hiciéramos tanto caso de los mandamientos de Dios como hacemos de las burlas de los hombres. (San Paulino).

El desprecio al respeto humano 
Orad por por vuestros
superiores eclesiásticos.

ORACIÓN

   Señor, que la dichosa festividad de vuestros mártires Nereo, Aquileo, Domitila y Pancracio, nos sea siempre propicia y nos haga dignos de vuestras mercedes. Por J. C. N. S. Amén.

viernes, 11 de mayo de 2012

CONFERENCIA DE MONS. MARCEL LEFEBVRE (ECONE SEP 1990) UTILIZADA POR LOS 3 OBISPOS EN SU CARTA A MONS. FELLAY


CONFERENCIA DE MONS. MARCEL LEFEBVRE (ECONE SEP 1990) UTILIZADA POR LOS 3 OBISPOS EN SU CARTA A MONS. FELLAY

Traducción de Radio Cristiandad – Original en francés aquí





Los pro y los anti-Syllabus

Conferencia de Monseñor Lefebvre al final del retiro sacerdotal del mes de septiembre de 1990 en Ecône.

Esta sigue siendo de actualidad ya que ilustra muy bien el cambio radical operado en la Iglesia por el Concilio.

El Vaticano II ha asumido lo contrario de lo que el magisterio había enseñado, notablemente en cuanto al combate que habían dirigido los papas del siglo XIX y XX hasta Pio XII en contra de los errores modernos.

Después de recordar una conversación telefónica con el cardenal Oddi el cual lo presionaba para pedir “un pequeño perdón al papa” y en el curso de la cual Monseñor le manifestó: “Es necesario que Roma cambie. No es una cuestión de liturgia sino una cuestión de fe” Monseñor Lefebvre declaró que el combate que vivimos hoy en día es siempre el mismo. Existen los pro-Syllabus y los que están en contra.


Fideliter N° 87.
Mayo-Junio 1992

El problema se mantiene muy grave, no hay que minimizarlo. Esto es lo que hay que responder a todos los laicos que preguntan si la crisis terminará, si no habría otro medio de tener una autorización para nuestra liturgia, para nuestros sacramentos…

Ciertamente la cuestión de la liturgia y de los sacramentos es muy importante, pero es más importante todavía la cuestión de la fe. Para nosotros esta cuestión está resuelta porque nosotros tenemos la fe de siempre, la del concilio de Trento, la del catecismo de San Pio X, de todos los concilios y de todos los papas anteriores al Vaticano II; en una palabra, la fe de la Iglesia.

¿Y en Roma? La perseverancia y la pertinacia de las ideas falsas y de los graves errores del Vaticano II continúan. Esto está claro.

El Padre Tam nos ha enviado recortes del Osservatore Romano: discursos del Santo Padre, del cardenal Casaroli, del cardenal Ratzinger. Son documentos oficiales de la Iglesia de los cuales no se puede dudar de su autenticidad, y estamos estupefactos.

En este tiempo (ya que estoy un poco en descanso) he releído el libro que ustedes conocen bien, de Barbier, acerca del catolicismo liberal. Es asombroso ver que nuestro combate es exactamente el de los grandes católicos del siglo XIX desde la Revolución, y el combate de los papas Pio VI, Pio VIII, Gregorio XVI, Pio IX, León XIII, san Pio X hasta Pio XII. Ahora bien, ¿en qué se resume este combate? En Quanta Cura y el Syllabus de Pio IX, y Pascendi domini gregis de san Pio X. Son documentos sensacionales, que por otro lado causaron conmoción en su tiempo y que opusieron la doctrina de la Santa Sede a los errores modernos. Es la doctrina de la Iglesia que se ha opuesto a los errores que se han manifestado en el transcurso de la Revolución, particularmente en la Declaración de los derechos del hombre.

Este es el combate que libramos hoy en día: Existen los pro-Syllabus, los pro-Quanta Cura, los pro-Pascendi y existen aquellos que son contrarios. Esto es muy simple.

Los que están contra estos documentos adoptan los principios de la Revolución, los errores modernos. Los que están a favor permanecen en la verdadera fe católica.

