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domingo, 16 de diciembre de 2012

SERMÓN PARA LA DOMÍNICA TERCERA DE ADVIENTO


TERCER DOMINGO DE ADVIENTO




Y éste es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron a él de Jerusalén sacerdotes y Levitas a preguntarle: “¿Tú quién eres?” Y confesó y no negó: y confesó: “Que yo no soy Cristo”. Y le preguntaron:“¿Pues qué cosa? ¿Eres tú Elías?” Y dijo: “No soy”.
“¿Eres tú el Profeta?” Y respondió: “No”. Y le dijeron: “¿Pues quién eres, para que podamos dar respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?” El dijo: “Yo soy la voz del que clama en el desierto: enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías profeta”.
Y los que habían sido enviados eran de los fariseos. Y le preguntaron y le dijeron: “¿Pues por qué bautizas si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?” Juan les respondió, y dijo: “Yo bautizo en agua; mas en medio de vosotros está a quien vosotros no conocéis. Este es el que ha de venir en pos de mí, que ha sido engendrado antes de mí: del cual yo no soy digno de desatar la correa del zapato”. Esto aconteció en Betania, de la otra parte del Jordán, en donde estaba Juan bautizando.



Como he dicho los últimos domingos, durante el Tiempo Litúrgico de Adviento nos detendremos sobre la Persona adorable de Jesús, considerándola según los principales aspectos con que se nos ofrece en los Evangelios. Recuerdo que para este estudio utilizo, principalmente, la precisa y bella doctrina del Cardenal Isidro Gomá y Tomás, Primado de España.
De los rasgos y cualidades del Redentor prometido y el Juez esperado ya hemos analizado el de Hijo de Dios, Hijo del Hombre, Mesías, Maestro y Profeta.
Hoy nos detendremos en los atributos de Jesús Sacerdote y Cordero.
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JESÚS, SACERDOTE
Ambos títulos, Sacerdote y Cordero, son mesiánicos. En el Antiguo Testamento se delinea la figura de sacerdote y víctima del futuro Mesías.
En el Evangelio aparece Jesús como Sacerdote y Cordero de Dios; y en los mismos tiempos apostólicos tendrá más amplio desarrollo la teología católica sobre estos dos puntos, especialmente en la carta de San Pablo a los Hebreos y en el Apocalipsis de San Juan.
Escasos son los textos del Antiguo Testamento en que se afirme de una manera concreta el carácter sacerdotal del futuro Mesías; con todo, se delinea en muchísimas de aquellas páginas.
El simple hecho de la filiación divina debía hacer del Mesías el Profeta, el Sacerdote y el Rey por excelencia.
Un sacrificio nuevo exigía un nuevo sacerdocio, y el profeta Malaquías vaticina para los tiempos mesiánicos un sacrificio puro y universal, en que toda la exégesis cristiana ha visto profetizado el sacrificio eucarístico.
Este sacrificio puro no lo ofrecerán los sacerdotes según Aarón, porque el sacerdocio levítico debía circunscribir sus funciones dentro de los límites de Israel, y la nueva Hostia pacífica deberá ofrecerse en todos los puntos de la tierra: lo hará el sacerdote de la religión que funde el Mesías, es decir, el mismo Mesías, de cuyo Sacerdocio eterno participarán sus sacerdotes.
El Rey David, en el salmo 109, que es salmo sacerdotal y real a la vez y que contiene uno de los más claros y definidos vaticinios mesiánicos, llama al Mesías sacerdote eterno según el orden de Melquisedec.
El sacerdocio del Mesías se colige de aquellos pasajes en que se alude a un sacrificio personal que el mismo Mesías realizará, y en el que será sacerdote y víctima a la vez.
David introduce en el mundo al Cristo futuro ofreciéndose como hostia por los pecados con estas palabras: No quisiste sacrificio ni ofrenda. No demandaste holocausto ni ofrenda por el pecado. Entonces dije: He aquí que vengo… para hacer tu voluntad; palabras que San Pablo aplica a Cristo Sacerdote.
Isaías habla de la muerte del Mesías como sacrificio que hace de sí propio, sacrificio voluntario, sangriento, expiatorio.
En la misma tipología del Antiguo Testamento hallamos un preludio del sacerdocio del Mesías. Abel, Melquisedec, Abraham son tipos del sacerdocio del Mesías.
Particularmente Melquisedec y Abraham son los dos tipos representativos de los dos sacerdocios del Testamento Antiguo: el primero representa el sacerdocio antes de la ley; el segundo, el sacerdocio legal, ya que de Abraham vienen Aarón y Leví, de cuya tribu debían ser los sacerdotes según la ley.
El sacerdocio del Mesías deberá ser según el orden de Melquisedec, no de Aarón:
Primero, porque el Mesías no será de la tribu de Leví, sino de la de Judá, que no es sacerdotal.
En segundo lugar, porque el sacerdocio de Melquisedec era más perfecto que el de Abraham, de donde nacerá Aarón.
Era mayor la dignidad del oferente, porque Abraham pagó el diezmo a Melquisedec y recibió de él la bendición.
Más perfecta también la representación del futuro sacerdote Hijo de Dios, sin padre, ni madre, ni genealogía, sin padre como hombre, sin madre como Dios y sin genealogía por su inescrutable origen.
En esta independencia de la genealogía sacerdotal levítica está uno de los más preciados caracteres del futuro sacerdocio del Mesías.
Será un sacerdocio nuevo, porque lo será su sacrificio y su religión; porque la ley debía ser abolida, substituyéndola un pacto o Testamento nuevo, sellado con la Sangre del nuevo Sacerdote según el orden de Melquisedec; sempiterno, es decir, no dependiente de las generaciones humanas, que fenecen, sino fundado en la unión substancial de la naturaleza humana en la Persona del Verbo que permanece eternamente; perfectísimo, que no tendrá necesidad de ofrecer hostias por sus pecados, porque será el Hijo eternamente perfecto.
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La misión sacerdotal de Jesús, la naturaleza de su sacerdocio y los frutos de su sacrificio vienen expresados casi ya en su forma teológica definitiva en los escritos apostólicos, especialmente en las epístolas de San Pablo.
En la conversación con Nicodemus esboza ya Jesús en sus grandes líneas sus funciones sacerdotales. La primera de ellas es la mediación por el sacrificio expiatorio de sí mismo; la participación, por la fe y el bautismo, de la gracia que brota de la muerte expiatoria de Jesús, es la que reconcilia a los hombres con Dios y les hace capaces de renacer a la vida divina y de ver su reino.
Pero donde aparece la grandeza sacerdotal de Jesús es en el Calvario. Allí se nos presenta como Sacerdote que se inmola a sí mismo con un acto de su voluntad libérrima.
Jesús se inmola a Sí mismo por el derramamiento de su Sangre, la Sangre del Nuevo Testamento, que la noche antes de morir pone en el Cáliz de la última Cena. El sacrificio de Jesús es holocausto, porque glorificó a su Padre de una manera perfecta; es sacrificio para remisión de pecados; es sacrificio pacífico, porque se propone reconciliar los hombres con Dios.
Toda la vida sacerdotal de Jesús está encerrada en aquellas palabras de su oración sacerdotal: Por ellos me santifico a mí mismo. La solemnidad del momento y la misma solemnidad de la frase, demuestran que Jesús iba a entrar en la función definitiva de su sacerdocio eterno, aboliendo los viejos sacrificios y el sacerdocio legal con el acto sacerdotal que dentro de poco realizará inmolándose a sí mismo en la Cruz.
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La primera condición del sacerdote, según el Apóstol, es la de mediador; y para ello es preciso que sea hombre; ni más, ni menos; ni superior ni inferior a la naturaleza humana.
Jesucristo, sacerdote único de una sociedad universal y única como será su Iglesia, debía ser hombre que formara parte de este inmenso organismo social. Dios no es sacerdote; no puede serlo, porque es uno de los extremos de la mediación.
Ni debe ser una naturaleza superior o inferior a la humana la que ejerza el oficio sacerdotal; porque el deber de la ofrenda y de la expiación incumbe personalmente a la criatura racional que recibió de Dios la vida y que pecó contra Él.
Y ved al Verbo cómo se hace hombre, tomando una naturaleza humana en las entrañas de la Virgen. Se hace hombre precisamente para ser sacerdote, porque el fin de la Encarnación es la Redención, y ésta debía lograrla Jesucristo por la gran función sacerdotal de su sacrificio.
No basta para ser sacerdote ser miembro de esta gran solidaridad humana. El sacerdocio no es una función civil, sino sagrada, especialísima, única entre todas las funciones de carácter social. No depende, por lo mismo, de la voluntad personal de cada hombre ni de la autoridad civil que llame a un ciudadano a estas altas funciones; se requiere vocación de Dios; el que toma la investidura sacerdotal sin ser llamado, o ejerce por su antojo las funciones de mediador entre Dios y los hombres, es un intruso.
Es otro carácter que señala el Apóstol: Que nadie se arrogue esta dignidad; es preciso para lograrla ser llamado por Dios, como Aarón.
