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miércoles, 5 de septiembre de 2012

SANTORAL 5 DE SEPTIEMBRE



5 de septiembre


SAN LORENZO JUSTINIANO
Obispo y Confesor

No es el discípulo superior al maestro; pero todo
discípulo será perfecto, si es semejante a su maestro. 
(Lucas, 6, 40).

   Colocado entre las comodidades de una posición brillante y las austeridades del claustro, Lorenzo se volvió hacia Jesús crucificado. Señor, le dijo, Vos sois mi esperanza; en Vos se encuentra mi refugio seguro; y entró en la congregación de los Canónigos regulares de San Jorge, en Alga. Elevado a la sede patriarcal de Venecia, continuó llevando una vida sencilla y mortificada, privándose hasta de lo necesario para socorrer a los pobres. Éstos son, decía, los porteros del cielo, hay que ganarlos con dinero. Se acostaba sobre paja y, en su última enfermedad, rehusó el lecho que se le había preparado, diciendo que su divino Maestro había muerto en una cruz. Expiró en el año 1455, a la edad de 75 años.


MEDITACIÓN - EL CRISTIANO
DEBE SER DISCÍPULO DE CRISTO

   I. Jesucristo ha venido del cielo a la tierra para enseñamos una doctrina totalmente divina; debemos poseerla perfectamente. Nada más verdadero que esta doctrina, nada más hermoso, nada más necesario para el hombre. ¿Por qué, pues. la menospreciamos, para abrevarnos en las cisternas fangosas de Egipto?

   II. La ciencia del cristiano no es una ciencia puramente especulativa; la doctrina que nuestro divino Maestro nos ha enseñado, no basta que la admiremos, hay que llevarla a la práctica. Para entenderla bien, es preciso imitar a Jesucristo, nuestro Maestro, porque su doctrina no es otra cosa sino el resumen de sus actos. Oh mi divino Maestro, enseñadme a amaros y a imitaros. La religi6n cristiana consiste en imitar lo que honramos. (San Agustín).

   III. La vida del Salvador ha sido una enseñanza continua. En el pesebre, nos predica la pobreza; en la montaña, nos enseña la humildad; desde lo alto de la cruz, el amor a los sufrimientos. Retiene bien estas tres grandes lecciones y, sobre todo, llévalas a la práctica. Si nadie te crucifica, tú mismo crucifícate mediante una continua mortificaci6n. (San Crisólogo).

La imitación de Jesucristo - Orad  
por los predicadores del Evangelio.

ORACIÓN

   Dios omnipotente, os suplicamos, que la augusta solemnidad del bienaventurado Lorenzo, vuestro confesor pontífice, acreciente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C .N. S. Amén.

martes, 4 de septiembre de 2012

SANTORAL 4 DE SEPTIEMBRE



4 de septiembre


SANTA ROSALÍA, Virgen

Cuando en una ciudad os persigan, huid a otra. 
(Mateo, 10,23).

   Santa Rosalía, de Palermo, se retiró a una cueva abierta solamente por lo alto, y escribió en la piedra esta inscripción que hoy se lee todavía: "Yo, Rosalía, hija de Sinibaldo, señor de Quisquina y de Rosae, he resuelto habitar en esta cueva por amor a mi Señor Jesucristo". Vivió en este retiro como una paloma gemebunda, los ojos sin cesar elevados hacia la patria celestial. Rompió la muerte sus cadenas alrededor del año 1160 y Rosalía se presentó a su divino Esposo coronada de rosas de castidad y de lirios de virginidad.

MEDITACIÓN SOBRE LA PRESUNCIÓN
DE LA SALVACIÓN

   I. La mayoría de los hombres viven en una vana esperanza del paraíso. Nadie quiere ser condenado, nadie cree serlo un día, pero muchos no hacen lo que hay que hacer para evitar el infierno. Siempre se piensa en la bondad de Dios y raramente en su justicia. La gente se ilusiona con el ejemplo del buen ladrón, y no se da cuenta de que este ilustre penitente se convirtió en un momento en que todo el mundo abandonaba a Jesús, y que obedeció a la primera inspiración de la gracia.

   II. Pero, ¿en qué fincas esa confianza de que te has de salvar? ¿Será en tus buenas obras? ¿Qué haces tú para ganar el cielo? ¿Será por los méritos de Jesucristo? Él te ha redimido sin cooperación alguna de tu parte; pero no te salvará, si no cooperas en tu salvación. Ya se ve, fundas tu esperanza en la bondad de Dios: pero, porque Dios es bueno, ¿habrás tú de ser malvado, y habrás de pecar tantas veces cuantas Él te perdona? (Tertuliano).

   III. Trabaja, pues, en tu salvación con temor. San Pedro y Magdalena lloraron sus faltas todo el resto de su vida, aunque ya estaban seguros de haber obtenido el perdón de ellas. Se ha visto a santos, después de haber vivido en el yermo, temblar de espanto al acercarse su muerte; ¡y tú, nada temes! ¿De dónde procede esta seguridad? ¿No es acaso una señal de tu poca fe, más bien que una prueba de valentía? Temo dejar este mundo y tiemblo a la entrada del puerto, porque ignoro quién debe reco germe al salir de esta vida. (San Bernardo).

