Este es un sitio para católicos tradicionales, con contenidos de teología, meditaciones, santoral y algunas noticias de actualidad.

lunes, 19 de marzo de 2012

SANTORAL 19 DE MARZO




SAN JOSÉ, 
Esposo de la Bienaventurada 
Virgen María



Teniendo, pues, qué comer, 
 y con qué cubrimos,
contentémonos con esto.
(1 Timoteo, 6, 8).

   San José fue esposo legal de María y padre nu tricio de Jesús. Bastan estas dos palabras para su elogio. La gran humildad de que dio pruebas ejerciendo el oficio de carpintero, la solicitud con que rodeó la infancia del Salvador, su respeto para con la Madre de Dios, lo hicieron digno de morir en los brazos de Jesús y de María. ¡Oh dulce muerte! ¿Quieres tú morir como él? Imita sus virtudes e invoca su protección.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE SAN JOSÉ    

   l. San José mereció, por su pureza, el honor de ser elegido por Dios para ser el esposo de su Madre. ¡Qué gloria para ti, oh gran santo, mandar a una esposa omnipotente en el cielo y en la tierra! Imita la pureza, la humildad y la modestia de José, y María se mostrará contigo llena de ternura. Para que llegues a ser un gran santo, haz, siguiendo el ejemplo de San José, todas tus acciones pensando que Dios te ve.

   II. Fue el padre nutricio de Jesús, y Jesús le estaba sometido. Admira la humildad del Salvador, que, pudiendo nacer en el palacio de Augusto o de Herodes, prefiere elegirse un padre pobre y desconocido, un padre que debe trabajar con sus manos para procurarle alimento y vestido. A ejemplo de San José, nunca te separes de Jesús: que en todos tus actos sea tu compañero, conversa a menudo con Él. Haz un lugar a Jesús en medio de tus hijos: que tu Señor venga a tu familia, que tu Creador se acerque a su creatura. (San Agustín).

      III. San José murió en brazos de Jesús y de María. Tú también quieres terminar tu existencia con una muerte dichosa y santa: ten una gran devoción a San José. Nos asegura Santa Teresa que ha obtenido todo lo que ha pedido por los méritos de San José. Pídele esta última gracia que debe coronar tu vida y hacerte comenzar una eternidad de dicha. Con frecuencia durante tu vida, y sobre todo en la hora de tu muerte, pronuncia los tres hermosos nombres de Jesús, María y José.

La devoción a San José 
Rogad por los agonizantes.


ORACIÓN
   Haced, Señor, que los méritos del bienaventurado José, esposo de vuestra Santísima Madre, nos ayuden, a fin de que obtengamos por su intercesión lo que nuestra flaqueza no puede merecer. Vos que, siendo Dios, vivís y reináis por todos los siglos de los siglos.  Amén.

domingo, 18 de marzo de 2012

SANTORAL 18 DE MARZO




SAN CIRILO, 
Obispo y Confesor



Bienaventurados los misericordiosos, 
porque ellos alcanzarán misericordia
(Mateo, 5, 7).

   San Cirilo era obispo de Jerusalén cuando Juliano el Apóstata, por odio al cristianismo, quiso restablecer el templo de Jerusalén. Predíjole este santo que no quedaría piedra sobre piedra. En efecto, el rayo y los temblores derribaron lo que el apóstata había hecho edificar. Era San Cirilo tan caritativo que los arrianos, para arrebatarle su episcopado, lo acusaron de haber vendido los ornamentos de la iglesia y distribuido su precio entre los pobres. Murió en el año 387.

MEDITACIÓN
SOBRE LA MISERICORDIA

   I. Debes compadecer los sufrimientos del prójimo, provengan de enfermedad o de pobreza. Esta compasión debe excitar en ti el deseo de aliviarlos, y este deseo debe ser efectivo. ¡Cuántas ocasiones pierdes de hacer el bien a los desgraciados! Nada hay que te haga más semejante a Dios como la caridad para con los pobres. Si no estás en condición como para socorrerlos, ruega a Dios que lo haga Él y agradécele el que te haya librado de las miserias que hacen gemir a tu prójimo. Nunca se parece tanto el hombre a la Divinidad como cuando hace el bien a sus semejantes; sé providencia para los desventurados, imitando la misericordia de Dios. (San Gregorio).

   II. Ten compasión de los pecadores; por ricos y felices que sean en apariencia, su suerte es mucho más digna de compasión que de envidia. Son tanto más dignos de lástima, cuanto que no conocen su mal estado y no quieren ponerle remedio. Adviérteles, si lo puedes, hazles conocer el lastimoso estado de su alma; ruega a Dios por ellos; apártalos de las ocasiones peligrosas; emplea para esto, tu solvencia, tus riquezas: bien que quiso dar su vida por ellos Jesucristo. No envidies a los malos, antes bien compadécelos. (San Pedro Damián).

