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jueves, 12 de agosto de 2010

12 de agosto


  • Santa Clara de Asís, Virgen
  • San Euplio, Mártir
  • San Porcario y Compañeros, Mártires
  • Beato Inocencio XI, Papa 
  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.


SANTA CLARA
Virgen 

n. 16 de julio de 1194 en Asís, Italia;
† 11 de agosto de 1253

Patrona de los ojos; joyeros que trabajan el oro; lavanderos; telégrafo,
teléfono y televisión. Protectora contra las enfermedades de los ojos. 
Se la invoca para pedir buen tiempo.
Mientras tenéis luz, creed en la luz,
para que seáis hijos de la luz.
(Juan, 12, 36)
 



Santa Clara, a ejemplo de San Francisco de Asís, su conciudadano, distribuyó todos sus bienes a los pobres, y formó, bajo la dirección de este gran santo, una sociedad de vírgenes decididas como ella a vivir en el recogimiento y en la penitencia. Habiendo los moros atacado su monasterio, los puso en fuga presentándose ante ellos precedida por el Santísimo Sacramento. Ayunaba a pan y agua todo el Adviento y la Cuaresma; durante mucho tiempo, pasó, sin tomar alimento alguno, los lunes, miércoles y viernes de cada semana. Siempre llevaba un cilicio, andaba descalza, y acostábase sobre sarmientos tirados en el suelo. Murió en 1253.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE SANTA CLARA
 

I. Se representa a Santa Clara con el Santísimo Sacramento en la mano, y se puede decir que contempló a Jesucristo, en este adorable misterio, para re producir en su vida las virtudes de que nos da ejemplo. ¿Qué más pobre que Jesucristo oculto en la Eucaristía? Está despojado de todos sus tesoros, y todos los atributos de su divinidad están allí como anonadados. Santa Clara ha imitado esta pobreza; fundó una Orden de religiosas que viven sólo de limosnas. ¿Qué amor tenemos nosotros por la pobreza? Para desposarse con ella, Jesús descendió del cielo a la tierra, y tú, por evitarla te precipitas en el infierno. ¡Cuán dichosos son los cristianos de poder adquirir el reino de los cielos mediante la pobreza! (San Agustín).


II. Nada hay más puro, más casto que Jesucristo en la Eucaristía: tiene cuerpo, pero este cuerpo está glorificado y está privado de todas las satisfacciones de los sentidos. Santa Clara ha imitado esta mortíficaci6n; tal era su celo por el ayuno y las austeridades, que San Francisco se vio obligado a moderarlo. ¿Qué dices a esto, cristiano afeminado? El solo pensamiento de las mortificaciones que ha practicado esta santa, ¿no basta ya para asustar tu pusilanimidad?


III. La obediencia de Jesucristo en la Eucaristía es admirable: obedece a la voz del sacerdote, sin tener en cuenta el mérito de la persona que lo manda; está a su disposición tanto de día como de noche. Así es como Santa Clara obedecía a San Francisco; y es así como debes obedecer tú a tus superiores. Mira a Jesús en el Santísimo Sacramento, míralo en la Cruz, y ya no te costará obedecer las órdenes que Él te da por boca de tus superiores. 



La pobreza
Orad por los religiosos.


ORACIÓN
 

Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y que la fiesta de la bienaventurada Clara, vuestra virgen, regocijando nuestra alma, la enriquezca con sentimientos de tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

Santa Clara de Asís




Clara significa: "vida transparente"

"El amor que no puede sufrir no es digno de ese nombre" -Santa Clara.

De sus cartas:  Atiende a la pobreza, la humildad y la caridad de Cristo

Clara nació en Asís, Italia, en 1193. Su padre, Favarone Offeduccio, era un caballero rico y poderoso. Su madre, Ortolana, descendiente de familia noble y feudal, era una mujer muy cristiana, de ardiente piedad y de gran celo por el Señor.

Desde sus primeros años Clara se vio dotada de innumerables virtudes y aunque su ambiente familiar pedía otra cosa de ella, siempre desde pequeña fue asidua a la oración y mortificación. Siempre mostró gran desagrado por las cosas del mundo y gran amor y deseo por crecer cada día en su vida espiritual.

Ya en ese entonces se oía de los Hermanos Menores, como se les llamaba a los seguidores de San Francisco. Clara sentía gran compasión y gran amor por ellos, aunque tenía prohibido verles y hablarles. Ella cuidaba de ellos y les proveía enviando a una de las criadas. Le llamaba mucho la atención como los frailes gastaban su tiempo y sus energías cuidando a los leprosos. Todo lo que ellos eran y hacían le llamaba mucho la atención y se sentía unida de corazón a ellos y a su visión.

Su llamada y su encuentro con San Francisco. Cofundadora de la orden
La conversión de Clara hacia la vida de plena santidad se efectuó al oír un sermón de San Francisco de Asís. En 1210, cuando ella tenía 18 años, San Francisco predicó en la catedral de Asís los sermones de cuaresma e insistió en que para tener plena libertad para seguir a Jesucristo hay que librarse de las riquezas y bienes materiales. Al oír las palabras: "este es el tiempo favorable... es el momento... ha llegado el tiempo de dirigirme hacia El que me habla al corazón desde hace tiempo... es el tiempo de optar, de escoger..", sintió una gran confirmación de todo lo que venía experimentando en su interior.

Durante todo el día y la noche, meditó en aquellas palabras que habían calado lo más profundo de su corazón. Tomó esa misma noche la decisión de comunicárselo a Francisco y de no dejar que ningún obstáculo la detuviera en responder al llamado del Señor, depositando en El toda su fuerza y entereza.

Cuando su corazón comprendió la amargura, el odio, la enemistad y la codicia que movía a los hombres a la guerra comprendió que esta forma de vida eran como la espada afilada que un día traspasó el corazón de Jesús. No quiso tener nada que ver con eso, no quiso otro señor mas que el que dio la vida por todos, aquel que se entrega pobremente en la Eucaristía para alimentarnos diariamente. El que en la oscuridad es la Luz y que todo lo cambia y todo lo puede, aquel que es puro Amor. Renace en ella un ardiente amor y un deseo de entregarse a Dios de una manera total y radical.

Clara sabía que el hecho de tomar esta determinación de seguir a Cristo y sobre todo de entregar su vida a la visión revelada a Francisco, iba a ser causa de gran oposición familiar, pues el solo hecho de la presencia de los Hermanos Menores en Asís estaba ya cuestionando la tradicional forma de vida y las costumbres que mantenían intocables los estratos sociales y sus privilegios. A los pobres les daba una esperanza de encontrar su dignidad, mientras que los ricos comprendían que el Evangelio bien vivido exponía por contraste sus egoísmos a la luz del día. Para Clara el reto era muy grande. Siendo la primera mujer en seguirle, su vinculación con Francisco podía ser mal entendida.

Santa Clara se fuga de su casa el 18 de Marzo de 1212, un Domingo de Ramos, empezando así la gran aventura de su vocación. Se sobrepuso a los obstáculos y al miedo para darle una respuesta concreta al llamado que el Señor había puesto en su corazón. Llega a la humilde Capilla de la Porciúncula donde la esperaban Francisco y los demás Hermanos Menores y se consagra al Señor por manos de Francisco.