Exige esta vocación la misma naturaleza del oficio sacerdotal. Intermediario entre Dios y los hombres como es el sacerdote, debe ser grato al Cielo y a la tierra, en especial al Cielo.
Si el sacerdote no es grato a Dios, por la mezquindad de su pensamiento o de su corazón; si no sabe o no quiere rendir toda su vida, que es como la síntesis de la vida de sus representados, ante la majestad del Ser Supremo; si es hombre de pecado, y los ojos santísimos de Dios descubren en el fondo de su alma esta mancha que tanto odia en los hombres, ¿cómo podrá el hombre ejercer con eficacia funciones sacerdotales?
Jesucristo, Sacerdote de la Nueva Ley, Sacerdote único en quien se encerrará todo el sacerdocio definitivo y eterno, debía ser llamado por Dios, con mayor razón con que fue llamado Aarón. Y lo fue en forma solemnísima.
Y por este hecho es llamado a ser Sacerdote; porque el Verbo de Dios se encarna con una finalidad esencialmente sacerdotal. Para esto vino del Cielo a la tierra y para esto fue hecho sacerdote. Es decir, que el Verbo se encarna para redimir, redime por su sacrificio y sacrifica por su ser y sus funciones de sacerdote.
Encarnación y Sacerdocio, Sacrificio y Redención, están en Jesucristo íntimamente trabados, son absolutamente inseparables en la realidad objetiva de su ser y de su vida.
Tal es la vocación de Jesús al sacerdocio. Es vocación de toda la eternidad, que se realiza en el tiempo cuando la naturaleza humana de Cristo se junta a la Persona divina. El mismo hecho de la filiación constituye la razón de su sacerdocio.
¿Fue Jesucristo consagrado sacerdote? ¿Cuándo y cómo lo fue? Al Sacerdote de la Nueva Ley no debía faltarle la consagración, de lo contrario hubiera quedado por debajo del sacerdocio de Aarón.
He aquí cómo fue ordenado y consagrado sacerdote Jesucristo: por el puro hecho de la unión hipostática de su naturaleza humana con la Persona del Verbo. Fue entonces cuando la humanidad de Jesucristo fue ungida con la divinidad del Verbo.
El Verbo es el Crisma sustancial, porque sustancialmente es Dios. Al tocar el Verbo de Dios la Humanidad santísima, Jesucristo fue consagrado Pontífice único, porque es el único hombre que se ha puesto en contacto personal con Dios.
No sólo Pontífice único, sino Pontífice substancial y total, es decir, sacerdote por su misma naturaleza y por su mismo ser; porque al ponerse en contacto con la divinidad fue íntima y totalmente invadido por ella, y por ella ungido en alma y cuerpo.
Así, la unción sacerdotal del Espíritu de Dios, al venir sobre Jesucristo, se compenetró con Él hasta hacer de Él no un hombre ungido, sino “el Ungido”, y una como unción viva y substancial, que esto significa la palabra Cristo.
Y si el sacerdote es el hombre de Dios, porque está tocado por la santa unción de Dios, nadie más sacerdote que Jesucristo, que más que hombre de Dios, es el Hombre-Dios, constituido tal por esta misma unción de la divinidad.
¡Qué dulce y fuerte es para nuestra alma el pensamiento de que Jesús es sacerdote ya desde su primer vagido y de que toda la obra de su vida es función y ofrenda sacerdotal!
Sacerdote en el pesebre de Belén, donde, con su primer dolor, empieza a ofrecerse Hostia viva que se consumará en el Calvario.
Sacerdote cuando consagra el pan y el vino, instituyendo la oblación inmaculada de la Eucaristía, que ya no cesará más y se ofrecerá en todo lugar del mundo.
Sacerdote, especialmente, cuando, clavado en Cruz, es Él mismo el altar, la víctima y el Pontífice que consuma la única oblación totalmente acepta a Dios desde que el mundo es mundo.
Sacerdote en el Cielo, donde ejerce las funciones pontificales de intercesión ante el Padre.
Tales son las características del sacerdocio de Jesucristo. Hombre como nosotros, llamado por Dios con juramento a las funciones sacerdotales, consagrado con la plenitud de la unción de la divinidad misma que le constituyó enUngido o Cristo personal y vivo, santo, inmortal y de una categoría única en la historia del sacerdocio, Jesucristo es, en verdad, el Hombre constituido intermediario entre Dios y los hombres, puente divino entre el Cielo y la tierra, Mediador entre el Santo y los pecadores.
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JESÚS CORDERO
El Cordero es el símbolo de la dulzura y de la mansedumbre, el ser más inofensivo y amable de la naturaleza. Es el más generoso y abnegado: déjase quitar la blanca y fina lana que cubre sus delicados miembros. Se deja sacrificar sin protesta y da su carne sabrosa a sus mismos verdugos.
Supuestos los designios de Dios sobre la persecución, tormentos y muerte del futuro Mesías, el cordero era el símbolo más apropiado de la divina Víctima. Como tal aparece en los libros del Éxodo, Isaías y Jeremías y en las prácticas del culto mosaico.
Moisés, en el capítulo 12 del Éxodo, promulga su primera ley: es la de la Pascua, por la que se instituye el año lunar, la fiesta principal del año, y el rito del sacrificio y manducación del cordero. Todo este pasaje es el centro y la llave del simbolismo de la redención.
La institución del cordero pascual fue para los judíos no sólo un recuerdo de su liberación de la servidumbre de Egipto, sino un símbolo de su liberación futura y definitiva.
El tipo real y ritual del cordero tendrá su realización en Cristo: Nuestra Pascua es el Cristo inmolado.
En Isaías se nos describe la paciencia en sus dolores. La profecía de la pasión del Cordero está contenida en el fragmento llamado el poema del Siervo de Yahvé, que comprende todo el capítulo 53. En él se describen minuciosamente los tormentos, la muerte y la resurrección gloriosa del Mesías, su carácter de víctima universal y substitutiva y la redención obrada por su sangre.
Jeremías nos presenta al futuro Mesías, en las persecuciones de que le harán objeto sus enemigos, bajo la figura de un cordero que es llevado al sacrificio. El Profeta nos describe las asechanzas que contra él han puesto sus enemigos. El pasaje, en su sentido literal, se aplica al mismo profeta; pero éste es el tipo del Mesías.
El cordero ocupaba un lugar especial en la práctica de los sacrificios de Israel. A más del cordero pascual, sacrificio el más universal y popular del pueblo judío, había el sacrificio diario de dos corderos, uno por la mañana y otro por la tarde. En las principales fiestas, Neomenias, primer día de la Pascua, Pentecostés, fiesta de las Trompetas y de la Expiación, se inmolaban siete corderos de un año; catorce en la fiesta de los Tabernáculos y los seis días siguientes.
Así el cordero, especialmente el pascual y los del sacrificio cotidiano, mantenía vivo en el pueblo de Dios el símbolo del Mesías víctima. Si así no lo interpretaron, sobre todo en los últimos siglos inmediatos a la redención, debióse al extravío de la tradición y a las ideas de megalomanía temporal que habían prevalecido entre los intérpretes de la ley.
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Cuando aparece Jesús a la vida pública, el Bautista, gran Profeta, sintetizando toda la profecía y la tradición de Israel sobre el Mesías Cordero, señala a Jesús, en forma solemne como realización del antiguo símbolo: He aquí el Cordero.
Era el Cordero por antonomasia, antitipo del cordero de las profecías y de las instituciones legales del Antiguo Testamento.
Y luego, a la luz del divino Espíritu, ve el Bautista la trascendencia espiritual del Mesías Cordero: es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
Jesús es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. La Iglesia repetirá durante todos los siglos esta frase verdaderamente culminante del Bautista. Cordero único que, con su Sangre de valor infinito, borra todo pecado de toda la faz de la tierra.
En la institución de la Sagrada Eucaristía hallamos el complemento de la significación simbólica del Cordero pascual. Nos dice el Evangelio que Jesús comió su Pascua, la noche antes de morir, con sus discípulos. Comido ya el cordero según las prescripciones de la ley, Jesús tomó el pan, y lo bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:Tomad y comed: esto es mi cuerpo. Al mismo tiempo figura la inmolación, que deberá realizarse el día siguiente, poniendo aparte en un cáliz su propia sangre: Este es el cáliz de mi sangre: bebed todos de él.
Así se consumaba el simbolismo del cordero: a la mactación seguía la manducación; al Sacrificio, el Sacramento.
Ya el símbolo ha fenecido, y le ha sucedido la realidad que sólo pudo inventar la mansedumbre, la suavidad, la delicadeza del Cordero divino: el Sacrificio y la Comunión Eucarística, que llenarán la tierra y los siglos.
Y acompañarán a la manducación del Cordero de la nueva ley, Jesús, nuestra Pascua, las palabras del Bautista, tan profundamente evangélicas, en las que se suman todas las esperanzas: He aquí el Cordero de Dios, he aquí el que borra los pecados del mundo…
San Juan, el Evangelista, en las magníficas descripciones de su Apocalipsis, ha desentrañado toda la teología del Cordero Jesús, víctima, redentor y lleno de gloria en el Cielo.
P. CERIANI
Visto en : Radio Cristiandad

