Este es un sitio para católicos tradicionales, con contenidos de teología, meditaciones, santoral y algunas noticias de actualidad.

jueves, 15 de marzo de 2012

SANTORAL 15 DE MARZO




SAN LONGINOS, 
Mártir

El centurión y los que con él estaban guardando a
Jesús, visto el terremoto y las cosas que sucedían, 
se llenaron de grande temor, y decían: Verdaderamente
que este hombre era Hijo de Dios.
(Mateo, 27,54).

   El Santo, cuya fiesta celebramos hoy, se dice que es el soldado que con un lanzazo abrió el costado de Jesús en la cruz. La llaga que hizo en el Corazón adorable del Salvador fue, para él, la puerta de salvación, y la sangre que de ella brotó, el baño sagrado que lavó su iniquidad. Dio testimonio del Salvador en su resurrección, y murió mártir.

MEDITACIÓN
SOBRE LAS LLAGAS
DE JESUCRISTO

   I. Para amar a Jesucristo, basta mirar las sagradas llagas que florecen en sus pies, en sus manos y en su adorable costado. ¿Podría no amarte, oh dulce Jesús, contemplando lo que sufriste por mi amor? Me arrancaste del infierno derramando por mí tu sangre toda; me diste todos los méritos de tu santa Pasión. Penetremos, alma mía, hasta el Corazón de Jesús por la abierta llaga de su costado; hablémosle y oigamos lo que nos dirá. A través de las llagas de su Corazón, entreveo los secretos de su Corazón. (San Agustín).

   II. ¿Estás tentado de desesperación a la vista da los pecados que cometiste y de las dificultades que encuentras en el camino del cielo? ¿Te sientes proclive al orgullo, a la lujuria o a algún otro pecado? Refúgiate en la llaga del costado de Jesús; óyele decir: "¿Podría querer tu muerte, hijo mío, Yo, que he muerto por ti? y tú, ¿querrías ofenderme después de todo el bien que te he hecho? Si mi Padre ha castigado con tanta severidad en mí el pecado de Adán, ¿te perdonaría a ti si lo ofendes?"

   III. ¿Estás afligido, abrumado de dolor, cargado de oprobios, sin apoyo, sin consuelo? Refúgiate en el Corazón de Jesús. He ahí tu asilo; en él encontrarás un consolador y un amigo. Confíale tus penas, tus sinsabores, tus inquietudes; cuéntale todos tus sufrimientos, pero, a tu vez, escúchale cuando te diga los suyos. Extiende Él los brazos en la cruz para abrazarte, abre su corazón para recibirte en él. No desprecies, Señor, la obra de tus manos; considera, te suplico, las heridas que las atraviesan. (San Agustín).

La devoción a las sacratísimas llagas de Jesús
Orad por la conversión de los pecadores.

ORACIÓN
   Dios todopoderoso, haced, os lo suplicamos, que por la intercesión del bienaventurado Longinos, sean librados nuestros cuerpos de toda adversidad y nuestro espíritu de todo mal pensamiento. Por J. C. N. S. Amén.

miércoles, 14 de marzo de 2012

SANTORAL 14 DE MARZO




14 de marzo



SANTA MATILDE, 
Reina



Este pueblo me honra con los labios; 
pero su corazón lejos está de mí.
(Mateo, 15, 8).

   ¡Admirable espectáculo! una reina enseña a sus súbditos las verdades de la religión; ¡llega hasta enseñarles una profesión a fin de ponerlos en condiciones de ganarse la vida! Su hospitalidad con los peregrinos, su generosidad con los pobres, pruebas son de esa misma caridad que manaba de su ardiente amor por Jesucristo. Todas las mañanas las consagraba a la oración y asistencia a la santa Misa. Próxima a morir distribuyó cuantiosos tesoros entre los pobres, como si hubiese querido ganar el favor de aquellos que custodian las puertas del paraíso.

MEDITACIÓN
TRES VENTAJAS
DE LA ORACIÓN

   I. Es un honor tan grande para el hombre poder hablar a Dios en la oración, que, para comprenderlo, sería preciso concebir la infinita majestad de Dios. Si hubiese permitido que únicamente un hombre sobre la tierra pudiese rogarle, si hubiese prometido escucharlo en todos sus pedidos, de todas partes se acudiría a ese hombre, para obtener, por su intermedio, las gracias del Señor. Dios nos ha permitido que le oremos en todo tiempo y en todo lugar; ha prometido concedernos lo que le pidamos, y nosotros despreciamos esta concesión, y en nada apreciamos este honor. yo hablaré a mi Dios, yo, que no soy sino ceniza y polvo.

