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sábado, 16 de junio de 2012

SANTORAL 16 DE JUNIO


  • San Francisco de Régis, Confesor
  • San Aureliano de Arlés
  • San Benón de Meissen
  • San Ciriaco, Mártir
  • Santa Julita, Mártir
  • Santa Lutharda
  • San Ticón de Amato
  • Beato Ferreol, Mártir
  • Beato Ferrucio, Mártir

16 de Junio



SAN FRANCISCO DE RÉGIS, 
Confesor



  Nada hay oculto que no deba ser descubierto,
 ni escondido, que no haya de ser conocido y publicado.
(Lucas. 8, 17).

   San Francisco impresionóse de tal modo de lo que oyó decir un día a su madre concerniente a las penas del infierno, que toda su vida experimentó sumo horror por el pecado mortal. Cobijó su inocencia bajo el manto de la Reina de los cielos; y para mejor servir a esta bondadosa Madre, ingresó a una de las piadosas congregaciones erigidas en su honor. Entró en la Compañía de Jesús y, con tanto celo y fruto trabajó en la salvación de las almas, que mereció ser llamado apóstol de Vivarais. Murió el año 1640 en Lalouvesc, donde su tumba se ha hecho célebre por la afluencia de peregrinos que a ella acuden y por los milagros que allí se producen.

MEDITACIÓN SOBRE LOS TRES OBSTÁCULOS
PARA UNA BUENA CONFESIÓN   

   I. La negligencia en prepararte a la Confesión a menudo es la causa de que no aproveches de un re medio tan salutífero. No indagas tus pecados con suficiente esmero; no te excitas lo suficiente a la contrición, porque no consideras el mal que te causan tus pecados, ni el bien de que te privan. Has perdido el más valioso de los bienes, la gracia, y todavía has menester que se te mande que tengas dolor de ello.

   II. El respeto humano impide a menudo que se declaren todos los pecados. El demonio que nos había quitado la vergüenza cuando cometíamos nuestros crímenes, quiere ahora devolvérnosla en el santo tribunal. Desecha esta mala vergüenza, a menos que prefieras ver, en el día del juicio, expuestos tus pe cados a la vista de todos antes que declararlos aquí a un solo hombre. Esta confusión que sufres ahora te será saludable, la otra será inútil. No te avergüences de tener que decir lo que no tuviste vergüenza de hacer. (San Bernardo).

   III. Recaes siempre en las mismas faltas, siempre te confiesas de lo mismo, porque no tienes un firme propósito de enmienda y no prevés los escollos allí donde tienes costumbre de naufragar. Piénsalo seriamente en lo porvenir, deja esas ocasiones peligrosas, y no te preocupes por lo que diga el mundo. ¿Dónde estamos si más tememos disgustar a los hombres que a Dios? (Tertuliano)

La huida del pecado
Orad por los que están
en pecado mortal.

ORACIÓN

   Oh Dios, que habéis otorgado al bienaventurado Francisco, vuestro confesor, una admirable caridad y una paciencia invencible en los trabajos que emprendió para la salvación de las almas, haced, por vuestra misericordia, que siendo enseñados por sus ejemplos y ayudados por su intercesión, obtengamos las recompensas de la vida eterna. Por J. C. N. S. Amén.

viernes, 15 de junio de 2012

SANTORAL15 DE JUNIO



15 de Junio


SANTOS VITO,
MODESTO y CRESCENCIA,
Mártires

 
Acuérdate de dónde has caído,
 haz penitencia y haz tus primeras obras.
(Apocalipsis, 2, 5).

   San Vito fue bautizado a la edad de doce años, a escondidas de su padre. Éste, al saber lo que había pasado, nada omitió que pudiera hacerle abjurar de la fe cristiana; lo entregó a Valeriano, gobernador de la provincia; pero los tormentos no pudieron quebrantar la firmeza del joven cristiano. Crescencia y Modesto libraron a Vito de las manos de sus perseguidores y huyeron con él a Italia. Mas tampoco allí encontraron la tranquilidad que buscaban. Detenidos en Lucania, padecieron gloriosamente el martirio durante la persecución de Diocleciano.