SANTORAL 16 DE DICIEMBRE



16 de diciembre 



SAN EUSEBIO,
Obispo y Mártir



La voluntad de Dios es que seáis santos. 
(1 Tesalonicenses, 4, 3).

   San Eusebio, obispo de Verceil, fue exilado en Palestina por haber sostenido, en el Concilio de Milán, la fe de Nicea contra los obispos arrianos protegidos por el emperador Constancio. Las cartas que escribió a su pueblo desde el fondo de su confinamiento nos revelan la inaudita crueldad de los arrianos para con él y la admirable firmeza de su fe. Después de la muerte de Constancio, no quiso aprovecharse del permiso concedido a los obispos exilados para volver a sus diócesis, sino después de haber asistido al Concilio de Alejandría, y recorrido las provincias de Oriente inficionadas de arrianismo para hacer volver a los extraviados. Murió en Verceil hacia el año 370.

MEDITACIÓN
SOBRE LA IMITACIÓN
DE LOS SANTOS

   I. Nunca entrarás en el cielo, si no imitas a los santos, y no los imitarás si la lectura de su vida no te enseña lo que hicieron. Consagra todos los días algunos instantes a esta lectura; y, si puedes, reúne a tus servidores para hacer esta lectura en común. ¡Tanto tiempo se pierde en conversar con los hombres, y no se encuentra ni siquiera un momento libre para platicar con los santos!