   II. La oración es la llave de los tesoros de Dios, nos enriquece con todos los bienes de la naturaleza y de la gracia; prueba tú lo poderosa que es. Recurre a Dios como a tu padre. Dirígete a Él como un pobre que tiene conciencia de su indigencia y se juzga indigno de obtener algo. Cuando hayas sido escuchado, atribuye el beneficio recibido a la pura bondad de Jesucristo. La oración se eleva, y la misericordia desciende. (San Agustín).

   III. Nada hay más dulce que conversar con Dios en la oración: en ella lo conocemos más perfectamente, lo amamos más ardientemente; y este conocimiento y este amor, que constituyen el paraíso de los bienaventurados, es el comienzo de la felicidad de los hombres sobre la tierra. No pido otro testigo de esta verdad que tú mismo: ¿no es verdad, acaso, que las lágrimas de contrición que has derramado llorando tus pecados en la oración, tienen dulzuras que no podrías expresar, encantos infinitamente superiores a todos los placeres de aquí abajo?

La oración
Rogad por la paz de las familias. 

ORACIÓN
   Escuchadnos, Oh Dios Salvador nuestro, y haced que la solemnidad de la bienaventurada Matilde, al mismo tiempo que regocija nuestra alma, la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

martes, 13 de marzo de 2012

SANTORAL 13 DE MARZO



13 de marzo

SANTA EUFRASIA, 
Virgen



Cuando ayunéis no os pongáis caritristes como los
hipócritas, que desfiguran sus rostros 
para mostrar a los hombres que ayunan. 
En verdad os digo que
 ya recibieron su galardón.
(Mateo, 6, 16). 

   Esta santa despreció un brillante casamiento que el emperador le ofrecía, para consagrarse a Jesús en el claustro. Comía sólo una vez al día, y con frecuencia permanecía toda una semana sin tomar ningún alimento. Pidió a Dios que con un año de anticipación le hiciese conocer el día de su muerte; pero Dios, que la veía presta en todo tiempo, le advirtió sólo quince días antes de llevarla al cielo.

MEDITACIÓN
SOBRE EL AYUNO

   I. La vida de Santa Eufrasia, llamada también Eufrosina, fue un ayuno perpetuo y riguroso. Jesucristo y todos los santos han ayunado; debes imitarlos en la medida en que tus fuerzas lo permitan, a fin de expiar, mediante esta mortificación, tu sensualidad en el beber y en el comer. ¿Eres más delicado que un niño de siete años? A esta edad, la santa comenzó su penitencia. No son las fuerzas corporales sino la buena voluntad y el valor los que te faltan.

   II. Debes ayunar para impedir que la carne se rebele contra el espíritu; la virtud se fortifica a medida que el cuerpo se debilita. Tu mayor enemigo es tu cuerpo; no podrías tratarlo tan duramente como se merece. Si los santos, después de haber castigado sus cuerpos por medio del ayuno, la disciplina y el cilicio, experimentaron sin embargo las rebeliones de la carne, ¿qué será de ti que la tratas con tanta molicie?

   III. Si tu salud no te permite ayunar, puedes, por lo menos, mortificar tus ojos y tu lengua; ello contribuirá grandemente a tu santificación, sin dañar en nada tu salud. ¡Cosa extraña! ¡los santos que son inocentes, hacen crueles penitencias, y nosotros que somos pecadores, no queremos hacerlas! Que los enfermos busquen los remedios que emplean los sanos, y que viendo a los santos llorar sobre sus imperfecciones, lloren los pecadores sobre sus crímenes. (San Eusebio).

La mortificación corporal
Orad por los enemigos de la Iglesia.

ORACIÓN
   Oh Dios, Nuestro Señor. escuchadnos y haced que la solemnidad de Santa Eufrasia. regocijando nuestra alma. desarrolle en ella los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

lunes, 12 de marzo de 2012

SANTORAL 12 DE MARZO



SAN GREGORIO MAGNO,
Papa, Confesor y Doctor



El que los guardare y enseñare (a los mandamientos),
 ese será tenido por grande en el reino
de los cielos.
(Mateo, 5,19).

