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martes, 29 de mayo de 2012

SANTORAL 29 DE MAYO




29 de Mayo


SANTA MARÍA MAGDALENA
MAGDALENA DE PAZZI,
Virgen



 Si alguno quiere venir en pos de Mí, 
que se renuncie a sí mismo,
  que tome su cruz cada día y que me siga.
(Lucas, 9, 23).

   Santa María Magdalena de Pazzi, aun en la flor de la edad, obtuvo, a fuerza de insistencia, de sus padres, el permiso para entrar en el monasterio de las carmelitas de Florencia. Mostró, desde el comienzo, una virtud consumada. Tan admirable era su oración, que pasaba a veces ocho días en éxtasis. Éstas y otras gracias extraordinarias fueron tachadas de ilusiones, y la santa fue sometida, durante cinco años enteros, a las más rudas pruebas. Finalmente, Dios devolvióle la calma y la consoló con su divina presencia. Recibió el don de milagros y de profecía, y murió en el año 1607, a la edad de 41 años.

MEDITACIÓN SOBRE
 LA VIDA DE SANTA MARÍA
 MAGDALENA DE PAZZI

   I. Esta santa amó a Dios desde que tuvo suficiente razón como para conocerlo. Aislábase para orar; pasaba horas enteras ante el Santísimo Sacramento; su Bienamado sin cesar estaba presente en su memoria. ¿Has comenzado tú a amar a Dios? ¡Des de hace ya mucho tiempo lo conoces y muy poco lo has amado!

   II. Ella despreció todas las ventajas temporales que le aseguraban sus hermosas cualidades, y desde que conoció la vanidad del mundo, apresuróe a dejarlo, protestando que estaba dispuesta a soportar todos los suplicios antes que permanecer en él. Mira tú las grandezas, las riquezas y los placeres con los ojos de la fe, y no tendrás sino desprecio por lo que el mundo adora. Pon los ojos en el cielo, allí es donde debes poner todas tus esperanzas. He aprendido a pisar la tierra y no a adorarla, no me es lícito poner en las cosas inanimadas las esperanzas de mi vida. (San Clemente de Alejandría).

   III. La oración continua de esta santa era la fuente de todas sus virtudes. Hacíala amar a Dios únicamente, y despreciar todo lo que no fuera Dios. Tú no podrás formarte alta idea de Dios, porque no piensas en Él, porque no conversas con Él. Gusta de la oración, ella te desasirá de la tierra y te unirá por entero a Dios; haz tu jaculatoria el lema de esta santa: ¡Sufrir o morir!

La castidad 
Orad por los que están afligidos.

ORACIÓN

   Oh Dios, amador de la virginidad, que habéis abrasado de vuestro amor y adornado con vuestros dones celestiales a vuestra bienaventurada virgen María Magdalena, haced que honrando su memoria, imitemos su pureza y su castidad. Por J. C. N. S. Amén.

lunes, 28 de mayo de 2012

SANTORAL 28 DE MAYO



  • San Germán de París, Obispo y Confesor
  • San Agustín de Cantorbery, Obispo y Confesor
  • San Bernardo de Montjoux
  • San Ignacio de Rostov
  • San Justo de Urgel
  • San Senador de Milán
  • Los Mártires de Londres de 1582
  • San Guillermo Filby, Mártir (Ver Mártires de Londres de 1582)
  • San Roberto Johnson, Mártir (Ver Mártires de Londres de 1582)
  • San Juan Shert, Mártir (Ver Mártires de Londres de 1582)
  • San Lorenso Richardson, Mártir (Ver Mártires de Londres de 1582)
  • San Lucas Kirby, Mártir (Ver Mártires de Londres de 1582)
  • Santo Tomás Cottam, Mártir (Ver Mártires de Londres de 1582)
  • Santo Tomás Ford, Mártir (Ver Mártires de Londres de 1582)
  • Beata Margarita Pole, Mártir
  • Beata María Bartolomea de Florencia

28 de Mayo 



SAN GERMÁN,
Obispo y Confesor



 Era peregrino, y me hospedasteis;
estaba desnudo, y me vestisteis;
  estaba enfermo, y me visitasteis;
estaba en prisión, y vinisteis a Mí.
(Mateo, 25, 35-36).

