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lunes, 10 de septiembre de 2012

LOS EVANGELIOS SINÓPTICOS


Un interesante estudio sobre la cuestión sinóptica.

Del  Blog amigo:  En Gloria y Majestad

   Nota del Blog: sigue a continuación un trabajo fascinante del P. Bover sobre la cuestión sinóptica, tema difícil si los hay. El autor, que no es santo de nuestra devoción en lo que respecta a las profecías bíblicas, tiene sin embargo, trabajos súmamente interesantes en otros ámbitos de la exégesis bíblica y parece estar dotado de una rara habilidad para ver el trasfondo psicológico de las narraciones bíblicas. 
   La solución expuesta aquí nos parece muy natural y sencilla, y creemos que supera incluso a la del P. Jousse, tan cara a Castellani.

   Hemos decidido dividir este largo estudio en cuatro partes que serán publicadas poco a poco. 

San Bernabé






¿Bernabé, clave de la solución del problema sinóptico?
I Parte
Autor: José María Bover, S.J.
Fuente: Estudios Bíblicos, tomo III, 1944, pag. 55 ss.

 Introducción

 Pocos problemas escriturísticos habrán hecho correr más ríos de tinta que la llamada cuestión sinóptica. La historia de esta cuestión, que la crítica racionalista no ha logrado sino enmarañar lastimosamente, ha venido a ser un panteón de hipótesis muertas y sepultadas. El “requiescat Urmarcus” que sin titubear pronunció Swete[i], puede igualmente pronunciarse sobre tantas otras hipótesis no menos fantásticas. La raíz de este ruidoso fracaso está en haber considerado los Evangelios poco menos que como aerolitos caídos del cielo, como la Artemis Efesina[ii], sobre los cuales nada hubiera dicho la primitiva tradición cristiana. A esta tradición, pues, hemos de volver, para ver si entre los datos por ella suministrados hallamos alguno que nos dé la clave para la solución del enojoso problema. No vamos a aventurar nuevas hipótesis, sino a explorar el terreno firme de la historia.

Precisemos el punto concreto que deseamos investigar.

Sabido es que todas las teorías relativas al problema sinóptico se reducen a dos tipos principales: el de la predicación oral y el de la dependencia documental. El creciente descrédito de las diferentes hipótesis documentales ha hecho que la magna controversia se haya como polarizado en un punto principal, que son las irregulares y caprichosas interferencias verbales existentes en los Evangelios Sinópticos: último reducto desde el cual se defiende la necesidad de los documentos, interpuestos entre la predicación oral y los Evangelios escritos. Este es el punto concreto que deseamos dilucidar.

Nótese bien, no vamos a discutir si los redactores de los Evangelios canónicos utilizaron o no fuentes escritas: lo que deseamos investigar es si el uso de semejantes fuentes es necesario para explicar las interferencias verbales de los Sinópticos. Porque bien puede ser que por otras  razones, sea necesario recurrir a las fuentes escritas, en San Lucas, por ejemplo; más puede ser también que el uso de semejantes fuentes sea inepto o innecesario para explicar las referidas interferencias. Los partidarios de las teorías documentales apelan a los documentos interpuestos por creer que sin ellos no se explican las interferencias verbales; pues bien, esto y no otra cosa, es lo que nos proponemos averiguar: si independientemente de los documentos tienen adecuada explicación esas interferencias. Como se ve, no abarcamos en toda su amplitud el problema sinóptico; más nadie negará que, si lográsemos demostrar que con los datos históricos relativos a la predicación oral quedaban explicadas esas interferencias, se habría resuelta sustancialmente el embrollado problema.

Nuestra investigación se ha concentrado en una sola persona, la de Bernabé, cuya situación respecto de la redacción de los Evangelios Sinópticos fue singularmente privilegiada y única entre todos los personajes de la primera generación cristiana. Para apreciar el posible influjo que pudo ejercer Bernabé en la preparación y composición de los Sinópticos, hay que recordar brevemente la triple forma que sucesivamente revistió la predicación oral, que luego se cristalizó en los tres Evangelios Sinópticos.

Las tres formas de la predicación oral han sido denominadas jerosolimitana, antioquena y romana. La jerosolimitana, iniciada, desarrollada y finalmente, fijada por San Pedro, halló su expresión en el Evangelio arameo de San Mateo, quien, como testigo que era de vista, además de someterla a un tratamiento sistemático, la pudo enriquecer con nuevos elementos. La antioquena, traslación de la jerosolimitana a un ambiente gentil, iniciada y desarrollada por Bernabé, halló su forma definitiva en la predicación de San Pablo y en el Evangelio de San Lucas. La romana, nueva traslación de la jerosolimitana, ya helenizada, a otro ambiente distinto, fue obra del mismo San Pedro, y halló su expresión en el Evangelio de San Marcos. Según esto los protagonistas de la jerosolimitana fueron San Pedro y San Mateo; de la antioquena, además de San Bernabé, San Pablo y San Lucas; de la romana, San Pedro y San Marcos. Veamos pues, las relaciones que ligaron a San Bernabé con cada uno de estos protagonistas, para colegir de ellas el influjo que pudo ejercer, no sólo en el Evangelio de San Lucas, sino también en los de San Mateo y San Marcos, en orden a explicar las interferencias verbales de los Sinópticos.

