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domingo, 5 de agosto de 2012

SANTORAL 5 DE AGOSTO



5 de agosto 


NUESTRA SEÑORA 
DE LAS NIEVES



Manda a los ricos de este mundo que sean caritativos
y benéficos, que se hagan ricos en buenas obras
y que den limosna de corazón.
(1 Timoteo, 6, 17-19).

 
   Juan, patricio romano, como careciese de hijos, decidió, con su mujer, consagrar sus bienes a la Santísima Virgen. Durante un buen tiempo le rogaron que les hiciese conocer qué empleo habrían de dar a sus riquezas. La Santísima Virgen se les apareció y les ordenó construir una iglesia en el lugar que, al día siguiente, encontrasen cubierto de nieve. El Papa Liberio tuvo la misma revelación, y, en pleno verano, se encontró una parte del monte Esquilino cubierto de nieve. Se edificó allí una iglesia bajo la advocación de Nuestra Señora de las Nieves o basílica Liberiana, hoy Santa María la Mayor. En el siglo VII fue en ella depositado el Pesebre de Belén.

  MEDITACIÓN
SOBRE EL BUEN USO
DE LAS RIQUEZAS   

   I. Si Dios te ha dado riquezas, debes hacer buen uso de ellas. Él te permite que emplees una parte para tu sostén, según tu condición, y conforme con las reglas del Evangelio. No las malgastes, pues, en locuras; no las emplees en satisfacer tu vanidad, en alimentar tu lujo, en procurarte criminales placeres. Sería oponerse al fin que se propuso Dios al concedértelas.

   II. Dios quiere que emplees parte de tus riquezas en el decoro de sus templos y en el alivio de los pobres. ¿Qué mejor uso podrías hacer de ellas, sobre todo si no tienes hijos? Y si los tienes, ¿no es justo, acaso, que destines parte de tus bienes, adquiridos con tanto trabajo, en el alivio de tu propia alma, redimiendo tus pecados mediante tus limosnas? ¡Extraña ceguera! Fatigase la gente por dejar muchos bienes sobre la tierra, y no piensa en hacer que sus riquezas den frutos para la eternidad!

   III. El apego que se tiene a los bienes de la tierra es la causa del mal uso que de ellos se hace. Será preciso dejarlos el día menos pensado, ¿por qué, pues, te condenas y te haces desgraciado aun en este mundo, para que aprovechen herederos ingratos que impacientemente esperan tu muerte? Se alegrarán ellos, mientras ardas tú por haberlos enriquecido; y si estás en el purgatorio, preferirán dejarte allí antes de sacrificar, para alivio de tu alma, la más mínima parte de las riquezas que tan locamente les abandonaste.

La devoción a la Santísima Virgen María
Orad por las Congregaciones de María.

ORACIÓN

   Dignaos, Señor, concedemos la salud del alma y del cuerpo; y acordadnos, por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, que seamos librados de los males de la vida presente y que gocemos en el cielo de la eterna felicidad. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 4 de agosto de 2012

SANTORAL 4 DE AGOSTO



4 de agosto



SANTO DOMINGO DE GUZMÁN,
Confesor



Brille vuestra luz ante los hombres, a fin de que
vean vuestras buenas obras  y glorifiquen
a vuestro Padre que está en los cielos.
(Mateo, 5, 16).

 
   Santo Domingo, fundador de la Orden de los Hermanos Predicadores, es representado con un lirio en la mano, símbolo de la virginidad que conservó durante toda su vida. El can que su madre vio en sueños llevando una antorcha encendida, representa la guerra que hizo a los herejes, y la luz que difundió en el corazón de los pecadores por la pureza de su doctrina y la santidad de su vida. Acaeció su muerte en 1221.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA
DE SANTO DOMINGO

   I. Se ve brillar una estrella sobre la frente de Santo Domingo inmediatamente después de su bautismo. Era el presagio del fulgor admirable que debía proyectar sobre la Iglesia de Dios. En efecto, desde tierna edad, edificó a cuantos lo rodeaban por su piedad, su austeridad y la práctica de las virtudes cristianas en general. ¿Has consagrado tú como Santo Domingo las primicias de tu vida a Dios? ¡Desgraciado el tiempo en el que no te amé, oh Dios mío! (San Agustín).

