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miércoles, 24 de octubre de 2012

SAN RAFAEL ARCÁNGEL


24 de octubre

SAN RAFAEL ARCÁNGEL 
Que el Arcángel Rafael,
médico de nuestra salvación,
nos asista desde el cielo,
a fin de que sane nuestras dolencias,
y guíe nuestros pasos vacilantes
a la verdadera vida
.
(Himno)

   San Rafael es uno de los siete espíritus que están siempre delante de Dios, y le ofrecen el incienso de su oración y de la de los hombres. Cuando tú orabas, dijo S. Rafael a Toblas, con lágrimas, y enterrabas los muertos, y te levantabas de la mesa a media comida, y escondías de día los muertos en tu casa, y los enterrabas de noche, yo presentaba tu oración al Señor. Y por lo mismo que eras acepto a Dios, fué preciso que la tentación te probase. 

   Tobías quedóse ciego; pero "la pérdida de la vista -dice San Agustín- fue ocasión de que el venerable anciano recibiese la visita de un médico clestial". San Rafael, cuyo nombre significa Medicina de Dios, fue enviado por Dios, como el ángel agitador del agua de la piscina probática, para curar a Tobías. Indicó al joven Tobías el remedio a propósito para devolver la vista a su padre, le bucó una esposa y ahuyentó al demonio.
ORACIÓN
   Alabemos con muestras de veneración a todos los príncipes de la corte celestial, y en especial al Arcángel Rafael, médico y compañero fiel, vencedor de demonio. ¡Oh Cristo, Rey bondadosísimo! Haz que con tal guarda, el enemigo no nos cause daño alguno.

SANTORAL 24 DE OCTUBRE



24 de octubre

SAN MAGLORIO,
Obispo y Confesor
Velad sobre vosotros mismos, no sea
que se hagan pesados vuestros corazones
con la glotonería y la embriaguez.
(Lucas, 21, 34).

   San Maglorio, oriundo del país de Gales y obispo de Dol, en Bretaña, de ordinario alimentábase sólo de pan y legumbres; los miércoles y viernes absteníase de todo alimento. Dejó su episcopado para retirarse a la soledad; pero tantas personas iban a buscarlo allí que estuvo a punto de ocultarse en otra parte, lo que le impidió su obispo. Advertido sobre su muerte, pasó en la iglesia los seis meses que le quedaban de vida, repitiendo sin cesar: No pido más que una cosa al Señor: habitar en su casa todos los días de mi vida.Murió en el año 575 a muy avanzada edad.
MEDITACIÓN
SOBRE LA SOBRIEDAD
   I. La sobriedad es la muerte de todos los vicios y la vida de todas las virtudes; desapega al espíritu de la materia, fortifica el cuerpo, hace al hombre más apto para la oración. El ayuno, según Tertuliano, es el alimento de la plegaria. ¿Cómo practicas tú esta virtud? ¿No puedes quitar de tus comidas ciertas delicadezas, a fin de honrar la amargura de la hiel que se dio a Jesús por ti en la cruz? 

   II. La glotonería produce efectos opuestos. Produce molicie al cuerpo, enerva el espíritu y nos hace incapaces de elevarnos a Dios por la oración. Por eso, los santos se dedicaron, desde el comienzo de su conversión, a atacar virtuosamente este vicio mediante continuos ayunos. Sabían que si el ayuno no es la perfección de la virtud, es la base y la santificación de todas la virtudes. (San Jerónimo).

   III. A fin de desprenderse de la glotonería y adquirir la sobriedad, sabe que es necesaria poca cosa para sostener las fuerzas corporales, y que nada hay más contrario a la salud que los excesos ce la mesa. Acuérdate del ayuno de Jesucristo; piensa en los rigurosos ayunos que observaron tantos santos. ¡Que! ¿preciso será que alimentes con tanta delicadeza a este cuerpo que debe ser muy pronto el alimento de los gusanos, mientras desprecias a tu alma que es inmortal? Nos alimentamos, engordamos nuestro cuerpo, y descuidamos nuestra alma. (San Crisóstomo)
La sobriedad
Orad por la paz.

ORACIÓN
   Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Maglorioo, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén.

martes, 23 de octubre de 2012

SANTORAL 23 DE OCTUBRE



23 de octubre

SAN SEVERINO,
Obispo y Confesor

¡Insensato! esta misma noche se te ha de exigir
tu alma ¿de quién será cuanto has acumulado?
(Lucas, 12, 20).


   San Severino, que vivía en tiempos de San Martín, fue advertido por una música celestial de la muerte de este gran servidor de Dios. Un anacoreta, que supo por  revelación que tendría el mismo grado de gloria en el cielo que el obispo Severino, dejó el desierto para ir a visitarlo, y asombróse vivamente de verlo espléndidamente servido y magníficamente alojado. Dios le hizo entonces conocer que San Severino tenía menos apego a sus bienes y a sus honores que el que tenía él mismo a su cántaro de agua.

MEDITACIÓN
SOBRE LA MUERTE
DE LOS BUENOS y LA DE LOS MALOS

   I. Todos los hombres deben temer la muerte, porque es seguida de un juicio terrible y nadie sabe si es digno de amor o de odio. San Hilarión, el abad Agatón y muchos otros grandes santos han temblado en la hora de la muerte: ¿eres tú más santo que estos ilustres penitentes? Ten presente que no pueden adoptarse bastantes precauciones en un asunto que no ventila sino una sola vez, que no se puede reparar y donde se juega una eternidad de dicha o de infelicidad.