   San Germán, obispo de París, tenía tanta compasión por los pobres prisioneros que, no pudiendo obtener su liberación de los hombres, pedíala a Dios y rompía sus cadenas mediante sus plegarias. Su casa estaba sin cesar invadida por una muchedumbre de desventurados, a quienes servía de padre. Siempre tenía varios pobres a su mesa, donde nada veíase que no fuese simple y frugal. Fue advertido del día de su muerte y lo hizo escribir en la cabecera de su lecho. Puesto que tú no sabes el día de la tuya, piensa en ella todos los días.

MEDITACIÓN SOBRE
LAS OBRAS DE MISERICORDIA

   I. Estás obligado a hacer obras de misericordia: no es sólo un consejo que Jesucristo te da, es un mandamiento que te impone; y si no lo observas, no hay paraíso para ti. En el día del juicio, te salvarás por haber practicado las obras de misericordia, o te condenarás por haberlas descuidado; porque todo lo que haces o rehúsas a tu prójimo, a Jesucristo mismo es a quien lo haces o lo rehúsas. Da poco para recibir mucho, da un pedazo de pan para recibir el paraíso. (San Pedro Crisólgo).

   II. Da ropa a los pobres que carecen de ella; tú estás cubierto de oro y de seda, da por los menos lo que tienes en exceso para cubrir los miembros de Jesucristo; visita a los enfermos, sobre todo a los pobres, y ayúdalos cuanto puedas. Vete a las cárceles, ocúpate de los desdichados que gimen en ellas: si son inocentes, merecen que les tengas piedad; si son culpables, acaso tú lo seas más que ellos. Si hubiera de encarcelarse a todos los que han ofendido a la majestad de Dios, el mundo no seria más que una dilatada prisión.

   III. Si tu pobreza no te permite asistir con tus bienes a esas tres clases de personas, hazles una cari dad espiritual: visita a los presos, consuela a los pobres y a los enfermos; agradece a Dios el que no haya permitido que te veas reducido al estado en que los ves. En fin, graba bien en tu espíritu este pensamiento: Espera en vano misericordia aquél que, a su vez, no usó de misericordia. (San Pedro Crisólogo).

La práctica de las obras de misericordia 
Orad por los prisioneros.

ORACIÓN

   Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Germán, vuestro confesor t pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén.

domingo, 27 de mayo de 2012

SANTORAL 27 DE MAYO


  • San Beda el Venerable, Confesor
  • San Juan I, Papa y Mártir
  • San Eleuterio, Papa y Mártir
  • San Eutropio de Orange
  • Santa Restituta de Sora, Mártir
  • San Hidelberto
  • San Hesiquio, Mártir
  • San Julio, Mártir
  • San Valencio, Mártir

27 de Mayo


SAN BEDA,
Confesor



 Si alguno me ama, observará mi palabra,
lo amará, y vendremos a él,
y haremos en él nuestra morada.
(Juan, 14, 23).

   San Beda, apodado el Venerable, desde la edad de siete años fue confiado a San Benito Biscopio para que él lo educara. Fuera del tiempo del Oficio divino, plúgole siempre estudiar, enseñar o escribir, dedicándose sobre todo a la composición de comentarios sobre las Sagradas Escrituras. El día de su muerte, el niño que le servía de secretario le recordó que aún le faltaba componer una frase para acabar su tratado sobre el Evangelio de San Juan. Dictóla el santo y, terminada su obra, recitando el Gloria Patri expiró. Corría el año 735.