   III. Este astro, tan radiante al levantarse, brilló con esplendor más deslumbrador aun a su mediodía. Santo Domingo alumbró y abrasó toda la tierra con el fuego del amor divino, con sus predicaciones y las de los religiosos de su Orden. Si tu profesión no te obliga a trabajar por la salvación de las almas mediante la predicación del Evangelio, debes por lo menos trabajar seriamente por tu propia salvación, y edificar al prójimo con tus buenos ejemplos.

   III. Los astros no por ocultarse a nuestra vista pierden sus rayos: su fulgor no es menor a su ocaso que a su mediodía. Santo Domingo trabajó hasta su muerte por la gloria de Dios y la salvación de las almas, sin desalentarse por los obstáculos y sin perder nunca su primer fervor. Trabaja tú, mortifícate, haz penitencia hasta el último suspiro; y si alguien te invita a disiparte y a abandonar las austeridades de la penitencia, respóndele: Eso está bien para los bienaventurados; pero, para mí, que he ofendido a Dios, me hace correr el riesgo de perecer para toda la eternidad. (Paciano).

 El celo por la salvación de las almas
Orad por las órdenes religiosas.

ORACIÓN   

   Oh Dios, que os dignasteis esclarecer la Iglesia por los méritos y la doctrina de vuestro confesor Santo Domingo, haced, por su intercesión, que nunca se vea privada de los socorros temporales, y que siempre logre nuevos progresos en las obras espirituales. Por J. C. N. S. Amén.


viernes, 3 de agosto de 2012

SANTORAL 3 DE AGOSTO



3 de agosto 


INVENCIÓN O HALLAZGO
DEL CUERPO DE SAN ESTEBAN,
Protomártir



A quien me sirviere, mi Padre lo honrará.
(Juan, 12,26).

   Bajo el imperio de Honorio, se encontró cerca de Jerusalén el cuerpo de San Esteban, de Gamaliel y de Nicodemo. Un sacerdote llamado Luciano, había sido instruido por una visión acerca del lugar en que yacían, y había recibido la orden de pedir al arzobispo de Jerusalén, llamado Juan, de colocar los en más honroso lugar. Se trasladó el patriarca, con su clero, al lugar indicado, y encontró los cuerpos de los santos. Exhalaban un delicioso perfume y varios enfermos fueron sanados a su contacto.

MEDITACIÓN
SOBRE LA HONRA CON QUE
DIOS COLMA A LOS SANTOS

   I. Dios honra a los santos en la tierra, les da poder casi absoluto sobre la naturaleza, les da a conocer lo secreto de los corazones, les alza el velo de lo porvenir y les granjea el respeto de los pueblos. Mientras la gente se aleja horrorizada de los cadáveres comunes, tiene gran veneración por las cenizas y las reliquias de los santos. Si realmente amas tú la gloria verdadera, si quieres dejar aquí abajo memoria verdaderamente inmortal, trabaja por hacerte santo. ¡Tus amigos son muy honrados, oh Dios mío! (El Salmista).

   II. En el cielo, los santos son aun incomparablemente más honrados. Son todos más gloriosos que los reyes en su trono: son los favoritos de Dios, los príncipes de su corte, y no temen ya perder la dicha de que gozan. Si tan grandes peligros se corren para ganar el favor de los príncipes de la tierra, ¡qué no deberemos hacer para hacernos amigos de Dios! ¿Qué haces para esto? ¿Buscas, acaso, la ocasión de agradar a Dios en todo?

  III. ¿Quieres participar de los honores que se tributan a los santos en el cielo y en la tierra? Imita los; ama, como ellos, la humildad: oculta tus virtudes, y Dios las manifestará; desprecia las riquezas y los honores del mundo, y Dios te coronará de luz y te colmará de riquezas en el cielo. ¡Quieres llegar adonde llegaron los santos, y tomas un camino diametralmente opuesto al que ellos siguieron! Aspiras sólo a los bienes de la tierra, ¿cómo puedes esperar que alguna vez Dios te conceda los bienes del cielo?


El deseo de la santidad
Orad por la conversión de los pecadores.
ORACIÓN   

   Señor, concedednos la gracia de imitar a los que honramos, y enseñadnos a amar a nuestros enemigos, ya que celebramos el Hallazgo de aquél que imploró, para sus perseguidores, la misericordia de J. C. N. S. Amén.


jueves, 2 de agosto de 2012

2 DE AGOSTO-INDULGENCIA DE LA PORCIÚNCULA


INDULGENCIA DE LA PORCIÚNCULA

.