MEDITACIÓN SOBRE
EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

   I. Este sacramento es necesario para los que han perdido la inocencia bautismal por algún pecado mortal. Este remedio es fácil, pues basta descubrir las llagas para ser curado; es también consolador: no hay en este mundo gozo comparable al que experimenta el pecador que se descarga del peso de sus faltas mediante una buena confesión. Meditemos estas verdades, y entonces iremos con alegría a purificarnos en el saludable baño de la Penitencia.

   II. A menudo hay que allegarse a este Sacramento, puesto que a menudo ofendemos al Señor. ¿Cómo podemos vivir aunque sea un momento con el pecado mortal en nuestra conciencia? Si muriése mos en ese funesto estado, estaríamos perdirdos para toda la eternidad. Vemos todos los días que la muerte arrebata a tantas personas repentina e imprevista mente; nunca deberíamos vivir en un estado en el cual ni quisiéramos morir. Confiésate con frecuencia: se llama al médico todas las veces que uno está enfermo.

  III. Debes hacer rigurosa penitencia por los pe cados ya confesados, a menos que prefieras hacerla en el purgatorio. Esta penitencia debe durar tanto como tu vida; si te parece larga, piensa en el tremen do castigo que te ahorra. ¡Dichosa penitencia que nos reconcilia con Dios, y extingue las llamas del in fierno y del purgatorio! Repitamos con los peniten tes de la primitiva Iglesia: Ahora sufro y me mortifico, a fin de reconciliarme con Dios a quien ofendí con mis pecados. (Tertuliano).

La paciencia
Orad por la conversión de los pecadores.

ORACIÓN

   Dignaos, Señor, por la intercesión de vuestros santos mártires Vito, Crescencia y Modesto, conc der a vuestra Iglesia el resistir al orgullo, y progresar cada vez más en la humildad que os place, a fin de que, rechazando todo lo que es malo, ejerza la justicia con una voluntaria caridad. Por J. C. N. S. Amén


jueves, 14 de junio de 2012

SANTORAL14 DE JUNIO


  • San Basilio Magno, Obispo, Confesor y Doctor
  • Notre Dame de la Treille
  • San Anastasio, Mártir
  • San Félix, Mártir
  • Santa Digna, Mártir
  • San Rufino, Mártir
  • San Valerio, Mártir
  • San Metodio de Constantinopla
  • Beata Castora Gabrielli

14 de Junio


SAN BASILIO MAGNO,
Obispo y Confesor



  No tenemos aquí ciudad permanente, sino que vamos
en busca de la que ha de venir.
(Hebreos, 13, 14).

   San Basilio, vástago de una familia de santos, tuvo por padre a San Basilio el Antiguo, y por madre a Santa Emilia. Su educación fue confiada a Santa Matrina su abuela, que lo formó en la práctica de todas las virtudes cristianas. Cuéntanse entre sus hermanos y hermanas: a San Gregorio Niceno, a San Pedro de Sebaste y a Santa Macrina la Joven, que era la mayor de diez hermanos, notables todos por su eminente santidad. San Basilio, habiendo sido elevado al arzobispado de Cesárea, atrájose, por su adhesión a la fe, las persecuciones de Juliano el Apóstata y de Valente, emperador arriano. A este último, que lo amenazaba con el destierro, le contestó: Échame a donde quieras, el mundo entero es un lugar de exilio para mí: no tengo otra patria fuera del cielo. Murió en el año 379.

MEDITACIÓN: EL MUNDO ES UN EXILIO   

   I. El mundo es un destierro y el cielo nuestra patria. De esta verdad saco tres conclusiones: la primera es que debemos tener gran deseo de ir al cielo. Los exilado s emplean sus riquezas, su influencia y el crédito de sus amigos para volver a su patria; imítalos, emplea todos los bienes que poseas, tu espíritu y tu salud, para llegar a la casa de tu bienaventurada eternidad: allí está Dios tu Padre, Jesucristo tu Hermano mayor, Maria tu bondadosa Madre, con incontables santos, acaso con muchos de tus parientes y amigos. Dirijamos todos nuestros esfuerzos en esa dirección. Miremos al cielo y no podremos menos que exclamar: ¿Cuándo llegaré y apareceré ante la Faz del Señor? (Salmo).