MEDITACIÓN ACERCA
DE TRES CLASES DE LIBROS

   I. No leas libros malos, ni siquiera inútiles; éstos hacen perder el tiempo, aquellos inspiran im piedad o impureza. Quieres aprender de ellos a hablar bien, y aprendes a vivir mal. Muchos libros hay en los que aprenderás la ciencia y el talento unidos a la virtud. ¿No los lees? Un mal libro es un tentador continuo, un demonio doméstico; échalo de tu casa; de lo contrario él echará de ella la virtud.

   II. Lee la vida de los santos; al decirte lo que ellos han hecho, te enseñarán lo que tú debes hacer. Te desafío a leer la vida de un santo sin experimentar el deseo de llegar a ser tú mismo un santo. En fin, no dejes pasar ningún día sin hacer alguna lectura espiritual: es el alimento de tu alma; hablas a Dios en la oración. Él te habla en la lectura espiritual: escúchalo, y pon de inmediato en práctica lo que hayas leído. Que tus lecturas o tus oraciones sean continuas; ora dirígete a Dios, ora escucha su palabra. (San Cipriano).

   III. Lee a menudo en el libro de tu conciencia. Todos los otros libros serán inútiles si no conoces éste. Estudia tus inclinaciones, tus defectos, conócete a ti mismo. Este libro será abierto el día del juicio; ¿podrás darlo a conocer sin temor? ¡Cuán pocos hay que se conozcan a sí mismos! Mira en el examen de cada día, y en el examen preparatorio a la confesión, las faltas que has cometido; trae a tu memoria los años transcurridos, y borra con tus lágrimas los pecados escritos en este libro de tu conciencia, no sea que se lo condene a ser quemado. Levántate contra ti mismo en el tribunal de tu conciencia. (San Agustín).

La lectura espiritual 
Orad por vuestros enemigos.

ORACIÓN

   Oh Dios, que ilustráis a vuestra Iglesia por la ciencia del bienaventurado Beda, vuestro confesor y doctor, conceded a vuestros servidores ser siempre ilustrados por sus méritos. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 26 de mayo de 2012

SANTORAL 26 DE MAYO


  • San Felipe Neri, Confesor
  • Santa Mariana Jesús de Paredes, Virgen
  • Santa Gertrudis de Nivelles, Virgen
  • San Coto, Mártir
  • San Prisco, Mártir
  • San Eleuterio
  • Beato Andrés de Pistoia,
  • Beata Eva de Lieja
  • Beato Francisco Serrano, Mártir
  • Beato Francisco Díaz, Mártir
  • Beato Pedro Sanz, Mártir
  • Beato Joaquín Royo
  • Beato Pedro Sanz
  • Beato Juan Alcober
  • San Lamberto de Vence

26 de Mayo


SAN FELIPE NERI,
Confesor



Hazte ejemplo y modelo de los fieles,
en el hablar, en la manera de obrar con el prójimo,
  en la caridad, en la fe, en la castidad.
(1 Timoteo, 4, 12).

   La perfecta caridad que caracteriza a los verdaderos servidores de Dios, ha hecho de este santo una de las más brillantes luminarias de la Iglesia. Su celo por la gloria de Dios y por la salvación del prójimo lo movió a fundar la congregación de los Padres del Oratorio, de la que fue el primer superior general. Tan abundantes eran los consuelos que recibía del cielo, que le hacían exclamar: Señor, basta; moriré de dicha si no moderas mi gozo. Murió en 1595, a la edad de 80 años.

MEDITACIÓN
SOBRE TRES VIRTUDES
DE SAN FELIPE NERI

   I. Es admirable el amor que este santo profesaba a Dios; a la edad de veintitrés años abandona sus libros para dedicar todo su tiempo a la oración: abundantes lágrimas derramaba al celebrar la misa; incesantemente su corazón ardía en actos de amor a Dios. ¿Por qué señales conocerías tú el amor que tienes a Dios? ¿Acaso en tus frecuentes coloquios con Él? Amable Jesús, tanto nos gusta conversar con nuestros amigos, ¿de dónde proviene que tan rápido nos aburramos conversando contigo en la oración? ¡Oh Dios amabilísimo!, exclamaba nuestro Santo, nos mandáis que os amemos: ¿por qué, pues, nos dais un solo corazón, y tan estrecho?