Empiezan las renuncias
De rodillas ante San Francisco, hizo Clara la promesa de renunciar a las riquezas y comodidades del mundo y de dedicarse a una vida de oración, pobreza y penitencia. El santo, como primer paso, tomó unas tijeras y le cortó su larga y hermosa cabellera, y le colocó en la cabeza un sencillo manto, y la envió a donde unas religiosas que vivían por allí cerca, a que se fuera preparando para ser una santa religiosa.

Para Santa Clara la humildad es pobreza de espíritu y esta pobreza se convierte en obediencia, en servicio y en deseos de darse sin límites a los demás.

Días más tardes fue trasladada temporalmente, por seguridad, a las monjas Benedictinas, ya que su padre, al darse cuenta de su fuga, sale furioso en su búsqueda con la determinación de llevársela de vuelta al palacio. Pero la firme convicción de Clara, a pesar de sus cortos años de edad, obligan finalmente al Caballero Offeduccio a dejarla. Días más tardes, San Francisco, preocupado por su seguridad dispone trasladarla a otro monasterio de Benedictinas situado en San Angelo. Allí la sigue su hermana Inés, quien fue una de las mayores colaboradoras en la expansión de la Orden y la hija (si se puede decir así) predilecta de Santa Clara. Le sigue también su prima Pacífica.

DamianoSan Francisco les reconstruye la capilla de San Damián, lugar donde el Señor había hablado a su corazón diciéndole, "Reconstruye mi Iglesia". Esas palabras del Señor habían llegado a lo más profundo de su ser y lo llevó al más grande anonadamiento y abandono en el Señor. Gracias a esa respuesta de amor, de su gran "Si" al Señor, había dado vida a una gran obra, que hoy vemos y conocemos como la Comunidad Franciscana, de la cual Santa Clara se inspiraría y formaría parte crucial, siendo cofundadora con San Francisco en la Orden de las Clarisas.

Cuando se trasladan las primeras Clarisas a San Damián, San Francisco pone al frente de la comunidad, como guía de Las Damas Pobres a Santa Clara. Al principio le costó aceptarlo pues por su gran humildad deseaba ser la última y ser la servidora, esclava de las esclavas del Señor. Pero acepta y con verdadero temor asume la carga que se le impone, entiende que es el medio de renunciar a su libertad y ser verdaderamente esclava. Así se convierte en la madre amorosa de sus hijas espirituales, siendo fiel custodia y prodigiosa sanadora de las enfermas.

Desde que fue nombrada Madre de la Orden, ella quiso ser ejemplo vivo de la visión que trasmitía, pidiendo siempre a sus hijas que todo lo que el Señor había revelado para la Orden se viviera en plenitud.

Siempre atenta a la necesidades de cada una de sus hijas y revelando su ternura y su atención de Madre, son recuerdos que aún después de tanto tiempo prevalecen y son el tesoro mas rico de las que hoy son sus hijas, Las Clarisas Pobres.

Sta. Clara acostumbraba tomar los trabajos mas difíciles, y servir hasta en lo mínimo a cada una. Pendiente de los detalles más pequeños y siendo testimonio de ese corazón de madre y de esa verdadera respuesta al llamado y responsabilidad que el Señor había puesto en sus manos.

Por el testimonio de las misma hermanas que convivieron con ella se sabe que muchas veces, cuando hacía mucho frío, se levantaba a abrigar a sus hijas y a las que eran mas delicadas les cedía su manta. A pesar de ello, Clara lloraba por sentir que no mortificaba suficiente su cuerpo.

Cuando hacía falta pan para sus hijas, ayunaba sonriente y si el sayal de alguna de las hermanas lucía más viejo ella lo cambiaba dándole el de ella. Su vida entera fue una completa dádiva de amor al servicio y a la mortificación. Su gran amor al Señor es un ejemplo que debe calar nuestros corazones, su gran firmeza y decisión por cumplir verdaderamente la voluntad de Dios para ella.

Tenía gran entusiasmo al ejercer toda clase de sacrificios y penitencias. Su gozo al sufrir por Cristo era algo muy evidente y es, precisamente esto, lo que la llevó a ser Santa Clara. Este fue el mayor ejemplo que dio a sus hijas.

La humildad brilló grandemente en Santa Clara y una de las mas grandes pruebas de su humildad fue su forma de vida en el convento, siempre sirviendo con sus enseñanzas, sus cuidados, su protección y su corrección. La responsabilidad que el Señor había puesto en sus manos no la utilizó para imponer o para simplemente mandar en el nombre del Señor. Lo que ella mandaba a sus hijas lo cumplía primero ella misma con toda perfección. Se exigía mas de lo que pedía a sus hermanas.

Hacía los trabajos mas costosos y daba amor y protección a cada una de sus hijas. Buscaba como lavarle los pies a las que llegaban cansadas de mendigar el sustento diario. Lavaba a las enfermas y no había trabajo que ella despreciara pues todo lo hacía con sumo amor y con suprema humildad.

"En una ocasión, después de haberle lavado los pies a una de las hermanas, quiso besarlos. La hermana, resistiendo aquel acto de su fundadora, retiró el pie y accidentalmente golpeó el rostro a Clara. Pese al moretón y la sangre que había salido de su nariz, volvió a tomar con ternura el pie de la hermana y lo besó."

Con su gran pobreza manifestaba su anhelo de no poseer nada mas que al Señor. Y esto lo exigía a todas sus hijas. Para ella la Santa Pobreza era la reina de la casa. Rechazó toda posesión y renta, y su mayor anhelo era alcanzar de los Papas el privilegio de la pobreza, que por fin fue otorgado por el Papa Inocencio III.

Para Santa Clara la pobreza era el camino en donde uno podía alcanzar mas perfectamente esa unión con Cristo. Este amor por la pobreza nacía de la visión de Cristo pobre, de Cristo Redentor y Rey del mundo, nacido en el pesebre. Aquel que es el Rey y, sin embargo, no tuvo nada ni exigió nada terrenal para si y cuya única posesión era vivir la voluntad del Padre. La pobreza alcanzada en el pesebre y llevada a su cúlmen en la Cruz. Cristo pobre cuyo único deseo fue obedecer y amar.

La vida de Sta. Clara fue una constante lucha por despegarse de todo aquello que la apartaba del Amor y todo lo que le limitara su corazón de tener como único y gran amor al Señor y el deseo por la salvación de las almas.

La pobreza la conducía a un verdadero abandono en la Providencia de Dios. Ella, al igual que San Francisco, veía en la pobreza ese deseo de imitación total a Jesucristo. No como una gran exigencia opresiva sino como la manera y forma de vida que el Señor les pedía y la manera de mejor proyectar al mundo la verdadera imagen de Cristo y Su Evangelio.

Siguiendo las enseñanzas y ejemplos de su maestro San Francisco, quiso Santa Clara que sus conventos no tuvieran riquezas ni rentas de ninguna clase. Y, aunque muchas veces le ofrecieran regalos de bienes para asegurar el futuro de sus religiosas, no los quiso aceptar. Al Sumo Pontífice que le ofrecía unas rentas para su convento le escribió: "Santo padre: le suplico que me absuelva y me libere de todos mis pecados, pero no me absuelva ni me libre de la obligación que tengo de ser pobre como lo fue Jesucristo". A quienes le decían que había que pensar en el futuro, les respondía con aquellas palabras de Jesús: "Mi Padre celestial que alimenta a las avecillas del campo, nos sabrá alimentar también a nosotros".