   II. Puesto que el mundo entero es un exilio, de be serte indiferente habitar en un lugar más bien que en otro. Tu patria debe estar allí donde la gloria de Dios y el bien de tu alma te reclaman. Por todas partes encontrarás la tierra que te sostiene y alimenta, por todas el sol que te alumbra. No te afanes, pues, por el lugar donde habrás de habitar; esta inquietud podría justificarse, dice San Agustín, si se te pudiese enviar a algún lado donde Dios no estuviera. No puede ser exilado quien a Dios tiene en su corazón (San Cipriano).

   III. Si en este mundo, que es un lugar de destierro, hay tantas cosas que agradan, ¿qué no será en el paraíso? Si los bienes, que Dios ha otorgado indistintamente tanto a sus amigos como a sus enemigos, tienen ya tanto atractivo, ¿qué no será de los bienes que Él ha preparado a sus amigos e hijos? Por el contrario, si los elegidos y amigos de Dios deben sufrir tanto en este mundo, ¿cuáles no serán los tormentos que el Señor reserva en el infierno para sus enemigos?

El pensamiento del paraíso
Orad por la conversión de los infieles.

ORACIÓN

   Os suplicamos, Señor, escuchéis las oraciones que os dirigimos en la solemnidad de vuestro confesor pontífice, el bienaventurado Basilio, a fin de que la intercesión y los méritos de quien tan dignamente os ha servido, nos obtengan el perdón de nuestros pecados. Por J. C. N. S. Amén.

miércoles, 13 de junio de 2012

SANTORAL 13 DE JUNIO


  • San Antonio de Padua, Confesor
  • Santa Aquilina, Mártir
  • San Fándilas, Mártir
  • Santa Felícula, Mártir
  • San Gerardo de Clairvaux
  • San Trifilo de Nicosia

13 de Junio






  Serás justificado por tus palabras 
y por tus palabras condenado.
(Mateo, 12,37).

   San Antonio de Padua se hizo religioso de San Francisco con el propósito de ir a morir mártir predicando la fe a los moros. La enfermedad le impidió mantener este designio. Predicó a la gente y convirtió a muchos; predicó a los peces y le escucharon. Ordenó al mulo de un hereje que adorase la Santa Hostia; obedeció le el animal, confundióse y convirtióse su dueño. Resucitó a un muerto para justificar a su propio padre. Tenía gran devoción a la Santísima Virgen y la invocaba en todas sus tentaciones. Nuestro Señor lo asistió en la hora de su muerte, que acaeció en el año 1231, en el trigésimo sexto año de su edad.

MEDITACIÓN: CÓMO HAY
QUE GOBERNAR LA LENGUA 

   I. Treinta y dos años después de la muerte de San Antonio de Padua, se encontró su lengua tan fresca como lo estaba en el momento de su muerte. Dios quiso recompensar mediante este milagro el buen uso que de ella había hecho hablando siempre de Dios, sea en sus predicaciones, sea en sus conversaciones familiares. Y tú, ¿hablas sólo de Dios o a Dios? ¿Tu corazón está de acuerdo con tus palabras cuando hablas de Dios, y cuando le dices que lo amas y que de testas tus pecados?

   II. No siempre se puede hablar de Dios, pero se puede referir a Dios todo lo que se dice. Consolar a los afligidos, reprender a los pecadores, hablar de los quehaceres temporales de que Dios quiere que te ocupes, no es hablar de Dios; pero si haces esto por amor de Dios, por esto serás recompensado. No pronuncies, pues, ni una sola palabra que no tienda a la gloria de Dios. Para ello, imita a los primeros cristianos. Ellos hablan como hombres que saben que los escucha Dios. (Tertuliano).

   III. Es menester que te calles por amor de Dios, cuando eres calumniado, cuando se te dice alguna palabra hiriente a la cual podrías responder con otra aguda, y cuando se presenta la ocasión de alabarte de vituperar a los otros; nunca debe decirse una palabra inútil, ni hablar de las faltas del prójimo. ¿Nada dices tú que pueda fastidiarlo o escandalizarlo? Saber callarse es más difícil que hablar (San Ambrosio).

El silencio
Orad por la conversión de los pecadores.