   II. Su austeridad era prodigiosa, sus ayunos casi continuos; trabajaba todo el día y pasaba la noche en oración. Practiquemos las mortificaciones que importa el estado en el que Dios nos ha puesto. Suframos, primeramente, con paciencia, aquello que no podemos evitar; además, mortifiquémonos nosotros mismos, pero ocultamente, no sea que las alabanzas de los hombres vengan a ser la única recompensa.

   III. San Felipe ha reunido en su persona el celo de la vida activa con la dulzura de la vida contemplativa. En todo tiempo mantenías e unido a Dios, y no cesaba de aliviar las necesidades corporales y espirituales del prójimo. Convertía a los pecadores con sus conversaciones y predicaciones. ¿De dónde procede que nada hagas tú por Dios? Es que no lo amas. El amor de Dios nunca está ocioso; donde esté, hace grandes cosas; el amor que no obra no es verdadero amor. (San Gregorio).

El amor de Dios 
Orad por la Congregación del Oratorio.

ORACIÓN

   Oh Dios, que habéis elevado al bienaventurado Felipe, vuestro confesor, a la gloria de vuestros san tos, haced, por vuestra bondad, que celebrando su fiesta con alegría, aprovechemos el ejemplo de sus virtudes. Por J. C. N. S. Amén.

viernes, 25 de mayo de 2012

SANTORAL 25 DE MAYO



25 de Mayo


GREGORIO VII,
Papa y Confesor



Sufro por Jesucristo hasta estar en cadenas como un criminal,
pero la palabra de Dios no está encadenada.
(2 Timoteo, 2, 9).

   Este Papa fue poderoso en obras y en palabras. Con tanto celo trabajó en el restablecimiento de la disciplina eclesiástica, en la propagación de la fe, en la extirpación de los errores y abusos, que puede decirse que ningún Papa, desde los tiempos apostólicos, soportó más penurias y tribulaciones por el bien de la Iglesia, y combatió más valientemente por su libertad. Como muro de acero opúsose a las sacrílegas pretensiones del emperador Enrique IV. Sitió éste a Roma y forzó al Santo Pontífice a refugiarse en Montecasino primero y, después, en Salerno, donde sucumbió al exceso de sus fatigas, el 25 de mayo de 1085. Antes de expirar, pronunció las palabras del Salmista: "He amado la justicia y he odiado la iniquidad"; y agregó: "por ello muero en el exilio".

MEDITACIÓN
 ESTA VIDA ES UNA PRISIÓN
PARA EL ALMA

   I. Nuestro cuerpo es la prisión de nuestra alma; las cadenas, de que está cargada en esta prisión, le impiden elevarse hasta Dios. El Rey David y el Apóstol de los gentiles dolíanse de esta cautividad. Y tú, oh hombre, amas esta prisión y temes la libertad. ¡Ah! si conocieses la dicha que se gusta en el cielo en la libertad de los hijos de Dios, pedirías al Señor que rompa tus cadenas. ¡Habitantes del cielo, cuán felices sois por haber dejado esta prisión para ir a habitar un palacio de luz!

   II. Nuestras cadenas son nuestras pasiones, nuestra concupiscencia, nuestros deseos y nuestros odios; ello es lo que nos ata a la tierra y nos impide elevarnos hasta Dios. ¡Señor, romped mis cadenas, desasidme de las creaturas, y entonces comenzaré ya desde esta vida el sacrificio de alabanza que debo continuar durante la eternidad! El primer grado de la libertad, es no ser esclavo de las pasiones. (San Agustín).