En julio de 1216, Francisco pidió en Perusa a Honorio III que todo el que, contrito y confesado, entrara en la iglesita de la Porciúncula, ganara gratuitamente una indulgencia plenaria, como la ganaban quienes se enrolaban en las Cruzadas, y otros que sostenían con sus ofrendas las iniciativas de la Iglesia. De ahí el nombre de Indulgencia de la Porciúncula, Perdón Asís, Indulgencia o Perdón de las rosas (por el prodigio que medió en su confirmación según alguna tradición tardía) u otros parecidos.

Más allá de las controversias históricas acerca de los orígenes y circunstancias de la concesión de la Indulgencia, lo cierto es que la Iglesia ha seguido, hasta nuestros días, otorgando y ampliando esa gracia extraordinaria. En la actualidad, esta Indulgencia puede lucrarse no sólo en Santa María de los Ángeles o la Porciúncula, sino en todas las iglesias franciscanas, y también en las iglesias catedral y parroquial, cada 2 de agosto, día de la Dedicación de la iglesita, una sola vez, con las siguientes condiciones: 1) visitar una de las iglesias mencionadas, rezando la oración del Señor y el Símbolo de la fe (Padrenuestro y Credo); 2) confesarse, comulgar y rezar por las intenciones del Papa, por ejemplo, un Padrenuestro con Avemaría y Gloria; estas condiciones pueden cumplirse unos días antes o después, pero conviene que la comunión y la oración por el Papa se realicen en el día en que se gana la Indulgencia.



SANTORAL 2 DE AGOSTO




SAN ALFONSO Mª DE LIGORIO 
Obispo, Confesor y Doctor



El celo por tu casa me devora.
(Juan, 2, 17).


   San Alfonso María de Ligorio, nacido en Nápoles en 1696, dejó el foro por el sacerdocio. Obró un gran número de conversiones y fundó la Congregación del Redentor. Toda su vida estuvo consagrada a ganar almas para Jesucristo, a inspirar a los fie les una tierna devoción a la Pasión del Salvador, a la Santa Eucaristía y a la Virgen Madre de Dios. Empleó los momentos que le dejaba la predicación de la palabra de Dios en la composición de gran número de obras de teología y piedad, que lo hicieron elevar al rango de los Doctores de la Iglesia, por disposición de Pío IX. Murió en 1787.

  MEDITACIÓN
SOBRE LAS CUALIDADES
DEL VERDADERO CELO

   I. Todos debemos estar animados de un ardiente celo por la gloria de Dios y la salvación de las almas. Quien ama a Dios no puede ver con indiferencia que se ataque su honor. Si ve a su prójimo internado por mal camino, hace todo por volverlo al bien; y, si no lo logra, gime y reza por él. ¿Así haces tú? Si no tienes celo, deduce que careces de amor. El celo es la señal de que Dios ha descendido a un alma. (San Bernardo).

   II. No basta que nuestro celo sea ardiente; es menester, para que dé fruto, que sea tierno y compasivo. Los pecadores, decía San Alfonso, son ovejas descarriadas que Jesucristo iba buscando por entre las zarzas del camino y que volvía a traer al redil llevándolas sobre sus hombros para ahorrarles las fatigas del retorno. Es el modelo que se propuso en toda su conducta; de ese modo, ¡a cuántas ovejas descarriadas recondujo al ovil del divino Pastor! Mira si en las advertencias que haces a tus hermanos y en todas las buenas obras que realizas, no entra tu amor propio en gran medida en vez del a amor de Dios y del prójimo. Que sea la caridad la que inflame tu celo.

   III. En fin, nuestro celo debe ser constante. San Alfonso, al fundar su Congregación del Redentor, hizo voto de no perder nunca el tiempo. Quería que Dios no hallase en su vida ni una sola hora que no estuviese consagrada a su gloria y a la salvación de las almas. ¿Qué intereses persigues tú? ¿Son los tuyos o los de Jesucristo? ¿Cuánto tiempo dedicas a ellos? No te olvides de la suerte reservada para el servidor que enterró su talento. Fue acusado, no de haberlo perdido, sino de haberlo dejado improductivo. No te canses de ganar almas para Jesucristo, pues tú mismo fuiste ganado por Jesucristo. (San Agustín).