Ahora bien, ustedes saben muy bien que el cardenal Ratzinger ha dicho oficialmente que para él el Vaticano II era el anti-Syllabus. Si él está claramente colocado contra el Syllabus, es porque él ha adoptado el principio de la Revolución. De allí que ha dicho claramente: “La Iglesia está abierta a las doctrinas que no son nuestras sino que vienen de la sociedad, etc.” Todo el mundo ha comprendido: los principios del 89, los derechos del hombre.

Nosotros estamos exactamente en la situación del cardenal Pie, de Mgr. Freppel, de Louis Veuillot, del diputado Keller en Alsacia, de Ketler en Alemania, del cardinal Mermillod en Suiza, quienes han combatido el buen combate con la gran mayoría de los obispos, porque en esa época ellos tenían la oportunidad de tener la gran mayoría de los obispos con ellos. Ciertos, Mgr. Dupanloup y algunos obispos franceses han sido la excepción. Igualmente algunos en Alemania y en Italia han estado abiertamente en contra del Syllabus y de Pio IX, pero éstos fueron casos extraordinarios.

Había esta fuerza revolucionaria de los herederos de la Revolución y, para tenderles la mano, los Dupanloup, Montalembert, Lamennais, que no quisieron jamás invocar los derechos de Dios en contra de los derechos del hombre.

« Nosotros pedimos el derecho común” es decir, lo que conviene a todos los hombres, a todas las religiones, a todo el mundo. El derecho común, no los derechos de Dios.

Nosotros nos encontramos en el presente en la misma situación, no hay que hacerse ilusiones: nosotros dirigimos un combate muy fuerte. Pero como está asegurado por toda la línea del Pontificado, no debemos dudar o tener miedo.

Algunos quisieran cambiar esto o aquello, unirse a Roma, al Papa… Nosotros lo haríamos, por supuesto, si ellos estuvieran en la Tradición y continuaran el trabajo de todos los papas del siglo XIX y de la primera mitad del XX. Pero ellos mismos reconocen que han tomado un camino nuevo, que el Concilio Vaticano II ha abierto una nueva era, y que la Iglesia recorre una nueva etapa.

Pienso que debemos inculcar esto a nuestros fieles, de tal manera que ellos se sientan solidarios de toda la historia de la Iglesia. Porque finalmente ella se remonta incluso hasta antes de la Revolución: es el combate de Satán contra la Ciudad de Dios. ¿Cómo va a resolverse? Este es un secreto de Dios, un misterio. Pero no hay que preocuparse, hay que tener confianza en la gracia del Buen Dios.

Que vayamos a combatir contra las ideas actualmente en boga en Roma, las que el Papa expresa, así como Ratzinger, Casaroli, Willebrands y tantos otros, es claro. Nosotros los combatimos porque ellos no hacen más que repetir lo contrario de los que los papas han dicho y afirmado solemnemente durante un siglo y medio.

Tenemos que escoger.

No dudaremos ni un minuto si no queremos encontrarnos con aquellos que nos están traicionando. Hay quien desea mirar del otro lado de la barrera. Ellos no miran del lado de los amigos, de los que se defienden en el mismo terreno de combate, ellos miran un poco del lado del enemigo.

Ellos dicen que hay que tener caridad, tener buenos sentimientos, que hay que evitar las divisiones. Después de todo, estas personas dicen cuando menos la misa buena, no son tan malos como se dice…

Pero ellos nos traicionan. Dan la mano a los que demuelen la Iglesia, a los que tienen ideas modernistas y liberales y por lo tanto condenadas por la Iglesia. Por lo tanto ahora, ellos hacen el trabajo del diablo, ellos que trabajan con nosotros por el reino de Nuestro Señor y por la salvación de las almas.

« Oh, siempre que se nos acuerde la buena misa, podemos dar la mano a Roma, no hay problema” ¡Mira cómo funciona! Ellos están en un callejón sin salida porque no se puede a la vez dar la mano a los modernistas y querer conservar la Tradición.