   III. Estamos, todos, condenados a muerte y sólo por ésta saldremos de nuestra prisión terrenal; es una sentencia que se ejecuta en seguida en algunos y después en otros. Tu cuerpo se consume, tus ojos se debilitan, tus cabellos encanecen... ¿Qué significa eso, si no que tu prisión se desmorona, que pronto tu alma encontrará salida para obtener la libertad? Tiembla, pues, pecador, porque saldrás de esta cautividad para entrar en el infierno. Regocijaos, almas justas; saldréis de la prisión para ascender a un trono. Que lo queramos o no, avanzamos cada día, cada instante, hacia nuestro destino (San Gregorio).

La constancia en las tribulaciones 
Orad por los  que son perseguidos.

ORACIÓN

   Oh Dios, fortaleza de los que en Vos esperan, que habéis revestido al bienaventurado Gregario, vuestro Pontífice, de constancia inquebrantable para la defensa de la libertad de la Iglesia, concedednos, por su ejemplo e intercesión, la gracia de superar valiente mente los obstáculos que se oponen a nuestra salvación. Por J. C. N. S. Amén.

jueves, 24 de mayo de 2012

SANTORAL 24 DE MAYO







24 de Mayo



SANTOS DONACIANO
y ROGACIANO,
Mártires



 No hay más que un Dios, Padre de todos,
  que está sobre todos, que obra por todos, que está en todos.
(Efesios, 4, 6).

   Eran dos hermanos: Donaciano, el menor, convirtió a la fe a su hermano mayor. El tirano los hizo encarcelar, y como los amenazase con hacerlos morir: Los tormentos que Dios te prepara en el infierno, dijo Donaciano, son infinitamente más crueles que aquellos con que nos amenazas. Rogaciano, instado a que adorase a los ídolos: No me atrevo, dijo, a adorar lo que está por debajo de mí; estos ídolos no son sino metal, sin vida y sin alma. Los dos fueron decapitados en Nantes, hacia el año 300.

MEDITACIÓN
 DIOS ES NUESTRO PADRE

   I. Dios es nuestro Padre; tiene más amor por nosotros que nuestros mismos padres, pues estos se contentan a menudo con procurarnos los bienes de la tierra, y Dios nos quiere poner en posesión de los bienes del cielo. Es un Padre omnipotente, nos puede hacer bien; es infinitamente bueno, quiere hacérnoslo. ¿Qué confianza tenemos en su bondad? ¡Ah! Padre mío, he pecado contra ti, no soy digno de ser llamado hijo tuyo.

    II. Si Dios es el Padre de todos los hombres, todos los hombres son hermanos, y cada uno debe tener para con su prójimo una caridad verdadera mente fraternal. Los reyes y los súbditos, los pobres y los ricos son hijos de un mismo Padre, y herederos de un mismo reino. A nadie desprecies, pues, ama a todos los hombres como a hermanos tuyos. Aquellos que te parecen despreciables acaso tengan una parte mejor que tú en la herencia del Padre celestial.

   III. En todas tus necesidades, acuérdate de que Dios es tu Padre, ten confianza en Él: Él puede y quiere aliviar tus miserias. Si te ha dado bienes en abundancia, sabe que es para que hagas partícipes de ellos a los pobres, que son tus hermanos. Acuérdate que este Padre está en el cielo, y que no es aquí en la tierra donde quiere darte su herencia. En tus aflic ciones reconoce la mano de tu Padre. Que castigue Dios cuanto quiera, Él es nuestro Padre; si nos aflige y nos abate, es todavía nuestro Padre. (San Agustín).

La caridad 
Orad por acrecentamiento de la caridad.

ORACIÓN

   Haced, Os lo suplicamos, oh Dios omnipotente, que la intercesión de vuestros mártires Santos Donaciano y Rogaciano, cuyo nacimiento al cielo celebramos, nos libre de todos los males que nos amenazan. Por J. C. N. S. Amén.

miércoles, 23 de mayo de 2012

SANTORAL 23 DE MAYO



23 de Mayo


SAN DESIDERIO,
Obispo y Mártir

 Si es para esta vida solamente que esperamos en
Cristo, somos los más desdichados de todos los hombres.
(1 Corintios, 15, 19).