   La ciencia sublime y las heroicas virtudes de San Gregorio Magno inspiraron al Papa Pelagio II la idea de sacarlo del monasterio para hacerlo cardenal, y, más tarde, al clero y al pueblo de Roma la de elevarlo al trono pontificio. Ocultóse a fin de evitar esta dignidad; pero una columna de fuego reveló el lugar de su retiro, y puso en evidencia la voluntad de Dios a su respecto. En esta alta dignidad hizo brillar su profunda humildad, su admirable ciencia, y tantas otras virtudes que verdaderamente lo han hecho magno ante Dios y ante los hombres. Murió en el año 604.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE
SAN GREGORIO MAGNO

   I. Grandes cosas ha hecho San Gregorio. Abandonó el mundo para hacerse religioso; hizo cesar la peste que asolaba a Roma; envió misioneros que convirtieron a Inglaterra; dictó gran número de decretos para el bien común de la Iglesia. ¿Qué has hecho tú hasta ahora por Dios, que sea semejante? ¿Te has privado de algún gusto? ¿Has convertido a algún pecador? ¡Pluguiera a Dios que por lo menos a ti mismo te hubieras convertido del todo! Por ahí debes comenzar.

   II. San Gregorio ha sido grande por su ciencia; prueba de ello son sus doctos escritos, la doctrina que contienen es toda celestial; esto no debe asombrarnos, puesto que el Espíritu Santo se le aparecía a menudo, bajo forma de paloma, y le dictaba lo que debía escribir. No puedes escribir libros como los de este santo, pero puedes leerlos y extraer de ellos la ciencia de la salvación; puedes instruir a tus subordinados y enseñarles los misterios de nuestra fe; puedes consolar a los enfermos y a los af1igidos. ¿Lo haces tú?

   III. Este santo Papa nunca se manifestó más grande que en los sufrimientos y en las humillaciones. Soportaba los crueles dolores de la gota con paciencia admirable. Rechazaba las alabanzas y se hacía llamar siervo de los siervos de Dios, y daba de comer a los pobres. Durante mucho tiempo rehusó el soberano pontificado. ¿No es ser grande pisotear lo más elevado que hay en el mundo? Es una grande y rara virtud hacer Cosas grandes e ignorar su mérito. (San Bernardo).

La humildad
Orar por el Sumo Pontífice.

ORACIÓN

   Oh Dios, que habéis concedido al alma de vuestro siervo San Gregorio las recompensas de la beatitud eterna, haced, benignamente, que sus oraciones junto a Vos nos libren del peso abrumador de nuestros pecados. Por J. C. N. S. Amén.

domingo, 11 de marzo de 2012

SANTORAL 11 DE MARZO




SAN EULOGIO DE CÓRDOBA, 
Mártir



No resistas al que te maltrate; antes, si alguno te
hiriere en la mejilla derecha, vuelve
también la otra.
(Mateo, 5,39).   

   Mientras se conducía a San Eulogio para martirizarlo, recibió una bofetada; ofreció el santo la otra mejilla para cumplir el consejo del Evangelio. Había antes dejado la espada para aceptar el episcopado en lo más recio de la persecución, Resistió valerosamente al rey de los moros. Se le amenazó con los azotes, pero él pidió que, más bien, se le hiciese morir, pues los látigos eran tan impotentes para arrancarle la fe del corazón como para separar su alma de su cuerpo. Se le hizo decapitar, en el año 859.

MEDITACIÓN
SOBRE LOS TRES GRADOS
DE LA PACIENCIA

   I. El primer grado de la paciencia consiste en sufrir con resignación todo lo que nos acaece, sea de parte de Dios, sea por la malicia de los hombres o por nuestra propia culpa. ¿Es así como sufres? El santo varón Job soportó las mayores desgracias, repitiendo: El señor me había dado todo, Él me quitó todo: bendito sea su santo nombre. Medita estas hermosas palabras, repítelas en las aflicciones que te embarguen; no te inquietes, no murmures contra tu prójimo. Has de cansar la malicia de tus enemigos con tu paciencia. (Tertuliano).

   II. El segundo grado es desear ardientemente sufrir, y buscar las ocasiones para ello. Así, San Eulogio presentó la otra mejilla para recibir una segunda bofetada, y pidió que se le hiciese morir . Así es como tantos mártires anhelaron la muerte, como tantos penitentes buscaron el padecer. ¿No es verdad, acaso, que el fin de todos tus esfuerzos es evitar el sufrimiento? No te engañes, no hay otro medio para llegar al cielo que el de la cruz; si existiese otro más corto y agradable, Jesucristo nos lo hubiera enseñado.

   III. El tercer grado de la paciencia es sufrir con alegría. Los apóstoles se regocijaban en los trabajos y tribulaciones; andaban llenos de gozo cuando habían sido reputados dignos de sufrir por Jesucristo. "Regocijaos -decía Nuestro Señor- si el mundo os aborrece, porque me ha aborrecido a mí antes que a vosotros". Qué bello espectáculo es para Dios ver a un cristiano en lucha con el dolor. (Minucio Félix).

La paciencia 
Orad por la conversión de los infieles.