La desconfianza de sí mismo
 - Orad
por vuestros conciudadanos.

ORACIÓN

   Escuchadnos, oh Dios, salvación nuestra; haced que, regocijándonos con la solemnidad de la bienaventurada Rosalía, vuestra virgen, sintamos crecer en nosotros el espíritu de piedad, y encontremos en su intercesión un abrigo contra los golpes de vuestra cólera. Por J. C. N. S. Amén.

lunes, 3 de septiembre de 2012

SANTORAL 3 DE SEPTIEMBRE



3 de septiembre


BEATOS ANTONIO IXIDA 
Y SUS COMPAÑEROS,
Mártires

Que cada uno examine bien sus propias acciones;
entonces el motivo que tenga para gloriarse lo tendrá
para sí mismo solamente, y no delante de otro.
(Gálatas, 6, 4).

   Estos beatos son los últimos, en cuanto a fecha, de los mártires del Japón, beatificados en 1867. Antonio Ixida, japonés, nacido en 1569, entró en la compañía de Jesús a la edad de 20 años. Ordenado sacerdote, se distinguió por su celo y su elocuencia, sobre todo durante la gran persecución que comenzó en 1614. Fue detenido y, después de dos años de prisión, sometido a horribles torturas. Finalmente, pereció en la hoguera con sus compañeros, el 3 de septiembre de 1632.

MEDITACIÓN SOBRE EL EXAMEN
DE CONCIENCIA

   I. Todos los días debes examinar tu conciencia; en este examen, como en espejo fiel, descubrirás todos los defectos de tu alma. Tan escrupulosamente examinas todos los defectos de tu cuerpo para hacerlos desaparecer, o por lo menos para disimularlos ante los ojos de los hombres, ¡y no indagas las imperfecciones que vuelven desagradable tu
alma para toda la corte celestial! Pide al Señor que te ilumine; sean cuales fueren las tinieblas que envuelven a tu alma, Dios, que es luz, las disipará. (Tertuliano).

   II. Tu conciencia no debe ser como esos espejos que representan a los objetos más grandes o más chicos de lo que son; debe representarlos fielmente y al natural. No tengas una conciencia laxa, que te represente los más grandes pecados como faltas ligeras; ni seas escrupuloso tampoco. Para evitar estos dos extremos, manifiesta el estado de
 tu conciencia a un director espiritual sabio y piadoso, y atente a sus avisos.

   III. Después de haber consultado al espejo, deben hacerse desaparecer las manchas que él ha señalado. De igual modo corrígete de los pecados que tu conciencia te reprocha, y no imites a esas personas que tiran el espejo porque les acusa su fealdad. Por desagradable que sea el examen de conciencia, hazlo todos los días, y, sobre todo, toma la resolución de evitar en lo futuro las faltas de que te reconoces culpable. ¡Qué espectáculo más triste el ver a los cristianos recaer sin cesar en las faltas que lamentan haber cometido! (Salviano).

El conocimiento de sí mismo
Orad por los enfermos.

ORACIÓN

   Oh Dios, que nos regocijáis con la solemnidad anual de los bienaventurados mártires Antonio y sus compañeros, concedednos que imitemos la fortaleza demostrada en sus sufrimientos por aquellos cuyo nacimiento al cielo celebramos. Por J. C. N. S. Amén.

domingo, 2 de septiembre de 2012

SANTORAL 2 DE SEPTIEMBRE



2 de septiembre


SAN ESTEBAN, 
Rey de Hungría

Quien es justo justifíquese más,
y quien es santo santifíquese más.
(Apocalipsis. 22, 11).

   San Esteban, duque de Hungría en el año 997, combatió victoriosamente, aun a mano armada, contra la rebeldía, la idolatría y la esclavitud en sus Estados, y dio ejemplo a sus súbditos de todas las virtudes. Una gran parte de las noches pasábala orando y meditando, y, para con los pobres, mostraba una gran generosidad verdaderamente real hasta llegar a vender su vajilla para socorrerlos. Recibió la corona real del Papa Silvestre II, y dividió su reino en once diócesis, después de haber llamado a él a una cantidad de clérigos y monjes. Este rey apóstol, para favorecer las relaciones entre los pueblos, fundó hospitales con monasterios en Jerusalén, Constantinopla, Roma y Ravena. Una madre cristiana, Gisela de Baviera, lo había formado. De noche, iba de incógnito a los hospitales y prestaba a los enfermos los más humildes servicios. Consagró su reino a la Madre de Dios, y la Virgen, en retorno, lo llamó al cielo el día de su gloriosa Asunción, en 1038.

MEDITACIÓN SOBRE LA JUSTICIA 

   I. Temed la justicia de Dios; será terrible en el otro mundo. Ahora la misericordia le ata las manos, pero entonces habrá pasado el tiempo de la misericordia, y Dios nos juzgará en todo el rigor de su justicia. ¿Qué será de mí, Señor, si de tal modo me juzgáis? ¡Ah! es preciso que sea yo mismo mi juez, y que me condene a hacer penitencia de mis pecados en este mundo; porque Vos me indultaréis, si yo me castigo a mí mismo. Cuanto menos te perdones a ti mismo, tanto más te perdonará Dios. (Tertuliano).