El celo
Orad por el éxito de las misiones

ORACIÓN   

   Oh Dios, que habéis inflamado de celo apostólico al bienaventurado Alfonso María, vuestro confesor pontífice, y os servisteis de su ministerio para dar una nueva familia a la Iglesia, haced, os lo suplicamos, que instruidos por sus saludables consejos y fortificados con sus ejemplos, podamos llegar a Vos dichosamente. Por J. C. N. S. Amén.

miércoles, 1 de agosto de 2012

SANTORAL 1 DE AGOSTO




1º de agosto



SAN PEDRO 
AD VINCULA
(En cadenas)



No temáis a los que matan el cuerpo, y esto
hecho ya no pueden hacer más.
(Lucas, 12, 4).

 
   Fue encarcelado San Pedro por orden de Herodes, y los fieles oraban incesantemente a Dios para que librara al Jefe de la santa Iglesia. Sus súplicas fueron escuchadas. Mientras San Pedro, cargado de cadenas, dormía entre dos soldados, el ángel del Señor entró en la prisión y lo despertó, diciéndole: "Levántate presto". En el mismo instante, cayeron las cadenas de sus manos. El ángel condujo a San Pedro hasta la puerta que da a la ciudad, que se abrió ante ellos; avanzaron juntos hasta el final de una calle y el ángel desapareció, dejando al Apóstol lleno de admiración y agradecimiento ante favor tan grande. Fue en seguida San Pedro a llevar a los fieles la nueva de su liberación.


  MEDITACIÓN
SOBRE LAS CADENAS
DE LOS PECADORES

   I. Nuestro cuerpo es una prisión que mantiene cautiva a nuestra alma, y le impide emprender vuelo hacia el cielo. Los santos han conocido y deplorado esta cautividad: ¡tú la conoces y la amas! Los placeres, los honores, las riquezas son las cadenas que te sujetan al mundo y te retienen lejos de Dios. Señor, romped mis cadenas; son agradables en apariencia, pero crueles en realidad. Los bienes de este mundo tienen verdadera amargura, falsa dulzura; dolor cierto, placer incierto. (San Agustín).

    II. El pecador duerme tranquilo en sus cadenas, como San Pedro; no conoce su cautiverio, no piensa en él. ama sus cadenas, porque son de oro y seda. Si consideras el estado de tu alma, verás que está encadenada por todos lados; con todo, duermes, descansas a tus anchas, nada haces por el cielo. Despierta, de una vez por todas, y te asombrarás como San Agustín del lastimoso estado a que te han reducido tus crímenes. Estaba encadenado y no aborrecía mis cadenas; tenía por dulce lo que es amargo y por amargo lo que es dulce.

III.  El Ángel despertó  a San Pedro y rompió sus cadenas: San Pedro siguió al Ángel y le obedeció. Para obrar tu conversión dos cosas son necesarias: el auxilio del cielo, a fin de despertarte del sueño en el que estás sumido y romper tus cadenas que te atan al pecado: y una obediencia pronta, para responder al llamado del Señor. Nada puedes hacer sin la gracia, y nada hace la gracia sin tu cooperación.

 La huida del pecado
Orad por los cautivos.

ORACIÓN   

Oh Dios, que después de haber roto las cadenas del Apóstol San Pedro, le habéis hecho salir de la prisión sano y salvo, romped, os lo suplicamos, las cadenas de nuestros pecados y alejad  de nosotros por vuestra misericordia todos los males que nos amenazan. Por J. C. N. S. Amén.

martes, 31 de julio de 2012

SANTORAL 31 DE JULIO



31 de julio


SAN IGNACIO DE LOYOLA,
Confesor



Haced todo a gloria de Dios.
(1 Cor., 10, 31).

   La lectura de la vida de los santos inspir6 a San Ignacio el amor a la santidad. Renunció a la gloria de las armas para alistarse bajo el estandarte de Cristo, y para trabajar por la gloria de Dios y la salvaci6n de las almas. Se retiró a la, gruta de Manresa, en la que llevó una vida muy austera. Fue allí donde compuso su admirable libro de los Ejercicios espirituales. Comenzó a estudiar la lengua latina a la edad de 33 años, y durante su permanencia en la Universidad de París, atrajo a varios compañeros con los que echó las bases de la Compañía de Jesús. Murió el año 1556.

MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA
DE SAN IGNACIO

   I. San Ignacio, en la soledad de Manresa, había trazado el plano del edificio espiritual que debía edificar durante toda su vida. Su libro de los Ejercicios espirituales es un resumen de lo que debe hacerse y de lo que él mismo hizo para llegar a la perfección. Comenzó por llorar sus pecados y expiarlos mediante ruda penitencia. Es el primer paso: lavar nuestros pecados con lágrimas. Así procedieron todos los santos; ¿los imitamos nosotros? Aunque no hubiésemos cometido sino un solo pecado mortal, seria suficiente para llorar hasta la muerte.

   II. El segundo paso hacia la perfecci6n, dice San Ignacio, es la imitaci6n de Jesús que obra y sufre para la gloria de Dios y la salvaci6n de los hombres. San Ignacio ha seguido paso a paso a este Modelo de los predestinados: después de su conversión llev6 primero una vida escondida como Él; después se consagró por entero a la salvaci6n del prójimo, sufriendo a causa de esto injurias, calumnias y prisi6n. ¿Cómo imitamos nosotros la vida oculta de Jesús, sus trabajos y sus sufrimientos? Sigamos la divisa de San Ignacio: Todo para la mayor gloria de Dios.

   III. El tercer paso hacia la perfecci6n, que tan alto elevó la santidad de San Ignacio, es la uni6n perfecta con Dios. Para llegar a ella, hay que desasirse del temor de todo lo que no sea Dios, y darse enteramente a Él. Tenemos amor para las cosas de este mundo, y no lo tenemos para Dios. ¡Todo amamos, todo buscamos, sólo Dios nada vale ante nuestros ojos! (Salviano).

El celo por la gloria de Dios
Orad por las órdenes religiosas.

ORACIÓN

   Oh Dios, que, para la mayor gloria de vuestro Nombre, habéis dado por el bienaventurado Ignacio un nuevo socorro a vuestra Iglesia militante, haced, que después de haber combatido en la tierra, siguiendo su ejemplo y bajo su protecci6n, merezcamos ser coronados con él en el cielo. Por J. C. N. S.  Amén.

lunes, 30 de julio de 2012

SANTORAL 30 DE JULIO



30 de julio


SANTOS ABDÓN y SENÉN,
Mártires



Todo lo tengo por pérdida en cotejo del
sublime conocimiento de mi Señor Jesucristo,
por quien he sacrificado todo.
(Filipenses, 3, 8).

   Abdón y Senén, nobles persas, fueron acusados ante el emperador Decio de haber socorrido a los mártires, y de haber enterrado sus santos restos. Se los apremió a que renegaran de Cristo, se les recordó la nobleza de su cuna, pero respondieron que su ma yor título de nobleza era ser servidores de Dios. Fue ron desgarrados a latigazos, les echaron encima a dos leones y cuatro osos, pero estas bestias feroces se echaron a sus pies. Finalmente, el emperador los hizo decapitar, en Roma, hacia el año 250.

MEDITACIÓN
BUENO ES SERVIR A DIOS y NO AL MUNDO

   I. Muy pocas cosas pide Dios a sus servidores, y esas cosas son honrosas, útiles y agradables. Es honroso servir a Dios, aun en el mundo, porque los servidores de Dios son respetados desde que son conocidos. Es útil servirle: Dios no tiene necesidad de nosotros, nosotros no podemos pasarnos sin Él. Este servicio es agradable, porque la práctica de la virtud es conforme con la razón, y Dios colma de consuelos celestiales 8 quienes le sirven. Experimenta la ver dad de lo que te digo: sirve a Dios fielmente, y pronto confesarás que el placer de servir a un Señor tan bondadoso excede al trabajo de guardar sus mandamientos.

   II. Los adoradores del mundo, por el contrario, sufren intolerable servidumbre. ¿Acaso no es una vergüenza ser esclavo del demonio y de las propias pasiones? Los hombres voluptuosos desprecian, en el fondo de su corazón, a sus compañeros de libertinaje. La felicidad no puede reinar en un corazón des garrado por los remordimientos de la conciencia y agitado por las tempestades de las pasiones. Un poco de oro, una falsa estima, que habrá de abandonarse muy pronto, he ahí las vanas recompensas con que premia el mundo a sus secuaces; y, con todo, hay que sufrir más para contentar al mundo que para contentar a Dios. (San Agustín).

   III. ¿De dónde proviene que el mundo tenga más seguidores y Jesucristo tan pocos servidores? De que se dejan las enseñanzas de Jesucristo para no pensar sino en las máximas del mundo. ¡Quiérese gozar de los bienes presentes y se desprecian los de la vida futura! Se sigue la costumbre y el empuje de las pasiones, y no la doctrina infalible de Jesucristo. Llamóse Jesucristo Verdad y no costumbre. (Tertuliano).