   II. Pecadores, pensad en la muerte y despreciaréis los bienes del mundo y trabajaréis por la salvación de vuestra alma. Avaro, morirás; ¿a quién pasarán tus tesoros? Voluptuoso, ¿qué te quedará de tus placeres? Orgulloso, ¿de qué te servirán tus honores? ¿Qué desearás, qué temerás, qué te afligirá en la hora de la muerte? Piensa ahora en ello. ¡Oh muerte, cuán amargo es tu pensamiento para el hombre que vive en paz en medio de sus bienes! (Eclesiastés).

   III. Justos o pecadores, quienquiera seáis, iréis a la casa de vuestra eternidad, descenderéis a la tumba; vuestros amigos, vuestros bienes, vuestros placeres, vuestros honores os abandonarán, nada os quedará fuera de un lúgubre sepulcro. Iréis, no sabéis ni cuándo ni cómo. Iréis, pero de allí no volveréis; es la casa de la eternidad, donde se está para siempre. Ya no quiero en adelante pensar sino en morir bien; es la verdadera filosofía del cristiano. El hombre irá a la casa de su eternidad. (Eclesiastés).

El pensamiento de la muerte
Orad por los agonizantes.

ORACIÓN
   Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Severino, vuestro confesor pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén.

lunes, 22 de octubre de 2012

SANTORAL 22 DE OCTUBRE




22 de octubre


SANTA MARÍA SALOMÉ
Pedid y se os dará; buscad y hallaréis;
llamad y se os abrirá.
(Mateo, 7,7).


   Santa María Salomé tenía tanto amor por Jesucristo, que le siguió hasta el Calvario, con Santa María Magdalena y María, madre de Santiago. Así, en el momento en que los discípulos abandonaban al Salvador, esta santa mujer le permaneció fiel. Ella proporcionó perfumes para ungir el cuerpo de Jesucristo y, el domingo, fue al santo sepulcro muy de mañana con sus dos compañeras. Allí, encontraron aun ángel que les anunció la resurrección de Jesucristo.

MEDITACIÓN
CÓMO SE HA DE BUSCAR
A DIOS PARA ENCONTRARLO

   I. Hay que buscar a Dios en todos nuestros actos, siguiendo el ejemplo de María Salomé que lo siguió durante su vida, lo buscó en el Calvario y lo honró en la tumba. Fuera de Dios, ¿hay acaso algo en este mundo que merezca tus cuidados y afanes? Todo el resto pasa; todo el resto ha sido creado para tu uso y no para ser tu último fin. Los bienes del mundo son vanos y falaces, sólo sus males son verdaderos.

   II. Estas santas mujeres fueron con prontitud y muy de mañana al santo sepulcro para buscar en él a Jesús. Imítalas, conságrate a Dios desde tu juventud, o, si por desgracia has dado al mundo los más hermosos días de tu vida, di con David: Señor, no te acuerdes de las faltas e ignorancias de mi juventud.¡Ay! son grandes y numerosas, porque no usé sino para ofenderos la inteligencia y la libertad que me disteis para conoceros y para amaros. Desde que pude ofenderos, no he cesado de cometer pecados y realizar obras malas. (San Bernardo).

   II. ¿Quieres encontrar a Jesús y gozar de los consuelos de su divina presencia? Búscalo en el Calvario y en la tumba; búscalo con lágrimas y gemidos, porque lo has perdido entregándote a los placeres prohibidos. Mundanos, regocijaos tanto como os plazca, yo quiero buscar a Jesús en los sufrimientos; porque si lo busco en las aflicciones durante mi vida, lo encontraré en la gloria después de mi muerte. Si nos regocijamos con el siglo, es de temer que lloremos igualmente con él. (Tertuliano).

La meditación de la Pasión
Orad por vuestros enemigos.

ORACIÓN
   Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y que la fiesta de la bienaventurada María Salomé, al mismo tiempo que regocija nuestra alma la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

domingo, 21 de octubre de 2012

SANTORAL 21 DE OCTUBRE




21 de octubre 

SANTA ÚRSULA
y
COMPAÑERAS,
Mártires
Os he desposado con el único Esposo que es Jesucristo,
para presentaros a Él como una virgen pura.
(2 Corintios, 11, 2).
   Santa Úrsula, hija de un rey de Inglaterra, y once mil vírgenes, compañeras suyas, fueron embarcadas en Londres por orden del tirano Máximo para ser transportadas a Bretaña, donde debían ser casadas con los soldados que habían conquistado a ese país. Sorprendidas por una tempestad, fueron arrojadas en las costas de la Germania. Allí dieron con unos piratas que quisieron hacerlas víctimas de sus pasiones; pero ellas, animadas por Úrsula, prefirieron morir a dejarse arrebatar su virginidad.

MEDITACIÓN
SOBRE SANTA ÚRSULA
   I. Santa Úrsula exhorta a sus compañeras a morir antes que consentir en la pérdida de la castidad. Su ejemplo las anima más que sus palabras. Mueren todas, pero mueren castas e inocentes. Aprende de esto a renunciar a la vida que te es común con las bestias, antes que perder la pureza que te hace semejante a los ángeles, y la gracia que hace de nosotros hijos adoptivos de Dios. ¡Antes morir que mancharse! que ésta sea tu divisa; y, siguiendo el ejemplo de Santa Úrsula, inspira los mismos sentimientos a los que están bajo tu guía.