Que se tenga contacto con ellos para traerlos a la Tradición, para convertirlos, en último extremo. Este es el buen ecumenismo. Pero dar la impresión casi como si nos arrepintiéramos, y que después de todo estaría bien hablar con ellos, esto no es posible. ¿Cómo hablar con los que ahora nos dicen que estamos inmóviles como cadáveres? Según ellos, nosotros ya no somos la Tradición viva, somos gentes tristes “sin vida y sin alegría”. ¡Se creería que ellos jamás han formado parte de la Tradición! Es inverosímil. ¿Cómo quieren que se pueda tener relaciones con ellos?

Es lo que nos plantea a veces problemas con algunos muy buenos laicos, que nos son favorables y han aceptado las Consagraciones, pero que tienen un cierto pesar íntimo de no estar con los que estaban antes, con los que no aceptaron las Consagraciones y que ahora están en nuestra contra. “Es una lástima, quisiera irlos a encontrar, tomar una copa con ellos, tenderles la mano”. Esto es traición, porque a la menor ocasión se irán con ellos. Hay que saber lo que queremos.

Esto es lo que ha asesinado a la Cristiandad de Europa, no solamente a la Iglesia de Francia sino también a la de Alemania, de Suiza… Son los liberales que han permitido a la Revolución instalarse, precisamente porque les han tendido la mano a aquellos que no tenían sus mismos principios.

La pregunta es si queremos colaborar también a la destrucción de la Iglesia, a la ruina del reino social de Nuestro Señor, o si nos hemos comprometido a trabajar por el reinado de Nuestro Señor Jesucristo.

Todos los que quieran venir con nosotros, para trabajar con nosotros, Deo gratias, les damos la bienvenida, poco importa de dónde vienen, pero que no nos pidan dejar nuestro camino para ir a colaborar con los otros. Esto no es posible.

A lo largo del siglo XIX, los católicos se han literalmente destrozado a propósito del documento del Syllabus, a favor, en contra, a favor, en contra…

Ustedes recordarán en particular al conde de Cambord que fue criticado de haber rehusado la realeza por una cuestión de bandera. Pero no fue solamente una cuestión de bandera, el conde de Chambord se rehusó ser sometido a los principios de la Revolución. El dijo: “No consentiría jamás ser el rey legítimo de la Revolución”. Y tenía razón, ya que hubiera sido plebiscitado pro el país y la Asamblea, pero a condición de aceptar el parlamentarismo, es decir, los principios de la Revolución. También dijo: “No, si yo debo ser rey, lo sería según mis ancestros de antes de la Revolución”.

Tenía razón. Hay que escoger. Con el Papa, el escogió los principios anteriores a la Revolución, principios católicos y contrarrevolucionarios. Y nosotros también escogimos ser contrarrevolucionarios, con el Syllabus, contra los errores modernos, estar en la verdad católica y defenderla.

Este combate entre la Iglesia y los liberales modernistas es el del concilio Vaticano II. No hay que buscarle tres pies al gato. Y va más lejos. Entre más se analizan los documentos del Vaticano II y la interpretación que le han dado las autoridades de la Iglesia, más nos apercibimos que se trata no solamente de algunos errores, el ecumenismo, la libertad religiosa, la colegialidad, un cierto liberalismo, sino de una perversión del espíritu. Es toda una nueva filosofía basada en la filosofía moderna del subjetivismo.

El libro que acaba de aparecer de un teólogo alemán y el cual espero que sea traducido al francés a fin de que lo puedan tener entre sus manos, es muy instructivo de este punto de vista. Comenta el pensamiento del Papa, especialmente un retiro que predicó en el Vaticano siendo simple Obispo. Demuestra que en el Papa todo es subjetivo. Cuando enseguida leemos su discurso, nos apercibimos que ése es su pensamiento. A pesar de las apariencias, no es católico. El pensamiento del Papa en cuanto a Dios, en cuanto a Nuestro Señor, viene del fondo de su conciencia y no de una Revelación objetiva a la cual se adhiere con su inteligencia. El construye la idea de Dios. Últimamente dijo en un documento inverosímil, que la idea de la Trinidad no ha podido llegar sino muy tarde, porque es necesario que la psicología del hombre interior pueda ser capaz de llegar a la Santísima Trinidad. Entonces la idea de la Trinidad no viene de una Revelación, sino del fondo de la conciencia.