   II. Esfuérzate en imitar, en la medida en que lo puedas, las virtudes que notes en la vida de los santos. Considera, sobre todo, que ellos han estado unidos a Dios mediante la oración, que han sido austeros para consigo y caritativos para con el prójimo. Ningún santo encontrarás que no haya tenido estas tres cualidades. ¿Las posees tú ? Sin ellas no hay que esperar el paraíso. No basta, para ir al cielo, profesar la religión cristiana en cuyo seno vivieron ellos; es preciso también conformar nuestras costumbres a la santidad de nuestra fe ya los buenos ejemplos que nos dieron. De nada nos servirá que nuestra religión sea buena, si nuestra vida es mala. (Salviano).

   III. Elige como patrono a un santo que se haya encontrado en posición parecida a la tuya, y regula tu conducta con sus ejemplos. Imita también las virtudes del santo cuyo nombre tienes, y del que hayas elegido cada mes como protector especial tuyo. En todas tus necesidades temporales y espirituales, recurre a los santos. Examina tu vida: ¿a qué santos imitas? ¿Acaso no sigues un camino totalmente opuesto al que ellos recorrieron? ¡Ten cuidado! Aprende de uno la humildad, de otro la paciencia: que uno te enseñe el silencio, otro la dulzura. (San Jerónimo).

La imitación de los santos
Orad por las órdenes religiosas.

ORACIÓN

   Oh Dios, que cada año nos proporcionáis un nuevo motivo de gozo con la solemnidad del bienaventurado Eusebio, vuestro mártir pontífice, haced que honrando su nacimiento al cielo, experimentemos los efectos de su protección.  Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 15 de diciembre de 2012

SANTORAL 15 DE DICIEMBRE





SAN MESMÍN,
Abad

Acuérdate de dónde has caído;
haz penitencia y vuelve a tus primeras obras.
(Apocalipsis, 2, 5).

   San Mesmín entró en el monasterio de Micy, cerca de Orléans, del que fue más tarde el segundo Abad. Con el correr del tiempo había de dejarle su nombre: hoy se llama San Mesmín. En muchedumbre iba la gente tras él para formarse en la perfección cristiana. Los señalados milagros que Dios obró por su intermedio aumentaron aun más su reputación de santidad. Murió recomendando la caridad a sus religiosos, el 15 de diciembre del año 520.

MEDITACIÓN 
SOBRE TRES CLASES
DE CONVERSIONES

   I. Hay algunos que se dan a Dios desde su tierna juventud, y que parece hubieran bebido la piedad con la leche. Dichoso aquél que lleva el yugo del Señor desde su adolescencia, porque el hábito de practicar la virtud trócase para él en una segunda naturaleza. Da a Dios las primicias de tu vida, desde muy temprano hazle el sacrificio de ti mismo; tu cruz te parecerá más ligera a medida que tengas más edad.

   II. Existen otras personas que dan al mundo la flor de su vida y que, después de haber experimentado la vanidad de sus placeres, se disgustan de ellos y se dan a Dios. Si estás entre éstos, llora con la amargura de tu alma los años que sacrificaste al mundo; con fervor debes suplir el poco tiempo que te queda. Si todavía no has comenzado a servir a Dios apúrate a hacerlo: comienza desde hoy, porque Dios ha pro metido el perdón al arrepentido, pero no ha prometido  el mañana al pecador que aplaza su penitencia. (San Agustín).

   III. En fin, hay personas que, al comienzo de su conversión, son todo fuego para los ejercicios de pie- dad pero poco a poco su celo se enfría y terminan por volver a sus antiguos placeres. Si por desgracia fueras tú uno de éstos, compara, por favor, las dulzuras y la tranquilidad de que gozabas en aquel entonces, con la turbación y los remordimientos que te inquietan ahora. Piensa en los motivos que te habían excitado al servicio de Dios: las mismas causas producirán los mismos efectos.

La penitencia
Orad por la conversión de los herejes.

ORACIÓN

   Señor, que la intercesi6n del bienaventurado Mesmín, abad, nos haga agradables a vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por sus oraciones lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

viernes, 14 de diciembre de 2012

SANTORAL 14 DE DICIEMBRE




14 de diciembre


SAN NICASIO,
Obispo y Mártir 



Este pueblo me honra con sus labios,
pero su corazón está lejos de mí,
(Mateo, 15, 8).

   San Nicasio era arzobispo de Reims cuando esta ciudad fue pillada por los bárbaros, El santo se retiró a una iglesia con su hermana Eutropia, a fin de morir al pie de los altares como víctima de Jesucristo. Los soldados lo decapitaron en el momento en que pronunciaba estas palabras de David: Mi alma se adhirió al suelo, y cuando se le hubo separado la cabeza del tronco, terminó el versículo: Señor, vivifícame según tu palabra.

MEDITACIÓN
SOBRE LA ORACIÓN VOCAL

   I. Las oraciones vocales son muy agradables a Dios; Él mismo enseñó a sus apóstoles la oración dominical, y quiso que nosotros la recitáramos, La oración vocal es útil a los que comienzan a practicar la virtud, como a los que han avanzado ya en el camino de la perfección. ¿Qué oraciones vocales rezas tú? Ordena tus prácticas de devoción, y sé fiel y constante en lo que hayas determinado.

   II. Dios se quejaba por boca del profeta Isafás de que su pueblo lo honrase con los labios mientras su corazón estaba alejado de Él; ¿no podría quejarse de lo mismo respecto de ti? San Agustín lloraba de ternura oyendo cantar los salmos de David; y tú, ¿cómo asistes a los oficios divinos? Acuérdate que si quieres que Dios escuche tus plegarias, debes obedecer sus inspiraciones. ¿Con qué derecho nos quejamos de no ser escuchados por Dios, cuando nosotros no lo escuchamos a Él? (Salviano).

   III. Dios prefiere un Padrenuestro piadosamente recitado a largas oraciones rezadas a prisa y sin atención. Pesa cada una de las palabras de esta oración que Jesús mismo ha compuesto; haz lo mismo con todas aquéllas que recitas. ¡Qué honor me hacéis, Señor, permitiéndome que os hable en todo tiempo y en todo lugar! Pero,¡qué vergüenza para mí ver que lo hago con tan poco respeto! ¿Cómo estaría Dios contigo, si tú no estás contigo mismo? ¿Si tú no te oyes, cómo te oirá Dios?

El amor a la oración
Orad por el aumento de la devoción.