   II. Entre estas once mil vírgenes, una hubo que careció de valor: escondióse para evitar la muerte. Nada es perfecto en este mundo, preciso es que haya sombras y faltas; existen hombres imperfectos en los monasterios más santos y en las congregaciones más fervorosas. Que aquél que está en pie se cuide de no caer. Humíllate: San Pedro negó a Jesucristo. Judas lo traicionó: ¡los dos sin embargo eran apóstoles!

   III. De once mil vírgenes, una sola rehuye el martirio. En la vida religiosa, por un imperfecto y un tibio, se encuentra a varios fervorosos y excelentes servidores de Dios. Y, todavía, esta virgen, llamada Córdula, animada por el generoso ejemplo de sus compañeras, salió al día siguiente de su escondite y Sufrió ella también el martirio. Tal es la ventaja que se obtiene de la compañía de personas virtuosas: se cae con menor frecuencia, uno levántase con mayor rapidez, hasta se aprovecha de las caídas para redoblar el fervor. Si estás tú imposibilitado de evitar ocasiones de ofender a Dios, vela sobre ti con mayor cuidado. En la vida religiosa, el hombre vive una vida más pura, cae más raramente, levántase más rápido y avanza con más precaución. (San Bernardo).

La caridad
Orad por la Orden de las Ursulinas.

ORACIÓN
   Señor, Dios nuestro, concedednos la gracia de celebrar las victorias de Santa Úrsula y sus compañeras, mártires, con devoción duradera, a fin de que, si no podemos rendirles todo el honor que ellas merecen, por lo menos les presentemos nuestros humildes homenajes. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 20 de octubre de 2012

EVANGELIOS SINÒPTICOS IV PARTE


Un interesante estudio sobre la cuestión sinóptica. IV Parte (última)

Del Blog amigo: En Gloria y Majestad

¿Bernabé, clave de la solución del problema sinóptico?


Autor: José María Bover, S.J.
Fuente: Estudios Bíblicos, tomo III, 1944, pag. 55 ss.


IV. Versión Griega de San Mateo


Es un fenómeno raro y curioso que los críticos, tan pródigos generalmente en lanzar las más atrevidas conjeturas, hayan estado tan parcos en aventurar hipótesis sobre el autor de la versión griega de San Mateo. En Bernabéespecialmente nadie ha pensado. Y esto que parece que su nombre se había de venir a la pluma. Las condiciones personales del traductor las expresó acertadamente Cornely, al decir: ''Primum quidem interpretem… inter Iudaeos conversos esse quaerendum... translationem apostolica aetate factam esse,… Quare minime erraverunt, qui Apostolum aliquem vel apostolicum saltem virum interpretem esse coniecerunt” (Hist. et crit. introd. in U. T. libros sacros, vol. 3, introd. spec. in singulos N. T. libros, ed. 2, n. 15, p. 42). Versión hecha en la edad apostólica por un judío converso, probablemente Apóstol o varón apostólico: esto es todo lo que suele decirse. En cuanto al nombre del traductor es frecuente acogerse al dicho de San Jerónimo: ''Non satis certum esse, quis illud in graecum transtulerit'' (ML 23. 613). Veamos si en la tradición hallamos algunos datos que nos pongan en la pista. Las condiciones señaladas por Cornely cuadran admirablemente a Bernabé; pero esto sólo prueba que él pudo ser el autor de la versión. ¿Lo fue en realidad?
No pocos habrán reparado en el final de la sexta lección de Maitines de la fiesta de San Bernabé, en que se dice: ''Eius corpus Zenone imperatore repertum est in insula Cypro; ad cuius pectus erat Evangelium Matthaei, Barnabae manu conscriptum''. Coincide con el Martiroilogio Romano a 11 de junio: ''Cuius corpus tempore Zenonis imperatoris ipso revelante repertum est una cum codice Evangelii Matthaei sua manu descripto''.Esta doble autoridad, del Breviario y del Martirologio, no es despreciable; pero no suele dejar satisfechos a los críticos. Además, no se ve cómo de este hecho pueda colegirse haber sido Bernabé el autor de la versión de San Mateo. Convendrá, pues, examinar atentamente estos dos puntos.