   II. Cuando hables de los demás, sé justo con ellos; habla de lo que les concierne como de lo que te toca a ti mismo. Al oírte, diríase que todo lo que tú haces es excelente, y que todo lo que hacen los demás deja mucho que desear. Mucha injusticia hay y poquísima caridad en la comparación que haces de tus acciones con las de tu prójimo.

   III. Trabaja por hacerte cada día más justo y más santo; olvídate del poco bien que hiciste, para no pensar sino en los pecados que cometiste. Considera cuán alejado estás todavía de la santidad de Jesucristo y de los elegidos; compara también tu vida con la de tantas santas almas que conoces, y te humillarás viendo el camino que te queda por recorrer para llegar a la santidad. Pon manos a la obra con valentía. No avanzar es retroceder; porque nada queda estacionario en esta vida. (San Bernardo).

La justicia  
Orad por la Iglesia en Hungría.

ORACIÓN

   Conceded a vuestra Iglesia, oh Dios omnipotente, que después de haber tenido al bienaventurado Esteban, vuestro confesor, como su propagador durante su reinado terrenal, merezca ella encontrar en él un glorioso defensor en el cielo. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 1 de septiembre de 2012

SANTORAL 1 DE SEPTIEMBRE


SAN GIL, Abad

Quien se ensalza será humillado
y quien se humilla será ensalzado.
(Lucas, 14, 11).

   San Gil abandonó Grecia, su patria, para sustraerse a los honores que le atraían sus virtudes y sus milagros, y fue a la Provenza a pedir un asilo a su humildad. Perseguido, allí también, por la veneración de los pueblos, resolvió retirarse a un desierto. "Puesto que los hombres se obstinan, dijo, en rodearme de respeto, iré a vivir entre las fieras". Encontró en una roca una cierva que le proporcionó leche. Habiéndolo herido los cazadores del rey por tirar sus flechas sobre ella, no dejó el santo le pusieran nada sobre su llaga a fin de sufrir y merecer más. El rey le hizo edificar un monasterio donde murió santamente en el año 712.

MEDITACIÓN SOBRE EL CONOCIMIENTO
DE LA PROPIA NADA

   I. Considera que por ti mismo nada eres, y que todavía estarías sepultado en la nada, si Dios, por un puro efecto de bondad, no te hubiera llamado a la existencia. Considera, en segundo lugar, que tus pecados han merecido el infierno, y ya estarías en él, si Dios no hubiera tenido misericordia de ti. ¿Por que, pues, te quejas, si se te niegan los honores que ambicionas? Se te hace justicia tratándote de este modo. ¡Oh hombre! conoce tu nada y tu malicia. El más hermosos y el más útil de todos los conocimientos es el de sí mismo; por él se llega al conocimiento de Dios. (San Clemente de Alejandría).

   II. De estos dos principios, que son la base de la verdadera humildad, hay que extraer dos conclusiones: la primera, que debes recibir con alegría todas las humillaciones que te acaezcan, porque no se te podría estimar menos, ni tú colocarte más bajo de lo que mereces; la segunda. que debes tener horror por los honores que se te tributen, porque sabes que no eres digno de ellos. Este pensamiento debe llevarte a evitar todas las ocasiones en las que preveas que se te honrará: debe moverte a cerrar los ojos sobre tus virtudes y tus méritos, para no considerar sino tu nada y tus pecados. Los santos ignoran lasvirtudes de que dan ejemplo. (San Gregorio)

   III. En fin, cuando así te humillares no te imagines que has hecho gran cosa. Digas lo que digas para humillarte, nunca dirás más que la verdad; y todavía no la dirás enteramente. Hagas lo que hagas no harás más que tu deber y siempre serás un servidor inútil.

La humildad
Orad por vuestros superiores.

ORACIÓN

   Haced, os lo suplicamos, Señor. que la intercesión del santo abad Gil nos torne agradables a vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por sus ruegos lo que  no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

viernes, 31 de agosto de 2012

SANTORAL 31 DE AGOSTO


 31 de agosto 


SAN RAMÓN NONATO, 
 Confesor



Os habéis hecho partícipes de los que sufrían
afrenta y tribulación; os compadecisteis
de los que estaban entre cadenas.
(Hebreos, 10, 33-34).


   San Ramón pidió a la Santísima Virgen que le hiciese conocer el camino que debía seguir para llegar al cielo; María le ordenó entrar en la Orden recientemente fundada de la Redención de los cautivos (de la Merced). Enviado a Berbería, rescató a gran número de cautivos, y cuando se le agotaron los recursos, se dio a sí mismo en prenda para la libertad de muchos otros. Vuelto a España, fue nombrado cardenal por Gregario IX. Murió en el año 1240, yendo a Roma, donde el Papa lo llamara para utilizarlo en el gobierno de la Iglesia.