   San Desiderio, obispo de Viena, se atrajo la enemistad de los poderosos por su celo en reformar los abusos y fue desterrado. Llamado después de cuatro años, se atrevió a reprochar su inmoralidad al rey Teodorico. Fue asesinado cuando volvía de la Corte a su ciudad episcopal, el año 608.

MEDITACIÓN SOBRE
 LAS TRES PRUEBAS DE LA
INMORTALIDAD DE NUESTRA ALMA

   I. Existe Dios, y este Dios es infinitamente justo; es menester, pues, que recompense la virtud y que castigue el crimen; ahora bien, sucede a menudo en este mundo que la impiedad es dichosa y la virtud perseguida: es menester pues que el alma sea inmortal y que Dios recompense y castigue en la otra vida. Que me maltraten los impíos, que me enlode la calumnia, poco importa: Dios sabrá hacerme justicia. Suframos, alma mía, suframos sin pena, y no envidiemos la prosperidad de los malvados: la eternidad es lo bastante larga como para cargarlos de oprobios y para colmamos de gloria.

   II. Todos los bienes de aquí abajo no son capaces de colmar los deseos del corazón humano. Cuanto más posee, más desea: es preciso, pues, que no haya sido creado para estos bienes, puesto que no podrían hacerlo feliz. Además, nuestro espíritu nunca está satisfecho de sus conocimientos: cuanto más aprendemos, más deseamos aprender; cuanto más conocemos a Dios, más lo amamos, más deseamos conocerlo y amarlo. Nos habéis hecho para Vos, oh Dios mío, y nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en Vos. (San Agustín).

   III. Por más dichosos que seamos, suspiramos siempre tras los bienes por venir. ¿Cuál es el hombre que con verdad puede decir: Una vez en mi vida he estado plenamente satisfecho, y mi corazón no ha deseado nada más? Alma mía, esta inquietud y este impulso hacia lo por venir, ¿no te dicen que debes des preciar todo lo que posees y lo que ves para elevarte hacia ese bien que los bienaventurados ven y desean ver siempre, que poseen sin inquietud, y del cual se sacian sin hastío? (San Agustín).

La paz del alma 
Orad por la paz entre las
naciones cristianas.

ORACIÓN

   Omnipotente Dios, mirad nuestra flaqueza, ved cómo nos agobia el peso de nuestros pecados, y fortificadnos por la gloriosa intercesión de San Desiderio, vuestro pontífice mártir. Por J. C. N. S. Amén.

martes, 22 de mayo de 2012

SANTORAL 22 DE MAYO



22 de Mayo



SANTA JULIA,
Virgen y Mártir



 Sed prudentes como serpientes
y sencillos como palomas.
(Mateo, 10, 16).

   Tuvo esta santa la prudencia de la serpiente, pues expuso su cuerpo a los tormentos para salvar su alma; tuvo también la sencillez de la paloma, pues, siendo esclava, servía a su dueño con la fidelidad y sencillez que San Pablo recomienda a los servidores. Aunque totalmente pagano como era su señor, admiraba su virtud, y la instaba, aunque inútil mente, a que moderase sus ayunos y mortificaciones. Encarcelada en su carácter de cristiana, fue abofeteada, arrastrada de la cabellera y, finalmente, crucificada en la isla de Córcega. Se vio salir su alma del cuerpo en forma de paloma.

MEDITACIÓN SOBRE
 LA PRUDENCIA DEL CRISTIANO

   I. La virtud de la prudencia consiste en dirigir nuestras acciones hacia el fin que nos proponemos alcanzar. Este fin debe ser Dios, nuestro soberano bien; toda nuestra vida debemos trabajar, para gozar de este bien supremo. Al verte consagrar todo tu tiempo a la búsqueda de los bienes de la tierra, ¿diríase acaso que Dios es tu fin supremo? Es lo último en que piensas. Los negocios más importantes deben ocupar el primer lugar. (San Euquerio).