Mas antes de comenzar, se impone una observación. La sucesión cronológica de los tres Sinópticos no responde a las tres etapas de la predicación oral. El segundo Evangelio responde a la tercera etapa, y el tercer Evangelio a la segunda. Además en el primer Evangelio hay que distinguir la redacción aramea de la versión griega. La redacción aramea precedió a la composición de los otros dos sinópticos, la versión griega los siguió. Teniendo en cuenta además que el intervalo entre la publicación del segundo y del tercer Evangelio no pudo ser de muchos años, nos ha parecido que el orden de nuestras investigaciones podría ser este: 1) predicación jerosolimitana y Evangelio arameo de San Mateo; 2) predicación antioquena y Evangelio de San Lucas; 3) predicación romana y Evangelio de San Marcos; 4) versión griega de San Mateo; estudiando la acción que en todo esto pudo corresponder a Bernabé.


I. Predicación jerosolimitana y Evangelio arameo de San Mateo

 En esta primera etapa de la predicación oral y en la redacción aramea del primer Evangelio no podemos descubrir ninguna intervención activa de Bernabé. Es, con todo, de sumo interés para apreciar su influjo posterior conocer sus íntimas relaciones con Pedro y con los demás Apóstoles ya desde los primeros momentos de la predicación evangélica. Dos datos principalmente nos introducirán en este primer conocimiento: 1) el lugar o la casa de Jerusalén donde Pedro inició y continuó su predicación oral; 2) la personalidad de Bernabé.


1. Lugar de la predicación oral.

 Recojamos los datos suministrados por los Hechos Apostólicos sobre el sitio o los sitios de Jerusalén donde San Pedro predicó o pudo predicar. Inmediatamente después de la Ascensión del Señor, los Apóstoles, vueltos a la ciudad, “subieron a la cámara superior, donde tenían su mansión” (1, 13), y donde “perseveraban unánimemente en la oración con las mujeres y con María, la Madre de Jesús, y con sus hermanos” (1, 14). En esta misma casa, después de la elección de Matías, vino el Espíritu Santo el día de Pentecostés (2, 2) y Pedro pronunció su primer sermón (2, 14-40). Después de la curación del cojo de nacimiento, Pedro y Juan, que habían sido detenidos y llevados al sanedrín, una vez soltados “vinieron a los suyos” (4, 23). La ausencia de toda indicación sobre el cambio de domicilio muestra que se habla de la misma casa donde los Apóstoles tenían su mansión. Más tarde, después de ser golpeados y afrentados en el sanedrín, los Apóstoles “cada día en el templo y en casa[iii] no cesaban de enseñar y evangelizar a Cristo Jesús” (5, 42). Por fin, milagrosamente liberado de la prisión por un ángel, Pedro “se dirigió a la casa de María, la madre de Juan, apellidado Marcos, donde estaban muchos reunidos y orando” (12, 12). Este último texto merece ser examinado. En él la casa de María presenta estas interesantes particularidades: 1) era una casa capaz, en que podían reunirse muchos; 2) era casa donde los fieles se reunían para hacer oración y consiguientemente, para oír la palabra de Dios; 3) en ella, naturalmente, vivía San Marcos con su madre; 4) a ella se dirige San Pedro como a su propio domicilio, al salir de la prisión. Como después de la primera detención por el sanhedrín Pedro y Juan “vinieron a los suyos” (4, 23), es decir, a su propio domicilio, de la misma manera ahora Pedro se dirige a la casa de María, como a su habitual domicilio, para avisar que notificasen a Santiago y a los hermanos que se iba “a otro lugar” (12, 17). De estas particularidades se desprenden algunas consecuencias importantes: primera, muy probable por lo menos, que la casa de María era la misma en que vino el Espíritu Santo sobre los Apóstoles[iv]. De hecho en todos los capítulos intermedios de los Hechos no se halla la menor indicación sobre cambio de domicilio. Confirman esta identidad algunos testimonios antiguos[v]. Segunda conclusión, cierta: en la hipótesis de que existiesen en Jerusalén varios sitios de reunión para los fieles, la casa de María era uno de los principales o el principal de todos. Tercera, absolutamente cierta: que, por lo menos la casa de María era uno de los sitios de reunión, donde los cristianos de Jerusalén oraban y oían la predicación de los Apóstoles. Y esto basta ya para nuestro intento.