Mortificación de su cuerpo

Si hay algo que sobresale en la vida de Santa Clara es su gran mortificación. Utilizaba debajo de su túnica, como prenda íntima, un áspero trozo de cuero de cerdo o de caballo. Su lecho era una cama compuesta de sarmientos cubiertos con paja, la que se vio obligada a cambiar por obediencia a Francisco, debido a su enfermedad.

Los ayunos. Siempre vivió una vida austera y comía tan poco que sorprendía hasta a sus propias hermanas. No se explicaban como podía sostener su cuerpo. Durante el tiempo de cuaresma, pasaba días sin probar bocado y los demás días los pasaba a pan y agua. Era exigente con ella misma y todo lo hacía llena de amor, regocijo y de una entrega total al amor que la consumía interiormente y su gran anhelo de vivir, servir y desear solamente a su amado Jesús.

Por su gran severidad en los ayunos, sus hermanas, preocupadas por su salud, informaron a San Francisco quien intervino con el Obispo ordenándole a comer, cuando menos diariamente, un pedazo de pan que no fuese menos de una onza y media.

La vida de Oración

Para Santa Clara la oración era la alegría, la vida; la fuente y manantial de todas las gracias, tanto para ella como para el mundo entero. La oración es el fin en la vida Religiosa y su profesión.

Ella acostumbraba pasar varias horas de la noche en oración para abrir su corazón al Señor y recoger en su silencio las palabras de amor del Señor. Muchas veces, en su tiempo de oración, se le podía encontrar cubierta de lágrimas al sentir el gran gozo de la adoración y de la presencia del Señor en la Eucaristía, o quizás movida por un gran dolor por los pecados, olvidos y por las ingratitudes propias y de los hombres.

Se postraba rostro en tierra ante el Señor y, al meditar la pasión las lágrimas brotaban de lo mas íntimo de su corazón. Muchas veces el silencio y soledad de su oración se vieron invadidos de grandes perturbaciones del demonio. Pero sus hermanas dan testimonio de que, cuando Clara salía del oratorio, su semblante irradiaba felicidad y sus palabras eran tan ardientes que movían y despertaban en ellas ese ardiente celo y encendido amor por el Señor.

Hizo fuertes sacrificios los cuarenta y dos años de su vida consagrada. Cuando le preguntaban si no se excedía, ella contestaba: Estos excesos son necesarios para la redención, "Sin el derramamiento de la Sangre de Jesús en la Cruz no habría Salvación". Ella añadía: "Hay unos que no rezan ni se sacrifican; hay muchos que sólo viven para la idolatría de los sentidos. Ha de haber compensación. Alguien debe rezar y sacrificarse por los que no lo hacen. Si no se estableciera ese equilibrio espiritual la tierra sería destrozada por el maligno". Santa Clara aportó de una manera generosa a este equilibrio.

Milagros de Santa Clara

Santa Clara La Eucaristía ante los sarracenos

En 1241 los sarracenos atacaron la ciudad de Asís. Cuando se acercaban a atacar el convento que está en la falda de la loma, en el exterior de las murallas de Asís, las monjas se fueron a rezar muy asustadas y Santa Clara que era extraordinariamente devota al Santísimo Sacramento, tomó en sus manos la custodia con la hostia consagrada y se les enfrentó a los atacantes. Ellos experimentaron en ese momento tan terrible oleada de terror que huyeron despavoridos.

En otra ocasión los enemigos atacaban a la ciudad de Asís y querían destruirla. Santa Clara y sus monjas oraron con fe ante el Santísimo Sacramento y los atacantes se retiraron sin saber por qué.

El milagro de la multiplicación de los panes

Cuando solo tenían un pan para que comieran cincuenta hermanas, Santa Clara lo bendijo y, rezando todas un Padre Nuestro, partió el pan y envió la mitad a los hermanos menores y la otra mitad se la repartió a las hermanas. Aquel pan se multiplicó, dando a basto para que todas comieran. Santa Clara dijo: "Aquel que multiplica el pan en la Eucaristía, el gran misterio de fe, ¿acaso le faltará poder para abastecer de pan a sus esposas pobres?"

En una de las visitas del Papa al Convento, dándose las doce del día, Santa Clara invita a comer al Santo Padre pero el Papa no accedió. Entonces ella le pide que por favor bendiga los panes para que queden de recuerdo, pero el Papa respondió: "quiero que seas tu la que bendigas estos panes". Santa Clara le dice que sería como un irespeto muy grande de su parte hacer eso delante del Vicario de Cristo. El Papa, entonces, le ordena bajo el voto de obediencia que haga la señal de la Cruz. Ella bendijo los panes haciéndole la señal de la Cruz y al instante quedó la Cruz impresa sobre todos los panes.

Larga agonía

Santa Clara estuvo enferma 27 años en el convento de San Damiano, soportando todos los sufrimientos de su enfermedad con paciencia heroica. En su lecho bordaba, hacía costuras y oraba sin cesar. El Sumo Pontífice la visitó dos veces y exclamó "Ojalá yo tuviera tan poquita necesidad de ser perdonado como la que tiene esta santa monjita".

Cardenales y obispos iban a visitarla y a pedirle sus consejos.

San Francisco ya había muerto pero tres de los discípulos preferidos del santo, Fray Junípero, Fray Angel y Fray León, le leyeron a Clara la Pasión de Jesús mientras ella agonizaba. La santa repetía: "Desde que me dediqué a pensar y meditar en la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, ya los dolores y sufrimientos no me desaniman sino que me consuelan".

El 10 de agosto del año 1253 a los 60 años de edad y 41 años de ser religiosa, y dos días después de que su regla sea aprobada por el Papa, se fue al cielo a recibir su premio. En sus manos, estaba la regla bendita, por la que ella dio su vida.

Cuando el Señor ve que el mundo está tomando rumbos equivocados o completamente opuestos al Evangelio, levanta mujeres y hombres para que contrarresten y aplaquen los grandes males con grandes bienes.

Podemos ver claramente en la Orden Franciscana, en su carisma, que cuando el mundo estaba siendo arrastrado por la opulencia, por la riqueza, las injusticias sociales etc., suscita en dos jóvenes de las mejores familias el amor valiente para abrazar el espíritu de pobreza, como para demostrar de una manera radical el verdadero camino a seguir que al mismo tiempo deja al descubierto la obra de Satanás, aplastándole la cabeza.  Ellos se convirtieron en signo de contradicción para el mundo y a la vez, fuente donde el Señor derrama su gracia para que otros reciban de ella.

El Señor en su gran sabiduría y siendo el buen Pastor que siempre cuida de su pueblo y de su salvación, nunca nos abandona y manda profetas que con sus palabras y sus vidas nos recuerdan la verdad y nos muestran el camino de regreso a El. Los santos nos revelan nuestros caminos torcidos y nos enseñan como rectificarlos.

El Cuerpo Incorrupto Santa Clara en Asís
Despues de estar escondido por seis siglos y luego de muchas búsquedas se encontró su cuerpo en 1850 (al igual que los restos del mismo San Francisco).


En medio del inmenso gozo de los habitantes de Asís, el 23 de setiembre de ese año el ataúd fue abierto encontrándose el cuerpo y la ropa reducidos a polvo, pero sus huesos estaban en perfecto estado de preservación, desafiando las leyes de la naturaleza. Finalmente, el 29 de setiembre de 1872, los huesos de la Santa fueron trasladados con gran pompa por quien luego fue León XIII a la cripta de Santa Clara, donde se los puede ver en la actualidad.
En el convento de San Damiano, se recorren los pasillos que ella recorrió. Se entra al cuarto donde ella pasó muchos años de su vida acostada, se observa la ventana por donde veía a sus hijas. También se conservan el oratorio, la capilla, y la ventana por donde expulsó a los sarracenos con el poder de la Eucaristía.