ORACIÓN

   Dios omnipotente, haced, os suplicamos, que la intercesión del bienaventurado Eulogio, vuestro mártir, cuyo nacimiento al cielo hoy celebramos, nos fortifique en el amor de vuestro Santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 10 de marzo de 2012

SERMÓN PARA LA DOMÍNICA TERCERA DE CUARESMA



DOMINGO TERCERO DE CUARESMA



Estaba Jesús expulsando un demonio, y aquel era mudo. Sucedió que cuando salió el demonio, rompió a hablar el mudo, y las gentes se admiraron. 

Pero algunos de ellos dijeron: Por Belzebub, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios.
Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo.
Pero él, conociendo sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino? Porque decís que yo expulso los demonios por Belzebub. Si yo expulso los demonios por Belzebub, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo; y, al no encontrarlo, dice: “Me volveré a mi casa, de donde salí.” Y al llegar la encuentra barrida y en orden. Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio.

Sucedió que estando él diciendo estas cosas alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo: ¡Bienaventurado el seno que te llevó y los pechos que te criaron! Pero él dijo: Bienaventurados más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan.

La Santa Iglesia, que en el primer Domingo de Cuaresma nos propuso como tema de nuestras meditaciones la tentación de Cristo en el desierto para arrojar luz sobre la naturaleza de nuestras propias tentaciones y sobre cómo tenemos que superarlas, hoy nos hace leer un pasaje del Evangelio cuya doctrina tiene por objeto completar nuestra instrucción respecto del poder y de las maniobras del demonio.

Hemos llegado de este modo al llamado Domingo de los escrutinios.

En la iglesia primitiva, desde este día comenzaba para los catecúmenos un nuevo período en la preparación para el Bautismo.

Esto se debía a que las ceremonias compiladas actualmente en el rito bautismal, se celebraban entonces repartidas en distintos días.

Un día como hoy tenían lugar los exorcismos.

Comprendemos, por lo mismo, que se lea como Evangelio el pasaje del endemoniado.

Estaba Jesús expulsando un demonio, y aquel era mudo. Sucedió que cuando salió el demonio, rompió a hablar el mudo…

¡Con qué gozo oirían los catecúmenos este pasaje evangélico! Veían, en efecto, retratado en él lo que invisiblemente acababa de tener lugar en sus almas exorcizadas.

Apropiémonos su alegría. También nuestras almas, mudas por la muerte espiritual, sintieron el día de nuestro Bautismo la virtud de la palabra divina que conjuraba al diablo: Sal de ella, espíritu inmundo, y da lugar al Espíritu Santo Paráclito, dijo el sacerdote…

Y el espíritu mudo huyó, y pudimos articular palabras de vida eterna….

¡Qué felicidad!

No perdamos don tan precioso.

No seamos mudos para el Cielo. Que nuestra conversación posea siempre la altura que conviene a hijos de Dios. Que nuestros ojos estén siempre elevados al Señor.

&&&

Y las gentes se admiraron. Pero algunos de ellos dijeron: Por Belzebub, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios.

Jesús aparece en plena lucha con los escribas y fariseos. Éstos, no pudiendo negar la autenticidad de los milagros del Señor, acuden a un último recurso para desacreditarle: los achacan a virtud demoníaca.

Jesús, con suma mansedumbre, les replica con un argumento ad hominem.

Los tiros de aquellos hombres perversos se dirigían a negar que el Reino de Dios había ya llegado a ellos; el Señor les dice: Si lanzo los demonios en virtud de Belzebub, resulta que Belzebub pelea contra sí mismo; y como todo reino dividido se derrumba; luego, el reino del demonio viene ya a tierra, para dar lugar al Reino de Dios.

Mas, ¿con qué derecho decís que lanzo los demonios en nombre de Belzebub? ¿No se podría decir otro tanto de vuestros exorcistas?

Si, pues, con el dedo de Dios lanzo los demonios, el reino de Satanás está vencido y ha llegado ya la hora del Reino de Dios.

¡Sí!; el Reino de Dios ha llegado ya a nosotros. Formamos parte del mismo. Somos hijos de la luz…

Sigamos, pues, el consejo de la Santa Madre Iglesia: Andad como hijos de luz. El fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad. Sabed, y tened entendido, que ningún fornicario e impúdico tendrá cabida en el Reino de Cristo y de Dios.

Durante la Cuaresma, debemos aprovechar para reparar el pasado y para asegurar el futuro; ahora bien, no podríamos hacer lo primero ni defender eficazmente el segundo, si no tuviésemos ideas claras y sanas sobre la naturaleza de los peligros en los que hemos sucumbido en el pasado, y sobre aquellos que nos siguen amenazando para el futuro.