  MEDITACIÓN
SOBRE LA OBLIGACIÓN
DE SOCORRER A LAS ALMAS
DEL PURGATORIO

   I. Todos podemos trabajar en la liberación de las almas del purgatorio, que están en una cautividad más cruel que la de los cristianos llevados como esclavos. Puedes tú socorrerlas orando a Dios por ellas, encargando se celebren misas, dando limosnas, practicando alguna mortificación, o sufriendo pacientemente las penas y aflicciones de esta vida con miras a satisfacer por ellas a la justicia de Dios. Puedes prestarles este servicio; ellas no pueden ha cer ya nada por su liberación. Considera los suplicios que padecen.

   II. La justicia te obliga a socorrer a tus padres. que te dejaron tantos bienes; la amistad exige que alivies a tus amigos en su abandono cruel; el agradecimiento te impone la obligación de orar por tus bienhechores; y la caridad. que exige que ames a tu prójimo como a ti mismo, te impone el deber de aliviar a esas almas, como quisieras que se te aliviasen si estuvieras en su lugar. Escucha las quejas que te dirigen.

   III. Si ayudas con tus buenas obras a estas santas almas. Dios hará de modo que contigo se haga otro tanto después de tu muerte. Con todo no te fíes en este auxilio; haz provisión de buenas obras antes de partir de este mundo; lleva tu rescate con tigo y pronto estarás libre; haz penitencia en esta vida. ¡Ah! mucho más dulce es lavar los pecados con las lágrimas de la penitencia. que expiarlos en las llamas del purgatorio.

La caridad
Orad por los prisioneros.

ORACIÓN   

   Señor, que habéis dado al bienaventurado Ramón, vuestro confesor, un celo admirable por la redención de los fieles cautivos de los bárbaros, concedednos por su intercesión que, libres de las cadenas de nuestros pecados, cumplamos con perfecta libertad de espíritu todo lo que os sea más agradable. Por J. C. N. S. Amén.

jueves, 30 de agosto de 2012

LA MUJER ETERNA IV


Gertrud Von Le Fort
La mujer eterna



Ediciones Rialp, S. A.
Madrid – 1957

Título original alemán:
Die ewige frau

(Im Kösel- Verlag zu München)
Traducción de
María Cleofé Aguilera


(Continuación de post anterior)

Pero en la idea de colaboración se da una visión más amplia. La doctrina de la Iglesia desemboca, por un lado, de  la virgo a la idea de la sponsa Christi, y  por el otro lado ala sponsa del hombre. El mismo misterio que se cierne sobre la consagración de las vírgenes vimos que se cerne también sobre la misa de esponsales.”Señor Dios nuestro-leemos en la antigua oración nupcial_-  Tú has querido que la procreación de las generaciones una sea creada de la otra por el mysterium caritatis” El muysterium caritatis que aquí se comprende como misterio de creación, significa en el lenguaje profano el significado creador de la polaridad entre fuerza masculina y femenina. Toda vida se basa en el principio de su cooperación; su   campo de acción se extiende por todo el universo. Bajo este campo de acción de la polaridad  se encuentra también el ámbito de la creación cultural espiritual. O sea, que ya no se trata de la obra independiente de la mujer en la cultura, sino de su papel en la cooperación con el hombre, su papel dentro de la obra de él: se trata de la aceptación de un mysterium caritatis también en el orden espiritual cultural, se trata del carácter nupcial de la cultura.

Aquí se presenta una dificultad aparente. En estricta analogía con el misterio natural de la creación debería corresponder a la mujer la concepción y el fruto intelectuales; la mujer entraría en la obra del hombre en el papel de mater. El mysterium caritatis como nupcial no es aún el misterio de la madre, sino el de sponsa; la sponsa se encuentra entre virgo y mater. Estos conceptos, tal como se encuentran unidos en el título de Maria como la Mujer Eterna en el maravilloso  panorama en el que el dogma sitúa a la mujer, constituyen a la vez dos cimas o puntales básicos entre lo que se desliza como un amplio y fértil valle el inmenso reino de la sponsa, el reino de la compañera del hombre. Se trata de un terreno independiente con la precisa  e importante aclaración de que cada una de las tres formas de validez intemporal de la vida femenina –virgo, sponsa y mater- representa la realización de toda la vida de la mujer, pero cada una dentro de su forma. El contacto entre sí de las distintas formas, el paso de una a otra no quiere decir que una forma supedite a la otra, de manera que solo a la mater corresponda el papel esencialmente femenino. Bien es verdad que la sponsa representa la etapa preliminar de la madre, pero al mismo tiempo también es la portadora de un misterio femenino independiente. La Iglesia lo expresa reconociéndolo al matrimonio sin hijos como plenamente válido e indisoluble; esto quiere decir: la esposa que  se encuentra entre virgo y mater, no sólo es portadora de la generación, sino que como esposa  es  en primer término persona; el carácter sacramental del matrimonio no santifica únicamente a la generación, sino que liga a las personas. No se trata solamente de la  procreación, sino también del significado de gracia del amor mutuo de dos personas, de la responsabilidad espiritual de uno respecto al otro en su camino hacia Dios.