Hoy las religiosas Clarisas son aproximadamente 18.000 en 1.248 conventos en el mundo.

Cuerpo incorrupto de Santa Clara




Atiende a la pobreza, la humildad y la caridad de Cristo
 
 
De la carta de santa Clara, virgen, a la beata Inés de Praga
Escritos de santa Clara.
Dichoso, en verdad, aquel a quien le es dado alimentarse en el sagrado banquete y unirse en lo íntimo de su corazón a aquel cuya belleza admiran sin cesar las multitudes celestiales, cuyo afecto produce afecto, cuya contemplación da nueva fuerza, cuya benignidad sacia, cuya suavidad llena el alma, cuyo recuerdo ilumina suavemente, cuya fragancia retornará los muertos a la vida y cuya visión gloriosa hará felices a los ciudadanos de la Jerusalén celestial: él es el brillo de la gloria eterna, un reflejo de la luz eterna, un espejo nítido, el espejo que debes mirar cada día, oh reina, esposa de Jesucristo, y observar en él reflejada tu faz, para que así te vistas y adornes por dentro y por fuera con toda la variedad de flores de las diversas virtudes, que son las que han de constituir tu vestido y tu adorno, como conviene a una hija y esposa castísima del Rey supremo. En este espejo brilla la dichosa pobreza, la santa humildad y la inefable caridad, como puedes observar si, con la gracia de Dios, vas recorriendo sus diversas partes.

Atiende al principio de este espejo, quiero decir a la pobreza de aquel que fue puesto en un pesebre y envuelto en pañales. ¡Oh admirable humildad, oh pasmosa pobreza! El Rey de los ángeles, el Señor del cielo y de la tierra es reclinado en un pesebre. En el medio del espejo, considera la humildad, al menos la dichosa pobreza, los innumerables trabajos y penalidades que sufrió por la redención del género humano. Al final de este mismo espejo, contempla la inefable caridad por la que quiso sufrir en la cruz y morir en ella con la clase de muerte más infamante.

Este mismo espejo, clavado en la cruz, invitaba a los que pasaban a estas consideraciones, diciendo: Vosotros, los que pasáis por el camino, mirad, fijaos: ¿Hay dolor como mi dolor? Respondamos nosotros, a sus clamores y gemidos, con una sola voz y un solo espíritu: No hago más que pensar en ello, y estoy abatido. De este modo, tu caridad arderá con una fuerza siempre renovada, oh reina del Rey celestial.

Contemplando, además, sus inefables delicias, sus riquezas y honores perpetuos, y suspirando por el intenso deseo de tu corazón, proclamarás: «Arrástrame tras de tí, y correremos atraídos por el aroma de tus perfumes, esposo celestial. Correré sin desfallecer, hasta que me introduzcas en la sala del festín, hasta que tu mano izquierda esté bajo mi cabeza y tu diestra me abrace felizmente y me beses con los besos deliciosos de tu boca». Contemplando estas cosas, dígnate acordarte de esta tu insignificante madre, y sabe que yo tengo tu agradable recuerdo grabado de modo imborrable en mi corazón, ya que te amo más que nadie.


Oración

Oh Dios, que infundiste en santa Clara un profundo amor a la pobreza evangélica, concédenos, por su intercesión, que, siguiendo a Cristo en la pobreza de espíritu, merezcamos llegar a contemplarte en tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén

miércoles, 11 de agosto de 2010

CRUZ ERIGIDA EN HONOR DE LECH KACZYNSKI PROVOCA ENFRENTAMIENTOS



Fue erigida en el Palacio Presidencial de Varsovia en honor del presidente fallecido en un accidente aéreo. Los manifestantes anticatólicos se congregaron a través de las redes sociales para rechazarla. Miles de personas se concentraron a las puertas del palacio presidencial de Varsovia para pedir la retirada de la cruz de madera erigida el pasado abril en memoria del anterior presidente polaco, Lech Kaczynski, y de los otros 95 que perecieron en el accidente aéreo de Smolensk (Rusia).

La cruz se mantiene rodeada por una treintena de ciudadanos que desde los últimos días han hecho guardia junto a ella para evitar su retirada. Las autoridades han desplegado un cordón policial y vallas metálicas entre ambos grupos para evitar enfrentamientos. Los manifestantes contrarios al símbolo católico se concentraron poco antes de medianoche, después de una convocatoria aparecida en diferentes redes sociales.

La ahora polémica cruz fue erigida por grupos de boy scouts el pasado 15 de abril frente al palacio presidencial, cinco días después de que se estrellara en el aeródromo ruso de Smolensk el avión en el que viaja Kaczynski al frente de la delegación polaca que iba a asistir a una ceremonia en el cementerio de Katyn, donde en 1940 Stalin mandó asesinar a 20.000 oficiales polacos.

Desde ese momento, la cruz se ha convertido en una especie de lugar de peregrinación para cientos de miles de ciudadanos y todavía son muchos los polacos que depositan flores y velas en memoria de los muertos. El actual presidente de Polonia, el liberal Bronislaw Komorowski, declaró días atrás su intención de reubicar la cruz en un lugar «más apropiado», una decisión que ha dividido a Polonia y que finalmente no pudo realizarse por la oposición de una parte de la ciudadanía.

Komorowski había acordado con la Iglesia católica y representantes de los boy scouts polacos el traslado del ahora polémico símbolo hasta el templo de Santa Ana, en el centro de Varsovia. Sin embargo, cuando miembros del clero y de la organización boy scouts accedieron el pasado lunes al palacio presidencial se encontraron con la oposición de miles de personas, algunas de los cuales consiguieron romper el cerco policial para impedir a los sacerdotes trasladar la cruz.

Muchos de los manifestantes congregados hoy frente al palacio presidencial profirieron gritos de burla contra la cruz y los ancianos parapetados junto a ella, porque «un país laico como Polonia no puede permitir una situación así». Estos actos de mofa se repiten a diario en los últimos días, con jóvenes, generalmente ebrios, que han acabado sus noches de juerga insultando a los «defensores de la cruz».

Otros han aprovechado la concentración para expresar su rechazo al papel de los políticos, a los que acusaron de hacer un uso partidista del símbolo y pidieron que centren sus esfuerzos en asuntos más importantes como «sacar el país adelante».

El destino de esta cruz es incierto debido a que el Gobierno todavía no ha tomado aún una decisión después de los incidentes del pasado lunes

11 de agosto


  • San Tiburcio, Mártir
  • Santa Susana,
  • Santa Filomena, Mártir
  • Beato Pedro Fabro, Confesor
  • San Alejandro el Carbonero, Obispo de Comana, Mártir
  • San Equicio, Abad
  • San Gauderico, Obispo de Cambrai
  • Santos Gerardo de Gallinaro y Compañeros, Mártires
  • Santa Lelia, Virgen 
  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.



Santa Susana
Virgen y Mártir

† decapitada hacia el año 295 en Roma
 

Has de saber, hija mía, que mis caudales y tesoros
están cercados de espinas, basta determinarse a soportar las
primeras punzadas, para que todo se trueque en dulzuras.
(Santa Brígida)


Susana, virgen romana, el mismo día rehusó, por guardar su virginidad, aceptar por esposo a Galerio Máximo, hijo del emperador Diocleciano, fue sometida a crueles tormentos y, al fin, decapitada en su palacio, hacia el año 295.