   III. ¿Acaso tú mismo no eres digno de compasión, a causa de tus miserias o de tus pecados? Si es a causa de tus miserias, ten paciencia: Jesús vivió en el dolor, los santos pasaron su vida en las lágrimas. Si tus pecados te hacen digno de compasión, ten piedad de ti mismo; sal, lo más pronto posible, de ese funesto estado.

La caridad 
Orad por los afligidos .


ORACIÓN
   Dios todopoderoso, haced, os lo suplicamos, que la solemnidad del bienaventurado Cirilo, vuestro confesor y pontífice, acreciente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de nuestra salvación. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 17 de marzo de 2012

SERMÓN PARA LA DOMÍNICA CUARTA DE CUARESMA



DOMINGO CUARTO DE CUARESMA




En aquel tiempo, pasó Jesús a la otra parte del mar de Galilea, que es de Tiberíades. Y le seguía una grande multitud de gente, porque veían los milagros que hacía sobre los enfermos. Subió, pues, Jesús, a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la Pascua, día de gran fiesta para los judíos. Y habiendo alzado Jesús los ojos, y viendo que venía a Él una gran multitud, dijo a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para que coma esta gente? Esto decía por probarle; porque Él sabía lo que había de hacer. Felipe respondió: Doscientos denarios de pan no alcanzan para que cada uno tome un bocado. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces: mas ¿qué es esto para tanta gente? Pero Jesús dijo: Haced sentar a esas gentes. En aquel lugar había mucha hierba. Y se sentaron a comer, como en número de cinco mil hombres. Tomó Jesús los panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los que estaban sentados; y asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los trozos que han sobrado, para que no se pierdan. Y así recogieron y llenaron doce canastos de trozos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. Aquellos hombres, cuando vieron el milagro que había hecho Jesús, decían: Este es verdaderamente el profeta que ha de venir al mundo. Y Jesús, notando que habían de venir para arrebatarle y hacerle rey, huyó otra vez al monte Él sólo.

El Domingo Lætare es para la Cuaresma lo que el Domingo Gaudete fue para Adviento.

En uno y otro día se atenúa la gravedad y seriedad del Ciclo Litúrgico. El color morado es sustituido por el rosa; el órgano vuelve a sonar festivo; y el altar aparece adornado de flores.

La razón de ser de ese preludio de la alegría pascual es porque hemos llegado ya a la mitad de la Cuaresma, y nuestra bondadosa Madre quiere reanimarnos con este día de descanso espiritual para que continuemos con bríos la carrera emprendida.

El Evangelio del día es todo un símbolo: Y estaba cerca la Pascua… dice, recordándonos el motivo de la alegría de hoy. Y como la Eucaristía es uno de los Sacramentos pascuales, la Santa Liturgia nos propone en el milagro de la multiplicación de los panes, en aquella pequeña Pascua que el Señor celebró en el desierto, la figura de nuestra Pascua, la imagen del verdadero milagro pascual.

Mirando en lontananza esa Pascua, prorrumpe ya hoy la Iglesia en gritos de júbilo: Alégrate, Jerusalén, y regocijaos con ella todos los que la amáis; gozaos los que estuvisteis tristes; para que os saciéis de los consuelos que manan de sus pechos (Introito).

Nosotros contestamos al requerimiento de la Iglesia: Sí, sobremanera nos regocijamos, cuando se nos dijo: Iremos a la casa de Dios.

&&&

La Estación en Roma es hoy la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén, una de las siete basílicas principales de la ciudad santa. Ella fue enriquecida con las reliquias más preciosas por Santa Elena, que quería hacer de ella la Jerusalén de Roma.

Con este pensamiento, hizo trasladar una gran cantidad de tierra tomada en el Monte Calvario, y colocó en el santuario, entre otros monumentos de la Pasión de Cristo, la inscripción que figuraba sobre su cabeza durante el suplicio.

El nombre de Jerusalén dado a la Basílica llevó desde los tiempos más antiguos a los Pontífices escogerla como estación en este Domingo Lætare. En efecto, Jerusalén es nombre que despierta y aviva todas las esperanzas de los cristianos, ya que recuerda la Patria Celestial, que es la verdadera Jerusalén, respecto de la cual todavía estamos en el exilio…

&&&

Ahora tenemos que hablar de otro nombre que se le dio al Cuarto Domingo de Cuaresma, y que se refiere a la lectura del Evangelio que la Iglesia nos ofrece hoy. Este Domingo es designado en varios documentos antiguos como el Domingo de los cinco panes; y el milagro que este título recuerda, al mismo tiempo que completa el ciclo de las instrucciones de Cuaresma, se añade a la alegría de este día.