El mysterium caritatis de la misa de esponsales no sólo indica la fecundidad corporal del matrimonio, sino también la espiritual; el hombre y la mujer  según la Iglesia no son “únicamente una sola carne” sino también un solo espíritu. La sponsa que  en un sentido de su ser representa a la futura madre, en otro sentido que no es el natural, sino el espiritual, lleva el carácter de lo virginal en sí, lo lleva como novia. La novia significa el verdadero misterio de la sponsa. De la misma manera que la novia es un misterio independiente, diremos también que es un misterio permanente. El lenguaje popular sabe por qué designa a las  “bodas de palta” precisamente como bodas. Aún como mater la mujer, por cuanto se dedica al amor del hombre, es  como una desposada. Es tomar el carácter del misterio de manera demasiado naturalista cuando en la novia solo vemos la sponsa juvenil del día de la boda. Con respecto al hombre enamorado, la sponsa queda de por vida siendo novia, igual que el día de la boda se repite durante toda la vida; la nupcialidad de la mujer responde al milagro del amor que siempre se renueva. Del carácter de virgo-sponsa, como se nos presenta en la sponsa Christi, cae un reflejo también sobre la sponsa del hombre. De la idea de la eterna nupcialidad surge también sobre ella el rostro de la Mujer Eterna; María, que en su título sólo reúne a la virgo y a la mater, es la desposada del Espíritu Santo. Pero el mismo Espíritu Santo en las Sagradas Escrituras es tanto Espíritu de Amor como Espíritu de la Creación. De esta doble designación se ve claro el doble carácter del mysterium caritatis.  Vemos, pues  como en todas partes la Iglesia ha elaborado los puntos  de vista decisivos. Al igual que la sponsa Chirsti constituye la cima y la aclaración del problema de las vírgenes, así la sponsa ligada sacramentalmente también es la cima de la idea de sponsa. De tras de ella se encuentra la enorme cantidad de posibilidades creadoras entre hombre y mujer en cuanto a espíritu. Existe la esposa que no está ligada sacramentalmente, la amiga, la amante del hombre, existe también su compañera de trabajo.  Sobre todas ellas cae la luz iluminadora de la misa de esponsales. Lo que a la sombra del sacramento es el significado de salvación creadora de dos seres entre sí, en la esfera profana es la comunidad de vida creadora, el significado espiritual único de dos seres uno para el otro. Existe también un mysterium caritatis mundano interno como misterio de creación espiritual entre hombre y mujer, también existe una sponsa como novia del espíritu  masculino. Nos acercamos- pues hablamos de lo cultural-a aquellas célebres parejas que proporcionan la interpretación viva de esta idea. Dante y Beatriz, Miguel Angel y Vittoria Colonna, Hölderlin y Diotima, Goethe y Frau von Stein, Richard Wagner y Mathilde Wesendok, sólo para mencionar los más celebres, nos señalan el camino.
“Tú penetraste en mí por los ojos
Y me obligaste a extenderme poderosamente.”
Se lee en los sonetos de Miguel Angel a Vittoria Colonna. Y más claramente lo vemos aún en Hörderlin cuando se dirije a Diotima:
“Asombrado te miro, como de época pretérita
Oigo voces y dulces cantos y el tañido de las cuerdas
Y en llamas liberado
Se nos eleva por los aires el espíritu.”

Aquí el Yo se ha ampliado en Nosotros, aparece la conciencia de la creación a dúo; aparece el carácter de la creación espiritual como vida, el carácter nupcial de la cultura.
El papel femenino en este mysterium caritatis espiritual es el mismo que en la vida histórico cultural. Sólo en casos poco frecuentes esta colaboración será fecunda para la mujer como creación propia, como, por ejemplo, Elisabeth Barrett-Browning en sus “Sonetos portugueses” o Marianne Weber en su extensa exposición de  la vida y la obra de su  esposo. La mayoría de las veces la mujer desaparece en la obra del hombre  o sólo se hace visible en el homenaje que éste le rinde. Como ejemplo de la completa desaparición de la mujer, incluso de la superdotada, en la obra del hombre, tenemos a Marianne de Willemer; sabemos que su participación en los versos del  “Westöstlinchen Divans” es mayor de lo que podemos determinar en particular. Pero en el fondo no se trata de la determinación de una tal participación de la mujer, sino precisamente porque la mujer muchas veces no colabora activamente aparece la esencia de la participación femenina. La idea de la sponsa como novia del espíritu masculino significa que la sponsa como la otra mitad del hombre es la otra mitad de la existencia en absoluto. También para la creación espiritual vale la maravillosa expresión de la Biblia de que el hombre  debe “conocer” a la mujer. Él conoce en ella la otra dimensión de la existencia humana. Polaridad es totalidad. Es la condición para toda gran obra. Partiendo de aquí se comprende la  confesión casi aterradora de Hörderlin a Diotima:

“Cuando el Dios que me anima
Me amanece en su frente.”