El amor de Dios
Orad por Persia

ORACIÓN

   Oh Dios, que para elevar a la cumbre de la gloria a los bienaventurados Abd6n y Senén, enriquecisteis su corazón con la abundancia de vuestra gracia, con ceded a vuestros servidores el perd6n de sus pecados, y que la intercesión de vuestros santos mártires nos libre de toda adversidad. Por J. C. N. S. Amén.

domingo, 29 de julio de 2012

SANTORAL 29 DE JULIO




29 de julio


 SANTA MARTA,
Virgen



Marta, Marta, te afanas y turbas por muchas cosas;
sin embargo una sola es necesaria.
(Lucas, 10, 4-42).

   Santa Marta, hermana de Marta Magdalena, tuvo la dicha de recibir a menudo en su casa a Jesucristo. Después de la Ascensión, los judíos la dejaron, con su hermano Lázaro y Santa Magdalena, en una barca sin remos ni timón en el mar; pero Dios les hizo de piloto y los hizo arribar a Provenza. Santa Marta construyó un convento en el que varias jóvenes, movidas por su ejemplo, consagraron a Dios su virginidad.

MEDITACIÓN SOBRE LA ÚNICA
COSA NECESARIA

  I. Trabajas sin descanso en hacerte rico y sabio; sin embargo, no es éste el negocio importante; puedes ganar el cielo sin ser rico, sabio o estimado de los hombres. Deja esas ocupaciones, si ellas te impiden trabajar en tu salvación; da de mano las cosas del mundo para dedicarte a la sola cosa verdaderamente necesaria. Ojalá pudieses decir como Tertuliano: Me separé de la muchedumbre, no me ocupo ya sino de una sola cosa, no tengo ya sino un solo cuidado, ¡desembarazarme de todo cuidado!

  II. La salvaci6n es absolutamente necesaria para el bien de tu alma como para el de tu cuerpo. Hay que asegurar esta alma que es inmortal; hay que mortificar el cuerpo durante esta vida, para hacerle feliz durante la eternidad. Estos bienes, estos honores, estos placeres, que tú buscas con tanta avidez pasarán velozmente; pero lo que hayas hecho para tu salvaci6n durará eternamente. Examina seriamente tu conciencia a este respecto, y encontrarás motivo para humillarte y confundirte.

   III. Habrás perdido todo si no trabajas seria. mente en el negocio de tu salvaci6n durante tu vida; después de la muerte ya no hay manera. No tendrás sino una vida, un cuerpo y un alma; el hombre muere solamente una vez, y para el lado en que cae el árbol, allí queda eternamente. ¿Cómo has trabajado hasta ahora en tu salvación? ¡Ah! ¡te has Ocupado de bagatelas, y has descuidado el único negocio de importancia! No hacemos caso de las cosas necesarias, no pensamos sino en Cosas vanas y superfluas. (San Juan Crisóstomo).

La caridad
Orad por el clero.

ORACIÓN

   Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, a fin de que la fiesta de Santa Marta, vuestra virgen, al mismo tiempo que regocija nuestra alma la enriquezca con una tierna devoción. Por J. C. N. S.  Amén.

sábado, 28 de julio de 2012

LA MUJER ETERNA III


Gertrud Von Le Fort
La mujer eterna



Ediciones Rialp, S. A.
Madrid – 1957

Título original alemán:
Die ewige frau

(Im Kösel- Verlag zu München)
Traducción de
María Cleofé Aguilera



(Continuación de post anterior)

Si se ha reconocido la importancia religiosa de la virgen, se llega también a su significado temporal para el ser humano. La misma virgen que sacrifica el matrimonio y la maternidad para representar el valor solitario de la persona, con su sacrificio asegura también el matrimonio y la maternidad. De la misma manera que ella no permanecería virgen si no alzara ante su persona la idea del matrimonio, así defiende también el matrimonio de sus hermanas. En el exceso de mujeres es fatal la disolución del matrimonio tan pronto como la soltera menosprecia la virginidad. Sin la virgen no hay matrimonio, y por tanto tampoco maternidad protegida. La virgen que cierra la  generación para asegurar el valor de la persona, por otra parte también asegura a la generación, la asegura precisamente por el  aprecio del valor de la persona. De la misma manera  que el matrimonio y la virginidad están anclados en el mysterium caritatis, también lo están en la persona. El matrimonio en lo más íntimo está fundado en su valor. Así el valor supremo de la persona no redunda sólo para la persona sino también para la generación. Significa otra vez tan solo el velo en el cual queda envuelto todo acontecimiento femenino cuando estas circunstancias son, por así decirlo, desconocidas para los demás. Pero por cierto, sin este velo carecerían de su supremo atestado y por tanto de su fuerza más profunda: ¡es de los manantiales ocultos de donde fluyen los efectos decisivos! Con esto nos encontramos frente a la idea de la virgen como fuerza.