Estos no son pequeños errores. Nos encontramos delante de toda una corriente filosófica que remonta a Descartes, a Kant, a toda la línea de filósofos modernos que han preparado la Revolución.

He aquí algunas citas del Papa sobre el ecumenismo publicadas en el Osservatore Romano del 2 de junio de 1989:

« Mi visita a los países nórdicos es una confirmación del interés de la Iglesia católica en la obra del ecumenismo que es el de promover la unidad entre todos los cristianos. Hace 25 años que el concilio Vaticano II ha insistido claramente en la urgencia de este desafío en la Iglesia. Mis predecesores han buscado alcanzar este objetivo con una perseverante atención a la gracia del Espíritu Santo quien es la fuente divina y el garante del movimiento ecuménico. Desde el inicio de mi pontificado, he hecho del ecumenismo la prioridad de mi solicitud para la acción pastoral”.

Está claro.

Y el papa, sin detenerse, hace discursos sobre el ecumenismo porque él recibe constantemente a delegaciones de ortodoxos, de todas las religiones, de todas las sectas.

Se podría decir que éste ecumenismo no hizo el mínimo progreso en la Iglesia. No condujo a nada sino a confortar a los demás en sus errores, sin buscar convertirlos. Todo lo que ha sido dicho son galimatías: la comunión, el acercamiento, desearíamos muy pronto estar en una comunidad perfecta, esperamos en poco tiempo poder comulgar en los sacramentos de la unidad… Y así sucesivamente. Pero ellos no avanzan, es imposible que avancen jamás.

Todavía en el Osservatore Romano, se encuentra un discurso de Casaroli dirigiéndose a la Comisión de los derechos del hombre de las Naciones Unidas:

« Respondiendo con mucho placer a la invitación que me ha sido dirigida de venir hasta ustedes aportándoles el apoyo de la Santa Sede, deseo centrarme un poco –y todos lo comprenderán- en un aspecto específico de la libertad de pensar y de actuar según su conciencia, luego la libertad religiosa”. (¡Escuchar cosas como éstas de boca de un arzobispo!). “Juan Pablo II no dudaba en afirmar el año pasado en un mensaje para la Jornada mundial de la paz, que la libertad religiosa constituye la piedra angular en el edificio de los derechos del hombre.

La Iglesia Católica y su Pastor supremo, que ha hecho de los derechos del hombre uno de los grandes temas de su predicación, no han dejado de recordar que en el mundo hecho por el hombre y para el hombre (dixit Casaroli!)”Toda organización de la sociedad no tiene sentido más que en la medida en que ella haga de la dimensión humana su preocupación central”. (Dios, no se habla más de la dimensión de Dios en el hombre, es horrible, es el paganismo). Entonces el continúa: “Todo hombre y todo el hombre, esa es la preocupación de la Santa Sede, tal es sin duda la vuestra también”.

No tenemos nada que ver con esta gente, porque no tenemos nada en común con ellos.

Entonces nuestro famoso Ratzinger se encuentra ahora molesto de haber dicho que el Vaticano era un contra-Syllabus, porque se lo reprochamos a menudo. Es por eso que él ha encontrado una explicación que ha dado el 27 de junio de 1990.

Ustedes saben que Roma ha publicado un río de documentos para explicar las relaciones entre el Magisterio y los teólogos. Como no saben cómo salir de los apuros que tienen en todas partes, tratan de recuperar a los teólogos sin condenarlos mucho. Hay páginas y páginas, es para perderse completamente.

Es en la presentación de este documento que el cardenal Ratzinger ofrece su opinión sobre la posibilidad de poder decir lo contrario de lo que los papas han siempre afirmado desde el siglo pasado.