Perdemos de vista por un momento la próxima Pasión del Hijo de Dios, para reflexionar sobre uno de los más grandes de sus beneficios; dado que, bajo la figura del pan material multiplicado por el poder de Jesús, nuestra fe descubre el Pan de la vida que desciende del Cielo, dado para la vida del mundo.

La instrucción que recibimos este día va encaminada a recordar el gran beneficio que el Señor nos hizo al instituir la Sagrada Eucaristía, Pan de los Ángeles bajado del Cielo, que se multiplica al conjuro de la palabra del sacerdote, y de esta forma prepararnos a recibirlo.

Y aunque participemos diariamente de esa mesa celestial, no obraríamos según el espíritu de la Liturgia, si mirásemos la Comunión Pascual como otra comunión cualquiera, y no como convite especialísimo.

Las mismas comuniones de los días ordinarios de cuaresma deben tener la finalidad de disponernos al gran convite pascual, que hemos de celebrar con ácimos de sinceridad y de verdad.

&&&

La Pascua está cerca, dice el Evangelio, dentro de pocos días el propio Salvador nos dirá: Yo he deseado con gran deseo comer esta Pascua con vosotros.

Antes de pasar de este mundo al Padre, quiere satisfacer a la multitud, y para ello tiene que recurrir a todo su poder. Con razón admiramos este poder creativo, para quien cinco panes y dos peces bastan para alimentar a cinco mil hombres, de modo que después de la fiesta sobren restos suficientes como para llenar doce canastos.

Un prodigio tan brillante prueba suficientemente la misión divina de Jesús. Sin embargo, no veamos aquí sino una prueba de su poder, una figura de lo que está a punto de hacer, no ya una o dos veces, sino todos los días hasta el fin de los siglos; no para cinco mil personas, sino para la innumerable multitud de sus fieles.

Contemos sobre la superficie de la tierra los millones de católicos que ocuparon, ocupan y ocuparán lugar en el Banquete Pascual; Jesús, el mismo Hijo de Dios Encarnado, les sirvió de alimento, y este divino sustento no se consumirá jamás.

&&&

Reconcentrémonos, pues, y fieles al espíritu de la Liturgia, fijemos la mirada en la blanca Hostia, recordando el infinito milagro que realiza allí Cristo con el fin de alimentar nuestra vida espiritual.

Repasemos en la memoria los inmensos beneficios que en ese Sacramento nos comunica el bondadosísimo Jesús…

Bajo las apariencias de pan y vino se esconde el Verbo humanado, la segunda Persona de la Santísima Trinidad, hecha carne en las purísimas entrañas de María.

Y como las tres Personas tienen una indivisible naturaleza, con el Hijo vemos allí al Padre y al Espíritu Santo. Todo el Cielo se encierra en la blanca Hostia.

En la Eucaristía continua Jesús su obra redentora; nos enseña, como fiel Maestro, el que es la Luz del mundo; nos cuida, como sabio médico, el que pasó por este mundo curando toda dolencia; nos alimenta, cual bondadoso padre, el que se llamó a sí mismo Buen Pastor, ganando nuestro sustento con sudor de Sangre y con su muerte en Cruz.

En la cárcel del Sagrario hallamos encerrado al mismo Jesús que anduvo por la campiña judía, dándonos ejemplo de las más raras virtudes: Paciente frente a sus enemigos; indulgente con los pecadores; todo amor con los suyos; humilde hasta anonadarse y perder incluso la forma externa de hombre; tan obediente, que a la voz de un sacerdote, sea digno o indigno, deja el trono augusto del Cielo y desciende al altar; tan bondadoso y liberal, que no anhela más que hallar almas que le reciban, para consumirlas en el fuego de amor en que arde.

Por la Comunión purifica el Señor nuestra alma con su Sangre, aplicándole los méritos de la Cruz; atiende a nuestra santificación, derramando a raudales la gracia que mereció en el Calvario; nos fortifica contra las tentaciones con ese Pan maravilloso; infunde, en fin, en nuestra alma un germen de vida eterna que obrará en nosotros la resurrección.

¡Qué devotos afectos podemos encender, al calor de estas consideraciones! Reflexionemos…

No nos cansemos de volver sobre el mismo asunto. Cantemos con la Iglesia: Alabad al Señor, porque es benigno; cantad himnos a su nombre, porque es suave. Todas cuantas cosas quiso, hizo así en el cielo como en la tierra.

&&&

Pero nótese que fue en el desierto que Jesús alimentó a los hombres que son figura de los cristianos. Todas esas personas dejaron el bullicio de la ciudad para seguir a Jesús y escuchar su palabra; no han tenido miedo ni del hambre ni del cansancio; y su valentía fue recompensada.