2. Personalidad de Bernabé

 Se escribe en los Hechos: “José, que fue apellidado Bernabé por los Apóstoles, que se interpreta Hijo de la consolación (o Hijo de la exhortación), levita, ciprio de linaje, como poseyese un campo, habiéndolo vendido, trajo el producto de la venta y lo depositó a los pies de los Apóstoles” (4, 36-37). Más adelante se añade: “era hombre bueno y lleno de Espíritu Santo y de fe” (11, 24). En otros textos, que luego reproduciremos, se pone de  manifiesto el singular aprecio que le tenían los Apóstoles y toda la Iglesia, la gran autoridad que entre ellos gozaba y la extraordinaria confianza que de él hacían. Sobre este fondo conviene hacer resaltar algunos rasgos característicos de Bernabé, que más pueden interesarnos.
Su apellido de Bernabé que luego vino a ser su nombre propio, y que otros interpretan Hijo del profeta o Hijo de la profecía, podría traducirse en lenguaje moderno el hombre de la palabra dulce e insinuante[vi], su trato cortés, su cultura rabínica[vii] y helénica, su palabra fácil, fluida y cálida, todo avalorado y realzado con el carisma de la profecía, hacían de él un insigne profeta, cual le describe San Pablo: “El que profetiza, habla a los hombres de edificación, exhortación, consolación” (I Cor. 12, 3) y le habilitaban para ser un excelente predicador del Evangelio.
¿Había sido Bernabé discípulo del Señor antes de la Pasión? No lo dicen ni los Evangelios ni los Hechos, aunque tampoco afirman lo contrario. Existe con todo una tradición, antigua y autorizada, según la cual Bernabé fue uno de los setenta (o setenta y dos) discípulos de que habla San Lucas (10, 1-24). Así lo atestiguan Clemente de Alejandría (MG, 8, 1059-1060), Eusebio (MG, 20, 117-118) y las Recogniciones clementinas (MG 1, 1210). A estos testimonios, ya conocidos, podemos añadir el del Sinaxario Árabe Jacobita en su redacción copta, publicado por René Basset en la Patrología Oriental, que dice así: “Bernabé… era de la ciudad (sic) de Chipre, de la tribu de Leví. Se llamaba José. El Señor lo escogió entre los setenta, que envió a predicar ante los gentiles, y le llamó Bernabé. Luego el Espíritu de consolación descendió sobre él en el Cenáculo con los discípulos” (Patr. Or., 3, 495). Esta suposición, aunque no necesaria para nuestro objeto, no hay duda que lo favorece notablemente.[viii]
Más nos interesa otro dato que sobre Bernabé nos ha conservado San Pablo. En su epístola a los Colosense (4, 10) habla el Apóstol de Marcos, el primo de Bernabé”. Que este Marcos, el Evangelista, sea el mismo “Juan apellidado Marcos”, del cual hablan tres veces los Hechos (12, 12; 12, 25 y 15, 37) y que una vez es llamado simplemente “Marcos” (15, 39) y dos veces “Juan” solamente (13, 5 y 13, 13), es hoy comúnmente admitido. En efecto, basta leer sin prevención los Hechos para convencerse de que “Juan”, “Marcos” y “Juan, apellidado Marcos” es un mismo personaje íntimamente relacionado con Bernabé, el mismo además que San Pablo denomina ”Marcos, el primo de Bernabé”[ix]. Este parentesco con Marcos era causa de que Bernabé, natural de Chipre, cuando estaba en Jerusalén se hospedase en casa de su madre, María. Ahora bien, esta misma casa, como hemos visto anteriormente, o era el domicilio habitual de Pedro, o por lo menos el sitio o uno de los sitios en que preferentemente predicaba a los fieles allí reunidos. Y con Pedro se reunían los demás Apóstoles, entre ellos San Mateo. Estas circunstancias colocaban a Bernabé en situación excepcionalmente favorable para oír una y muchas veces la primitiva catequesis oral propuesta por San Pedro y a su imitación por los demás Apóstoles, y además para entrar en trato íntimo con San Pedro, el iniciador de la predicación oral, y con San Mateo, el que luego la había de consignar en el primer Evangelio.
Hay más, el nombre “Hijo de la consolación” no se lo dieron los Apóstoles a Bernabé sino después de conocer experimentalmente sus dotes de profeta o predicador sagrado; lo cual supone que no tardaron en utilizar sus buenos servicios en la instrucción catequética de los muchos que se convertían a la fe. La delicada comisión, que como luego veremos, le confiaron más tarde, supone igualmente a Bernabé previamente ejercitado en el ministerio de la palabra y generalmente reconocido como excelente predicador del Evangelio. Otras deducciones o fundadas conjeturas nos permiten los datos recogidos. Bernabé, conocedor, como levita que era, del hebreo y del arameo, hablaba además el griego, su lengua nativa, como natural de Chipre. Si para la instrucción de los judíos de Palestina se bastaban los Apóstoles, en cambio para la de los judíos helenistas necesitaban de hombres como Bernabé, que no abundarían en Jerusalén durante aquellos primeros años. Y si así fue, como es natural, Bernabé, familiarizado con la predicación aramea de los Apóstoles, sería el primero o uno de los primeros que le dieron forma helénica. Este servicio prestado por Bernabé a la helenización del Evangelio pudo muy bien ser más tarde el motivo determinante de enviarle a Antioquía a predicar el Evangelio en griego a los griegos.[x]
Recojamos, como conclusión de todas estas consideraciones, estos tres datos importantísimos: Bernabé, íntimamente relacionado con San Pedro y San Mateo, familiarizado con la primera predicación oral, ejercitado en dar forma helénica al Evangelio arameo.