&&&

El que no está conmigo, está contra mí. Jesús señala, con frase gráfica, la secuela de uno y otro reino.

No hay en asunto tan trascendente terreno neutral; se pertenece a Cristo o a Belial, o se recoge o se desparrama. El que se decida por Cristo, ingresará en el Reino de la luz; quien no le siga, continuará sometido al Príncipe de las tinieblas.

Esta vida es un campo de batalla. Cristo y Belial pretenden prosélitos.

San Ignacio, en su meditación de las Dos Banderas, ha sabido dar plasticidad a esta idea.

El ejército de Satanás tiene plantados sus reales en Babilonia; el ejército de Cristo Rey, en Jerusalén.

Cristo está sentado sobre un trono de luz; satanás impera entre llamas y columnas de humo asfixiante.

Los soldados de Cristo pelean con la Cruz; lo soldados de Belial se valen de las pasiones y de la concupiscencia para ganar terreno.

La recompensa de los primeros es el Cielo, la del ejército de Belial, la muerte eterna.

¿Quién diría que Satanás podría lograr halagar con tan terrible galardón? Y, no obstante, triunfa y se envalentona, porque los mortales somos tan necios, que preferimos un gozo presente, aunque lleve a un fin desgraciadísimo, que la felicidad eterna, si para llegar a ella se nos exige pasar por el estrecho callejón de la abnegación…

¡Oh inaudita locura! ¡Oh necia insensatez!

Que no sea así de nosotros. Prometamos seguir y luchar en las filas de Cristo Rey, haciendo honor a nuestro Bautismo.

Ya renunciamos un día a Satanás y a sus pompas; no queramos volvernos atrás de aquel juramento solemne. Seamos fieles a su Bandera hasta morir.

Los antiguos liturgistas y los autores espirituales han reconocido un trazo de la sabiduría maternal de la Iglesia en el discernimiento con el que se ofrece hoy a sus hijos esta lectura, centro de las enseñanzas de este Domingo.

Seríamos, en efecto, ciegos y miserables, si, estando rodeados de enemigos empeñados en nuestra destrucción y muy superiores a nosotros en fuerza y habilidad, no pensásemos en su existencia y maldad.

Si hay una época del año en que los fieles deben reflexionar sobre lo que la fe y la experiencia nos dice acerca de la existencia y las operaciones de los espíritus de las tinieblas, es sin duda esta, durante la cual debemos reflexionar sobre las causas de nuestros pecados, sobre los peligros de nuestra alma, y sobre los medios de protección contra las recaídas y los futuros ataques.

&&&

Después de la predicación del Evangelio, el poder de Satanás sobre los cuerpos se vio restringido en los países cristianos en virtud de la Cruz; pero retoma fuerza, si disminuyen la fe y las obras de piedad cristiana.

De allí todos estos horrores diabólicos revolucionarios que, con diversos nombres más o menos científicos, se cometieron primero en las sombras, luego fueron y son aceptados en parte por la buena gente, y presionan hoy para destruir la sociedad.

Cristianos de hoy, recordad que habéis renunciado a Satanás, y tened cuidado de que una ignorancia culpable os conduzca a la apostasía.

No es una fantasía o ficción a la que habéis renunciado en la pila bautismal el día de vuestro Bautismo; es a un ser real, formidable, y del cual Jesucristo nos dice que es mentiroso y asesino desde el principio.

Pero, si bien debemos temer al terrible poder que puede ejercer sobre el cuerpo, y no tener ninguna participación en las prácticas que el demonio preside (iniciación al culto al que aspira), también debemos temer, y con mayor razón, su influencia sobre nuestras almas.

Volveré a mi casa, de donde salí. La lucha tiene lugar en el interior del alma. Allí se dan las más espantosas batallas, aunque de fuera no se perciba el choque de espadas, ni el estruendo del cañón.

Toda condescendencia hecha a la pasión chillona, es un palmo de terreno robado a Cristo.

Cuando Lucifer logra que la concupiscencia domine y venza a la Cruz, aherroja al alma y hácela su prisionera; la lleva a su campo y la constituye en número activo de su reino.

Esto sucede cada vez que se comete un pecado mortal.

¡Con qué cuidado andaríamos, si tuviéramos conciencia viva de esta tremenda realidad!

Asimismo, cuando el cristiano comete un pecado venial, no se atreve a expulsar a Cristo de su alma, pero le quita terreno y lo cede al demonio.

&&&

Cristiano, si pensaras en ello, te detendrías un tanto antes de dejarte llevar de tus debilidades, antes de condescender con tus pasiones, con los deseos menos santos de tu naturaleza.

Sírvate esta consideración de serio aviso.