Del mismo modo, el Señor coronará el trabajo de nuestro ayuno y abstinencia al final de esta carrera, de la cual ya hemos recorrido más de la mitad.

Alegrémonos, pues, y pasemos este día en la confianza de nuestra inminente llegada al final. Llega un momento en que nuestra alma, saciada de Dios, no se quejará más de la fatiga del cuerpo, que, unida a la compunción del corazón, le han obtenido un lugar de honor en el Banquete Inmortal.

&&&

A la vista del prodigio obrado por el Salvador en el desierto al multiplicar los panes, pretendieron los judíos proclamarle Rey. ¿Y nosotros? ¿Acaso no hemos sido hecho partícipes por la Comunión de un beneficio infinitamente mayor? ¿No vale inmensamente más este Pan del Cielo que el Señor multiplica en nuestro favor, que el pan de cebada con que dio a comer a la multitud hambrienta?

No seamos, pues, menos generosos que los judíos. Elijamos por Rey de nuestra alma a Aquél que la apacienta con su propia vida.

Jesús no se nos escapará como hizo con los judíos en el desierto. Al contrario, sabiendo que todo nuestro bien está en reconocer su reinado, espera con mirada anhelante a que le invitemos a tomar posesión del trono de nuestro corazón.

No le hagamos esperar; aclamémosle ya; consagrémonos como sus vasallos perpetuos; que servir a tan gran Señor es reinar.

&&&

Recordemos el misterio que nos propone la Epístola de hoy, el de Sara y Agar, de las cuales la una engendra libres y la otra siervos.

Por estas dos madres se entiende los dos Testamentos: la libre significa el Nuevo, y la esclava el Antiguo. Porque es doble la Ciudad de Dios: la una terrena, a saber, la Jerusalén terrenal; y la otra espiritual, o sea, la Jerusalén celeste.

Los hijos de Jerusalén terrenal aman lo terreno, y por las cosas temporales son esclavos bajo el pecado.

La Jerusalén celeste, en cambio, es aquella por la cual somos engendrados, la cual es la Iglesia militante, y también aquella en la que nacemos hijos, la cual es la Iglesia triunfante.

&&&

Santo Tomás explica que también ahora los carnales persiguen en la Iglesia a los varones espirituales, aun materialmente: los que buscan la gloria y las temporales ganancias en la Iglesia. Por lo cual se dice en la Glosa: Cuantos en la Iglesia esperan del Señor el poder terreno, a Ismael pertenecen.

Estos son los que contradicen a los que adelantan en lo espiritual, y los infaman, y usan de lenguaje malvado, con lengua mentirosa y engañosa.

Pero, dice San Pablo, echa fuera a esta esclava y a su hijo. En lo cual se da a entender que los perseguidores de la fe cristiana, y también los cristianos carnales y perversos serán excluidos del reino celestial.

En este mundo, los buenos están mezclados con los malos, y los malos con los buenos; pero en la Patria Eterna no habrá sino buenos.

&&&

Como ya dijimos, no hagamos esperar a Nuestro Señor; aclamémosle ya; consagrémonos como sus vasallos perpetuos; porque servir a tan gran Señor es reinar.

La verdadera libertad la tenemos por Cristo. De aquí que San Pablo dice: con la libertad con la que Cristo nos liberó. Puesto que Cristo nos dio libertad, se sigue que no debemos sujetarnos de nuevo al yugo de la servidumbre.

Alégrate, Jerusalén, y regocijaos con ella todos los que la amáis…


P. CERIANI

SANTORAL 17 DE MARZO




SAN PATRICIO, 
Obispo y Confesor



En el Bautismo hemos sido sepultados con
Jesucristo, muriendo al pecado.
(Romanos, 6, 4).

   San Patricio, nacido en Gran Bretaña, fue robado, joven aún, por una banda de salteadores y fue conducido a Irlanda, donde sus raptores lo pusieron a cuidar unos rebaños. Soportó su desventura con resignación y la santificó con oración. Libre de su cautiverio, fue consagrado obispo, y volvió a Irlanda para anunciar la buena nueva del Evangelio. Dios bendijo su abnegación. Bautizó gran número de idólatras, ordenó sacerdotes para secundarlo en sus trabajos, y fundó varios monasterios. Al morir dejó sometida al dulce yugo del Evangelio a casi toda Irlanda.