1) El Evangelio hallado en tiempo de Zenón

El cuerpo de San Bernabé con el Evangelio se supone haber sido hallado el año 488, undécimo o duodécimo del imperio de Zenón. El mismo siglo V se escribió el pseudepígrafo Acta et Passio in Cypro[1] atribuido a San Marcos, que hablando en primera persona dice: ''Reliquias illas, una cum commentariis quae ab Apostolo Matthaeo acceperat, illc reposuimus''.Estas actas podrían haber sido escritas anteriormente al año 488, dado que no mencionan el hallazgo de las reliquias, y es probable que recogiesen las tradiciones locales, en que el hecho fundamental andaba envuelto en fábulas inverosímiles. Los documentos posteriores, al referir el hallazgo, están exentos generalmente de esos rasgos fabulosos. Parece posterior al siglo V laLaudatio S. Barnabae Apostoli, escrita por Alejandro, monje de Chipre, que contiene también algunos elementos legendarios, tomados del Pseudo-Marcos o de las tradiciones populares[2]. Haciendo hablar al mismo Bernabé en una visión, escribe: ''... Sub arbore siliqua effodias: speluncam enim atque arcam invenies quoniam illic totum corpus meum conditum est, et Evangelium manu propria scriptum, quod a sancto Apostolo et Evangelista Matthaeo excepi”. Refiere después el hallazgo y cómo el libro fué llevado al emperador, en cuyo palacio se conservaba, y era leído "en su capilla en la gran feria quinta de la Pascua (MG 87 III, 4103-4104).
El descubrimiento del sepulcro de San Bernabé con el Evangelio de San Mateo se supone acaecido a fines del siglo V. Ya en el siglo VI atestiguan el hecho dos cronistas: en Oriente, Teodoro Lector de Constantinopla; en Occidente, Víctor, obispo africano. Escribe Teodoro: Barnabae apostoli reliquiae in Cypro sub arbore siliqua repertae sunt: super cuius pectore erat Evangelium Matthaei, ipsius Barnabae manu descriptum… Id EvangeliumZeno deposuit in palatio in aede Sancti Stephani” (MG 86 I, 183-184). La precisión del relato, exento, además, de todo elemento fantástico; la proximidad del acontecimiento relatado y las circunstancias locales y personales -es un Lector quien atestigua la existencia de un libro en la misma ciudad donde escribe—, dan excepcional autoridad a su testimonio.
Víctor, obispo Tonnense (o Tunnense), al año 488 anota: ''Corpus S. Barnabae apostoli in Cypro et Evangelium saecundum Matthaeum eius manu scriptum ipso eodem revelante inventum est'' (MGH, AA 11 [Chron. min. II], 191. ML 68, 917).
No muy posteriores son los testimonios de San Isidoro y de San Beda. El Hispalense, a principios del s. VII, escribía en su Crónica mayor: Per id tempos corpus Barnabae apostoli et Evangelium Matthaei eius stilo scriptum ipso revelante repertum est'' (MGH, AA 11 (Chron. Min. II), 474, ML 83, 1053).
A principios del siglo VIII San Beda repetía: ''Corpus Barnabae apostoli et Evangelium Matthaei eius stilo scriptum ipso revelante reperitur'' (MGH, AA 13 [Chron. min. IIII], 305).
En el s. XI Jorge Cedreno conserva la misma tradición: ''Ea tempestate reliquiae beati apostoli Barnabae inventae sunt ini Cypro. Iacebat cadaver id sub arbore ceraso. Evangelium quod S. Matthaeus composuerat, in pectore gestans, manu Barnabae descriptum... Id Evangelium Zeno reposuit in palatio, in aede sancti Stephani in Daphna" (MG 121, 673-674).
A estos testimonios podemos añadir otros dos de índole muy diferente: las de los Sinaxarios Constantinopolitano y Armenio. El Constantinopolitano, publicado a principios de este siglo en Acta Sanctorum, por el P. Hipólito Delehaye (Propyleum ad acta Sanctorum Novembris, Bruxelles, 1902'', contiene dos veces la misma tradición. Traducimos del griego: ''Hic [Barnabas] dicitur sepultus esse una cum Evangelio secundum Mattheum ab ipso scripto'' (col. 746). Más adelante añade: ''Hic [Barnabas] Evangelium secundum Matthaeum propria manu cum scripsisset in insula Cypro consummatur'' (col. 782-783).
El Sinaxario Armenio (Le Synaxaire arménien de Ter Israel), publicado porG. Bayan en la Patrología Oriental de Grafíin-Nau, que no sabemos haya citado nadie en el punto que vamos tratando, dice así: ''Depositaron también el Evangelio de Mateo en la gruta… En los días del emperador Zenón, los restos de San Bernabé fueron descubiertos juntamente con el Evangelio que había sido depositado con él en la gruta'' (Patr. Or. 21, 564). Si el testimonio del Sinaxario Constantinopolitano prueba la persistencia de la tradición en Constantinopla, el del Armenio demuestra su extensa difusión.
El P. Nilles en su Kalendarium utriusque Ecclesiae, agrega a estos testimonios el de Severo de Antioquía, escritor monofisita de principios del s. VI, tomándolo de Mazoquio. Como carecemos de medios para comprobar la exactitud de la cita, nos contentamos con reproducir lo que escribe Nillesrefiriéndose a Mazoquio, el cual ''testimonium Severi patriarhae Antiocheni de Evangelio s. Matthaei in Barnabae tumba reperto sistit ex Asseman. Bibliothec. Orient., tom. 2. c. 9. p. 8i'' (Kal. utr. Eccl., I, 177).
Este cúmulo de testimonios tan variados y muchos de ellos tan próximos al acontecimiento, no permite dudar de la verdad del hecho atestiguado, es decir, que en tiempo del emperador Zenón se descubrió el sepulcro de San Bernabé y que en él se halló un ejemplar del Evangelio de San Mateo, que Bernabé había llevado consigo y se decía copiado de su mano. Pero surge un problema, capital para nosotros: ¿este evangelio era el original arameo o su versión griega? Es necesario dilucidar este problema antes de estudiar si Bernabé fué el autor de la versión griega de San Mateo.
Los testimonios antes aducidos nada dicen explícitamente de la lengua en que estuviese escrito el Evangelio descubierto; pero varios indicios dan a entender que se trataba de un Evangelio escrito en griego. Por de pronto, si se tratara de un escrito arameo, no parece verosímil que en Chipre, a fines del s. V, supiesen que era un Evangelio y precisamente el de San Mateo. Además, el monje Alejandro, natural de Chipre, afirma que el ejemplar hallado y depositado en el palacio imperial, era leído públicamente en la gran feria quinta de la Pascua; lo cual supone que estaba redactado en griego[3]. Esto mismo parece suponer el conocimiento preciso que del manuscrito muestra tener Teodoro, que era Lector y de Constantinopla. Por fin, se explica perfectamente que Bernabé llevase consigo en sus excursiones apostólicas un Evangelio griego, que pudiera ser un excelente auxiliar y complemento de su predicación oral. Con esto se explicaría también el hecho de la difusión y preponderancia que a fines del s. I había alcanzado en todo el mundo griego la versión griega de San Mateo, difusión debida a la propaganda que de él habría hecho Bernabé.