   II. Hay que emplear los medios más seguros para alcanzar este fin, así lo exige la verdadera prudencia. Los medios para llegar a Dios son: la observancia de los mandamientos, la frecuencia de los sacramentos, sobre todo de la Confesión y de la Eucaristía, la práctica de las virtudes y de las buenas obras. ¿Cómo te sirves de estos medios? Sin emplearlos bien, es imposible que llegues a tu fin. Quieres ir al cielo, y no tomas su camino; ¿dónde está, pues, tu prudencia?

   III. La verdadera prudencia exige que se sacrifique un bien de poca importancia para obtener un bien considerable. Por lo tanto, rehúsa a tu cuerpo las satisfacciones pasajeras de aquí abajo, a fin de que tu cuerpo y tu alma puedan gozar de una felicidad eterna. ¿Acaso no haces todo lo contrario? Envíame, oh Dios mío, tu divina sabiduría, a fin de que ella me acompañe, trabaje conmigo, y me haga conocer la locura de la sabiduría humana.

La prudencia 
Orad por la conversión de los infieles.

ORACIÓN

   Que la bienaventurada Julia, virgen y mártir, implore por nosotros vuestra misericordia, Señor, ella que siempre os fue agradable por el mérito de la castidad y por su valentía en confesar vuestro Santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

lunes, 21 de mayo de 2012

SANTORAL 21 DE MAYO



21 de Mayo



SAN HOSPICIO o SOSPIS RECLUSO,
Confesor



   Vestido de áspero cilicio, rodeado de cadenas de hierro y atado a una de ellas, dentro de una torre, comiendo solo un poco de pan con unos dátiles y algunas raíces de yerbas y bebiendo solo agua, vivía en la ciudad de Niza un varón santísimo llamado Hospicio o Sospis. Junto a esta torre había un monasterio cuyos monjes dirigía el siervo de Dios. Agradó tanto al Señor su gran penitencia y vida encerrada, que hizo por él grandes maravillas. Tuvo espíritu de profecía con que muchos años antes que viniesen los fieros Longobardos a Francia, lo anunció; y así aconsejó a los monjes que se fuesen a vivir a otro lugar; y a los vecinos de Niza que se ausentasen, porque los bárbaros destruirían su ciudad y otras seis poblaciones. Todo fue así como el santo Hospicio lo profetizó. Llegaron también los Longobardos a la torre del santo, y quitando tejas y rompiendo el techo entraron, y como vieron a aquel hombre rodeado de cadenas, dijeron: «Este es, sin duda, algún insigne malhechor»; y por un intérprete le preguntaron que «por qué estaba de aquel a manera preso» El santo respondió, «porque soy el hombre peor del mundo»: y diciendo y haciendo, uno de los bárbaros sacó la espada para cortarle la cabeza; pero al ir a descargar el golpe, se le quedó seco el brazo y cayó la espada en tierra. Entonces el soldado se echó a los pies del santo, confesando su culpa; y el santo le echó la bendición sobre el brazo y le sanó; con que reducido el bárbaro, se convirtió y se hizo monje. Así predicándole a Jesucristo desde sus cadenas redujo a muchos de aquellos bárbaros. Cu raba toda suerte de enfermedades, sanaba mudos, ciegos y tullidos, y lanzaba los demonios con poderosa virtud. Pasada la furia de los Longobardos, los monjes volvieron a su monasterios y cuando el glorioso Hospicio conoció que se acercaba su muerte, de la que tuvo divina revelación, llamó al prior y le dijo: «Trae las herramientas necesarias y rompe esta pared, y dile al obispo que venga a sepultar mi cuerpo, porque mi hora es llegada, pues dentro, de tres días dejaré este mundo y me iré a gozar del eterno descanso». Luego avisaron al obispos Niza, rompieron las paredes, entraron dentro y halaron al santo lleno de gusanos y le desataron de sus cadenas. «Ciertamente, les dijo, ya soy desatado de las prisiones del cuerpo y me voy a reinar ron Cristo». Pasados tres días se postró en oración y después de orar un grande espacio con mucha abundancia de lágrimas, se puso sobre un es caño, y tendiendo los pies y alzando las manos al cielo, entregó su espíritu al Se ñor. Luego que hubo muerto, desaparecieron los gusanos que roían sus carnes y quedó el cadáver hermoso y resplandeciente: por lo cual el obispo lo hizo sepultar con grande pompa y solemnidad.