 No “amanece” en el fondo “el Dios”, sino que amanece la totalidad de la creación divina, amanece la otra mitad de la existencia sin la cual tampoco el Dios  puede animar una gran obra. Este es el sentido  que tiene el viaje de Dante por el Infierno y el cielo, primero conducido por un hombre, Virgilio, pero  después por una mujer, Beatriz, la amada de su  juventud. Pero esta otra dimensión en realidad no se presenta, sino que se entrega. El hombre “conoce” a la mujer, pero la mujer es conocida en la actitud de la entrega. En la línea espiritual  de que aquí tratamos no se trata  de que la mujer acoja las ideas masculinas en bien de una colaboración y desarrollo espiritual; esto puede ocurrir  en algún punto, pero es también una forma tan sólo  del mysterium caritatis, no  su esencia. No significa tampoco una simple resonancia comprensiva de la mujer- esto es solo acompañamiento musical- sino que  aquí la entrega es revelación, es una dádiva. La mujer entregada a un hombre, en cualquier forma que sea, le trae  como dote la mitad de un mundo. En la entrega de la mujer  como revelación de esa otra mitad del  mundo se encuentra la participación femenina en la creación histórico cultural del hombre. Entrega es revelación pero velada. Incluso en el más allá se aparece Beatriz a Dante velada.

La revelación de la mujer es tan velada que  a veces el hombre no  reconoce la revelación de lo femenino: cree más bien recibir su propia imagen  antes que a la mujer.

“Entonces sé que soy yo”.

Dice  Hölderlin al sentir la  proximidad de Diotima. Solo al percatarse del otro la imagen propia se hace capaz de crear. Toda imagen tiene su posición dentro del todo; también la esencia del hombre se hace clara en la esencia de la mujer. Totalidad no significa únicamente manifestación de la “otra mitad” de la existencia, sino también de la propia. Así como la mujer solo puede ser conocida por el hombre  cuando este se le aproxima con un amor fecundo, así se reconoce él mismo del todo en su amor. Este es el sentido del “espejo” que tan a menudo aparece  en los testimonios de grandes poetas sobre su relación con la mujer. En este espejo mira Dante cuando Beatriz le pide su confesión en el monte de la purificación. Con esto se comprende también por completo el apasionamiento con que a menudo se ha luchado por  una mujer y su proximidad espiritual; su persona espiritual comprende aquella comprende aquella inmensa dote, de la cual solo puede participar el hombre a través de ella. La sponsa, tal como se encuentra entre virgo y mater, se encuentra también entre la persona y generación; incluso  da un paso más allá de ese límite. La virgo aseguraba al hombre el supremo valor solitario de la cultura; la persona, la sponsa, le aseguraba la colaboración de la mitad de un mundo. De la misma manera que redime la vida del hombre de su soledad, también la arrasa espiritualmente más allá del límite de su persona. Conociendo la presencia de lo femenino se ve claro el elemento anónimo que hay en toda creación.

También aquí surgen los momentos esenciales para todo lo femenino, el carácter de la cooperación y del velo; con otras palabras, en el elemento anónimo de la cultura reconocemos  el puntal invisible de la Historia. La mujer no es lo realmente activo, sino lo cooperante; pero lo cooperante es a la vez contribuyente. Por cierto, para distinguir esta línea se necesita un determinado concepto sobre la esencia de la creación espiritual. Con aparente justificación puede hacerse la objeción de que aquí no existe ninguna diferencia entre el objeto de una creación y el sujeto del creador; simplemente el estar contenida en la obra del hombre no significa una participación de la creación. Sólo que esto es un objeción de la época pretérita de los grandes Yo. Hoy en cada creación cultural no vemos únicamente la obra  de su creador; para nosotros precisamente la esencia de la gran creación es que a ella confluyen muchas corrientes. Nuestra época expresa este conocimiento en el significado que por ejemplo concede al paisaje y al suelo para la obra espiritual. El hombre creador es el orador de un coro. No sólo crea, sino que por medio de él es creado. El verdadero poeta sabe que también el objeto compone con él; conoce la misteriosa penetración de éste en él, sus comunicaciones rayando en lo maravilloso. No se crea que él sólo ama a su tema; el tema le ama a él.
“No siempre los afanes del artista
Llegan a  ordenar su obra según la visión de su espíritu,
Cuando la materia es sorda para darle respuesta.”

dice Dante. La vanidad y la envidia de creador son por eso siempre los delatores de un hombre creador que no lo es en sentido elevado; el hombre creador se resistiría, por el contrario, a ser  celebrado como único promovedor de su obra; el ve claramente que su grandeza  y amplitud dependen de la participación de muchos. Esto es lo que Ricardo Wegner quiere decir con sus célebre palabras: ¡Pueblo alemán, esto es lo que has escrito y compuesto!”

Partiendo de aquí se comprende también los muchos homenajes a menudo delirantes que precisamente rindieron a la mujer muy grandes poetas: eran la ofrenda jubilosa de la conciencia de no crear solos. Toda profunda y autentica figura de mujer que caracteriza la obra del hombre, reconoce en el fondo el mysterium caritatis.