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[i] Cfr. Lagrange, Évangile selon Saint Marc, 1920, pag. XXXVIII.
[ii] Act. 19, 35.
[iii] La expresión κατ' οἶκον, contrapuesta a ἐν τῷ ἱερῷ, no exige el sentido de pluralidad distributiva, aunque tampoco la excluye. Así, dejando a la frase su indeterminación, hay que traducir “en casa”, mas bien que “por las casas”.
[iv] El P. Prat sostiene y razona sólidamente la identidad, no solamente de la casa de María con la “habitación superior” de Pentecostés, sino también la de esta con el cenáculo de la última cena del Señor. Jésus-Christ, II, 521-526.
[v] Entre otros, los del peregrino Teodosio y del monje Alejandro.
[vi] Parece insinuarse en Act. 14, 12.
[vii] Créese comúnmente que, como Pablo, fue discípulo de Gamaliel. Sobre Bernabé cfr. Acta SS, Jun. 2, 422-423; Jun. 6, 95; MG 2, 685-706; Duchense, Saint Bernabé, en Mélanges de Rossi, Paris-Rome, pag. 46 ; Civiltà Cattolica, 1893 ser. 15, v. 6, 701-709; Anacleta Bolandiana, 12, 458-459; Revue Biblique, 8 (1899), 278-283; U. Chevalier, Repertoire des sources historiques du Moyen age, I, 435-436.
[viii] La misma tradición se consigna dos veces en el Sinaxario Constantinopolitano: “(Barnabas) unus ex Septuaginta est”, “Barnabas… unus est Septuaginta discipulorum” (col. 745 y 782): Acta SS. Propylaeum ad Acta Sanctorum Novembris, por Hipólito Delehaye, Bruselas, 1902. Puede verse también Pseudo-Hipólito, De LXX Apostolis, MG, 10, 955.956; Doroteo de Ciro, De septuaginta Domini discipulis, MG 92, 1061-1062; Simeon Logoteta, Chronicon, MG, 92, 1073-1074.
[ix] Cfr. Lagrange, op. cit. XVII-XX.
[x] Conviene consignar aquí un hecho, a que no se ha prestado la debida atención, y es que Bernabé, con ser judío helenista, no fue elegido entre los primeros siete diáconos (Act. 6, 1-6). Si se compara el elogio que de Esteban hacen los Hechos (“virum plenum fide et Spiritu Sancto”, 6, 5) con el que hacen de Bernabé (“vir bonus el plenus Spiritu Sancto et fide”, 11, 24) el hecho de no haberle elegido diácono como a Esteban, que no puede interpretarse como una injustificada e inverosímil preterición, no parece pueda tener otra explicación razonable sino la categoría que ya por entonces poseía Bernabé, superior a la de los diáconos, es decir, que era uno de los presbíteros de la Iglesia de Jerusalén. De hecho cuando los Apóstoles le envían a Antioquía, no se dice que le impusieran las manos para aquella misión (Act. 11, 22): lo cual supone su carácter de presbítero y aún de obispo. 

SANTORAL 10 DE SEPTIEMBRE





10 de septiembre
 

SAN NICOLÁS DE TOLENTINO,  
Confesor


He aprendido a estar contento con lo que tengo,
sé vivir en pobreza y sé vivir en abundancia:
todo lo he probado y estoy ya hecho a todo.
(Filipenses, 4, 11-12).



   San Nicolás vivió mucho tiempo en Tolentino, ciudad de Italia, y la ilustró con su muerte. A pesar de sus increíbles austeridades en la Orden de los Ermitaños de San Agustín, siempre tenía la sonrisa en los labios. Seis meses antes de su muerte, oía todas las noches los conciertos de los ángeles. Medita tres hermosas palabras de este santo: "El corazón que una vez gustó de Dios, ya nada encuentra en la tierra que le plazca; no hay que amar la vida, sino porque nos conduce a la muerte; en poco tiempo podemos ganar la eternidad". Murió en 1315, a los 70 años de edad.

MEDITACIÓN - TRES CONSEJOS PARA VIVIR
FELIZ CADA CUAL EN SU ESTADO


   I. Vive feliz y contento en la posición en que Dios te ha colocado. No seas de aquellos que se ingenian en hacerse desgraciados, sea exagerando los males que les acaecen, sea comparando sus desventuras imaginarias con la aparente felicidad de los demás. Dios te ha puesto en este estado, permanece en él, vive en él contento y alegre, Dios lo quiere. Salom6n ha dicho con razón: He reconocido que nada mejor había que alegrarse y hacer el bien durante nuestra vida.

   II. Conténtate con la fortuna y talentos naturales que Dios te ha dado, y no desees más. Dios sabe lo que has menester; acaso te habrías condenado si tuvieses más ingenio, más salud o más bienes materiales. La dicha no reside ni en la ciencia, ni en la opulencia ni en los otros bienes de este mundo; existe en la posesión de Dios. No son las riquezas las que hacen feliz, sino Dios, que es la verdadera riqueza de nuestras almas. (San Agustín).

   III. Conténtate también con los bienes que hayas recibido en el orden de la gracia, y no te atormentes inútilmente en desearlos mayores. Emplea como es debido los favores que te acuerda Dios, y los talentos que te ha confiado; no pide otra cosa de ti. Piensa, para suavizar; tus sufrimientos, que has merecido el infierno por tus pecados, y llora continuamente los desórdenes de tu vida pasada. La verdadera compunción atrae la gracia y produce el gozo del alma, y las lágrimas de la penitencia son inmensamente más dulces que los goces de los pecadores.


La conformidad con la voluntad de Dios
 - Orad por los afligidos.

ORACIÓN
   Señor, escuchad favorablemente las humildes súplicas que os dirigimos en la solemnidad de vuestro confesor San Nicolás de Tolentino, a fin de que, no poniendo nuestra confianza en nuestra justicia, seamos socorridos por los ruegos de aquél que os fue agradable. Por J. C. N. S. Amén.

domingo, 9 de septiembre de 2012

SANTORAL 9 DE SEPTIEMBRE



SAN GORGONIO, 
Mártir

.


El que combate en la palestra no es coronado
sino cuando lidiare según las leyes.
(2 a Timoteo, 2, 5).

   Gorgonio, chambelán de Diocleciano, viendo un día a su señor torturar a un cristiano, exclamó: "¿De dónde procede, emperador, que de dos hombres culpables del mismo crimen, no has castigado sino a uno solo? La fe de este hombre es la mía; participo de su resolución". Irritado Diocleciano, lo hizo azotar con tal violencia que su carne volaba en jirones; ordenó después que se le echase sal y vinagre en las llagas. Por fin, después de haberlo hecho asar a fuego lento en una parrilla, lo condenó a ser ahorcado.