2. Bernabé, autor probable de la versión griega de San Mateo

Según el conocido y algo enigmático testimonio de Papías, existieron desde un principio varios conatos de traducir al griego el original de San Mateo: ''interpretatus est autem unusquisque ilia, prout potuit'' (Rouët de Journel, 95); o, más exactamente ''... según que cada uno era capaz''. Y, sin embargo, no ha quedado en la primitiva literatura cristiana el menor vestigio de esos conatos de traducción; al contrario, desde el primer momento aparece una versión única, uniforme, autorizada, recibida por todos y tratada como si fuera original e inspirada por el Espíritu Santo. Estos son los hechos, cuya explicación razonable hay que buscar. Para que la versión existente se impusiera, como se impuso, era necesario que la recomendase la competencia y la autoridad del traductor. Esta doble recomendación de competencia y autoridad no podía hallarse sino en un judío que conociese perfectamente entrambas lenguas, que fuese varón apostólico, que fuese conocido y apreciado en todo el mundo griego. Ahora bien, semejantes circunstancias se verificaron perfectamente en Bernabé, y no se ve otro en quien se verificasen suficientemente. Estudiemos este punto. Por de pronto, parece debe descartarse cualquiera de los Doce Apóstoles propiamente dichos. Con el conocimiento personal que tenían de los hechos y dichos del Señor y con el dominio del griego que muestra el autor de la versión, en vez de traducir una obra ajena, hubieran compuesto un Evangelio propio. Lo mismo se diga de San Pablo. Descartados los Doce, hay que buscar sin embargo, uno que fuese, por así decir, apóstol de segunda categoría. Y entre todos éstos ninguno puede compararse con Bernabé el único a quien ahora la Iglesia honra como apóstol. Individualicemos más. Que el traductor griego de San Mateo no haya sido Tito, ni Timoteo, ni Tíquico, ni Sóstenes, ni Apolo, parece puede darse por averiguado. Y lo mismo puede decirse de casi todos los personajes de la primera o de la segunda generación cristiana. Entre éstos, sólo uno conocemos que acaso podría rivalizar con Bernabé, como posible o probable traductor del Evangelio arameo: es Silas o Silvano. El caso merece estudiarse.
En el libro de los Hechos se hace la primera presentación de Silas con estas palabras: ''Entonces resolvieron los Apóstoles y los presbíteros, junto con toda la Iglesia, designar a algunos de entre ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo yBernabé, que fueron: Judas, el llamado Barsabás y Silas, personas principales entre los hermanos'' (15, 22). El objeto de esta elección y misión era comunicar a los fieles de Antioquia, Siria y Cilicia los decretos del concilio de Jerusalén. Era, por tanto, Silas un personaje importante y autorizado en la Iglesia madre.
Sobre el doble nombre de Silas y Silvano, se ha discutido largamente. En la hipótesis más acreditada —y necesaria para que Silas pueda rivalizar conBernabé—, de que entrambos nombres designan una sola persona, subsiste la duda si Silas es una contracción o abreviación de Silvano o, por el contrario,Silvano es una latinización de Silas. Esto segundo parece más fundado y probable. Y en esta suposición es verosímil que Silas fuera judío helenista corno Pablo y Bernabé; y esto explicaría el motivo de su misión a Antioquía, sobre todo si su compañero de misión, Judas, era judío de Palestina como parece indicarlo su sobrenombre de Barsabás. De todos modos, Silas, si no era natural de Jerusalén, residía por lo menos en la capital, como lo indica la expresión de los Hechos, ''algunos de entre ellos''.
De esto se desprenden algunas consecuencias. Corno residente en Jerusalén y judío de raza, Silas tuvo excelente ocasión de tratar íntimamente con los Apóstoles, y por tanto, con Pedro y con Mateo. Con Pedro especialmente le ligaban estrechas relaciones. Años más tarde, él fué el portador y probablemente el secretario, y aún el redactor literario de la Primera Carta de San Pedro a los fieles de la Dispersión (I Petr. 5,12). Con esta ocasión trató en Roma, desde donde se escribió la carta, con Marcos, que por entonces se hallaba en la ciudad con Pedro, y había ya publicado o redactado su Evangelio (lb. 513). Aun antes de esta ocasión, Silas habría conocido y tratado a Marcos en Jerusalén. No fueron menos estrechas las relaciones de Silas can San Pablo, a quien acompañó, como excelente auxiliar, en su segunda expedición apostólica desde Antioquía hasta Corinto. Y con San Pablo anda entonces Lucas, con quien, consiguientemente, pudo Silas conferir a la larga. Por fin, como judío helenista residente en Jerusalén y misionero luego entre los helenos, conocía Silas perfectamente el arameo y el griego y gozaba de grande autoridad entre los helenos. Todas estas circunstancias y cualidades capacitaban a Silas para ser traductor competente y autorizado, del Evangelio de San Mateo.
¿Desvirtúan estas conclusiones las establecidas anteriormente respecto deBernabé? Distingamos, para nuestro objeto, entre lo que podemos llamar la tesis principal, y la hipótesis, secundaria. Nuestra tesis es que, sin necesidad de apelar a documentos escritos, pueden explicarse perfectamente las interferencias verbales de los Sinópticos. Y para asentar la verdad de esta tesis, es indiferente que el traductor de San Mateo haya sido Silas o Bernabé. Basta la intervención de cualquiera de los dos para explicar las enigmáticas interferencias. Más diremos: que la rivalidad o la duda entre Silas y Bernabé no hace sino corroborar la tesis, que en vez de tener una sola explicación, tiene das diferentes, ambas probables.
Mas, viniendo a la hipótesis, es decir, el .hecho de que fuera precisamente Bernabé el traductor griego de San Mateo, es innegable que la probabilidad o la posibilidad de que pudo también Silas ser el anónimo traductor, amengua notablemente la seguridad de la hipótesis.
Con todo, puestos en la necesidad de optar por uno de los dos, nos inclinamos vehementemente a favor de Bernabé. La razón de semejante preferencia se deduce fácilmente de cuanto antes hemos dicho. En general, existen a favor de Bernabé algunas circunstancias y particularidades que no se hallan en Silas; y las que son comunes a entrambos se hallan mucho más ventajosamente en Bernabé. Más en particular, el conocimiento de Bernabé con Pedro y con Marcos, por una parte, y con Pablo y Lucas, por otra, es mucho más íntimo y consta desde mucho antes que el de Silas, que no se presenta en escena sino desde el capítulo 15 de los Hechos. Además, y principalmente, Bernabé fué el primero que helenizó el Evangelio jerosolimitano o arameo y el que fijó o estabilizó su forma antioquena o helénica; cosa que no podemos afirmar de Silas, y que es de capital importancia para la explicación que proponemos del problema sinóptico. Y aún suponiendo que fué Silas quien tradujo al griego a San Mateo, no queda por eso anulada la acción de Bernabé. A Bernabé, en efecto, corresponde exclusivamente la acción sobre Marcos y sobre Lucas, única que explica satisfactoriamente las interferencias entre sus Evangelios. Y, por lo que atañe a la versión griega de San Mateo, Silas, si fue su autor, no creó o inventó la forma helénica que dio al primer Evangelio, sino que la recibió del medio ambiente donde, por así decir, flotaba, y que, como hemos visto, era obra principalmente de Bernabé.
Por fin, aun en la hipótesis puramente conjetural, de que el traductor de San Mateo hubiera sido otro tercero, ni Silas ni Bernabé, a éste habríamos de recurrir en todo caso para explicar la discordante concordia de los Sinópticos; directamente para explicar las dispares afinidades entre San Lucas y San Marcos; indirectamente, por lo menos, para explicar las caprichosas interferencias verbales entre ellos y la versión griega del primer Evangelio. Y esto sólo basta para opinar que en Bernabé hay que buscar la clave del problema sinóptico. Que es el último resultado de nuestras laboriosas investigaciones.