« El documento, dice el Cardenal (Ratzinger), afirma quizá por primera vez con claridad (en efecto, pienso que esto es cierto), que hay decisiones del Magisterio que no pueden ser la última palabra sobre un asunto como tal, sino que son un anclaje substancial en el problema (¡el maligno!) Y antes que todo una expresión de prudencia pastoral. Una especie de disposición provisoria. (¡Las decisiones oficiales de la Santa Sede, disposiciones provisorias!) El núcleo se mantiene estable pero los aspectos particulares sobre los que tienen una influencia las circunstancias del tiempo, pueden tener necesidad de rectificaciones ulteriores. A este respecto se pueden señalar las declaraciones de los papas del siglo pasado sobre la libertad religiosa (¡por favor!) como también las decisiones anti modernistas de principios de siglo. (¡Va fuerte!) Y sobre todo las decisiones de la Comisión bíblica de la misma época” (Entonces no puede digerirlas).

He aquí tres decisiones del Magisterio que se pueden dejar de lado. Pueden cambiar. A este respecto se puede señalar las declaraciones de los papas del siglo pasado que necesitan rectificaciones ulteriores “Las decisiones anti modernistas han hecho un gran servicio, pero después de haber rendido su servicio pastoral en su tiempo, en sus determinaciones particulares, actualmente son obsoletos”. (Ahora damos la vuelta a la página del modernismo. Se terminó, no hablemos más).

Se libra de la acusación que se le hace de estar contra el Syllabus, contra decisiones pontificales y el Magisterio: queda el núcleo (¿qué núcleo? ¡No lo sabemos!) Pero los aspectos particulares sobre los cuales tienen una influencia particular las circunstancias del tiempo pueden necesitar rectificaciones posteriores. Voila! Está hecho, es increíble.

Cómo quieren que se les tenga confianza a personas como éstas, que justifican la negación de Quanta Cura, de Pascendi, de las decisiones de la Comisión Bíblica, etc…

O bien nosotros somos los herederos de la Iglesia Católica, es decir, de Quanta Cura, de Pascendi, con todos los papas hasta antes del concilio, y la gran mayoría de los obispos de entonces, por el reino de Nuestro Señor Jesucristo y la salud de las almas, o bien somos herederos de aquellos que se esfuerzan, incluso al precio de una ruptura con la Iglesia y su doctrina, de admitir los principios de los derechos del hombre, basados en una verdadera apostasía, con vista a obtener una presencia de servidores en el gobierno mundial revolucionario. Porque eso es el fondo: a fuerza de estar en pro de los derechos del hombre, de la libertad religiosa, la democracia y la igualdad de los hombres, tendrán un sitio en el gobierno mundial, pero será un sitio de servidores.

Si yo les digo estas cosas, es porque me parece que hay que retomar nuestro combate con quien lo ha precedido. Porque no ha comenzado con el Concilio, este combate tan duro, tan penoso en el cual la sangre se ha derramado. La separación de la Iglesia y el Estado, los religiosos y religiosas perseguidos, el dominio sobre todos los bienes de la Iglesia, han constituido una verdadera persecución, no solamente aquí sino en Suiza, en Alemania, en Italia. Fue desde el momento de la ocupación de los Estados Pontificios que el Papa se encontró relegado en el Vaticano, presa de cosas abominables. Entonces ¿estaremos con todo el mundo contra la doctrina de los papas sin ocuparnos de las protestas que ellos han elevado para defender los derechos de la Iglesia y de Nuestro Señor, para defender las almas?

Creo verdaderamente que tenemos unos cimientos y una fuerza que no provienen de nosotros. No es nuestro combate el que libramos, es el de Nuestro Señor, continuado por la Iglesia. No podemos dudar: O bien estamos con la Iglesia o contra ella, nosotros no estamos con esta Iglesia conciliar que cada vez es menos la Iglesia Católica, prácticamente no queda nada.

Antes, cuando el Papa hablaba de los derechos del hombre, frecuentemente hacía alusión a los deberes del hombre igualmente. Ahora ya no más: todo es por el hombre, para el hombre. Quise hacerles estas consideraciones para que ustedes se fortifiquen también, y que tengan conciencia de continuar el combate con la gracia del Buen Dios.