MEDITACIÓN  
SOBRE TRES MOTIVOS PARA AMAR LA CASTIDAD

I. Dios quiere ser amado; ahora bien, para amarlo perfectamente, no hay estado más ventajoso que el de la castidad. "La que vive con un esposo, dice San Pablo, busca agradar a su esposo; pero una virgen no piensa sino en agradar a Dios". Oh divino Esposo de nuestras almas, ¡cuán dulce el amaros! ¿Quién os iguala en belleza, en bondad y en riquezas? Busca tu esposo semejante a Jesucristo; si encuentras uno, ámalo, adhiérete a él, si no, no te alejes de Jesús.

II. Testimonio de mucho amor por Jesucristo es sufrir mucho por Él y privarse, para agradarle, de los gozos terrenales; pues bien, eso es lo que hace un cristiano mediante la castidad: es preciso que se mortifique, que renuncie a todos los placeres de los sentidos, que se haga continua violencia. Se vio a muchos exponerse a sufrimientos, a la muerte misma, para agradar a una creatura cuya belleza los había seducido; ¡Y para agradar a Dios nada se quiere hacer! Si tanto se estima una perla falsa, ¡cuánto no habrá de estimarse una perla preciosa! (Tertuliano).

III. El sacrificio es el mayor honor que podemos tributar a Dios. Ahora bien, el hombre casto sacrifica su cuerpo como hostia viva. El amor divino es el fuego que consume esta inocente víctima; el sacrificador y la víctima son el corazón y el cuerpo del cristiano. Este holocausto dura lo que dura la vida; por esto la castidad es un martirio, aparentemente menos cruel que el que los tiranos hicieron sufrir a los primeros cristianos, pero en realidad más penoso a causa de su larga duración. La castidad conservada implica también su martirio. (San Jerónimo).

La castidad
Orad por las vírgenes.


ORACIÓN

Haced, Señor, que seamos sostenidos por la asistencia continua de vuestros bienaventurados mártires Tiburcio y Susana, ya que no cesáis de mirar favorablemente a quienes acordáis tales socorros. Por J. C. N. S. Amén.

martes, 10 de agosto de 2010

MUCHA FIESTA PERO A NTRA SEÑORA NI LA ESCUCHAN...

LA IGLESIA EN PORTUGAL

Fátima ya prepara los festejos por el centenario de apariciones marianas

Serán seis años de conmemoraciones, a partir de 2011 y hasta el 2017 cuando se cumplan cien años de las apariciones de la Virgen. 

 

El pasado mes de mayo Benedicto XVI se convertía en el tercer Pontífice que visitaba el Santuario Mariano de Fátima, en Portugal, luego del viaje del Siervo de Dios Pablo VI en 1967 y del Siervo de Dios Juan Pablo II en 1982, 1991 y 2000.

El 12 de mayo, al visitar el gran santuario mariano europeo, el Papa pidió a la Virgen de Fátima auxilio para que la Iglesia no ceda a las "seducciones del mundo", invocando su auxilio para que no falten vocaciones, para que no cedamos al egoísmo, y a las tentaciones del maligno".

Recordamos que la visita del Papa al Santuario de Fátima se produjo en el marco de celebraciones del décimo aniversario de la beatificación de los pastorcillos Francisco y Jacinta Marto pero también para conmemorar las apariciones de la Virgen el 13 de mayo de 1917.

Es en este contexto mariano que el Rector del Santuario de Fátima, Padre Virgilio Atunes, anunció que a partir del próximo año, 2011 y hasta el 2017, Portugal estará celebrando de modo extraordinario el centenario de las Apariciones de la Santísima Virgen, indicando que los próximos siete años serán vividos pastoralmente tomando como punto de partida aquel acontecimiento que marcó la historia de ese lugar, la historia de la Iglesia y la historia del mundo de nuestro tiempo.

La nota se publicará el próximo 13 de agosto en el diario oficial del santuario "la voz de Fátima" llevará el título "ideas para el Centenario".

Hasta ahora, ya han sido preparadas las temáticas para el desarrollo Fátima 2011-2017 y entre ellas se contempla la profundización del mensaje de Fátima. Sin embargo la celebración deberá tener una dimensión eminentemente pastoral y espiritual.

De esta manera los próximos siete años estarán relacionados con las 6 apariciones de Nuestra Señora. Este programa conmemorativo interesará las diócesis y a la Iglesia portuguesa que cuentan entre sus miembros a multitudes de personas que son devotas de Nuestra Señora de Fátima.

Fuente: RD y RV

10 de agosto


  • San Lorenzo, Diácono y Mártir
  • Celebración de la Traslación del Cuerpo y Martirio Santa Filomena, Mártir 
  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.


SAN LORENZO
Diácono Mártir

n. en Huesca, España; † martirizado hacia el año 258

Patrono de los comediantes; archivistas; bibliotecarios; bibliotecas; 
carniceros; cocineros; diáconos; cristaleros; lavanderos; indigentes; 
seminaristas; niños escolares; viticultores.

El que ama su vida, la perderá,
mas el que aborrece su vida en este mundo,
la conservará para la vida eterna.
(Juan, 12, 25)


San Lorenzo, diácono de la Iglesia de Roma, viendo al Papa San Sixto marchar a la muerte, le dijo con tristeza: "Oh padre mío, ¿adónde vas sin tu hijo? -No te abandono, respondióle el pontífice, me seguirás dentro de tres días". En efecto, Lorenzo fue prendido; y como le pidiesen los tesoros de la Iglesia, llevó ante el tirano a los pobres a quienes se los había distribuido, diciendo: "He aquí los tesoros de la Iglesia". Fue colocado sobre una parrilla ardiente, y, poco después, dijo al perseguidor: "Dadme vuelta, estoy bastante cocido de este lado". Lo dieron vuelta, y añadió poco después: "Está bastante cocido; podéis comer". Murió en el año 258, bajo Valeriano dando gracias a Dios por la merced que le concedía de poder sufrir por Él.
 
MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA DE SAN LORENZO
 
I. De tal modo abrasaba a San Lorenzo el amor de Dios, dice San Agustín, que su cuerpo no sentía las llamas que lo consumían. Cuando se ama a Dios, no se ama el cuerpo ni los placeres carnales; se desprecia la vida y se desea la muerte. Siendo así, oh Dios mío, ¡cuán débil es mi amor por Vos! ¡Qué mal he aprovechado el tiempo que me concedéis! Es perder la vida no amar a Dios. (San Agustín).

II. Su paciencia es admirable: no espera los tormentos, sale a su encuentro; sube al instrumento de su suplicio como a un carro de triunfo; urge a sus verdugos a que vuelvan su cuerpo para aumentar sus sufrimientos. Si amas tu cuerpo, si lo acaricias en esta vida, menester será experimentar en la otra o los fuegos del infierno o los del purgatorio. ¿Quién no preferiría arder una hora con San Lorenzo a soportar toda una eternidad el fuego del infierno? (San Agustín).