[1] Cfr. Acta SS., Jun. 2, pag. 434-435.
[2] Ib. pag. 450, MG, 87 III, 4103.
[3] Sobre el testimonio de Alejandro anota D(aniel) P(apebroquio): “nativus verborum sensus videtur esse quod Barnabas Evangelium, primitus Hebraice editum, propria manu exceperit ex ore ipsius sancti Matthaei, illud graece dictantis, et secum tulerit”. Acta SS., Jun. 2, 452. 

SANTORAL 20 DE OCTUBRE






20 de octubre

SAN JUAN CANCIO
O
SAN JUAN DE KENTI,

Confesor

Mis amados, os conjuro a que os abstengáis
como extranjeros y peregrinos,
de los deseos carnales que combaten contra el alma.
(1 Pedro, 2. 11).

   Llevaba este santo la caridad hasta el extremo de despojarse de sus propias vestiduras para cubrir a los indigentes. Viajó cuatro veces a Roma para visitar las tumbas de los santos Apóstoles y dar testimonio de su adhesión a la Santa Sede. En una de estas peregrinaciones, topó con unos ladrones que, después de haberle tomado su dinero, le preguntaron si no tenía nada más. Respondió él que no; pero, recordando en seguida que tenía algunas monedas de oro cosidas en su manto, llamó a los malhechores y se las entregó. Impresionados éstos por su candor y su generosidad, le devolvieron lo que le habían tomado. Habitualmente llevaba cilicio, dormía y comía lo menos posible. Murió a la edad de 77 años, en 1473. Su memoria es objeto de gran veneración en Polonia y Lituania.
MEDITACIÓN
NUESTRA VIDA
ES UNA PEREGRINACIÓN