Da hoy una mirada a tu interior. Examina si reina enteramente allí el Príncipe de la Luz, o si hay algún rinconcito reservado al tirano de las tinieblas.

Recuerda que antes del Bautismo pertenecías al demonio, que cual hombre valiente bien armado guardaba aquella su casa. Pero llegó otro más fuerte que él, Cristo Jesús, que le asaltó, vencióle y le desarmó.

Considera la lucha de la gracia que Dios tuvo que emprender para arrancarle tu alma de sus garras.

Desde ese momento no había temor para ti, mientras tú mismo no abrieras la puerta al demonio, mientras no te entregaras, voluntariamente, a su esclavitud, ya que el Más fuerte te guardaba.

¿Cuál ha sido tu proceder? Si, por desgracia, has estado ya nuevamente bajo el poder del príncipe de las tinieblas, llora tu iniquidad, y confiando en la misericordia divina, clama con corazón humilde y contrito al Señor.

Mas, si has tenido la gracia de conservar en todo momento para Cristo el terreno de tu pequeño reino, dale gracias y anda prevenido, no te suceda que el demonio pruebe asaltarte con un escuadrón de espíritus peores que él, y te derribe; y venga a ser tu postrer estado peor que el primero.

&&&

Oponte también a que el demonio ocupe ningún rincón de tu alma. Toda ella debe ser de Cristo. No es cualquier cosa lo que esto exige: te costará seguramente grandísima violencia; pero lucha es la vida, y en pie de guerra nos debe encontrar la muerte.

En estos días, la Iglesia nos ofrece todos los medios de superar al demonio: el ayuno, unido a la oración y a la limosna.

Pero no creas que tu enemigo haya sido destruido. Está irritado; la confesión y penitencia lo ha expulsado ignominiosamente de su dominio; y él se comprometió a hacer todo lo posible para volver allí.

Teme, pues, una recaída en el pecado mortal; y para afirmar este saludable temor, reflexiona sobre las palabras del Evangelio de hoy.

El demonio no se resigna a quedarse lejos de la presa que codicia. El odio lo impele, como en el principio del mundo, y se dice: tengo que regresar a mi casa, de donde salí. Pero no vendrá solo, quiere triunfar; y para ello traerá con él, si es necesario, siete demonios más perversos.

¡Qué terrible situación se está preparando para nuestra pobre alma, si ella no es vigilante, si no está fortificada, si la paz que Dios le ha dado no ha sido una paz armada!

Si quieres la paz, prepárate para la guerra…, decían los antiguos… Y hoy nos predican un pacifismo cómplice y traidor…

Temamos, pues, una recaída; y para asegurar nuestra perseverancia, sin la cual sería de muy poca utilidad estar por unos días en la gracia de Dios, vigilemos, recemos, defendamos las murallas de nuestra alma, no renunciemos la batalla.

El enemigo infernal, desconcertado por nuestra capacidad de combate, partirá a llevar a otra parte su vergüenza y su rabia.

P.CERIANI

SANTORAL 10 DE MARZO





LOS 40 MÁRTIRES DE SEBASTE



N o andéis inquietos en orden a vuestra vida, sobre
lo que comeréis y en orden a vuestro cuerpo
sobre qué vestiréis.
(Lucas, 12, 22).


   Bajo el reinado de Licinio, Agrícola, gobernador de Sebaste, en Armenia, quiso forzar a 40 soldados a que abandonaran la fe. Fueron arrojados en un calabozo cargados de cadenas, y en lo más crudo del invierno fueron sumergidos en un estanque helado. Su oración común era: "Señor, cuarenta entramos en la lid, que cuarenta seamos coronados". Uno de los guardias vio que un ángel traía treinta y nueve coronas y se preguntaba por qué faltaría una, cuando he aquí que uno de los cuarenta dejó a sus compañeros y fue a arrojarse en un baño de agua tibia preparado en la orilla. Con todo, la oración que rezaron no fue inútil, pues el guardia fue a ocupar el lugar del que había traicionado su fe.

MEDITACIÓN
SOBRE LA CONFORMIDAD
CON LA VOLUNTAD DIVINA

   I. Abandónate enteramente a la Providencia de Dios; Él es omnipotente, en vano tratas de resistir sus órdenes. Mantente contento en la adversidad como en la prosperidad, persuadido de que nada sucede contra la voluntad o permisión divina. He aquí el secreto infalible para vivir dichosos y para agradar a Dios. Harás siempre la voluntad de Dios si quieres lo que Él quiere.