ORACIÓN

   Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis un nuevo motivo de gozo con la solemnidad del bienaventurado Nicasio, vuestro pontífice mártir, haced que al mismo tiempo que celebramos su nacimiento al cielo, experimentemos los efectos de su protección. Por J. C. N. S. Amén.

jueves, 13 de diciembre de 2012

SANTORAL 13 DE DICIEMBRE



13 de diciembre



SANTA LUCÍA,
Virgen y Mártir

En esto se demostró la caridad de Dios hacia nosotros,
en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo,
para que por Él tengamos la vida.
(1 Juan, 4, 9).

   Santa Lucía, virgen de Siracusa, habiendo obtenido la curación de su madre orando sobre la tumba de Santa Ágata, de inmediato le pidió permiso para distribuir a los pobres la dote que le había destinado. Su pretendiente la denunció al juez como cristiana. El tirano la hizo prender y ordenó se la condujese a un infame lugar; pero no les fue posible moverla del lugar en que estaba. Empleóse el hierro y el fuego: ella pidió a Dios que prolongase su martirio para fortificar a los cristianos en la fe, predijo la tranquilidad de que gozaría la Iglesia después de la muerte de los emperadores Diocleciano y Maximino, y entregó su alma a Dios, hacia el año 304.

MEDITACIÓN
SOBRE LA DIGNIDAD
DEL HOMBRE

   I. Preciso es que el hombre sea algo grande puesto que Dios creó para él el mundo y todas las cosas que encierra. Considera lo que existe de más bello en el firmamento y en toda la tierra, y después di: Cosa más grande soy que todas esas maravillas, porque ellas no han sido creadas sino para servirme. Oh Dios mío, Vos honráis demasiado a vuestros amigos; cuánto agradecimiento os debemos! Pero, ¡cuán desgraciados somos al hacernos esclavos de esas creaturas de las cuales somos soberanos!

   II. El fin para el cual hemos sido creados hace ver claramente la grandeza y la nobleza del hombre. Dios nos ha sacado de la nada para servirle y para poseerle un día: he aquí nuestro fin durante esta vida y durante la eternidad. Cristiano, levanta tu corazón; no estás en este mundo para gozar de él, sino para servir a Dios y para amarlo. ¿Por qué, pues, abandonar a Dios, fuente de todo bien? ¿Por qué buscar placeres imperfectos entre las creaturas? Elevemos nuestros ojos al cielo, a fin de que la tierra no nos seduzca con sus diversiones y placeres. (San Cipriano).

  III. El precio que Jesucristo ha pagado para rescatarnos es una prueba convincente de la estima que Dios hace del hombre, puesto que prefirió sacrificar a su Hijo antes que dejar perder a esta noble creatura. Vemos con ello lo que valemos y cuánto nos estima Dios. Recordemos, pues, que Jesucristo, después de haber dado tanto por nosotros, espera mucho de nosotros. Él sabe cuánto le hemos costado; no nos menospreciemos pues, nosotros que somos tan preciosos a los ojos de Dios. (San Eusebio).

La pureza
Orad por los vírgenes.

ORACIÓN

   Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y que la fiesta de la bienaventurada Lucía, virgen y mártir, al mismo tiempo que regocija nuestra alma, la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción.  Por J. C. N. S.  Amén.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

NTRA SEÑORA DE GUADALUPE-PATRONA DE AMÉRICA


12 de diciembre



En diciembre de 1531, diez años después de tomada la ciudad de Méjico por Cortés, caminando el indito  Juan Diego por el rumbo del Tepeyac -colina que queda al norte de la metrópolii-, oyó  que le llamaban dulcemente. Era una hermosísima Señora, que le habló con palabras de excepcional ternura y deli cadeza y que le dijo: «Yo soy la siempre virgen Santa María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive", y le pidió que fuera al obispo (Zumárraga) para contarle cómo ella deseaba que allí se le alzara un templo. El obispo, con muy católica prudencia, le respondió que pidiera a la Señora alguna prueba de su mensaje. Obtúvola Juan Diego : unas rosas y otras flores que en pleno invierno y en la cumbre estéril cortó él por mandato de la Señora y recogió en su tilma o ayate -suerte de capa de tela burda que, atada al cuello, usaban los indios más humildes- ; y, al extender ante el obispo Zumárraga la tilma, cayeron las flores y apareció en ella pintada la imagen de la Virgen.

   Ese mismo ayate es el que se venera en nuestra basílica de Guadalupe. Sus dos piezas están unidas verticalmente al centro por una tosca costura; lo menos adecuado y elegible humanamente para pintar una efigie de tan benigna y encantadora suavidad, que  por cierto mal puede apreciarse en las múltiples copias que corren por el mundo. Lo mejor es, modernamente, la directa fotografía a colores. Técnicos en esta y otras novísimas especialidades afines han estudiado con asombro, en nuestros días, la pintura original, como antaño la estudiaron el célebre Miguel Cabrera o el cauteloso investigador Bartolache.

   Un contemporáneo de las apariciones, don Antonio Valeriano, indio de noble ascendencia y de relevante categoría intelectual y moral, alumno fundador del colegio franciscano de Tlalateloco hacia 1533, narra el milagro según lo conocemos. Su relato, en lengua náhuatl, desígnase -como las encíclicas- por las palabras conn que empieza: Nicam Mopohua. El manuscrito autógrafo perteneció a don Fernando de Alba Ixtlixóchitl, pasó luego a poder del sabio Sigüenza y Góngora -quien da memorable testimonio jurado de su autenticidad- y fue reproducido en letra de molde por Lasso de la Vega en 1649, incorporándolo en el volumen náhuatl que conocemos por sus primeras palabras: Huei Tlamahuizoltica. Este volumen fue traducido en su integridad al castellano en 1926 por don Primo Feliciano Velázquez y publicado a doble página -fotocopia de la edición azteca y versión española- por la Academia Mejicana de Santa María de Guadalupe. Hay nueva edición, de 1953, bajo el título de mi estudio Un radical problema guadalupano, donde se escudriña con rigor la autenticidad del Nican Mopohua, el más antiguo relato escrito de la "antigua, constante y universal " tradición mejicana.

   Esta, lejos de oscurecerse o arrumbarse al paso del tiempo, se ha robustecido con los modernos y exigentes estudios críticos, que, sobre todo a partir del cuarto centenario (1931), han desvanecido objeciones y confirmado la historicidad de lo que el pueblo mejicano viene proclamando, desde los orígenes hasta hoy, con un plebiscito impresionante.