   I. El cielo es nuestra patria, la tierra es el lugar de nuestra peregrinaci6n o, más bien. de nuestro exilio. No hacemos más que pasar por este mundo, como un viajero pasa por la hostería; después de nuestra muerte ya no se piensa en nosotros. ¿Por qué, pues, amamos tanto este destierro? ¿Por qué tenemos tan poco amor por nuestra patria? Piensa a menudo en el cielo en donde Dios, que es tu Padre, te espera. Todos los días prepárate para la muerte en la cual desemboca el camino de esta vida.
   II. Un viajero no se recarga de cosas inútiles, no edifica casa en los lugares por donde pasa, no se afana por aparecer con magnificencia en ellos. Estas riquezas, estos honores, te estorban y retrasan tu marcha. ¿Por qué tomar como estables los bienes de la tierra? En el cielo es donde debes edificar una morada y acumular tesoros, porque allí es donde debes habitar eternamente. El hombre es tanto más feliz en esta vida, cuanto más sabe aligerarse mediante la pobreza y no suspira tras el peso de las riquezas. (Minucio Félix).

   III. Los lugares más agradables no retienen al viajero: atráele su patria con tantos encantos que todo el resto le fastidia. ¿Por qué te detienes tú en los placeres de esta vida? Piensa en los del cielo. Si Dios te envía aflicciones, es para que el mundo no te seduzca con sus atractivos. Sírvete del mundo, pero no te dejes encadenar por él. La vida es una hostería, no has entrado en ella sino para salir. (San Agustín).

El desapego a las riquezas 
Orad por los peregrinos.

ORACIÓN
   Haced, os lo suplicamos Señor, que avanzando a ejemplo de San Juan, en la ciencia de los santos, y dando testimonio como él de una gran misericordia para con el prójimo, obtengamos, por sus méritos, hallar gracia ante Vos. Por J. C. N. S. Amén.

viernes, 19 de octubre de 2012

SANTORAL 19 DE OCTUBRE




19 de octubre 

SAN PEDRO DE ALCÁNTARA,
Confesor
Traemos siempre y por todas partes en nuestro cuerpo
la mortificación de Jesucristo, a fin de que la vida de J esús
 se manifieste también en nuestro cuerpo.
(2 Corintios, 4, 10).

   San Pedro de Alcántara, siendo aun niño abandonó todas las esperanzas que le daban su nacimiento ilustre y sus raras cualidades, para entrar en la Orden los Recoletos. Animado del espíritu de San Francisco, trabajó con mucho fruto por la salvación de las almas, mediante sus predicaciones y numerosos milagros que Dios obró a sus ruegos. Santa Teresa mucho lo admiraba y asegura que Dios nada le había rehusado de lo que ella le había pedido por su intermedio. Murió en 1562.
MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE
SAN PEDRO DE ALCÁNTARA

   I. Este gran santo tenía tanto amor por los sufrimientos que a las austeridades prescritas por la regla de su Orden, añadió también otras más rigurosas. Comienza tú por practicar las mortificaciones que te impone tu estado de vida; haz después algunas penitencias supererogatorias. Es la manera de evitar el pecado. ¡Al que renuncia a las cosas permitidas, qué fácil le resulta evitar las prohibidas! (Tertuliano).

   II. Su espíritu siempre estaba ocupado por el pensamiento de Dios. ¿Qué te impide a ti elevar de vez en cuando tu corazón a Dios? Lo puedes hacer en medio de tus más importantes ocupaciones. Ofrece al Señor, en cada hora del día, lo que haces y lo que sufres. Un acto de amor o de contrición se hace muy pronto.

   III. Este santo tenía tanta caridad para con el prójimo que trabajaba sin descanso en su conversión. Comenzó reformando su Orden en España, después en Portugal, y en seguida mediante sus predicaciones se ocupó de la conversión de los pecadores. Comienza tú, asimismo, trabajando por la conversión de aquellos con quienes vives; para esto, tu buen ejemplo será más poderoso que tus palabras. Es preciso que pueda decirse del cristiano lo que Tertuliano decía del filósofo, que su exterior es un lenguaje y su conducta una enseñanza.

El amor de la cruz
Orad por los Padres Recoletos.

ORACIÓN
   Oh Dios, que os dignasteis hacer ilustre al bienaventurado Pedro, vuestro confesor, mediante los dones de una admirable penitencia y sublime contemplación, conceded a nuestros ruegos que, mortificando nuestra carne siguiendo su ejemplo y ayudados por sus méritos, comprendamos más fácilmente las cosas celestiales. Por J. C. N. S. Amén.

jueves, 18 de octubre de 2012

SANTORAL 18 DE OCTUBRE



18 de octubre 

SAN LUCAS,
Evangelista
No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo soy
el que os ha elegido a vosotros y destinado
para que vayáis y produzcáis fruto.
(Juan, 15, 16).


   San Lucas, oriundo de Antioquía, era a la vez médico, literato y pintor hábil. Juntóse con San Pablo y llegó a ser el compañero de sus trabajos. Después de la muerte del gran Apóstol, fue a anunciar a Jesucristo a la Tebaida, a Libia, a Italia, a las Galias, a Dalmacia, etc. Además del Evangelio, escribió los Hechos de los Apóstoles e hizo el retrato de la Santísima Virgen. Algunos autores refieren que fue ahorcado en un olivo por los paganos de Acaya, a la edad de 84 años.