MEDITACIÓN
SOBRE LAS OBLIGACIONES
CONTRAÍDAS EN EL BAUTISMO

   I. En nuestro bautismo hemos renunciado, por boca de nuestros padrinos, al demonio, a sus pompas y a sus obras. ¿Hemos cumplido esta promesa? ¿No hemos dejado de ser hijos de Dios para serlo del demonio? ¿Cuya es la imagen que llevamos? ¿A quién obedecemos, a Jesús o al demonio? Y, sin embargo, ¿qué hizo por ti el demonio? ¿Murió por ti ? ¿y qué te promete en cambio de tantos sacrificios, mil veces más penosos que los que Jesucristo te pide, y sin prometerte como éste el cielo?

  II. El Bautismo borra el pecado original y los actuales que se hayan cometido antes de recibirlo. Esta inocencia bautismal, ¿no la perdiste por el pecado mortal? Si la has perdido, llora, llora tu falta y tu desgracia: las lágrimas de la penitencia son un segundo bautismo, sin el cual ya no hay para ti esperanzas de salvación. Las lágrimas son el diluvio que lava las manchas y expía los pecados del mundo. (San Gregorio Nazianzeno).

   III. Antiguamente se daba a los recién bautizados una vestidura blanca que llevaban durante la octava de Pascua. Un cristiano debe ser reconocido por la inocencia y la santidad de su vida. ¿Por qué puede reconocerse que eres cristiano? ¿Qué te distinguiría de los infieles si vivieses entre ellos? No es sólo por el nombre de Cristo que lleva por lo que se ha de reconocer a un cristiano, sino por el espíritu de Cristo que anima sus obras. (San Juan Crisóstomo).

El fervor
Orad por Irlanda.

ORACIÓN
   Oh Dios, que os dignasteis enviar a San Patricio, vuestro confesor pontífice, para anunciar vuestra gloria a las naciones, concedednos, en consideración a sus méritos e intercesión, la gracia de cumplir lo que Vos nos mandáis. Por J. C. N. S. Amén.

viernes, 16 de marzo de 2012

SANTORAL 16 DE MARZO



SANTOS JUAN DE BREBEUF 
e ISAAC JOGUES,
y sus compañeros Mártires

Quien hace que se convierta el pecador de su 
extravío salvará su alma de la muerte, y cubrirá la 
muchedumbre de sus propios pecados.
(Santiago, 5, 20).

   Estos ocho mártires, caídos bajo los golpes de los indios de América del Norte (Estados Unidos y Canadá actuales) en diferentes fechas entre los años 1642 y 1649, fueron canonizados en 1930. Todos eran oriundos de Francia, seis eran jesuitas y dos simples auxiliares de la misión. Sus trabajos apostólicos en condiciones muy duras y en medio de un país entonces inexplorado, las horribles torturas a las que fueron sometidos en su mayoría, su perseverancia en las pruebas y en su vocación de misioneros, constituyen con su vida y con su muerte una de las páginas más sublimes de la historia de la Iglesia.

MEDITACIÓN
SOBRE EL VALOR DE UN ALMA

   I. Dios creó a nuestra alma a su imagen y semejanza; la hizo inmortal y la elevó sobre todas las creaturas de este mundo. Él quiere que gobierne a nuestro cuerpo durante la vida, y que, después de nuestra muerte, sea heredera del cielo. Reconoce la grandeza de tu alma, trabaja por ella; desprecia a tu cuerpo y a todos los bienes de la tierra. ¿Qué son estos míseros bienes en comparación de tu alma inmortal? y sin embargo para dar contento a tu cuerpo, ¡pierdes tu alma! Ten piedad de tu alma tratando de agradar a Dios.

   II. Jesucristo ha muerto por todos los hombres, es una verdad de fe, mas, tan grande es su bondad, que lo hubiera hecho sólo por tu alma, derramando hasta la última gota de su sangre adorable. Mi alma vale, pues, la sangre de un Dios; ¿cómo la habría yo de entregar al demonio por un vano placer? ¿Qué ha hecho el demonio por ella? ¿Puede procurarle una felicidad duradera ? Entreguemos nuestra alma a Jesús que la ha redimido, que quiere hacerla feliz por toda la eternidad.

   III. De lo que antecede, saca dos conclusiones. Primero: debes perder todo antes que perder el alma; riquezas, honores, gustos, salud, todo esto es nada comparado con tu alma. Segundo: el gusto mayor que puedes dar a Jesucristo, la mayor gloria que puedes procurar a Dios, es trabajar por la conversión de las almas, pues por ellas dio una sangre que no hubiera dado para impedir la destrucción del mundo. El hijo de Dios ha derramado su sangre por ti: ¡surge, alma mía, vales la sangre de Dios! (San Agustín).

El afán por la salvación del prójimo
Rogad por vuestros padres.