   Porque el caso de nuestra Virgen de Guadalupe es singular. En otros países católicos hay diversas advocaciones de gran devoción -digamos las Vírgenes del Pilar, o de Covadonga, o de Montserrat en España-, pero que tienen mayor o menor ímpetu y arraigo según las zonas geográficas o las inclinaciones personales; mas ninguna de ellas concentra la totalidad de la nación en unidad indivisible, y ninguna de ellas -como tampoco la de Lourdes, en Francia, ppor ejemplo- viene a ser el símbolo indiscutido de la patria. Y en Méjico así es. A tal punto, que hasta un liberal tan notorio como don Ignacio Manuel Altamirano llegó a estampar: "El día en que no se venere a la Virgen del Tepeyac en esta tierra, es seguro que habrá desaparecido no sólo la nacionalidad mejicana, sino hasta el recuerdo de los moradores de la Méjico actual."


SANTORAL 12 DE DICIEMBRE



12 de diciembre

SAN CORENTINO,
Obispo y Confesor
(365-460)

Cualquiera que beba de esta agua que yo le daré
nunca volverá a tener sed.
(Juan, 4, 13).

   San Corentino se retiró a un desierto y en él obtuvo de Dios una fuente que le proporcionaba agua de la que tenía necesidad. El duque de Bretaña, yendo de caza, lo encontró en el fondo de una floresta y le hizo edificar un monasterio. En seguida le fue confiado el obispado de Cornouailles (o Quimper). Como tantos otros lugares donde vivieron santos obispos o abades de monasterios, la naciente ciudad de Quimper tomó su nombre y se llamó Quimper Corentino.

MEDITACIÓN
SOBRE LOS GOZOS DEL PARAÍSO

   I. Los placeres de este mundo se parecen a aguas fangosas que no podrían quitar la sed. ¿Has oído alguna vez a un avaro, acaso, a un ambicioso o a un voluptuoso, decir: Basta? ¿Tú mismo podrías tal vez decir que alguna vez estuviste plenamente satisfecho de la posesión de un bien creado? ¿No faltó acaso algo a tu felicidad? Señor, he sido desgraciado cuando te abandoné, a Ti, fuente viva de verdaderos placeres; dad me, Señor, el agua de vuestra santa gracia: sólo ella es capaz de apagar mi sed.

    II. En el cielo, Dios te contentará plenamente: el cielo no es otra cosa que la posesión de un bien infinito, universal y eterno, capaz, dicho en una palabra, de contentar todos nuestros deseos. Sí, Señor, me saciaré cuando me hayas manifestado vuestra gloria. Beberé a grandes tragos en los torrentes de delicias que riegan la Jerusalén celestial. Ya nada temeré, nada desearé, nada amaré sino a Vos y en Vos poseeré todos los bienes imaginables.

   III. Para llegar a esta venturosa estancia, hay que beber aquí el cáliz de la Pasión de Jesús, hay que mojar el propio pan con lágrimas y pasar esta vida suspirando y gimiendo. Es preciso, además, extraer el agua viva de las fuentes del Salvador, frecuentar los sacramentos, meditar la Pasión del divino Maestro e imitar sus virtudes. En una palabra, date a Dios durante tu vida y lo poseerás durante la eternidad. El reino de los cielos tiene un precio, ese precio eres tú, date a ti mismo y lo obtendrás.

El pensamiento del cielo 
Orad por los obispos.

ORACIÓN

   Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Corentino, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación.  Por J. C. N. S.  Amén.

martes, 11 de diciembre de 2012

SANTORAL 11 DE DICIEMBRE




11 de diciembre

SAN DÁMASO,
Papa y Confesor



 Cualquiera que mirare a una mujer con mal deseo
ya adulteró en su coraz6n.
(Mateo, 5, 28).

   San Dámaso I, de origen español, siguió al Papa Liberio al exilio y le sucedió en el año 366. Su talento y su celo por la pureza de la doctrina y el esplendor del culto han hecho que el Concilio de Calcedonia lo llamase ornamento y gloria de Roma. Reunió cuatro concilios en esta ciudad y uno en Aquilea, para combatir las herejías. Edificó dos basílicas, una junto al teatro de Pompeyo, San Lorenzo in Dámaso; la otra en la vía Ardeatina, junto a las catacumbas. Adornó con epitafios en verso las tumbas de los mártires, introdujo la costumbre de añadir el Gloria Patri al final de los salmos y movió a San Jerónimo a corregir el Nuevo Testamento sobre el texto griego. Murió casi octogenario en el año 384, y fue enterrado con su madre y su hermana en la basílica de la vía Ardeatina.

MEDITACIÓN
SOBRE LOS MALOS
PENSAMIENTOS

   I. Hay tres clases de pensamientos que debemos rechazar, que hasta deberíamos prevenir. Los primeros son las distracciones en nuestra oración; nos arrebatan todo el fruto de nuestras plegarias, y, a menudo, nos hacen cometer nuevos pecados en el momento en que deberíamos obtener el perdón de nuestras faltas pasadas. Para ahuyentar estos pensamientos importunos, haz con frecuencia actos de fe; piensa que Dios te ve, que oye tus ruegos y que castigará tu negligencia al no desechar esas distracciones.

   II. Los pensamientos contra la castidad son mucho más peligrosos todavía: fácil es complacerse en ellos, detenerse en ellos voluntariamente y cometer en un instante grandísimos pecados. Así, vigila, rechaza esos pensamientos poniendo la atenci6n de tu espíritu en otra cosa, ocupándolo con pensamientos graves tales como los de la muerte, del infierno y del juicio. ¿Quieres verte libre de esta clase de tentaciones? Vigila tus sentidos: tus ojos y tus oídos son las puertas que les dan acceso a tu alma.

   III. El demonio te sugiere, a veces, dudas contra la fe: esas dudas son peligrosas, sobre todo en la hora de la muerte. Las vencerás con la humildad y la oraci6n; desconfía, pues, de tus propias fuerzas e implora el socorro del Cielo. La fe es un don de Dios: Aquél que te la dio te la conservará, siempre que recurras a Él. Si con todo esos pensamientos continuaran importunándote, haz actos de fe. Cuanto más te cueste penetrar las verdades de la salvación, más debes reverenciarlas y admirarlas. (San Eusebio).

La modestia 
Orad por el Sumo Pontífice.