ORACIÓN

   Que la piadosa solemnidad de vuestro confesor San Antonio difunda santa alegría en vuestra Iglesia, Señor, a fin de que ella reciba sin cesar el auxilio de vuestras gracias, y merezca gustar un día de los gozos eternos. Por J. C. N. S. Amén

martes, 12 de junio de 2012

SANTORAL 12 DE JUNIO


  • San Juan de Sahagún, Confesor
  • San Basílides, Mártir
  • San Cyrinus o Quirino, Mártir
  • San Cirino, Mártir
  • San Nabor, Mártir
  • San Nazario, Mártir
  • San Juan, Confesor 
  • Santa Antonina, Mártir
  • San León III
  • San Odulfo
  • San Onofre
  • San Pedro del Monte Athos
  • San Plácido, Abad
  • Beato Esteban Bandelli

12 de Junio


SAN JUAN DE SAHAGÚN,
Confesor



  No amemos de palabra y con la lengua,
sino con obras y de veras.
(1 Juan, 3, 18).

   Este santo preludió ya en su infancia el papel de predicador y de pacificador que debía desempeñar más tarde tan brillantemente y con tanto éxito. Predicaba a los niños de su edad, los exhortaba a la piedad y a la virtud, y calmaba las disputas que surgían entre ellos. Después de haber vivido edificantemente como sacerdote seglar, entró en el convento de los Ermitaños de San Agustín, en Salamanca, y allí fue notable por su humildad, su austeridad y su celo por la oración. Encargado en seguida, del ministerio de la predicación, muy pronto renovó el aspecto de Salamanca, dividida entonces en facciones encarnizadas unas contra otras. Murió el 11 de junio de 1479.

MEDITACIÓN SOBRE EL AMOR 
SANTO DE SÍ MISMO   

   I. La caridad te obliga a amarte y a no hacer nada que te sea dañoso. Si te amases, ¿no tratarías, acaso, de procurarte el mayor de todos los bienes? Pues bien, ¿qué mayor bien para tu alma que la posesión de la gracia, primero, y la de la eternidad bien aventurada, después? ¿Qué tirano podría causarte tanto mal como el que te haces cuando cometes un pe cado mortal, y aun un pecado venial, puesto que por este pecado venial deberás sufrir en el purgatorio dolores incomparablemente más crueles que los de los mártires?

   II. Ama a tu cuerpo, ámalo; pero procúrale el mayor de todos los bienes, que es la gloria de que gozará después de su resurrección, si ha sido fiel a Dios. Para obtener esta gloria, es preciso que sufra durante esta vida. Cuerpo mío, ¿sabes tú de qué debes alegrarte? De ser desgarrado, abrumado de dolores por Jesucristo. Si yo te amo, debo desear verte mortifi cado, a fin de verte un día envuelto en gloria. El cristiano será glorificado en su carne, pero con la condición de que haya sido mortificada por Jesucristo. (Tertuliano).

   III. ¿No es verdad, acaso, que no te amas? Amas a tus placeres, a tus riquezas, a tu reputación; pero no amas ni a tu alma ni a tu cuerpo. Amas a tus padres, a tus amigos, si tratas de hacerlos virtuosos, pero, ¿te tomas gran trabajo por llegar a serlo tú mismo? ¡Ah! si verdaderamente te amases, no rehuirías ninguna fatiga para merecer para tu cuerpo y tu alma una gloria eterna. Cuando se ama, no se rehuye el trabajo: el amor impide que se sienta su peso.

El amor de Dios
Orad por los que son llamados
a la vida religiosa.

ORACIÓN

   Oh Dios, autor de la paz y amigo de la caridad, que habéis dotado al bienaventurado Juan, confesor vuestro, de talento admirable para reconciliar a los enemigos, haced, en consideración a sus méritos y a su intercesión, que, consolidados en vuestra caridad, no nos dejemos separar de Vos por ninguna tentación. Por J. C. N. S. Amén.

lunes, 11 de junio de 2012

SANTORAL 11 DE JUNIO


  • San Bernabé. Apóstol
  • Beata Paula Frassinetti, Fundadora
  • San Félix, Mártir
  • San Fortunato, Mártir
  • San Patricio

11 de Junio


SAN BERNABÉ,
Apóstol



  Buscad la paz con todos y la santidad,
sin la cual nadie verá a Dios.
(Hebreos 12, 14).

   San Bernabé fue discípulo de Jesucristo y compañero de trabajos de San Pablo. Habiendo meditado estas palabras del Salvador: Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, vendió lo que poseía y llevó el dinero obtenido a los Apóstoles. Predicó el Evangelio en Antioquía con San Pablo. Fue en seguida con el gran Apóstol a Seleucia, después a Salamina y a Pafos; y, después de haber evangelizado también a muchos otros pueblos, murió hacia el año 60.