   II. Dios conoce mejor que tú lo que necesitas. A menudo deseas lo que te resultaría nocivo, semejante eres en esto a los niños, a los insensatos, a los frenéticos, a quienes hay que quitarles el veneno por temor de que se den la muerte. Un día agradecerás a esta amable Providencia que te haya conducido por los caminos que ahora no comprendes. Agradece a Dios en la adversidad como en la prosperidad; y cuando todo te sale bien confiesa que no eres digno de tu felicidad. (San Euquerio).

   III. Dios te dará lo más útil para tu salvación. Es tu padre, ¿Puedes dudar de su afecto? Te ama más de lo que tú te amas a ti mismo, puesto que dio su sangre para salvarte, mientras tú nada quieres hacer por tu salvación. Si estás afligido, recuerda siempre que es Dios quien permite lo que sucede, y que Dios es tu padre. Así como siempre es Dios, siempre es padre. (San Eusebio).

La conformidad con la voluntad de Dios 
Orad por los huérfanos.

ORACIÓN

viernes, 9 de marzo de 2012

SANTORAL 9 DE MARZO





SANTA FRANCISCA ROMANA,
Viuda



Jesucristo se humill6 a sí mismo haciéndose
obediente hasta la muerte, ¡Y muerte de cruz!
(Filipenses, 2, 8).


   Santa Francisca Romana veía siempre a su lado al ángel custodio. Éste se avergonzaba y se apartaba cuando ella cometía una falta, o cuando escuchaba conversaciones profanas. Jesús y María conversaban familiarmente con ella. ¿Admiras estas mercedes? Sin embargo, hay algo más admirable en la vida de Santa Francisca: su humildad y su obediencia. Por obedecer a su marido, en el acto abandonaba sus ejercicios de devoción. Es -decía- dejar a Dios por Dios". Murió en 1440.

MEDITACIÓN
SOBRE LA OBEDIENCIA

   I. Cuarenta años vivió Santa Francisca con su marido sin que hubiera entre ellos la menor disensión, porque no tenía ella otra voluntad que la de él. ¿Quieres conservar la paz en tu familia y en tu conciencia? Obedece a los superiores que Dios te ha dado. Ve en ellos la persona de Jesucristo; deja tus placeres, tus pasatiempos, para hacer su voluntad en todo lo que no sea contrario a la ley de Dios. Tu obediencia será siempre recompensada.

   II. Estás con frecuencia melancólico, nunca está tu espíritu tranquilo; ¿sabes la causa? Es porque no obedeces, o porque lo haces de mala gana; no sometes tu voluntad a la de aquellos que tienen derecho a mandarte. Para adquirir esta virtud, debes renunciar a tu voluntad propia; cosa difícil es, pero puedes lograrlo. ¡Qué feliz será tu vida, si no tienes otra voluntad que la de tus superiores!

   III. Es preciso, además, que sometas tu juicio al del que te manda: no es cosa de los inferiores el discutir las 6rdenes de los superiores, a menos que tengas razones para creer que son contrarias a la ley de Dios. Jesús obedecía a María y a José, ¿y tú no puedes someter tu juicio al juicio de tus superiores? Nunca estarás contento, tu obediencia carecerá de vigor y de mérito, si no te habitúas a obedecer sin discutir lo que se te ordena. Aquél que aprendió a obedecer bien, no discute las órdenes que recibe. (San Gregorio)

La obediencia 
Orad por la paz.


ORACIÓN

jueves, 8 de marzo de 2012

SANTORAL 8 DE MARZO




SAN JUAN DE DIOS,
Confesor



Bienaventurados los mansos, 
porque ellos poseerán la tierra.
(Mateo, 5,14).


   Este santo tenía más avidez de humillación y de menosprecio que la que tienen los hombres mundanos de honores y distinciones. Un día, una mujer lo colmó de injurias y lo trató de hipócrita, y él, secretamente, dióle dinero, comprometiéndola a repetir lo dicho en la plaza pública. El arzobispo de Granada le reprochó, porque recibía en el hospital, que administraba, a vagabundos ya personas poco recomendables, arrojóse el santo a los pies del prelado diciéndole: "No conozco en el hospital a otro pecador fuera de mí mismo, que soy indigno de comer el pan de los pobres". Otro día corrió en todas direcciones sacando enfermos del hospital, que estaba en llamas, y salió al cabo de una media hora sin la menor quemadura. De rodillas exhaló su último suspiro, abrazando a Jesús crucificado, cuya abnegación, mansedumbre y humildad tan bien había imitado.

MEDITACIÓN
SOBRE LA MANSEDUMBRE

   I. Practica la mansedumbre, ahoga con esmero 1os movimientos incipientes de la cólera; ¿qué ganas con satisfacer esta violenta pasión, que turba tu entendimiento, y que atormenta a sus servidores y amigos? Acuérdate de la mansedumbre de Jesucristo. ¡Qué alegría experimentarás por haber reprimido este arranque! ¡Qué recompensa recibirás si te vences a ti mismo! Los que triunfan de sí mismos hacen violencia al cielo. (San Cipriano).