Porque es evidente que ya no existiríamos si el Buen Dios no estuviera con nosotros. Ha habido al menos cuatro o cinco ocasiones en el curso de las cuales la Fraternidad hubiera desaparecido. Y gracias a Dios, estamos aquí todavía para continuar. Ella debió desaparecer en particular en la ocasión de las consagraciones, ¡nos lo predijeron tanto! Todos los profetas de desgracias e incluso algunos cercanos nos dijeron: “Monseñor, no lo haga nunca, será el fin de la Fraternidad”. Pero no, el Buen Dios no quiere que su combate termine. Es todo.

Este combate ha tenido sus mártires: los mártires de la Revolución y todos aquellos que han sido martirizados moralmente en el curso de todas las persecuciones de los siglos XIX y XX. San Pio X ha sufrido el martirio a causa de tantos obispos perseguidos, de conventos expropiados, de religiosos cazados más allá de las fronteras entre otras cosas. ¿Y todo eso por nada? Este sería un falso combate, inútil, un combate que condenarían las víctimas y los mártires. Esto no es posible.

Nosotros estamos inmersos en esta corriente, en esta continuidad, agradezcamos al Buen Dios. Somos perseguidos, es evidente, nosotros somos los únicos excomulgados, los únicos perseguidos, pero no podemos no serlo.

¿Entonces qué pasará? No lo se. ¿Elías? Apenas esta mañana leía en la Escritura: “El regresará y pondrá todo en su lugar”, Omnia restituet. Que venga rápido!

Humanamente hablando, no veo la posibilidad de un acuerdo actualmente. Me decían ayer: “si Roma aceptara sus Obispos y que usted estuviera completamente exento de la jurisdicción de los obispos…” Por principio ellos están lejos de aceptar una como esa, además es necesario que ellos nos hagan la oferte y yo no pienso que estén listos porque la dificultad de fondo, que es el darnos un obispo tradicionalista. Ellos no quieren más que un obispo con el perfil de la Santa Sede. El perfil, ustedes comprenden lo que quiere decir. Ellos saben muy bien que dándonos un obispo tradicional, construirían una ciudadela tradicionalista. Ellos no lo quieren y tampoco se lo han dado a los otros. Cuando los otros dicen que han firmado el mismo protocolo que nosotros, no es verdad. Nuestro protocolo preveía un obispo y dos miembros en la Comisión romana. Pues bien, ellos no tienen ni el obispo ni los miembros en la Comisión romana. Roma ha retirado esto del protocolo, pues no lo quería a ningún precio.

El primero de noviembre próximo festejaremos el vigésimo aniversario de la Fraternidad, y yo estoy íntimamente convencido que es ella quien representa lo que el Buen Dios quiere para guardar y conservar la fe, la verdad de la Iglesia y lo que todavía pueda ser salvado de la Iglesia. Esto se hará gracias también a los obispos que rodean al Superior general, cumpliendo su rol indispensable de mantenedores de la fe, predicando, dando las gracias del sacerdocio y de la confirmación. Estas son cosas irremplazables de las cuales tenemos absoluta necesidad.

Todo esto es muy consolador, y pienso que nosotros podemos agradecer al Buen Dios, y obrar en la perseverancia, a fin de que un día se reconozca lo que hacemos. Aunque la visita del cardenal Gagnon no haya dado muchos resultados, cuando menos muestra que estamos presentes y que en la fraternidad se hace el bien. Aunque ellos no hayan querido decirlo expresamente, están obligados de reconocer que la Fraternidad representa una fuerza espiritual irremplazable para la fe, donde ellos, espero, tendrán la alegría y la satisfacción de servirse cuando hayan regresado a la fe tradicional.

Roguemos a la Santísima Virgen, pidamos a Nuestra Señora de Fátima, en todas las peregrinaciones respectivas en todos los países, de venir en la ayuda de la Fraternidad para que tenga muchas vocaciones. Deberíamos tener un poco más de vocaciones, nuestros seminarios no están llenos. Pero pienso que con la gracia de Dios, eso vendrá. Gracias por haberme escuchado. Les pido orar para que yo tenga una buena y santa muerte, porque ahora es lo que me queda por hacer.

LAS CARTAS.¿QUIEN MÁS DUDA?