MEDITACIÓN
SOBRE LA ETERNIDAD

   I. Hay una eternidad de dicha o de desgracia para ti; es una verdad que ningún cristiano puede poner en duda. ¿Comprendes esta palabra: Eternidad? ¿Piensas en ella? ¿Trabajas porque sea feliz para ti? ¡Oh eternidad, cuántas soledades pobló tu pensamiento! ¡cuántos santos ha hecho! Día y noche piensa en estas dos palabras: Seré eternamente feliz. o eternamente desgraciado. ¡Eternidad!... ¡Eternamente feliz... o eternamente desgraciado!...

   II. El fin de la vida es el comienzo de la eternidad; ya no habrá más tiempo, ya nada podrás hacer ni para ganar el cielo, ni para evitar el infierno. ¡Oh momento de la muerte, momento tremendo, del cual depende una eternidad de dicha o de infelicidad! ¿Cuándo llegará ese momento? Acaso hoy mismo; y, necio de mí, ¡no pienso en él! ¿Por qué no emplear el tiempo que Dios me da en procurarme una eternidad bienaventurada? Medita este lema de un gran prelado: La eternidad depende de un momento.

   III. La eternidad es una corona de gloria para los bienaventurados, y una corona de sufrimientos para los condenados. Siempre comenzará y nunca terminará. Los condenados sabrán y creerán que sus suplicios durarán por toda la eternidad, sin descanso, sin interrupción, sin esperanza de consuelo. ¡Eternidad, eternidad! ¡cuán tremendo es tu recuerdo, pero cuán saludable! Pensemos en ella. Nunca adoptaríamos bastantes precauciones cuando es la eternidad la que está en peligro. (San Bernardo).

El pensamiento de la eternidad -Orad
por la conversión de los pecadores.

ORACIÓN

   Señor, que vuestro mártir Gorgonio nos favorezca con su intercesión, y nos haga celebrar con gozo su piadosa solemnidad. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 8 de septiembre de 2012

SANTORAL 8 DE SEPTIEMBRE



8 de septiembre


NATIVIDAD DE LA 
SANTÍSIMA VIRGEN
MARÍA

Bienaventurado el seno que llevó a Jesús,
y los pechos que lo alimentaron
(Lucas, 11, 27).

   Las plegarias y las lágrimas de San Ana le merecieron, después de veinte años de esterilidad, la gloria de dar al mundo a la Bienaventurada Virgen María. He aquí la aurora mensajera del Sol de justicia: demonios, retiraos al infierno; ángeles, regocijaos: pronto los justos ocuparán los lugares abandonados por los ángeles rebeldes. Hombres, triunfad: María ha nacido para ser la Madre de Dios que será vuestro Hermano y vuestro Redentor. Almas santas que gemís en el limbo, consolaos: la puerta de vuestra prisi6n muy pronto será abierta por el Hijo de la que acaba de nacer.

  MEDITACIÓN SOBRE LA NATIVIDAD DE MARÍA

   I. Considera las mercedes con que Dios honra a María el día de su dichoso nacimiento. El Padre eterno, que la consideraba como Hija suya, le dio el nombre de María; la hizo Soberana del cielo y de la tierra, Reina de los ángeles y de los hombres. El Verbo eterno la eligi6 para ser su Madre; dióle a todos los hombres como hijos adoptivos, con pleno poder para acordar la gloria eterna a los que la sirvan fielmente. El Espíritu Santo colmó de gracias a su divina Esposa. Regocíjate con Maña por todos estos favores.

   II. Maña responde a los beneficios del Señor con los sentimientos del más vivo agradecimiento. Dotada, desde su primer instante, del uso de razón, se sirve de ella para adorar al Padre eterno: se humilla a la vista del honor que el Verbo encarnado le hace al elegirla por Madre suya: ofrece su corazón por un acto de amor al Espíritu Santo, su divino Esposo. Haz tú, por lo menos hoy, lo que hizo Maña en el día de su Natividad. Adora al Padre eterno, humíllate delante de Jesús, da tu corazón al Espíritu Santo.

   III. ¿Qué harás tú para honrar a María en el día de su Natividad? Respétala, porque es todopoderosa en el cielo y en la tierra. Ámala, porque es la Madre de Jesucristo, y la nuestra por adopción. Ten confianza en Ella, porque es la Madre de los predestinados. Sé su fiel y constante servidor, como fue Ella la constante y fiel Esposa del Espíritu Santo. Imita, durante tu vida, lo que Ella hizo el día de su nacimiento. En medio de las olas del siglo, debemos refugiarnos junto a María y regular nuestra vida según sus ejemplos. (San Epifanio).

La devoción a la Santísima Virgen - Orad
por las congregaciones de la Santísima Virgen.

ORACIÓN

   Dignaos, Señor, conceder a vuestros servidores el don de la gracia celestial, a fin de que la solemnidad del Nacimiento de la Virgen Bienaventurada, cuyo alumbramiento ha sido para nosotros el principio de la Salvaci6n, nos obtenga un acrecentamiento de paz. Por J. C. N. S. Amén.

viernes, 7 de septiembre de 2012

SANTORAL 7 DE SEPTIEMBRE



SANTA REGINA 
o REINA, 
Virgen y Mártir



¿Si Dios está por nosotros, quién contra nosotros?
(Romanos, 8, 31).