ORACIÓN

   Haced, os suplicamos, Dios omnipotente, que celebrando la solemnidad de vuestros mártires Juan e Isaac y sus compañeros, aprendamos a imitar sus virtudes. Por J. C. N. S. Amén.

jueves, 15 de marzo de 2012

SANTORAL 15 DE MARZO




SAN LONGINOS, 
Mártir

El centurión y los que con él estaban guardando a
Jesús, visto el terremoto y las cosas que sucedían, 
se llenaron de grande temor, y decían: Verdaderamente
que este hombre era Hijo de Dios.
(Mateo, 27,54).

   El Santo, cuya fiesta celebramos hoy, se dice que es el soldado que con un lanzazo abrió el costado de Jesús en la cruz. La llaga que hizo en el Corazón adorable del Salvador fue, para él, la puerta de salvación, y la sangre que de ella brotó, el baño sagrado que lavó su iniquidad. Dio testimonio del Salvador en su resurrección, y murió mártir.

MEDITACIÓN
SOBRE LAS LLAGAS
DE JESUCRISTO

   I. Para amar a Jesucristo, basta mirar las sagradas llagas que florecen en sus pies, en sus manos y en su adorable costado. ¿Podría no amarte, oh dulce Jesús, contemplando lo que sufriste por mi amor? Me arrancaste del infierno derramando por mí tu sangre toda; me diste todos los méritos de tu santa Pasión. Penetremos, alma mía, hasta el Corazón de Jesús por la abierta llaga de su costado; hablémosle y oigamos lo que nos dirá. A través de las llagas de su Corazón, entreveo los secretos de su Corazón. (San Agustín).

   II. ¿Estás tentado de desesperación a la vista da los pecados que cometiste y de las dificultades que encuentras en el camino del cielo? ¿Te sientes proclive al orgullo, a la lujuria o a algún otro pecado? Refúgiate en la llaga del costado de Jesús; óyele decir: "¿Podría querer tu muerte, hijo mío, Yo, que he muerto por ti? y tú, ¿querrías ofenderme después de todo el bien que te he hecho? Si mi Padre ha castigado con tanta severidad en mí el pecado de Adán, ¿te perdonaría a ti si lo ofendes?"

   III. ¿Estás afligido, abrumado de dolor, cargado de oprobios, sin apoyo, sin consuelo? Refúgiate en el Corazón de Jesús. He ahí tu asilo; en él encontrarás un consolador y un amigo. Confíale tus penas, tus sinsabores, tus inquietudes; cuéntale todos tus sufrimientos, pero, a tu vez, escúchale cuando te diga los suyos. Extiende Él los brazos en la cruz para abrazarte, abre su corazón para recibirte en él. No desprecies, Señor, la obra de tus manos; considera, te suplico, las heridas que las atraviesan. (San Agustín).

La devoción a las sacratísimas llagas de Jesús
Orad por la conversión de los pecadores.

ORACIÓN
   Dios todopoderoso, haced, os lo suplicamos, que por la intercesión del bienaventurado Longinos, sean librados nuestros cuerpos de toda adversidad y nuestro espíritu de todo mal pensamiento. Por J. C. N. S. Amén.

miércoles, 14 de marzo de 2012

SANTORAL 14 DE MARZO




14 de marzo



SANTA MATILDE, 
Reina



Este pueblo me honra con los labios; 
pero su corazón lejos está de mí.
(Mateo, 15, 8).

   ¡Admirable espectáculo! una reina enseña a sus súbditos las verdades de la religión; ¡llega hasta enseñarles una profesión a fin de ponerlos en condiciones de ganarse la vida! Su hospitalidad con los peregrinos, su generosidad con los pobres, pruebas son de esa misma caridad que manaba de su ardiente amor por Jesucristo. Todas las mañanas las consagraba a la oración y asistencia a la santa Misa. Próxima a morir distribuyó cuantiosos tesoros entre los pobres, como si hubiese querido ganar el favor de aquellos que custodian las puertas del paraíso.

MEDITACIÓN
TRES VENTAJAS
DE LA ORACIÓN

   I. Es un honor tan grande para el hombre poder hablar a Dios en la oración, que, para comprenderlo, sería preciso concebir la infinita majestad de Dios. Si hubiese permitido que únicamente un hombre sobre la tierra pudiese rogarle, si hubiese prometido escucharlo en todos sus pedidos, de todas partes se acudiría a ese hombre, para obtener, por su intermedio, las gracias del Señor. Dios nos ha permitido que le oremos en todo tiempo y en todo lugar; ha prometido concedernos lo que le pidamos, y nosotros despreciamos esta concesión, y en nada apreciamos este honor. yo hablaré a mi Dios, yo, que no soy sino ceniza y polvo.