(Continuará)

SANTORAL 30 DE AGOSTO




SANTA ROSA 
DE LIMA 
 PATRONA PRINCIPAL  DE  
IBEROAMÉRICA


Una virgen se ocupa de las cosas del Señor, 
a fin de ser santa de cuerpo y alma.
(1 Corintios, 7, 34).

 
   Rosa de Santa María, (1586-1617) llamada así por la virginal hermosura de su rostro, pues su nombre de pila era Isabel, fue la primera flor de santidad que produjo la América española. Nació en Lima, Perú, de padres de origen español y modestos de condición.  Desde su más tierna edad, Rosa experimentaba una atracción cada día más desbordante hacia la santidad, la virginidad, la devoción, el amor al retiro, un extraordinario espíritu de penitencia. Sus padres deseaban un ventajoso matrimonio dada la belleza de su hija, pues verdaderamente era deslumbrante. Con ese fin, le hacían frecuentar fiestas y banquetes para llamar la atención de los jóvenes más ricos de la ciudad. Rosa obedecía pero sabía sacar provecho de estas fiestas. Debajo de su diadema de rosas colocaba un casquete con pinchos, en forma de corona de espinas. Y bajo sus vistosos vestidos colocaba cilicios y otros instrumentos para macerar su cuerpo. En 1616, a los 24 años, vistió el hábito negro y blanco de la Tercera Orden de Sto. Domingo. Desde entonces todavía progresó más a pasos agigantados por el camino de la perfección. Aseveró su confesor que, "Jamás, ni de día ni de noche, perdía la presencia de Dios en su corazón y que su alma nunca fue mancillada por el pecado venial". El Señor le concedió la gracia de repetir en sí misma los atroces dolores de la Pasión de Cristo. En medio del dolor gritaba: "Aumentadme el dolor, Pero, dios mío, dadme paciencia". Murió el 24 de agosto de 1617 a la edad de 31 años, admirada en toda Lima y querida ya en todo Perú. El Papa Clemente X la canonizó en 1671, siendo la primera santa americana que llegó a los altares. En la Argentina ha sido establecido este día "como Fiesta nacional de Acción de gracias a la divina Providencia, por los beneficios conferidos a la Nación".


MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE SANTA ROSA

   I. Trata al menos de encontrar todos los días un momento libre para dedicarte, en la soledad, a la meditación y a la oración. Ama a tus padres por Dios, y los servicios que les hagas, figúrate que los haces al mismo Jesús. Así pensarás en El sin cesar.

   II. San Agustín, hablando de Cristo y de la Iglesia, su Esposa inmortal, dice que son dos en una sola y misma pasión. Así debe ser en cuanto a la unión del alma con Jesucristo. Para agradar al Esposo, es menester hacerse semejante a Él; por eso Santa Rosa practica las penitencias más rigurosas, y lleva en la cabeza un aro de hierro con agudas puntas en su parte interior, semejante a la corona de espinas. Para gozar de los castos abrazos del Esposo, se debe despreciar la propia carne. (San Jerónimo)

   III. Sacrificar la carne y sus concupiscencias, es poco todavía. Mira a Santa Rosa. Ya la pruebe la enfermedad, ya Dios le retire sus consolaciones, a todo se resigna. Lo único que pide a su Esposo, es que aumente su amor en proporción a los sufrimientos que padece. ¡En cambio nosotros nos impacientamos ante la menor contrariedad, nos abatimos ante la menor prueba! Avergoncémonos de nuestra cobardía y adoptemos la resolución de sufrir, por lo menos con paciencia, los males que no podemos evitar. Estáis prometidos a Cristo, le habéis consagrado vuestra voluntad. (Tertuliano)

El desprecio de los placeres
Orad por las vírgenes consagradas a Dios.

ORACIÓN

   Oh Dios poderoso, dispensador de todos los bienes, que habéis provisto a la bienaventurada Rosa con el rocío de la gracia celestial, y que la habéis hecho brillar en América con el fulgor de la virginidad y de la paciencia, concedednos la gracia a nosotros servidores vuestros, de correr tras el olor de sus perfumes, y merecer así llegar a ser un día el buen olor de vuestro Hijo, que, con Vos y el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

miércoles, 29 de agosto de 2012

SANTORAL 29 DE AGOSTO



29 de agosto 



LA DEGOLLACIÓN DE
 SAN JUAN BAUTISTA



Herodes, enviando un alabardero, ordenó traer
la cabeza de Juan en una bandeja.
(Marcos, 6, 27).


   San Juan Bautista había dejado el desierto para amonestar a Herodes que no le era lícito tener como esposa a Herodías, la mujer de su hermano. Irritado el tirano de su audacia, lo hizo arrojar en una prisión. Un día, mientras daba un festín, la hija de Herodías danzó en presencia de los convidados con tanta gracia, que Herodes le prometió concederle todo lo que le pidiese. Pidió ella la cabeza de Juan Bautista. Un soldado, enviado a la prisión, cortó la cabeza al Precursor y la trajo en una bandeja, como si fuese el último plato de este fúnebre festín.