MEDITACIÓN
SOBRE SAN LUCAS

   I. San Lucas fue evangelista, escribió y predicó el Evangelio. Debes tú leer el Evangelio, enseñarlo a los demás y practicarlo tú mismo; es el más hermoso ,de los libros: una sola de sus palabras, atentamente meditada, basta para hacerte santo. No basta creer  y meditar las máximas del Evangelio, hay que reproducirlas en tu conducta. Es necesario edificar al prójimo con tu humildad, tu desprecio del mundo y tu amor por Dios. ¿Cómo practicas tú las enseñanzas de Jesucristo? Todos los días medita estas palabras: ¿De qué le sirve al hombre ganar el universo, si llega a perder su alma?

   II. San Lucas fue compañero de San Pablo y su ayuda en la predicación del Evangelio. ¿Cuál es tu compañía habitual? ¿Te lleva a la virtud? ¡Cuán feliz serías si encontrases un amigo semejante a San Pablo! Como San Lucas, muy pronto llegarías a ser un gran santo. Cuídate sobre todo de las malas compañías; apártate de ellas lo antes posible, y no temas ofender a los perversos rompiendo toda relación con ellos.Más vale ser odiado de los malos que frecuentarlos. (San Isidoro).

   III. San Lucas tuvo la dicha de pintar el primer retrato de María. ¿Quieres tú reproducir una copia fiel de este divino original? Sigue el ejemplo de San Lucas: imita la pureza de María, su humildad, su amor hacia Jesús. He ahí el retrato que Ella quiere, he ahí los colores que Ella quiere que tú emplees para pintar en tu alma su imagen y la de Jesucristo. Dios desea que se imiten sus acciones y no solamente que se las represente mediante la pintura. (San Agustín).

La imitación de la Santísima Virgen
Orad por la buena educación de la juventud.

ORACIÓN
   Haced, os lo suplicamos, Señor, que vuestro evangelista San Lucas, que constantemente llevó en su cuerpo la mortificación de la cruz para gloria de vuestro Nombre, intervenga en nuestro favor junto a Vos. Por J. C. N. S. Amén.

miércoles, 17 de octubre de 2012

SANTORAL 17 DE OCTUBRE





17 de octubre


SANTA MARGARITA MARÍA,
Virgen
Vosotros lloraréis y gemiréis, y el mundo
se regocijará; os contristaréis, pero vuestra
tristeza se convertirá en gozo.
(Juan, 16, 20).

   Santa Margarita María Alacoque, rehusando un ofrecimiento de matrimonio, entró a la edad de 24 años, en el convento de las Visitandinas de Paray- le-Monial, donde dio los más hermosos ejemplos de paciencia y humildad. Recibió, el 27 de diciembre de 1673, la primera de sus grandes visiones del Sagrado Coraz6n, que terminaron en 1675. Su vida, en adelante, estuvo consagrada al establecimiento de esta devoción y, en particular, al de la fiesta del Sagrado Corazón. Murió en 1690.

MEDITACIÓN
SOBRE LA PASIÓN DE JESUCRISTO
 

   I. Contempla a Jesús clavado en la cruz, mira cuánto sufre en todo su cuerpo. Su sagrada cabeza está coronada de espinas, su rostro magullado, sus manos y sus pies taladrados; todo su cuerpo, en fin, está cubierto de llagas y es presa de los dolores más crueles. ¡He ahí el estado en que se encuentra Jesús, mi Cabeza, mi Rey y mi modelo! Es menester que me asemeje a Él, en esto consiste mi perfección y mi dicha. ¡Ay! vivo en medio de placeres mientras Jesús es colmado de oprobios y sufrimientos. No conviene que los miembros sean afeminados cuando la cabeza está coronada de espinas. (San Bernardo).

   II. El Coraz6n de Jesús estaba sumergido en amargura y dolores tanto como su cuerpo. Él preveía que sus sufrimientos serían inútiles para la mayor parte de los hombres. Tenía piedad del enceguecimiento de los judíos. Estaba afligido más de lo que se puede imaginar, por la tristeza, los suspiros y las lágrimas de su Madre, al pie de la cruz con el discípulo amado. ¡Oh espectáculo doloroso! ¿Puedo yo contemplar a Jesús y a María en este estado sin derramar lágrimas, sin compadecer los dolores del Hijo y la aflicción de la Madre?

   III. Para librarme del infierno, Jesús soportó esta muerte tan ignominiosa y tan cruel. Estaba yo perdido sin remedio si no hubiera muerto Él por mí. ¡Nada había hecho para merecer este favor; y aun ahora ni siquiera pienso en él! No sólo no doy mi sangre por este Dios que murió por mí, sino que le rehúso una lágrima, un suspiro; ¡añado nuevos pecados a mis faltas antiguas! Reconoce cuán grave es la herida del pecado, puesto que fueron menester, para curarlo, las heridas de Jesucristo. (San Bernardo).

Meditación sobre la pasión
Orad por la conversión de los cismáticos.

ORACIÓN
   Señor Jesucristo, que habéis revelado de admirable modo a la bienaventurada Virgen Margarita las inagotables riquezas de vuestro Corazón, concedednos por sus méritos que como ella os amemos en todas las cosas y por sobre todo, y que siempre tengamos nuestra morada en vuestro corazón. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.