Ya vimos como el hombre conoce la importancia de la virginidad para sí mismo como elevación para el máximo rendimiento. Todo ahorro de fuerza en un punto significa la posibilidad de su intervención reforzada en otro. O sea, que la virginidad, en  esta interpretación, no es exclusión sino conmutación de la capacidad. Esto quiere decir con referencia a la mujer que su capacidad de amor, que no encuentra posibilidad de expansión en una familia propia, se transfiere en la familia de la colectividad. Es, pues, el mismo proceso de entrega que la biología nos muestra en la madre natural, cuando la mujer virgen que no puede hacer fecundas sus dotes en la generación ejerce estas dotes en una obra objetiva. Aquí la idea de virginidad roza la maternidad espiritual. De ella se hablará en otro lugar, aquí tratamos de la mujer en el tiempo; perola madre, también la madre espiritual, no está ligada al tiempo, sino que es una figura intemporal. En este lugar no se trata de la mujer maternal en sentido metafórico, sino de la obra espiritual objetiva de la mujer.

Virginidad significa, pues, en amplia medida, capacidad y libertad para la acción. Así se ve claro que la literatura dramática, o sea la construida puramente  sobre la acción, prefiera tan decididamente la figura virginal de la mujer esposa y madre. La misma ley vale tanto para la figura literaria como para la producción literaria. No sólo una Antígona o una Ifigenia, sino también una Roswitha von Candersheim y una Annette Droste-Hülshoff son esencialmente vírgenes. Así, pues, adquiere una profunda justificación el que la fuerza de la mujer libre de la generación se sienta impulsada a colaborar en la vida histórico- popular de su pueblo; adquiere una más profunda justificación por cuanto el carácter de ésta colaboración determinado por la experiencia es de que siempre “entra en acción” cuando es necesario. La colaboración histórico-cultural de la mujer repite igualmente en el campo de la obra subjetiva lo que ocurre en el de la generación. Cuando falla la línea masculina, la hija representa la línea hereditaria. “La mujer entra en acción” significa, pues, que la mujer señala, pues, que existe alguna irregularidad en el hombre o un vacio en sus filas. Una verdad que encontró su inolvidable confirmación en el frente de retaguardia femenino durante la guerra mundial. O sea que la aparición independiente de la mujer en el terreno cultural es siempre un signo. Aquí otra vez por unos instantes aparece el rostro de la Mujer Eterna sobre la mujer en el tiempo. La mujer “entra en acción” quiere decir que su actividad en sentido estricto no es actividad de por sí, sino entrega; es sólo una forma del femenino fiat mihi. Con esto se ha dicho que la actividad de la mujer se repliega otra vez cuando ya no existe una situación que la requiera. En esta condición se encuentra el extraordinario mérito objetivo femenino, la mayoría de las veces desagradecido, o sea, un título de gloria profundamente velado. El significado de la mujer para la vida histórico- cultural no puede depender en el fondo de su colaboración objetiva; es mucho más profundo.

 De la misma  manera que la virgen, como tal, está al borde de los misterios de  todo lo aparentemente desperdiciado e irrealizado, así también siendo capaz de obrar se encuentra al borde de los mismos misterios. Otra vez  vemos relacionado con el motivo del velo el que la actuación femenina en la inmensa mayoría no llega a ocupar el primer lugar, sino todo lo más, el segundo, o sea que muy pocas veces agota la plena profundidad y fuerza del alma femenina y la convierte en factor cultural femenino independiente; en la mayoría de los casos  se acomoda a la pretensión masculina y ya por esta simple acomodación queda postergada frente a la obra original masculina. De todas maneras también se relaciona con el mismo  motivo del velo el que allí en donde la actuación de la mujer alcanza realmente una originalidad y elevación supremas, surja con más fuerza que en el hombre la impresión de una vocación carismática. El carácter carismático de una vocación o de una acción no significa únicamente el carácter extraordinario, sino sobre todo el religioso. Por eso no es casual si la real genialidad femenina aparece siempre sólo en la esfera religiosa. La grandeza de una Hidelgarda de Bingen, una Juana de Órleans, una Catalina de Siena es imposible paragonarla con la de ninguna mujer en el mundo profano. Así, se comprende que precisamente la Iglesia, aunque hace al hombre portador exclusivo de la jerarquía, reconoce el carisma femenino.