ORACIÓN

   Pastor eterno, considerad con benevolencia a vuestro rebaño, y guardad lo con constante protección por vuestro bienaventurado Sumo Pontífice Dámaso, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S. Amén.

lunes, 10 de diciembre de 2012

NTRA SEÑORA DE LORETO

10 de diciembre


NUESTRA SEÑORA DE LORETO




   Esta fiesta recuerda un hecho prodigioso: la casa de Nazaret que vio nacer y crecer a la Virgen, donde el Divino Verbo bajó para tomar carne en sus purísimas entrañas, y en la que vivió la Sagrada Familia, fue trasladada por los ángeles, primero a Dalmacia y después a Loreto, en tiempos del Papa Celestino V.

   Es tradición que, aun viviendo la Santísima Virgen en su casa de Nazareth, fue consagrada por San Pedro en Iglesia, y que en ella celebró Misa el Príncipe de los Apóstoles, por lo que se llama altar de San Pedro el que aún se venera en la Santa Casa de Loreto. Santa Elena, tres siglos después, engrandeció esta casa, llamada entonces de la Encarnación.

   En el siglo XIII, apoderados los infieles de los Santos Lugares, el 9 de Mayo de1291, por ministerio de los ángeles o por un acto de la Divina Omnipotencia, fue arrancada de sus cimientos la Santa Casa y trasladada a Dalmacia.

   Tres años después fue llevada de igual modo milagroso, el 10 de Diciembre del 1294, a la Xarca de Ancona, en Italia. La selva donde fue colocada la Santa Casa era de una señora llamada Laureta, de donde vino el llamarse aquel famoso santuario de la Virgen con el nombre de Nuestra Señora de Loreto. En el siglo XIV se levantó en ese lugar la basílica que encierra la Santa Casa. Desde entonces Loreto, donde se venera también una imagen antiquísima de la Virgen, se convirtió en uno de los centros de peregrinaciones más extraordinario del mundo cristiano. Benedicto XV proclamó, en 1920, a la Virgen de Loreto "Patrona de la Aviación". En nuestro país es la patrona de la Fuerza Aérea Argentina.

SALVE AVIADORA

   Salve, Madre, Salve, Reina del Cielo,
de la hermosura una estrella,
de la pureza el fulgor;
fuente del más puro amor,
nuestra esperanza está en Tí.
Salve, Madre, Salve, Reina del Cielo.

   Si nuestras alas se quiebran,
al final de nuestro vuelo,
antes de llegar al suelo,
tus brazos, con amor se abran,
Salve, Madre, Salve, Reina del Cielo.









   
   La Santa Casa en Nazaret tenía dos partes: Una parte era una pequeña gruta y la segunda parte una pequeña estructura de ladrillos que se extendía desde la entrada de la gruta. La estructura de ladrillos no tenía sino tres paredes ya que un lado pegaba con la pared de la gruta.

   ¿Cómo llegó la casa de Nazaret a Loreto, Italia? Hay varias tradiciones. Una de ellas habla de ángeles que transportaron la casa por los aires. Pero hay documentos que parecen indicar que el responsable del traslado es un comerciante llamado Nicéforo Angelo del siglo XIII. Quizás su apellido inspiró la idea del traslado por medio de ángeles. En todo caso, tan extraordinaria empresa sin duda tuvo la protección y guía del cielo. Ya lo había dicho el ángel a La Virgen en esa misma casa: "Para Dios nada es imposible". 

   La casas de Loreto es sagrada en virtud de quienes en ella habitaron. Muchos consideran la Santa Casa de Loreto como uno de los lugares mas sagrados del mundo y Dios no quiso que esta casa fuese profanada o destruida, sino preservada para siempre.

   El demonio, los hombres, y el mundo usualmente van contra todo lo que Dios quiere y con esta bendita casa no fue diferente. En 1291, los Sarracenos conquistaban la Tierra Santa. Quisieron acabar con toda la historia del Cristianismo y la mejor forma para ellos era destruyendo todos los lugares sagrados. Pensaban que eliminando todos los signos visibles del cristianismo, apagarían el amor y la devoción.

   Fueron en busca de cada lugar venerado por su asociación con la vida de Cristo. Cuando llegaron a las proximidades de Nazaret, la Santa Casa no tenía defensa humana. Esta era bien conocida porque los Cristianos desde el tiempo de los Apóstoles la tenían con gran reverencia y celebraban allí la Santa Misa. Los enemigos se decían: "nunca más los cristianos celebrarán aquí la Anunciación".

   La Basílica construida sobre la Santa Casa ya había sido destruida dos veces antes. La primera vez fue en 1090 A.D. Sin embargo  la casa quedaba intacta. Los cruzados reconstruyeron la Basílica, pero en 1263 fue destruida de nuevo. Una vez más la Santa Casa fue protegida.  Esta vez los cruzados no pudieron reconstruir la Basílica y la Santa Casa se quedó sin protección.

   Según esta tradición, en 1291, cuando los cruzados perdían control sobre la Tierra Santa, Nuestro Señor decidió enviar a los ángeles a proteger su Santa Casa y les dio el mandato de que movieran la casa a un lugar seguro.

   "Llévense la Santa Casa a un lugar seguro, lejos del odio de mis enemigos de esta tierra donde nací. Elévenla sobre los aires, donde no la puedan alcanzar. Que no la vean".

   El 12 de mayo de 1291 los ángeles trasladaron la casa hasta un pequeño poblado llamado Tersatto, en Croacia. Muy temprano en la mañana la descubrieron los vecinos y se asombraron al ver esta Casa sin cimiento y no se explicaban como llegó ahí. Se adentraron y vieron un altar de piedra. En el altar había una estatua de cedro de la Virgen María, que tenía al niño Jesús en sus brazos. El niño Jesús tenía sus dos dedos de la mano derecha extendido como bendiciendo. Con su mano izquierda sostenía una esfera de oro representando al mundo. Ambos estaban vestidos con unas batas y tenían coronas de oro.

   Unos días mas tarde la Virgen María se le apareció a un sacerdote de ese lugar, y le explicó de dónde venía la casa. Ella dijo, "Debes saber que la casa que recientemente fue traída a tu tierra es la misma casa en la cual yo nací y crecí. Aquí, en la Anunciación del Arcángel Gabriel, yo concebí al Creador de todas las cosas. Aquí, el verbo se hizo carne. El altar que fue trasladado con la casa fue consagrado por Pedro, el Príncipe de los Apóstoles. Esta casa ha venido de Nazaret a tu tierra por el poder de Dios, para el cual nada es imposible. Ahora, para que tu puedas dar testimonio de todo esto, sé sanado. Tu curación inesperada y repentina confirmará la verdad que yo te he declarado hoy."

   El sacerdote, que había estado enfermo por mucho tiempo, se sanó inmediatamente y anunció al pueblo el milagro que había ocurrido. Comenzaron las peregrinaciones a la Santa Casa. Los residentes de este pequeño pueblo construyeron sobre la santa casa un edificio sencillo para protegerla de los elementos de la naturaleza.