NO LES QUEDÓ OTRA… PARA LOS IMBÉCILES QUE TODAVÍA DUDAN DE LO QUE ESTÁ PASANDO
Fuente: Radio Cristiandad


¿Quién lo hubiera pensado?




Respuesta a su publicación


La casa generalicia de la Fraternidad San Pío X condena la difusión del cruce de cartas


«Quien ha quebrado la confidencialidad», afirma el comunicado, «peca gravemente».

Este viernes por la tarde la casa generalicia de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha emitido un comunicado que condena la publicación del intercambio epistolar de mediados de abril entre tres de los obispos de la Fraternidad y su superior general, Bernard Fellay, que muestra sus discrepancias en cuanto a un acuerdo con la Santa Sede para la normalización canónica de la congregación.
He aquí el texto íntegro del comunicado:

“Se ha difundido por Internet el 9 de mayo de 2012 un intercambio privado de correspondencia entre el superior general de la Fraternidad San Pío X y los otros tres obispos. Este procedimiento es condenable.Quien ha roto la confidencialidad de este correo interno ha pecado gravemente.


Esta publicación animará a los creadores de división. La Fraternidad San Pío X invita a sacerdotes y fieles a no responderles sino con una oración redoblada, a fin de que sólo se haga la voluntad de Dios, para bien de la Iglesia y salvación de las almas”.
—————————-
Lo que no queda claro es ¿quiénes son los creadores de la división?

Ha quedado clara la división, y con esta declaración no han hecho otra cosa que acentuar en los feligreses esa misma división… ¿A quiénes pretenden culpar de sus propios pecados?

SANTORAL 11 DE MAYO




11 de Mayo



SAN MAJELO o MAYOLO,
Abad


 Jesús crecía en sabiduría, 
en edad y en gracia delante
de Dios y de los hombres.
(Lucas, 2, 52).

   San Majelo, habiendo terminado sus estudios en Lyon, fue nombrado, a pesar de su resistencia, arcediano de Macón. Con posterioridad fue propuesto para ocupar el arzobispado de Besanzón, pero rehusó esta dignidad y se retiró al monasterio de Cluny, donde sucedió a San Aimardo en calidad de abad. Llamado a París para el arreglo de algunos asuntos en el monasterio de San Dionisio, cayó enfermo en el camino y murió en Souvigny, en el año 994. Su admirable virtud le granjeó el amor de Dios y el de los hombres.

MEDITACIÓN
 SE HA DE CONTENTAR A DIOS,
A LA CONCIENCIA Y A LOS HOMBRES

   I. Dios quiere salvarte, pero no lo hará sin tu cooperación. No persigas, pues, otro objetivo que el de agradarle y cumplir su santa voluntad. Nada ha gas contrario a sus mandamientos, ni a los de su Iglesia. ¿De qué te serviría haber pasado como honesto en este mundo, haberte conquistado el favor y la estima de todos los hombres, si eres objeto del desprecio y del aborrecimiento de Dios?

   II. Condúcete según las luces que Dios te da, nunca obres en contra de lo que tu conciencia y tu razón te dicten; es el primer director a quien debes obedecer. Escucha también las inspiraciones particulares del Espíritu Santo; no las resistas nunca si quieres conservar la paz en tu interior. Si Dios y tu conciencia dan testimonio de tu inocencia, deja a los insensatos que digan lo que quieran. (San Gregorio).

   III. No tengas una virtud excesivamente rígida, sobre todo si tu condición te obliga a vivir en el mundo. La afabilidad, la dulzura, la bondad, no son in compatibles con la virtud aun más perfecta; se puede ser un santo y un hombre amable a la vez. Ten cuida do; lo que tú llamas austeridad no es a menudo sino secreta vanidad y dureza de corazón, contrarios al espíritu de mansedumbre que Jesucristo nos recomienda.

La pureza de intención 
Orad por por el
acrecentamiento de la caridad.

ORACIÓN

   Haced, Señor, os lo suplicamos, que la intercesión de San Majelo, abad, nos haga agradables a vuestra Majestad, a fin de que obtengamos, por sus oraciones, lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.