Otra vez nos viene de lo religioso la dilucidación del problema. Al igual que se comprende el sentido de la virgen considerando el concepto de sponsa Christi, igualmente comprendemos la obra genial femenina por el carisma. Sólo Dios puede levantar el velo bajo el cual Él mismo oculto a la mujer; pero esta revelación es sólo un velamiento más profundo. Lo carismático no significa la fuerza de la elaboración de la propia obra, sino la extinción de la persona para ser instrumento del Altísimo. Si antes se trataba del valor de la persona desprendido de cada obra, en la vocación carismática se trata de la obra desprendida de la persona; el mismo carisma se convierte en velo. Al hecho de “ la mujer entra en acción” corresponde en un grado más elevado el hecho de “la mujer está destinada” y sólo lo está en casos extremos, incluso diría desesperados. La más elevada vocación de la mujer es siempre un último recurso. Se comprende la asombrosa importancia de Santa Catalina de Siena o de Sata Juana cuando se sabe quién había fracasado antes en la empresa.

De la misma manera que el valor supremo de la persona sólo puede ser producido por la existencia fútil en cuanto a la actuación, así el carácter autentico de la vocación es producido por lo en apariencia incompetente. Sólo en esto se manifiesta con toda la pureza el carácter del enviado. Desde aquí queda deslucidado por qué las más grandes figuras de la Historia universal parecieron insignificantes o ineptas a sus contemporáneos al principio de su carrera y por qué su importancia se vió más tarde contra todo  lo que se esperaba. Lo valioso en el hombre está siempre en peligro, de manera que finalmente presenta sólo el valor de algún esfuerzo y no el valor de la persona; así lo elegido en primera línea está siempre el peligro de exponer, no la vocación, sino el grado de aptitud, es decir, de no realizar la misión, sino de prevalecer ellos mismos. Pero en toda gran realización hay un factor positivo que no sólo atañe a  las posibilidades del realizador, sino incluso a sus intenciones; con otras palabras: la voluntad divina y del acto creador es la autentica característica de toda gran obra humana y de todo gran acto humano.

Para comprobar esto a veces tiene que ser invocado  lo incompetente, debe hacerse visible el invisible de los acontecimientos. Este es el significado simbólico de la mujer carismática. El fundamento esencial de su elección frente al hombre reside en el hecho de su mayor facilidad para extinguir su personalidad, convirtiéndose en simple instrumento y receptáculo. Ser portadora del carisma significa se ancilla Domini.

Así la obra  asombrosa de la mujer, la carismática, permanece también en los límites  de lo femenino, en la línea de la simple colaboración, o sea, en la línea de María. Precisamente con esto  eleva el esfuerzo menor de sus  hermanas  insignificantes. Sobre ella cae un rayo del misterio  de la Mujer Eterna, y a través de ella el mismo rayo cae sobre aquéllas.  Otra vez aparece la idea de la representación. El coloquio fraternal entre la sponsa Christi y la mujer  que ha quedado incompleta en el mundo  continúa. Partiendo del carácter de la simple colaboración, también de la mujer carismática se deslucida el misterio de por qué el esfuerzo femenino fuera del carisma siempre permanece en segundo o tercer lugar. El motivo no consiste en una menos capacidad, sino en la esencia y misión de lo femenino. Lo que se dijo antes del valor de  la persona se dice también aquí. En una agudización suprema del pensamiento precisamente la obra modesta testimonia el de la mujer o como puntal visible sino invisible de la vida histórica. La virgen representa el supremo valor del éxito, reconocimiento, logro, no ya de toda capacidad, sino también de toda obra; representa así mismo la más elevada realidad de lo desconocido, aparentemente ineficaz y oculto en Dios. Pero con ello, como las solitarias tumbas de una guerra perdida, responde al sentido supremo de la Historia: sobre el mundo visible ella responde al mundo invisible.