III. San Lorenzo eleva su mirada al cielo y agradece a Dios el honor que le hace de aceptar el sacrificio de su vida. En tus aflicciones, imita su ejemplo: dirige tus miradas al cielo para pedir a Dios la gracia de sufrir con valentía; agradécele que ejercite tu paciencia y te juzgue digno de sufrir algo por Él. ¡In grato! ¡no agradeces a Dios sino cuando te concede favores temporales! El mayor presente que Dios puede hacerte es la santidad, y la santidad no se ad quiere sino por los sufrimientos.


El amor de Dios
Orad por el Papa.


ORACIÓN
 
Oh Dios omnipotente, que habéis dado a San Lorenzo la gracia de triunfar de las llamas que lo consumían, dignaos extinguir en nosotros el fuego de las pasiones culpables. Por J. C. N. S. Amén.

lunes, 9 de agosto de 2010

PRIMERA COMUNIÓN A LOS CINCO AÑOS

¿SERÁ TAMBIÉN PORQUE SE ESTA PERDIENDO LA INOCENCIA ANTES?

EL INICIO DEL CAMINO JUNTO A JESUCRISTO

El Vaticano analiza adelantar la primera comunión a los cinco años

El domingo se cumplieron cien años del decreto del papa Pío X que fijó la fecha para la primera comunión de los niños a la edad del uso de razón, en torno a los siete años. El cardenal Antonio Cañizares pretende ahora adelantarla. 

 

 



El domingo se celebró el centenario de la publicación del decreto "Quam singulari Christus amore" del 8 de agosto de 1910, del papa Pío X, beatificado en 1951 y canonizado en 1954. Con tal motivo el prefecto de la Congregación para el Culto Divino, el cardenal Antonio Cañizares Llovera ha escrito una reflexión en el Osservatore Romano en la que señala que "siguiendo las enseñanzas de los concilios Lateranese IV y Tridentino, el Papa Sarto fijó la fecha para la primera comunión y confesión de los niños a la edad del uso de la razón, es decir, en torno a los siete años".

"Esta disposición implicaba un cambio muy importante para la práctica pastoral y en la concepción habitual de entonces, que por distintas razones -observa el cardenal Cañizares-, se había retrasado este evento fundamental para la vida espiritual del hombre".


Con este decreto, Pío X, el gran y santo Papa de la piedad y de la participación eucarística con el deseo de renovación eclesial, que inspiró su pontificado, "enseñó a toda la Iglesia el sentido, el momento, el valor y la centralidad de la santa Comunión para la vida de todos los bautizados, comprendidos los niños".


Al mismo tiempo tomar la primera comunión de pequeños, subraya el cardenal Cañizares muestra a todos "la predilección de Jesús por los niños y recuerda sus palabras: "si no seréis como los niños, no entraréis en el reino de los cielos"; "dejad que los niños se acerquen a mí". Con la misma predilección y la misma mirada amorosa y solicitud especial, la Iglesia mira a los niños.


"No existe amor mayor ni mayor regalo", escribe el purpurado español. Y esto es todavía más importante en los momentos en que vivimos y lo es en modo especial para los niños, cuya pureza, simplicidad, "santidad", actitud hacia Dios y amor son por desgracia y frecuentemente manipulados y destruidos".


"La primera comunión de los niños es como el inicio de un camino junto a Jesús en comunión con Él: el inicio de una amistad destinada a durar y a reforzarse durante toda la vida". Cuando Pío X anticipó la edad de la primera comunión, acaba señalado el prefecto del Culto Divino, insistió en la necesidad de la buena formación y de una buena catequesis. "Hoy debemos acompañar esta anticipación de la edad con una nueva y vigorosa pastoral de iniciación cristiana". 
 


Fuente: RD y RV

TESTIGO DEL HORROR

A 65 AÑOS DE ATAQUE A HIRSOHIMA Y NAGASAKI

Imagen de la Virgen María, símbolo mundial de la paz

La catedral donde estaba en Nagasaki fue destruida y quemada durante el ataque con bomba atómica el 9 de agosto de 1945, pero la cabeza de la Virgen resistió. La milagrosa parte de la estatua viajó por el mundo advirtiendo el horror de la guerra.

 

 

Por Shingo Ito (AFP) 

Cuando la bomba atómica estadounidense "Fat Boy" destruyó Nagasaki hace 65 años, uno de los edificios quemados fue la catedral Urakami, pero la cabeza de la estatua de madera de la Virgen María que poseía resistió a la deflagración, lo que los japoneses católicos calificaron como un milagro.

La onda expansiva ardiente de la deflagración que devastó la ciudad el 9 de agosto de 1945, dejando más de 70.000 muertos, pulverizó las vidrieras y los muros del edificio, carbonizó el altar y fundió la campana.

Pero la cabeza de la estatua de madera de la Virgen María sobrevivió a esa hoguera, y fue encontrada entre la columnas derrumbadas y los restos de la iglesia romana.

El ícono conservó el estigma de la guerra: los ojos se quemaron, dejando las cuencas negras, la mejilla derecha ennegrecida y una fisura que corre a lo largo del rostro como una lágrima.

"Cuando la volví a ver por primera vez, pensé que la Virgen estaba llorando", confió Shigemi Fukahori, un parroquiano de 79 años que conocía bien la estatua antes de la explosión.

"Era como si nos advirtiese contra los horrores de la guerra sacrificándose", agregó con una mirada hacia la estatua cargada de emoción. "Es un símbolo importante de paz que debe preservarse siempre", añadió.

La estatua mutilada está hoy expuesta en la nueva iglesia reconstruida en el mismo lugar, a sólo 500 metros del punto central sobre el que estalló la bomba de plutonio.

Pero la reliquia hizo viajes a través del mundo como símbolo de paz. En mayo estaba en Nueva York en donde se celebró la conferencia de la ONU sobre el desarme nuclear y fue expuesta para un oficio religioso en la catedral Saint-Patrick de la ciudad.

En el camino, los responsables religiosos de Nagasaki presentaron la estatua en el Vaticano, en donde fue bendecida por el papa Benedicto XVI, así como en una ceremonia en Guernica (España), en memoria de las víctimas de los bombardeos de la aviación alemana en 1937 durante la Guerra Civil Española.

"Viajamos por todos lados con la estatua, con la esperanza de que la Virgen María pueda actuar por la paz", declaró a la agencia de noticas AFP Monseñor Joseph Mitsuaki Takami, arzobispo de Nagasaki.

"Existen múltiples maneras de llamar por la paz -por fotos, películas o relatos sobre el horror de la guerra- pero la Virgen atomizada parece tener un poder diferente", dijo.

Cuando cayó la bomba atómica sobre Nagasaki, vivía en esa ciudad la comunidad cristiana más importante de Japón. Unos 8.500 de sus miembros murieron por la explosión o por las radiaciones y quemaduras.

Cuando algunos sobrevivientes intentan ver esa tragedia como una prueba impuesta por Dios, sus sufrimientos están profundamente anclados en las memorias.

"Estaba muy triste como para llorar, ya que era simplemente inhumano", confió Fukahori, que se encontraba en el interior de una fábrica cuando la nube atómica se levantó sobre la ciudad.

"Muchos sobrevivientes aun sufren de efectos secundarios de las radiaciones", agregó.

Numerosos estadounidenses están convencidos de que los ataques nucleares de Hiroshima y Nagasaki eran necesarios para poner fin a la guerra y evitar un desembarco mortífero, pero Takami no está de acuerdo con esta explicación.

"Japón mató a millones de personas en Asia, pero ello no significa que el bombardeo con bombas atómicas sea justificado", indicó. "La simple posesión de armas nucleares es un pecado", concluyó.