   Esta joven virgen, leyendo la vida de los mártires, concibió el ardiente deseo de dar, como ellos, su vida por Jesucristo. El prefecto Olibrio, a quien fue entregada como cristiana, trató de ganarla mediante promesas; pero no pudiendo lograrlo de esta manera, recurrió a los más crueles tormentos. Regina, consolada con la vista de una cruz luminosa que subía de la tierra al cielo, soportó valientemente el martirio en Alisia, de Borgoña, en el siglo III.

MEDITACIÓN SOBRE
LA CONFIANZA EN DIOS

   I. Existen personas que siempre viven temiendo males futuros. Es una ilusión del demonio; rechaza esos vanos temores. ¿Por qué buscar en lo por venir motivos de temor y de tristeza? Ya el tiempo presente nos proporciona bastantes. Ten confianza en Dios: nos ha ayudado en lo pasado, también lo hará en lo futuro. Apóyate en Dios, no se retirará para que caigas; arrójate en sus brazos con entera confianza, te recibirá y te sanará, (San Agustín).

   II. Si los males que temes cayeren sobre ti; si la pobreza, la calumnia, la deshonra, la enfermedad te alcanzan, no por ello desesperes. Cuando tus sufrimientos parezcan sin remedio, entonces es cuando debes redoblar tu confianza en Dios; cuando el mundo nos abandona es cuando se complace en acudir a socorrernos. Pon toda tu esperanza en Él, su mano no es menos poderosa ni su corazón menos tierno que antes. ¡Qué de prodigios no ha obrado en favor de sus servidores! ¿Acaso no te ha dado a ti mismo infinitamente más de lo que le podías pedir, puesto que, para ti, ha creado este mundo y ha sacrificado a su Hijo unigénito?

   III. Recurre a Dios en toda circunstancia, y Sobre todo en las aflicciones. Invócalo y ten confianza en Él, como si nada esperases de ti mismo. Con todo, trabaja por tu parte; emplea, para alcanzar tus objetivos, todos los medios honestos y lícitos, como si nada esperases de Dios. No te abandones, y Él no te abandonará, sobre todo si, a la confianza, sabes unir la humildad.

La confianza en Dios 
Orad por los que os gobiernan.

ORACIÓN

   Que la bienaventurada Regina, virgen y mártir, implore por nosotros vuestra misericordia, Señor, ella que siempre os fue agradable por el mérito de su castidad y por su valor en confesar vuestro santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

jueves, 6 de septiembre de 2012

SANTORAL 6 DE SEPTIEMBRE




6 de septiembre


SAN ELEUTERIO,
Abad



Si quieres entrar en la vida,
guarda los mandamientos
(Mateo, 19, 17).

   San Eleuterio imitó fielmente las admirables virtudes de San Gregorio Magno, su amigo. El demonio, expulsado por sus oraciones del cuerpo de un niño, volvió a él porque San Eleuterio se jactó de este milagro en presencia de sus religiosos. Púsose el Santo en oración con toda su comunidad y ayunó hasta que el demonio dejó al niño por segunda vez.

MEDITACIÓN SOBRE
LOS MANDAMIENTOS DE DIOS

   I. Debemos observar todos los mandamientos de Dios, de otro modo hay que renunciar al paraíso. Dios es nuestro soberano Señor, tiene derecho a mandarnos; nosotros, sus servidores, debemos obedecerle. Los súbditos deben a sus príncipes respeto, fidelidad y obediencia; los hombres tienen que cumplir respecto de Dios los mismos deberes. Si cumples estos tres deberes, observas sus mandamientos. ¿Qué haces tú? Acuérdate bien de que no puedes servir a dos señores a la vez: a Dios y al mundo.

   II. Nada hay imposible, ni siquiera algo que no sea fácil, en todo lo que Dios nos ordena. Dios es el soberano de todas las creaturas; así, sus mandamientos obligan a todos los hombres. Dios es sapientísimo, nada manda que sea imposible; Dios es buenísimo, lo que manda es fácil. Tantas personas de toda edad, de ambos sexos y de toda condición guardan los mandamientos; ¿por qué no podrías imitarlas con la ayuda de Dios?

   III. Observa, pues, todos los mandamientos; quien infringe así sea uno solo será condenado como si los hubiese transgredido a todos. Obsérvalos desde ahora, no sea que la muerte te sorprenda. Obedece gozosamente, sirves a un gran Rey y a un buen Maestro. Obedece valientemente, porque: Hay que soportar todos los males antes que cometer un solo pecado. (San Agustín) .

La observancia de los mandamientos - Orad
por los que están en pecado mortal.

ORACIÓN

   Haced, os lo suplicamos, Señor, que la intercesión del abad San Eleuterio nos haga agradables a vuestra Majestad a fin de que obtengamos por sus oraciones lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

SANTORAL 5 DE SEPTIEMBRE



5 de septiembre


SAN LORENZO JUSTINIANO
Obispo y Confesor

No es el discípulo superior al maestro; pero todo
discípulo será perfecto, si es semejante a su maestro. 
(Lucas, 6, 40).