   II. La oración es la llave de los tesoros de Dios, nos enriquece con todos los bienes de la naturaleza y de la gracia; prueba tú lo poderosa que es. Recurre a Dios como a tu padre. Dirígete a Él como un pobre que tiene conciencia de su indigencia y se juzga indigno de obtener algo. Cuando hayas sido escuchado, atribuye el beneficio recibido a la pura bondad de Jesucristo. La oración se eleva, y la misericordia desciende. (San Agustín).

   III. Nada hay más dulce que conversar con Dios en la oración: en ella lo conocemos más perfectamente, lo amamos más ardientemente; y este conocimiento y este amor, que constituyen el paraíso de los bienaventurados, es el comienzo de la felicidad de los hombres sobre la tierra. No pido otro testigo de esta verdad que tú mismo: ¿no es verdad, acaso, que las lágrimas de contrición que has derramado llorando tus pecados en la oración, tienen dulzuras que no podrías expresar, encantos infinitamente superiores a todos los placeres de aquí abajo?

La oración
Rogad por la paz de las familias. 

ORACIÓN
   Escuchadnos, Oh Dios Salvador nuestro, y haced que la solemnidad de la bienaventurada Matilde, al mismo tiempo que regocija nuestra alma, la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

martes, 13 de marzo de 2012

SANTORAL 13 DE MARZO



13 de marzo

SANTA EUFRASIA, 
Virgen



Cuando ayunéis no os pongáis caritristes como los
hipócritas, que desfiguran sus rostros 
para mostrar a los hombres que ayunan. 
En verdad os digo que
 ya recibieron su galardón.
(Mateo, 6, 16). 

   Esta santa despreció un brillante casamiento que el emperador le ofrecía, para consagrarse a Jesús en el claustro. Comía sólo una vez al día, y con frecuencia permanecía toda una semana sin tomar ningún alimento. Pidió a Dios que con un año de anticipación le hiciese conocer el día de su muerte; pero Dios, que la veía presta en todo tiempo, le advirtió sólo quince días antes de llevarla al cielo.

MEDITACIÓN
SOBRE EL AYUNO

   I. La vida de Santa Eufrasia, llamada también Eufrosina, fue un ayuno perpetuo y riguroso. Jesucristo y todos los santos han ayunado; debes imitarlos en la medida en que tus fuerzas lo permitan, a fin de expiar, mediante esta mortificación, tu sensualidad en el beber y en el comer. ¿Eres más delicado que un niño de siete años? A esta edad, la santa comenzó su penitencia. No son las fuerzas corporales sino la buena voluntad y el valor los que te faltan.

   II. Debes ayunar para impedir que la carne se rebele contra el espíritu; la virtud se fortifica a medida que el cuerpo se debilita. Tu mayor enemigo es tu cuerpo; no podrías tratarlo tan duramente como se merece. Si los santos, después de haber castigado sus cuerpos por medio del ayuno, la disciplina y el cilicio, experimentaron sin embargo las rebeliones de la carne, ¿qué será de ti que la tratas con tanta molicie?

   III. Si tu salud no te permite ayunar, puedes, por lo menos, mortificar tus ojos y tu lengua; ello contribuirá grandemente a tu santificación, sin dañar en nada tu salud. ¡Cosa extraña! ¡los santos que son inocentes, hacen crueles penitencias, y nosotros que somos pecadores, no queremos hacerlas! Que los enfermos busquen los remedios que emplean los sanos, y que viendo a los santos llorar sobre sus imperfecciones, lloren los pecadores sobre sus crímenes. (San Eusebio).

La mortificación corporal
Orad por los enemigos de la Iglesia.

ORACIÓN
   Oh Dios, Nuestro Señor. escuchadnos y haced que la solemnidad de Santa Eufrasia. regocijando nuestra alma. desarrolle en ella los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

lunes, 12 de marzo de 2012

SANTORAL 12 DE MARZO



SAN GREGORIO MAGNO,
Papa, Confesor y Doctor



El que los guardare y enseñare (a los mandamientos),
 ese será tenido por grande en el reino
de los cielos.
(Mateo, 5,19).

   La ciencia sublime y las heroicas virtudes de San Gregorio Magno inspiraron al Papa Pelagio II la idea de sacarlo del monasterio para hacerlo cardenal, y, más tarde, al clero y al pueblo de Roma la de elevarlo al trono pontificio. Ocultóse a fin de evitar esta dignidad; pero una columna de fuego reveló el lugar de su retiro, y puso en evidencia la voluntad de Dios a su respecto. En esta alta dignidad hizo brillar su profunda humildad, su admirable ciencia, y tantas otras virtudes que verdaderamente lo han hecho magno ante Dios y ante los hombres. Murió en el año 604.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE
SAN GREGORIO MAGNO

   I. Grandes cosas ha hecho San Gregorio. Abandonó el mundo para hacerse religioso; hizo cesar la peste que asolaba a Roma; envió misioneros que convirtieron a Inglaterra; dictó gran número de decretos para el bien común de la Iglesia. ¿Qué has hecho tú hasta ahora por Dios, que sea semejante? ¿Te has privado de algún gusto? ¿Has convertido a algún pecador? ¡Pluguiera a Dios que por lo menos a ti mismo te hubieras convertido del todo! Por ahí debes comenzar.