MEDITACIÓN SOBRE LA SANTIDAD
A LA CUAL DEBEMOS TENDER,
CADA CUAL EN SU ESTADO   

   I. Como en este mundo no hay estado o vocación en el que no se pueda uno salvar, tampoco hay alguno en el que no sea posible condenarse, porque siempre tenemos libertad para ofender a Dios. No te fíes, pues, en la santidad de tu vocación, ni en el lugar en que habitas, ni en la posición que ocupas. Ni el lugar, ni el traje, ni la profesión son las que santifican al hombre; son las buenas obras que él hace; ellas solas le seguirán al otro mundo. ¿Cómo cumples las obligaciones que te impone el estado de vida en el que Dios te ha colocado? Se merecen elogios, no por haber ha bitado en Jerusalén, sino por haber vivido bien en ella. (San Jerónimo).

   II. Vive conforme a tu estado. Una es la virtud del hombre de mundo, otra la del religioso. La vida del apóstol no es la del solitario. Estudia el espíritu de tu vocación y trata de conformarte a él. Si estás so metido a una regla, obsérvala; si no, cumple los mandamientos de Dios, consulta al director de tu conciencia y sigue sus consejos.

   III. Imita a los santos que han ejercido la misma profesión que tú; toma entre ellos uno por patrono y modelo, invócalo y trata de imitarlo. No hay profesión que no tenga santos; compara su vida a la tuya, imita las virtudes de que te dan ejemplo. Ten siempre el corazón vuelto hacia el cielo al cual atraen, y al cual debes ir tú mismo, pues allí es donde está Dios, tu tesoro. Que nuestro corazón esté allí donde nosotros queremos tener nuestro tesoro. (Tertuliano).

La santidad y la perseverancia en nuestra vocación
Orad por la conversión de los infieles

ORACIÓN

   Oh Dios, que nos alegráis por los méritos y la intercesión de vuestro apóstol San Bernabé, dignaos concedernos las gracias que os imploramos por su intermedio. Por J. C. N. S. Amén.


domingo, 10 de junio de 2012

SANTORAL 10 DE JUNIO



10 de Junio


SANTA MARGARITA,
Reina de Escocia



  Salvaréis vuestras almas por la paciencia.
 (Lucas, 21, 19).

   Tan santamente educó esta reina a sus hijos, que varios abrazaron el estado religioso. No se sentaba a la mesa sin antes haber dado de comer a nueve huérfanos y a veinticuatro pobres; durante el Adviento y la Cuaresma, alimentaba hasta a trescientos necesitados. Después de haber pasado el día en la práctica de la caridad, pasaba la noche en oración. Estando moribunda, se le quiso ocultar la muerte del rey su esposo y de su hijo, acaecida en la guerra. Exclamó: "Sé lo ocurrido. Os agradezco, omnipotente Dios, que enviándome un dolor tan grande en la última hora de mi vida, me purifiquéis de mis pecados, como es pero, por vuestra misericordia". Murió cuatro días después de su esposo, el 16 de noviembre de 1093.

MEDITACIÓN: CUAL DEBE SER NUESTRO
CONSUELO EN LAS AFLICCIONES   

   I. No se podría vivir mucho tiempo en la tierra sin ser visitado por las aflicciones; nadie está exento de ellas. Es más feliz quien las sabe soportar con más paciencia. Mira, pues, todos los accidentes que te su ceden como ocasiones que Dios te ofrece de practicar la paciencia. No consideres la malicia de las personas que te apenan, sino sólo la bondad de Dios que quiere o que permite que te persigan, a fin de tener ocasión de coronarte. Poco importa que se me traicione o maltrate, pues Dios permite que se traicione a los que Él se dispone a coronar.

   II. Consuélate de la pérdida de tus bienes, de tus padres y de tus amigos; las lágrimas y la tristeza no reparan las pérdidas que has sufrido, al contrario, no hacen sino aumentar las. Porque, si el mal que te aflige no tiene remedio, ¿para qué sirven tus lágrimas? y si lo tiene, trabaja en ello y no consumas inútilmente el tiempo en vanos lamentos y en lágrimas estériles. Reserva tus lágrimas para llorar tus pecados y para apagar el fuego del infierno. No se debe llorar sino por las faltas que se han cometido o por el paraíso que se ha perdido.