REFLEXIÓN
  Hemos visto en el glorioso San Hospicio otro santo Job: pues comiendo sus carnes los gusanos, estaba tan alegre y contento, cual pudiera estar otro cualquiera gozando de los regalos y delicias del mundo. "Oh padre, le dijo uno de los que entraron a verle cuando estaba para morir: ¿Y cómo es posible que puedas sufrir estos gusanos?": A lo que respondió el santo: "Porque me conforta aquel Señor por quien yo padezco". ¡Oh si nosotros pusiésemos también en el Señor nuestro amor y confianza! ¡Qué ligeros y suaves nos parecieran los trabajos y dolores que para nuestro bien el Señor nos envía!

ORACIÓN

   Te rogamos, Señor, que nos recomiende la intercesión del bienaventurado Hospicio penitente, para que alcancemos por su patrocinio lo que no podemos conseguir por nuestros merecimientos. Por J. C. N. S. Amén.

domingo, 20 de mayo de 2012

SANTORAL 20 DE MAYO



20 de Mayo

SAN BERNARDINO
DE SIENA,
Confesor


En todas las cosas muéstrate dechado de buenas
obras, en la pureza de la doctrina, en la integridad
de vida, en la gravedad de conducta.
(Tito, 2, 7).

   La modestia y la pureza de San Bernardino eran tan continuas, que toda conversación indecente cesaba acercándose él. Todos los días visitaba una capilla de la Santísima Virgen, diciendo que iba a ver a su  Madre. Abandonó el mundo para combatirlo y, durante dieciséis años, ni un día pasó sin predicar. La devoción que tenía al Nombre de Jesús hacía que lo llevara siempre sobre su corazón. Murió en el año 1444.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE
SAN BERNARDINO

   I. Desde tierna edad descolló por un gran amor a la pureza. Su modestia era un freno que retenía a los más disolutos. Reprendía modestamente a los que tenían conversaciones indecentes. ¿Qué haces tú cuando delante de ti se pronuncian palabras demasiado libres? Si tienes autoridad sobre el culpable, repréndele su falta; si no, que tu silencio y tu actitud severa se lo hagan comprender. ¿Se podría decir de ti lo que Tertuliano decía de sí mismo: Mi sola presencia hace avergonzar al vicio?

    II. Todos los días visitaba el santo una capilla de la Santísima Virgen. ¿Qué devoción practicas tú en honor de María? Te has comprometido a servirla; sé, pues, fiel en observar lo que le has prometido, y no pases ni un solo día sin tributarle tus homenajes, sea en una de sus iglesias, sea en tu casa, ante su imagen. Jesús nada rehúsa a María, y María nada rehúsa a sus servidores.

   III. Tenía el Santo una singular devoción al Nombre de Jesús: sin cesar lo pronunciaba, y lo llevaba escrito sobre su corazón. Pronuncia tú, a menudo, este adorable Nombre, pero hazlo con devoción. En tus tristezas y tentaciones sírvete de él como de un escudo y de una espada, para rechazar y vencer al demonio. ¡Cuán dulce y consolador es el Nombre de Jesús! ¿Estás triste? Llama a Jesús en tu corazón. Que de tu corazón pase su Nombre a tus labios y la nube se disipará. (San Bernardo).

La modestia 
Orad por los predicadores.

ORACIÓN

   Señor Jesús, que habéis concedido a San Bernardino, vuestro confesor, un amor tan grande por vuestro Santo Nombre, dignaos, por sus méritos y su intercesión, difundir en nosotros el espíritu de vuestra divina caridad. Vos que, siendo Dios, vivís y reináis por los siglos de los siglos.  Amén.