   II. Practica la suavidad, soportando el mal humor y las imperfecciones del prójimo. Quieres que te soporten tus defectos, es muy razonable que uses de igual indulgencia para con los demás. Ese carácter molesto que reprochas en tu hermano es un defecto de la naturaleza; acaso ella te trató a ti peor todavía, y te hizo más desagradable para el prójimo. Examina tus defectos, y soportarás fácilmente los de los demás.

   III. Practica la mansedumbre soportando que se te menosprecie. ¿Quién eres tú, en definitiva, para que tanto te cueste soportar desprecios? Tu nada y tus pecados muy merecido tienen este trato. Si te los conociesen dirían mucho más. ¿y qué mal pueden hacerte ante Dios las palabras que te digan? Más aun, ¿qué corona no merecerías si las sufrieses con paciencia? Si fueses verdaderamente humilde, nada te costaría sufrir el desprecio y los malos tratos. La humildad suaviza todas las tribulaciones. (San Eusebio).

La mansedumbre
Orad por los enfermos.

ORACIÓN

   Oh Dios, que después de haber abrasado con vuestro amor al bienaventurado Juan, lo hicisteis andar sano y salvo en medio de las llamas y por su intermedio enriquecisteis a vuestra Iglesia con una nueva familia, haced, en consideración a sus méritos, que el fuego de su caridad nos purifique de nuestras manchas y nos eleve hasta la eternidad bienaventurada. Por J. C. N. S. Amén.

miércoles, 7 de marzo de 2012

SANTORAL 7 DE MARZO





7 de marzo

SANTO TOMÁS DE AQUINO,
Confesor



Bienaventurados los mansos, 
porque ellos poseerán la tierra.
(Mateo, 5,14).


   Santo Tomás de Aquino es para la Iglesia, lo que el sol para el mundo. La ilustró con su ciencia y con su santidad. Desde los 5 años de edad rezaba dos horas diarias. Entró en la Orden de Santo Domingo, y en ella perseveró después de resistir con entereza las amenazas de sus parientes, que se esforzaron por hacerlo renunciar a su vocación. Todos los día celebraba una misa y oía otra. A los pies del crucifijo era donde buscaba la solución de las dificultades que encontraba en el estudio de la teología. Murió en 1274.

MEDITACIÓN
SOBRE SANTO TOMAS

   I. Santo Tomás fue para la Iglesia como un sol refulgente. Su prodigiosa erudición le valió el título de Doctor Angélico. Sus escritos tuvieron por única finalidad hacer conocer cuán admirable es Dios, en sí mismo y en sus obras. Mereció, así, oír de labios mismos de Nuestro Señor: Tomás, bien has escrito de mí, ¿qué recompensa pides? ¿Qué hubieras respondido tú, que estudias sólo por vanidad, por curiosidad, por interés? Este santo no quiso otra recompensa que a Dios mismo. Si en tus estudios y trabajos buscas otra cosa que no sea la gloria de Dios y tu salvación y la del prójimo, pierdes el tiempo.

   II. Este sol ha enfervorizado tanto como ha iluminado; abrasaba el corazón de los demás con el fuego del amor divino, porque el suyo estaba enteramente penetrado de él. Vamos, con Santo Tomás, a buscar este sagrado fuego en el Corazón del Salvador: en él aprenderemos la ciencia de los santos, sin la cual nuestras luces no son sino relumbrones que nos llevarán al precipicio. Para nada sirve la erudición, si la ciencia de Dios no la corona. (San Jerónimo).

   III. El consejo es de perenne actualidad. En vano brillara Santo Tomás con tanto fulgor, si no hubiera trabajado por la gloria de Dios; mas su virtud no era menos admirable que su ciencia, y lo que a otros enseñaba, él era el primero en practicar. Hombres sabios, Dios espera mucho de vosotros: más culpables seréis que los otros si no sois virtuosos. Humillémonos a ejemplo de Santo Tomás, porque todo lo que tenemos proviene de Dios. De nada hemos de gloriarnos, porque nada es nuestro. (San Cipriano).

El apego a la oración
Orad por los escolares.

ORACIÓN

   Oh Dios, que iluminasteis a vuestra Iglesia mediante la maravillosa erudición de vuestro bienaventurado confesor Santo Tomás, y que la fecundáis mediante la santidad de sus obras, concedednos la gracia de comprender sus enseñanzas e imitar sus virtudes. Por J. C. N. S. Amén.