   III. La gran razón que debe consolarte en todas tus aflicciones, es que Dios te las envía o permite para su mayor gloria y la salvación de tu alma. Alégrate, pues, de tener ocasión de contribuir a la gloria del Señor y de trabajar en la salvación de tu alma. Te suceda lo que te suceda, di siempre con el santo varón Job: "¡El Señor me dio todo, el Señor me ha qui tado todo, bendito sea su santo Nombre!"

La paciencia
Orad por Inglaterra, Escocia e Irlanda.

ORACIÓN

   Oh Dios, que hicisteis admirable a la bienaventurada reina Margarita por su gran caridad para con los pobres, haced que su intercesión y su ejemplo acrecienten de día en día la caridad en nuestras almas. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 9 de junio de 2012

SANTORAL 9 DE JUNIO


  • Santos Primo y Feliciano, Mártires
  • Beata Ana María Taigï, 
  • San Colomba o Columkill, Abad
  • Santa Pelagia de Antioquía, Mártir
  • San Ricardo de Andria
  • San Vicente de Agen, Mártir
  • Beata Cecilia
  • Beata Diana
  • Beato Silvestre de Valdiseve

9 de Junio


SANTOS PRIMO y FELICIANO,
Mártires



 Temed al que, después de haberos quitado la vida,
tiene el poder de arrojaros al infierno.
(Lucas, 12, 5).

   San Primo y San Feliciano eran hermanos y se animaban mutuamente a la práctica de las virtudes cristianas. Fueron encarcelados por orden de Diocleciano y Maximiano; pero un ángel les abrió la prueba de la mazmorra. Apresados poco después nuevamente, fueron llevados ante el pretor. Éste los separó, esperando vencer así más fácilmente su constancia. Probó primeramente a Feliciano, pero sin éxito. En seguida, llamando a Primo, le dijo: "Imita la prudencia de tu hermano: ha obedecido a los emperadores, y ahora está colmado de honores. Un ángel, -respondió Feliciano-, me ha hecho saber lo que le ha sucedido a mi hermano. ¡Ojalá sea yo digno de participar de su martirio!" Irritado, el pretor los condenó a los dos a ser arrojados a los leones; pero éstos, olvidando su ferocidad natural, vinieron a hacerles fiestas. Finalmente los hizo decapitar; y estos dos hermanos, a quienes los tormentos no habían podido separar, fueron a gozar de la misma gloria en el cielo, alrededor del año 297.

MEDITACIÓN SOBRE TRES CLASES DE TEMOR   

   I. El temor de Dios es el principio de la sabiduría. Teme a Dios, porque es omnipotente, ve todo y es soberanamente justo. Te juzgará con justicia; y habrá de castigarte inapelablemente si incurriste en pe cado. Temes a los hombres, no te atreverías a come ter un crimen en su presencia. ¡Cuán ciego eres! ¿No ves que a Dios es a quien has de temerse? El temor es la base de la salvación. (Tertuliano).

   II. Teme el infierno y no digas que este temor conviene a los grandes pecadores, puesto que Jesucristo te lo propone como medio de excitarte a la virtud, y los santos, estimulados por él, han avanzado rápidamente, en el camino de la salvación. El temor del infierno es el que los desapegó del mundo y los condujo a la soledad. ¡Oh infierno, si a menudo se pensase en ti, cuán rápido poblaríase el paraíso! Después de todo, por santo que seas al presente, puedes caer en el pecado. Teme siempre hasta que estés en el cielo.

   III. Teme el pecado, puesto que él te hace enemigo de Dios y víctima del infierno. Los santos habrían más bien elegido la pérdida de sus bienes, de la vida y hasta el infierno, si ello fuera posible, antes que el pecado. Es que aun el menor pecado es un mal más grande que los más espantosos entre todos los tormentos, puesto que esa falta leve ofende a un Dios infinito. ¿Posees estos sentimientos? Vuelve tu temor para el lado de Dios; todo temor que no tiene a Dios por objeto es temor malo. (San Bernardo).

La fidelidad a Dios
Orad por la conversión
de los pecadores.