   Pero la alegría de los croatas duró poco tiempo. Después de tres años y cinco meses de estar la casa en este poblado, en la noche de el 10 de diciembre, de 1294, la casa desapareció de Tersatto para nunca mas volver.

   Un residente devoto de Tersatto, construyó una pequeña iglesia en el lugar donde estuvo la casa, una réplica de esta. Y puso la siguiente inscripción: ¨ La Santa Casa de la Virgen María vino de Nazaret el 10 de diciembre, de 1291 y estuvo hasta el 10 de diciembre, de 1294.¨
   La gente de Croacia continuó venerando a Nuestra Señora en la réplica de la Santa Casa. Fue tanta su devoción que el Papa Urbano V envió a la gente de Tersatto una imagen de Nuestra Señora en 1367. Esta imagen se cree fue esculpida por San. Lucas.

   El 10 de diciembre, de 1294, unos pastores de la región de Loreto en Italia reportaron que habían visto una casa volando sobre el mar, sostenida por ángeles. Había un Angel vestido con una capa roja (San Miguel) que dirigía a los otros y la Virgen María con el Niño Jesús estaban sentados sobre la casa. Los ángeles bajaron la casa en un lugar llamado Banderuola.

   Muchos llegaban a visitar esta santa casa, pero también había algunos que llegaban para asaltar a los peregrinos. Por esta razón las personas dejaron de llegar y la casa nuevamente fue trasladada por los ángeles a un cerro en medio de una finca. La Santa Casa no se quedaría aquí por mucho tiempo. La finca era de dos hermanos que comenzaron a discutir sobre quien era el dueño de la casa. Por tercera vez la casa es trasladada a otro cerro y la colocaron en el medio del camino. Ese es el lugar que ha ocupado ya por 700 años.

   Los habitantes de Recanati y Loreto verdaderamente no sabían la historia de la Santa Casa, sólo sabían de los milagros que acontecían ahí. Dos años más tarde, la Virgen María se le apareció a un ermitaño llamado Pablo y le contó el origen y la historia de la Santa Casa.

   "Se mantuvo en la ciudad de Nazaret hasta que por el permiso de Dios, aquellos que honraban esta casa fueron expulsados por los enemigos. Ya que no se le honraba y estaba en peligro de ser profanada, mi Hijo quiso trasladarla de Nazaret a Yugoslavia y de ahí hasta tu tierra".

   Pablo entonces se lo contó a las personas del pueblo y comenzaron hacer gestiones para verificar la autenticidad de la casa. Fueron primero a Tersatto y luego a Nazaret. Los expertos asignados a este proyecto fueron a Tersatto. Ahí verificaron que las paredes eran de color rojizo y cerca de 16¨ de ancho. Descubrieron también que la replica medía exactamente igual que la de Loreto: 31 ¼ pies de largo por 13 pies y 4 pulgadas de ancho por 28 pies de alto. Tenía una sola puerta de 7 pies de alto y 4 1/2 de ancho. Tenía también una ventana. Todas las descripciones, incluso las de los elementos interiores y las estatuas, coincidían.

   En Nazaret: descubrieron que de verdad era la casa de la Virgen. Las medidas de la fundación eran exactas a la de Loreto y la maqueta construida en Tersatto.

   Después de 6 meses regresaron a Loreto y declararon la autenticidad de la Santa Casa. Años mas tarde, encontraron monedas debajo de la casa, no solo del área de Nazaret, sino que de el período en que la casa estuvo en Nazaret. Las piedras y la tierra utilizada para el relleno de la casa era idéntica que las que se usaban en Nazaret en ese tiempo y civilización.

   La casa no tiene cimientos ya que estos se quedaron en Nazaret.



ALTAR DE LA SANTA CASA

   Llegó un tiempo que muchos peregrinos iban a este santuario y el Papa Clemente VII mandó que se cerrara la puerta original y se construyeran tres puertas, ya que solo había un puerta y las personas se peleaban para entrar y salir. Solo había un problema y era que nadie le había pedido permiso a la Virgen María para las alteraciones. Cuando el arquitecto cogió su martillo para comenzar, su mano se marchitó y comenzó a temblar.

   Enseguida se fue de Loreto y nadie mas quiso hacer el trabajo. Tiempo después un clérigo llamado Ventura Barino aceptó hacer el trabajo, pero primero se arrodilló y rezó a la Virgen. Este le dijo que no era su culpa, sino la orden del Papa, que si ella estaba enojada que lo tomara contra el Papa y no contra el¨. El clérigo pudo completar el trabajo.

   Las personas de Loreto también decidieron proteger la Santa Casa poniéndole una pared de ladrillo, pero después que terminaron con la pared, la pared se separo de la casa. Por eso hay un espacio entre la Santa Casa y la pared que fue construida.

   Una historia relata que el obispo de Portugal visitó la Santa Casa y quiso llevarse una piedra para  construir una Iglesia en honor a la Virgen de Loreto. El Papa le dio permiso y el obispo mandó a su secretario a sacar la piedra y llevársela. El obispo se enfermó de repente y cuando llegó su secretario casi estaba muerto. El obispo le pidió a algunas hermanas religiosas que rezaran por él y algunos días después recibió este mensaje:  "Nuestra Señora dice, si el obispo desea recuperarse, debe devolver a la Virgen lo que él se ha llevado." El secretario y el Obispo se asombraron de esto, pues nadie sabía lo de la piedra de la Santa Casa. El secretario se fue inmediatamente de regreso a Loreto con la piedra y cuando llegó, el obispo estaba completamente sanado. Por esta razón, durante los siglos, los Papas han prohibido, bajo amenaza de excomunión, la extracción de cualquier parte de la Santa Casa.

   La Santa Casa es considerada entre los lugares mas sagrados del mundo. Antes de que la Santa Casa fuese trasladada, San Francisco de Asís, había profetizado que un día Loreto se iba a llamar el lugar mas sagrado del mundo y que por ello debían abrir una casa allí.

   Muchos peregrinos van cada año a visitar a la Santa Casa. A visitar el lugar adonde la Sagrada Familia vivió y a recibir las gracias que Dios les quiere dar. Es una tradición rezar de rodillas el Santo Rosario alrededor de la Casa. Es un rosario penitencial pidiendo la intercesión poderosa de la Santísima Virgen. Procesiones con velas del Santísimo Sacramento forman parte de las celebraciones en la Basílica de la Santa Casa de Loreto.