Fuente: AFP

OBJECIONES DE CONCIENCIA CONTRA LEY DE ABORTO EN ESPAÑA

De momento, no están siendo admitidas

Presentadas 50 objeciones de conciencia a la Ley del Aborto en Andalucía

la Asociación nacional para la defensa del derecho de objeción de conciencia (Andoc) ha denunciado en una nota que los directores de centro están procurando llegar a acuerdos individuales con los objetores: a cambio de que los médicos no recurran la inadmisión de sus solicitudes en vía contenciosa, se les evitarían las situaciones de pacientes que puedan pedirles abortar.

(Agencias/InfoCatólica) Cerca de 50 médicos han presentado objeciones de conciencia en Andalucía ante la aprobación hace poco más de un mes de la Ley del aborto libre y gratuito, aunque las autoridades políticas, por medio de los directores de centro “están comunicando las inadmisiones de las solicitudes”. 
Así lo han denunciado desde la Asociación nacional para la defensa del derecho de objeción de conciencia (Andoc) en una nota, en la que explicaron que a cambio de que no recurran a las vías contenciosas, “los directores de centro intentan acordar con los médicos situaciones especiales, como evitar que puedan ver a pacientes que les pudieran pedir ser intervenidas para abortar”. 

En uno u otro momento cualquier médico puede verse involucrado en una petición de aborto legalizado

“Estas situaciones son casi imposibles, pues no pueden durar mucho, dado que otros pueden en cualquier momento pedir los mismas medidas, ya que sólo una minoría de médicos no tienen inconveniente en diligenciar abortos”, apuntaron desde la asociación. 
Además, aseguraron que los colegios de médicos andaluces reciben escritos de petición de información sobre la vigencia del código deontológico y “se están limitando a abrir un registro de médicos objetores”. “Esto no tiene otra utilidad que la de ser un indicador estadístico, no real, dado que son muy pocos los médicos que se toman la molestia de declarar sus objeciones ante los colegios por cuestión de poca efectividad”, concluyó la asociación. 
El pasado 16 de julio el Consejo Andaluz de Colegios de Médicos (CACM) informó de la creación del Registro Andaluz de Médicos Objetores de Conciencia con el objetivo de garantizar el ejercicio de la cláusula de conciencia a todos los profesionales médicos de la comunidad autónoma.

El artículo 19 de la nueva Ley

El punto de conflicto entre los médicos y el Gobierno con respecto a la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo se encuentra en la interpretación del artículo 19 de la misma recoge el derecho a ejercer la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios directamente implicados en la interrupción voluntaria del embarazo. 
El adverbio “directamente” podría interpretarse como excluyente de otros profesionales de la sanidad que, sin participar en el aborto, sí están obligados a realizar trámites administrativos y de otra índole ligados a la interrupción del embarazo, lo que confronta con sus creencias éticas y morales.

9 de agosto


  • Beata Juana de Aza, Matrona
  • San Román, Mártir
  • San Emigdio, Mártir
  • Beato Juan de Salerno, Confesor
  • Beato Juan de Rieti, Confesor 
  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.


SANTA JUANA DE AZA
Matrona

+ a comienzos del s. XIII



 
De Juana de Aza -a la que unos llaman beata y otros santa- la verdad es que no se saben muchas cosas. Y las que se saben pueden reducirse prácticamente a dos: primera, que fue la madre de Santo Domingo de Guzmán, y segunda, que fue una mujer compasiva que en cierta ocasión, estando fuera su marido, repartió entre los pobres una cuba de vino generoso.
 
Esto no quiere decir que no se tengan de ella otros datos que éstos. Como saberse, se sabe el nombre de su padre, que fue don García Garcés, señor del condado de Aza, mayordomo mayor, ayo, tutor y curador del rey don Alfonso IX, y el de su madre, doña Sancha Bermúdez de Trastamara. Juana de Aza nació, pues, en el seno de una familia noble, enlazada varias veces con la casa real de Castilla.

Tampoco se ignora el nombre de su marido. Hacia los veinte años Juana de Aza se casó con don Félix Ruiz de Guzmán, señor de la villa de Caleruega. En esa villa vivieron ellos y allí nacieron sus tres hijos. El mayor, don Antonio, fue sacerdote y consagró su vida a los peregrinos y enfermos que acudían al sepulcro de Santo Domingo de Silos, cerca, de Caleruega. El segundo, don Manés, o Mamerto, siguió a su hermano menor y se hizo dominico. Santo Domingo fue el tercero de los hermanos, y parece que se llamó Domingo por un sueño que tuvo su madre en los meses que precedieron al nacimiento. Soñó Juana que llevaba en el vientre un cachorrillo (algunos dicen: un cachorrillo blanco y negro) que tenía en la boca una antorcha y que salía y encendía el mundo. Juana se asustó y se fue a rezar a Santo Domingo de Silos, que había muerto cien años atrás. Le hizo una novena y parece que prometió que el hijo que iba a nacer llevaría el mismo nombre que el Santo. Lo que no podía prever es que, en el santoral, el hijo que Juana llevaba en las entrañas había de eclipsar al buen Santo Domingo de Silos, bajo cuya protección nacía. Pero claro es que los santos, en el cielo, no se preocupan por estas cosas, y Domingo de Silos veló por el nacimiento de Domingo de Guzmán y consoló a la buena Juana de Aza, que estaba allá, junto al sepulcro de Silos, rezando ardientemente.

El nacimiento del futuro santo ocurrió el 24 de junio, día de San Juan Bautista, el precursor, el que clamaba en el desierto y preparaba los caminos del Señor. También Domingo había de ser una voz que enderezara caminos: para eso fundaría con el tiempo su Orden de Hermanos Predicadores. Del nacimiento y sus circunstancias cuentan las leyendas varios prodigios. El más gracioso es la equivocación que por tres veces sufrió el celebrante que decía la misa de acción de gracias. Al volverse para decir ”Dominus vobiscum”, le salía en vez de esto un extraño anuncio: "Ecce reformator Ecclesiae". En vez de anunciarles a los fieles que el Señor estaba con ellos, les decía que allí estaba el reformador de la Iglesia. El reformador de la Iglesia era el tercer hijo de Juana de Aza, aquel niño al que habían puesto por nombre Domingo. El cachorrillo, en efecto, prendería fuego al mundo, pero su fuego no vendría a destruir, sino a purificar: sería calor y luz que encendería los espíritus, calor de amorosa pobreza, luz de traspasada verdad.