  MEDITACIÓN
SOBRE SAN JUAN, MÁRTIR
DE LA CASTIDAD, DE LA CARIDAD
y DE LA VERDAD

   I. San Juan vivió y murió de la castidad. Para conservar esta virtud angelical, dejó, a edad tierna, la casa de su padre, y se retiró al desierto, donde sujetó su cuerpo mediante continuas austeridades. Si comprendieses tú la belleza de esta virtud, la amarías e imitarías a San Juan. Pero, para conservar la castidad hay que huir del mundo, amar la soledad, practicar la mortificación. Si no puedes morir mártir de la castidad como San Juan, vive como él en inviolable castidad. Algo más grande es vivir en la castidad que morir por ella. (Tertuliano).

   II. San Juan fue también mártir de la caridad. El celo que tenía por la salvación de las almas le hizo dejar la soledad, puesta la mira en convertir a Herodes. ¡Cuán feliz serías tú si pudieses, como el santo precursor, derramar tu sangre por la salvación del prójimo! Si no puedes imitarle, reza al menos por los pecadores, exhórtalos a penitencia, haz abundantes limosnas para obtener su conversión.

   III. San Juan fue también mártir de la verdad: reprochó intrépidamente a Herodes sus escandalosos desórdenes, y prefirió morir antes que traicionar la verdad. Aunque tuvieses que perder la vida nunca debes disfrazar tus sentimientos, ni tolerar el vicio por cobarde complacencia cuando tu deber sea corregirlo. Los hombres aman la verdad cuando ella los halaga, pero sienten aversión por ella cuando les reprende sus defectos. (San Agustín).

La castidad
Orad por las vírgenes.

ORACIÓN   

   Haced, os lo suplicamos, Señor, que la piadosa solemnidad del bienaventurado Juan Bautista, vuestro precursor y mártir, nos obtenga gracias eficaces de salvación. Vos que, siendo Dios, vivís y reináis en unidad con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

martes, 28 de agosto de 2012

SANTORAL 28 DE AGOSTO


28 de agosto 


SAN AGUSTÍN, 
 Obispo, Confesor y Doctor



Por la gracia de Dios soy lo que soy,
y su gracia no ha sido estéril en mí.
(1 Corintios, 15, 10).


   San Agustín, hijo de un pagano de Numidia, que se convirtió al final de su vida, enseñó primero brillantemente retórica en Cartago, Roma y Milán, don de la lectura de un pasaje de San Pablo lo convirtió y donde San Ambrosio lo bautizó. De vuelta a África, después de haber perdido a Santa Mónica, su madre, en Ostia, retiróse a la soledad, y después fue ordenado sacerdote y llegó a ser obispo de Hipona. Entró en correspondencia con San Jerónimo y fue el azote de los herejes. Toda su vida lloró su juventud hasta humillarse por ella en el libro de las Confesiones. Su poderoso genio y su maravillosa ciencia brillan sobre todo en su célebre obra la Ciudad de Dios. Murió en su ciudad episcopal cercada por los vándalos, en el año 430, a la edad de 75 años.

  MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE SAN AGUSTÍN

   I. Este gran santo resistió hasta la edad de 32 años las inspiraciones de la divina gracia. ¿Acaso yo mismo no he resistido a la gracia? ¿Cómo pasé yo mi juventud? ¿He comenzado por fin a amar a Dios con amor profundo y sincero? ¡Cuántas veces he endurecido mi alma y he menospreciado el llamado del Señor! Comencemos a darnos a Dios. Ah Señor, tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé. (San Agustín).

   II. San Agustín, primero pecador y hereje, llegó a ser después un gran santo; renunció a sus errores y fue durante todo el resto de su vida, el hijo dócil de aquélla gracia que había perseguido. ¿A qué se debe que no imite yo a San Agustín en su penitencia, ya que lo imité en sus desórdenes? ¿Qué he de esperar de los afanes que me tomo por lucir en el mundo? Habré de morir y abandonar esos honores y esas riquezas; y ¿en qué pararé si no estoy en estado de gracia cuando Dios me llame para dar cuenta de mi vida? ¿A qué fin tienden todos nuestros trabajos? ¿Qué buscamos? (San Agustín).

   III. San Agustín fue el doctor de la gracia; la defendió contra los herejes, explicó su naturaleza y descubrió sus maravillosos efectos. Enseña tú a los demás por qué medios podrán recuperar la gracia de Dios: trabaja en la conversión de los peca dores. Sé tú, a tu vez, discípulo de la gracia, si no puedes ser su doctor; estudia los movimientos que imprime a tu corazón, escucha lo que ella te inspira, obedécela fielmente. Si no haces a la gracia inútil en ti, producirá frutos abundantes. (Orígenes).

El deseo de la conversión

Orad por las órdenes religiosas.

ORACIÓN   

   Dios omnipotente, escuchad benigno nuestras súplicas y puesto que os servís permitirnos esperar en vuestra bondad, dignaos, por la intercesión del bienaventurado Agustín, vuestro confesor pontífice, derramar sobre nosotros la abundancia de vuestra inagotable misericordia. Por J. C. N. S. Amén.