   II. San Gregorio ha sido grande por su ciencia; prueba de ello son sus doctos escritos, la doctrina que contienen es toda celestial; esto no debe asombrarnos, puesto que el Espíritu Santo se le aparecía a menudo, bajo forma de paloma, y le dictaba lo que debía escribir. No puedes escribir libros como los de este santo, pero puedes leerlos y extraer de ellos la ciencia de la salvación; puedes instruir a tus subordinados y enseñarles los misterios de nuestra fe; puedes consolar a los enfermos y a los af1igidos. ¿Lo haces tú?

   III. Este santo Papa nunca se manifestó más grande que en los sufrimientos y en las humillaciones. Soportaba los crueles dolores de la gota con paciencia admirable. Rechazaba las alabanzas y se hacía llamar siervo de los siervos de Dios, y daba de comer a los pobres. Durante mucho tiempo rehusó el soberano pontificado. ¿No es ser grande pisotear lo más elevado que hay en el mundo? Es una grande y rara virtud hacer Cosas grandes e ignorar su mérito. (San Bernardo).

La humildad
Orar por el Sumo Pontífice.

ORACIÓN

   Oh Dios, que habéis concedido al alma de vuestro siervo San Gregorio las recompensas de la beatitud eterna, haced, benignamente, que sus oraciones junto a Vos nos libren del peso abrumador de nuestros pecados. Por J. C. N. S. Amén.

domingo, 11 de marzo de 2012

SANTORAL 11 DE MARZO




SAN EULOGIO DE CÓRDOBA, 
Mártir



No resistas al que te maltrate; antes, si alguno te
hiriere en la mejilla derecha, vuelve
también la otra.
(Mateo, 5,39).   

   Mientras se conducía a San Eulogio para martirizarlo, recibió una bofetada; ofreció el santo la otra mejilla para cumplir el consejo del Evangelio. Había antes dejado la espada para aceptar el episcopado en lo más recio de la persecución, Resistió valerosamente al rey de los moros. Se le amenazó con los azotes, pero él pidió que, más bien, se le hiciese morir, pues los látigos eran tan impotentes para arrancarle la fe del corazón como para separar su alma de su cuerpo. Se le hizo decapitar, en el año 859.

MEDITACIÓN
SOBRE LOS TRES GRADOS
DE LA PACIENCIA

   I. El primer grado de la paciencia consiste en sufrir con resignación todo lo que nos acaece, sea de parte de Dios, sea por la malicia de los hombres o por nuestra propia culpa. ¿Es así como sufres? El santo varón Job soportó las mayores desgracias, repitiendo: El señor me había dado todo, Él me quitó todo: bendito sea su santo nombre. Medita estas hermosas palabras, repítelas en las aflicciones que te embarguen; no te inquietes, no murmures contra tu prójimo. Has de cansar la malicia de tus enemigos con tu paciencia. (Tertuliano).

   II. El segundo grado es desear ardientemente sufrir, y buscar las ocasiones para ello. Así, San Eulogio presentó la otra mejilla para recibir una segunda bofetada, y pidió que se le hiciese morir . Así es como tantos mártires anhelaron la muerte, como tantos penitentes buscaron el padecer. ¿No es verdad, acaso, que el fin de todos tus esfuerzos es evitar el sufrimiento? No te engañes, no hay otro medio para llegar al cielo que el de la cruz; si existiese otro más corto y agradable, Jesucristo nos lo hubiera enseñado.

   III. El tercer grado de la paciencia es sufrir con alegría. Los apóstoles se regocijaban en los trabajos y tribulaciones; andaban llenos de gozo cuando habían sido reputados dignos de sufrir por Jesucristo. "Regocijaos -decía Nuestro Señor- si el mundo os aborrece, porque me ha aborrecido a mí antes que a vosotros". Qué bello espectáculo es para Dios ver a un cristiano en lucha con el dolor. (Minucio Félix).

La paciencia 
Orad por la conversión de los infieles.

ORACIÓN

   Dios omnipotente, haced, os suplicamos, que la intercesión del bienaventurado Eulogio, vuestro mártir, cuyo nacimiento al cielo hoy celebramos, nos fortifique en el amor de vuestro Santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.