   Colocado entre las comodidades de una posición brillante y las austeridades del claustro, Lorenzo se volvió hacia Jesús crucificado. Señor, le dijo, Vos sois mi esperanza; en Vos se encuentra mi refugio seguro; y entró en la congregación de los Canónigos regulares de San Jorge, en Alga. Elevado a la sede patriarcal de Venecia, continuó llevando una vida sencilla y mortificada, privándose hasta de lo necesario para socorrer a los pobres. Éstos son, decía, los porteros del cielo, hay que ganarlos con dinero. Se acostaba sobre paja y, en su última enfermedad, rehusó el lecho que se le había preparado, diciendo que su divino Maestro había muerto en una cruz. Expiró en el año 1455, a la edad de 75 años.


MEDITACIÓN - EL CRISTIANO
DEBE SER DISCÍPULO DE CRISTO

   I. Jesucristo ha venido del cielo a la tierra para enseñamos una doctrina totalmente divina; debemos poseerla perfectamente. Nada más verdadero que esta doctrina, nada más hermoso, nada más necesario para el hombre. ¿Por qué, pues. la menospreciamos, para abrevarnos en las cisternas fangosas de Egipto?

   II. La ciencia del cristiano no es una ciencia puramente especulativa; la doctrina que nuestro divino Maestro nos ha enseñado, no basta que la admiremos, hay que llevarla a la práctica. Para entenderla bien, es preciso imitar a Jesucristo, nuestro Maestro, porque su doctrina no es otra cosa sino el resumen de sus actos. Oh mi divino Maestro, enseñadme a amaros y a imitaros. La religi6n cristiana consiste en imitar lo que honramos. (San Agustín).

   III. La vida del Salvador ha sido una enseñanza continua. En el pesebre, nos predica la pobreza; en la montaña, nos enseña la humildad; desde lo alto de la cruz, el amor a los sufrimientos. Retiene bien estas tres grandes lecciones y, sobre todo, llévalas a la práctica. Si nadie te crucifica, tú mismo crucifícate mediante una continua mortificaci6n. (San Crisólogo).

La imitación de Jesucristo - Orad  
por los predicadores del Evangelio.

ORACIÓN

   Dios omnipotente, os suplicamos, que la augusta solemnidad del bienaventurado Lorenzo, vuestro confesor pontífice, acreciente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C .N. S. Amén.

martes, 4 de septiembre de 2012

SANTORAL 4 DE SEPTIEMBRE



4 de septiembre


SANTA ROSALÍA, Virgen

Cuando en una ciudad os persigan, huid a otra. 
(Mateo, 10,23).

   Santa Rosalía, de Palermo, se retiró a una cueva abierta solamente por lo alto, y escribió en la piedra esta inscripción que hoy se lee todavía: "Yo, Rosalía, hija de Sinibaldo, señor de Quisquina y de Rosae, he resuelto habitar en esta cueva por amor a mi Señor Jesucristo". Vivió en este retiro como una paloma gemebunda, los ojos sin cesar elevados hacia la patria celestial. Rompió la muerte sus cadenas alrededor del año 1160 y Rosalía se presentó a su divino Esposo coronada de rosas de castidad y de lirios de virginidad.

MEDITACIÓN SOBRE LA PRESUNCIÓN
DE LA SALVACIÓN

   I. La mayoría de los hombres viven en una vana esperanza del paraíso. Nadie quiere ser condenado, nadie cree serlo un día, pero muchos no hacen lo que hay que hacer para evitar el infierno. Siempre se piensa en la bondad de Dios y raramente en su justicia. La gente se ilusiona con el ejemplo del buen ladrón, y no se da cuenta de que este ilustre penitente se convirtió en un momento en que todo el mundo abandonaba a Jesús, y que obedeció a la primera inspiración de la gracia.

   II. Pero, ¿en qué fincas esa confianza de que te has de salvar? ¿Será en tus buenas obras? ¿Qué haces tú para ganar el cielo? ¿Será por los méritos de Jesucristo? Él te ha redimido sin cooperación alguna de tu parte; pero no te salvará, si no cooperas en tu salvación. Ya se ve, fundas tu esperanza en la bondad de Dios: pero, porque Dios es bueno, ¿habrás tú de ser malvado, y habrás de pecar tantas veces cuantas Él te perdona? (Tertuliano).

   III. Trabaja, pues, en tu salvación con temor. San Pedro y Magdalena lloraron sus faltas todo el resto de su vida, aunque ya estaban seguros de haber obtenido el perdón de ellas. Se ha visto a santos, después de haber vivido en el yermo, temblar de espanto al acercarse su muerte; ¡y tú, nada temes! ¿De dónde procede esta seguridad? ¿No es acaso una señal de tu poca fe, más bien que una prueba de valentía? Temo dejar este mundo y tiemblo a la entrada del puerto, porque ignoro quién debe reco germe al salir de esta vida. (San Bernardo).

La desconfianza de sí mismo
 - Orad
por vuestros conciudadanos.

ORACIÓN

   Escuchadnos, oh Dios, salvación nuestra; haced que, regocijándonos con la solemnidad de la bienaventurada Rosalía, vuestra virgen, sintamos crecer en nosotros el espíritu de piedad, y encontremos en su intercesión un abrigo contra los golpes de vuestra cólera. Por J. C. N. S. Amén.

lunes, 3 de septiembre de 2012

SANTORAL 3 DE SEPTIEMBRE



3 de septiembre


BEATOS ANTONIO IXIDA 
Y SUS COMPAÑEROS,
Mártires

Que cada uno examine bien sus propias acciones;
entonces el motivo que tenga para gloriarse lo tendrá
para sí mismo solamente, y no delante de otro.
(Gálatas, 6, 4).