Domingo no viviría muchos años con sus padres. A los siete, su madre le confió a un hermano que tenía ella, párroco de Gumiel de Izán. El se encargaría de la primera instrucción del pequeño Domingo y de su primera educación. No había entonces escuela en los pueblos, claro está, y el pequeño Domingo tenía que empezar pronto a aprender todo lo que luego le había de hacer buena falta, pues tendría que habérselas con los herejes y convencerles con la pacífica arma de la palabra. Pero si pronto dejó la casa de sus padres no dejó sus costumbres, que eran buenas. De su madre aprendería, sin duda, en los tiernos años, la suprema virtud de la compasión, que es lo que nos hace hombres o mujeres, es decir, seres humanos. Domingo, estudiante de catorce años, vio un día a la gente agobiada por una pertinaz sequía. Domingo vio que la gente pasaba esto tan sencillo y terrible que llamamos hambre. Y vendió todos sus libros, todos sus pergaminos. Y dijo: "No quiero pieles muertas cuando veo perecer las vivas".
Por eso imagino yo que la grandeza de Juana de Aza, como madre de Santo Domingo, radica menos en haberle dado a luz que en haberle dado luz: ella, sus cosas, sus gestos, fue la luz que alumbró la infancia de Domingo de Guzmán. En ella aprendió a vivir y a ser bueno: infantil, puerilmente bueno, bueno como niño, que es lo que era. ¿Y hay manera mejor de ser bueno que la de serlo como niño? La beata o santa -qué importa- Juana de Aza, madre de familia, era una gran maestra en esa suprema asignatura sobre la que precisamente se nos pasará el examen final, el de fin de curso, el del fin del mundo. ¿No se nos ha dicho que seriamos juzgados sobre el amor? ¿No está previsto el Juicio Final como un repaso a nuestra conducta con los que tienen hambre, y sed, y frío, o están enfermos, o encarcelados, o sin techo? En aquél día sabremos de Juana de Aza muchas cosas que hoy no sabemos, muchas cosas que, sin duda, completarán la única anécdota, la única acción que de ella traen los historiadores del siglo XIII, en cuyos primeros años moría Juana. Pero ¿por qué tengo la convicción de que este único episodio que conocemos basta para darnos lo esencial de su persona y de su estilo?

He aquí lo que pasó.

Don Félix, su marido, estaba lejos. Juana había quedado al frente de la casa. Digo Juana y no doña Juana, y digo don Félix y no Félix, porque el don aleja, y todos los personajes de esta historia, todos los miembros de esta familia los vemos hoy lejanos y borrosos; todos, menos Domingo; todos, menos Juana. A éstos los sentimos cercanos. ¡Curiosa cosa que la santidad acerque! Curiosa, pero no extraña. Pedimos a los santos las cosas que nos hacen falta, nos acercamos a ellos en busca de ayuda y les contamos todo lo que nos pasa. Y esto no sucede sólo después de que han muerto. No, no; ahí tenéis a Juana de Aza. Mirad con qué confianza se acercan a ella los pobres, los débiles, los enfermos. Es verdad que saben, por experiencia y porque lo sabe todo el mundo, que aquella mujer domina el difícil arte de dar. Lo domina porque da, y lo domina porque da con gracia, con sencillez, sin duda con esa sonrisa que, según monsieur Vincent -otro santo, Vicente de Paúl-, es lo único que hace perdonar al que da con ese privilegio que tiene de poder dar. Por tu sonrisa te perdonarán tu limosna: ¡qué honda intuición! No basta dar, en efecto, sino que hay que dar con humildad, con sencillez, sabiendo que es siempre Jesucristo el que nos ve desde el pobre. Y también con alegría, claro que sí, porque está escrito que Dios ama al que da con alegría, y porque la alegría se contagia y acaso sea ese contagio de alegría el mayor que podemos comunicar con el pretexto y el vehículo de cualquier otro don palpable. Don palpable, y sobre todo gustoso, que hablando de alegría puede ser, por ejemplo, el vino.

Sí, el vino. Don Félix tenía una cuba de vino generoso que por lo visto -por lo que luego veremos- apreciaba especialmente. El vino alegra el corazón del hombre (¿no está en la Escritura esto?) y el corazón valeroso de don Félix, señor de la villa de Caleruega, sin duda sentía de vez en cuando, acaso en los ratos de descanso y de fatiga, la necesidad de ser confortado con un vaso de aquel buen vino.

Allá estaba el vino, en la bodega, y lejos don Félix, y Juana, como de costumbre, pensando qué podría hacer con los pobres.

Ignoramos, la verdad, cómo vino la cosa. No sabemos si aquel día Juana no tenía otra cosa que dar, o bien si no tenía otra cosa mejor, puesto que para los pobres, o para Cristo que vive en ellos, es lo mejor justamente lo que hay que dar. Los relatos indican más bien que, además de las limosnas, repartió el vino: además de los socorros, la alegría. Nos agrada pensar que fuera así. Lo que sabemos, en todo caso, es que la cuba de vino generoso fue repartida entre los pobres y enfermos. Y la repartió Juana, la señora de Caleruega, mientras su marido estaba lejos. Juana aquel día dio con alegría, y dio alegría. El vino que consolaba el animoso corazón de don Félix pasó a consolar los agobiados corazones de los que no tenían vino, como en Caná. Y como en Caná fue una mujer -allá, María; acá, Juana- la que se dio cuenta del problema y quiso ponerle remedio.

Y llegó don Félix, el marido, con su comitiva. Y algo debió de oír por ahí acerca del reparto de vino generoso, pues en presencia de todos pidió a su esposa que le diera un poco de aquel vino que tenían abajo, en la bodega. Ya sabía ella de qué vino hablaba. Y la pobre Juana que baja a la bodega. En qué estado de ánimo es cosa que no sabemos. Claro que quien da con alegría no se arrepiente nunca de haber dado; claro que quien da con gracia sabe también sonreír cuando le toca pagar las consecuencias de su generosidad. Juana baja a la bodega en busca del vino de la cuba que había vaciado para alegrar un poco la vida de los pobres y los enfermos; y arriba, don Félix, con su comitiva. ¿Sería don Félix un bromista? Para que la broma tuviera gracia nos sobra la comitiva. Sin testigos la broma sería inocente; con testigos resultaba cruel. ¿Sería don Félix, que ha dejado fama de hombre virtuoso, un marido severo, un hombre de celo austero, desabrido y exigente? No nos gusta pensarlo. No hubiera sido buen marido, pensamos, para una mujer generosa, compasiva, alegre. ¿Cómo hubiera podido él compartir estas virtudes? En fin, que lo único que sabemos es que Juana bajó a la bodega y, en su apuro, pidió ayuda al Señor. ¿Sería el Señor menos generoso que Juana? ¿Se quedaría atrás en lo de "pedid y recibiréis" que Juana practicaba tan bien? De ninguna manera. En la cuba se encontró vino, y don Félix pudo alegrar su corazón con el buen vino. Las crónicas dicen que todo el mundo hubo de reconocer la santidad de Juana de Aza y dar gracias por todo ello. Habían pedido los pobres, y les dio. Y pidió el marido, y también le pudo dar. ¿No lo haría, además, con alegría? Nos gusta imaginar en Juana una esposa amorosa y pensar que luego los dos se reirían juntos. Si lo cortés no quita lo valiente, lo noble no tiene por qué quitar lo humano. Y si los tiempos eran otros, y otras las costumbres, el amor siempre es amor y la alegría, alegría.

No importa enlazar esta palabra con la última palabra de una vida. La muerte de Juana tuvo que ser otra manera de dar. La que tan bien conocía el arte de dar, y de dar con alegría, ¿no había de encontrar su propio estilo a la hora de dar lo mejor que le quedaba: la vida? Juana murió, dicen que en Peñafiel, pero ni siquiera después de haber muerto dejó de recibir peticiones. Cuando faltaba la lluvia la gente se acordaba de Juana. Cuando la langosta aparecía, la gente acudía a Juana. Y Juana seguía arreglándoselas para dar. Y es que una madre de familia sabe mucho de eso: de dar... y de sonreír.

Juana de Aza, pide para nosotros este don: la generosa alegría.
LORENZO GOMIS

domingo, 8 de agosto de 2010

¡FELIZ DIA DEL NIÑO!

“Si no sois como niños no entraréis en el Reino de los Cielos.” (Lc 18, 17).