   Estos beatos son los últimos, en cuanto a fecha, de los mártires del Japón, beatificados en 1867. Antonio Ixida, japonés, nacido en 1569, entró en la compañía de Jesús a la edad de 20 años. Ordenado sacerdote, se distinguió por su celo y su elocuencia, sobre todo durante la gran persecución que comenzó en 1614. Fue detenido y, después de dos años de prisión, sometido a horribles torturas. Finalmente, pereció en la hoguera con sus compañeros, el 3 de septiembre de 1632.

MEDITACIÓN SOBRE EL EXAMEN
DE CONCIENCIA

   I. Todos los días debes examinar tu conciencia; en este examen, como en espejo fiel, descubrirás todos los defectos de tu alma. Tan escrupulosamente examinas todos los defectos de tu cuerpo para hacerlos desaparecer, o por lo menos para disimularlos ante los ojos de los hombres, ¡y no indagas las imperfecciones que vuelven desagradable tu
alma para toda la corte celestial! Pide al Señor que te ilumine; sean cuales fueren las tinieblas que envuelven a tu alma, Dios, que es luz, las disipará. (Tertuliano).

   II. Tu conciencia no debe ser como esos espejos que representan a los objetos más grandes o más chicos de lo que son; debe representarlos fielmente y al natural. No tengas una conciencia laxa, que te represente los más grandes pecados como faltas ligeras; ni seas escrupuloso tampoco. Para evitar estos dos extremos, manifiesta el estado de
 tu conciencia a un director espiritual sabio y piadoso, y atente a sus avisos.

   III. Después de haber consultado al espejo, deben hacerse desaparecer las manchas que él ha señalado. De igual modo corrígete de los pecados que tu conciencia te reprocha, y no imites a esas personas que tiran el espejo porque les acusa su fealdad. Por desagradable que sea el examen de conciencia, hazlo todos los días, y, sobre todo, toma la resolución de evitar en lo futuro las faltas de que te reconoces culpable. ¡Qué espectáculo más triste el ver a los cristianos recaer sin cesar en las faltas que lamentan haber cometido! (Salviano).

El conocimiento de sí mismo
Orad por los enfermos.

ORACIÓN

   Oh Dios, que nos regocijáis con la solemnidad anual de los bienaventurados mártires Antonio y sus compañeros, concedednos que imitemos la fortaleza demostrada en sus sufrimientos por aquellos cuyo nacimiento al cielo celebramos. Por J. C. N. S. Amén.

domingo, 2 de septiembre de 2012

SANTORAL 2 DE SEPTIEMBRE



2 de septiembre


SAN ESTEBAN, 
Rey de Hungría

Quien es justo justifíquese más,
y quien es santo santifíquese más.
(Apocalipsis. 22, 11).

   San Esteban, duque de Hungría en el año 997, combatió victoriosamente, aun a mano armada, contra la rebeldía, la idolatría y la esclavitud en sus Estados, y dio ejemplo a sus súbditos de todas las virtudes. Una gran parte de las noches pasábala orando y meditando, y, para con los pobres, mostraba una gran generosidad verdaderamente real hasta llegar a vender su vajilla para socorrerlos. Recibió la corona real del Papa Silvestre II, y dividió su reino en once diócesis, después de haber llamado a él a una cantidad de clérigos y monjes. Este rey apóstol, para favorecer las relaciones entre los pueblos, fundó hospitales con monasterios en Jerusalén, Constantinopla, Roma y Ravena. Una madre cristiana, Gisela de Baviera, lo había formado. De noche, iba de incógnito a los hospitales y prestaba a los enfermos los más humildes servicios. Consagró su reino a la Madre de Dios, y la Virgen, en retorno, lo llamó al cielo el día de su gloriosa Asunción, en 1038.

MEDITACIÓN SOBRE LA JUSTICIA 

   I. Temed la justicia de Dios; será terrible en el otro mundo. Ahora la misericordia le ata las manos, pero entonces habrá pasado el tiempo de la misericordia, y Dios nos juzgará en todo el rigor de su justicia. ¿Qué será de mí, Señor, si de tal modo me juzgáis? ¡Ah! es preciso que sea yo mismo mi juez, y que me condene a hacer penitencia de mis pecados en este mundo; porque Vos me indultaréis, si yo me castigo a mí mismo. Cuanto menos te perdones a ti mismo, tanto más te perdonará Dios. (Tertuliano).

   II. Cuando hables de los demás, sé justo con ellos; habla de lo que les concierne como de lo que te toca a ti mismo. Al oírte, diríase que todo lo que tú haces es excelente, y que todo lo que hacen los demás deja mucho que desear. Mucha injusticia hay y poquísima caridad en la comparación que haces de tus acciones con las de tu prójimo.

   III. Trabaja por hacerte cada día más justo y más santo; olvídate del poco bien que hiciste, para no pensar sino en los pecados que cometiste. Considera cuán alejado estás todavía de la santidad de Jesucristo y de los elegidos; compara también tu vida con la de tantas santas almas que conoces, y te humillarás viendo el camino que te queda por recorrer para llegar a la santidad. Pon manos a la obra con valentía. No avanzar es retroceder; porque nada queda estacionario en esta vida. (San Bernardo).

La justicia  
Orad por la Iglesia en Hungría.

ORACIÓN

   Conceded a vuestra Iglesia, oh Dios omnipotente, que después de haber tenido al bienaventurado Esteban, vuestro confesor, como su propagador durante su reinado terrenal, merezca ella encontrar en él un glorioso defensor en el cielo. Por J. C. N. S. Amén.