ORACIÓN

   Señor, dignaos concedernos la gracia de celebrar siempre la fiesta de vuestros santos mártires Primo y Feliciano, de tal manera que sus sufragios nos aseguren los efectos de vuestra protección. Por J. C. N. S. Amén

viernes, 8 de junio de 2012

SANTORAL 8 DE JUNIO



8 de Junio


SAN MEDARDO,
Obispo y Confesor



  No queráis engañaros: Dios no puede ser burlado;
lo que el hombre sembrare eso cosechará.
(Gálatas, 6, 7-8).

   San Medardo mostró, desde su infancia, una tierna compasión para con los pobres. Un día dio su traje a un pobre ciego; a menudo privábase de su comida para distribuirla a los necesitados. Fue obispo de Noyon en el año 530. No se limitó su celo a su diócesis: arrancó una parte de la diócesis de Tournay de la superstición e inmoralidad del paganismo. Suavizó las costumbres de los habitantes de Flandes, inspirándoles el amor de las máximas evangélicas. Llevando el rey Clotario su cuerpo, en sus hombros, para enterrarlo, vióse que el cielo se entreabría para recibir el alma de San Medardo y para honrar la piedad del rey.

MEDITACIÓN: NO HA Y QUE
BURLARSE DE DIOS     

   I. Es burlarse de Dios no cumplir las promesas que le has hecho; es inferirle una afrenta que no osa rías inferior a un hombre honrado; es despreciar su justicia y abusar de su bondad. Has prometido, en tu bautismo, renunciar a las pompas del demonio: ¿cómo cumples tus promesas? ¿Se podría, por tu conducta, reconocerte en un grupo de infieles? No sólo la fe, también las costumbres deben distinguir a un cristiano de un pagano. (San Jerónimo).

   II. Es burlarse de Dios no creer en su palabra; es dudar de su verdad, de su poder y de su bondad. Él ha dicho que es difícil para un rico entrar en el cielo; que los pobres son dichosos; que te dará el céntuplo de lo que hayas dado a los pobres. ¿Crees en todas estas verdades? Si estuvieras bien convencido de ellas, vivirías de muy distinta manera; y si crees en ellas sin practicarlas, es también burlarse de Dios, pero de manera mucho más injuriosa.

   III. Es burlarse de Dios no querer darle sino el fin de tu vida, es decir, las sobras del mundo, del demonio y de los placeres. ¡Hermoso presente a Dios destinas cuando le dices: Me daré a Ti cuando esté ya cansado de los placeres o cuando la edad no me permita ya gozar de ellos! Te burlas de las recompensas eternas que Dios te prepara, puesto que no quieres emplear, para adquirirlas, sino los tristes días de la vejez: Ahora es, oh Dios mío, cuando quiero convertirme. ¿Hasta cuándo diré: Mañana, mañana, por qué no hoy? ¿Por qué no poner término desde ahora a mi vergüenza? (San Agustín).

La observancia de nuestros buenos propósitos
Orad por el clero.

ORACIÓN

  Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad de San Medardo, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de, piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén

jueves, 7 de junio de 2012

SANTORAL 7 DE JUNIO




7 de Junio


SAN ROBERTO,
Abad



  He venido a poner fuego en la tierra: 
y ¿qué he de querer sino que arda?
(Lucas, 12, 49).

   San Roberto, abad de Newminster, distinguió se entre todos los religiosos de su Orden por su fervor y su piedad; todos tenían puestos en él sus ojos y lo tomaban por modelo. Sin cesar recomendaba a Dios las almas a su cargo; noche y día pedía con lágrimas la santificación de ellas. Murió el 7 de junio de 1159. Diversos milagros atestiguaron ante los hombres su santidad y la gloria que gozaba junto a Dios.

MEDITACIÓN SOBRE EL FERVOR  

   I. Tener fervor en el servicio de Dios, es hacer todo lo que Dios nos pide con ardor, con prontitud y con alegría. Un hombre fervoroso vuela allí donde le llama el deber. Busca grandes ocasiones de dar a Dios pruebas de su amor; no desprecia las pequeñas; nada le parece difícil, por nada tiene lo que ya ha hecho, arde en deseos de hacer algo más heroico en lo por venir para la gloria de Jesucristo. ¿Te hallas en estas disposiciones? Estuviste en ellas, ¿por qué no has perseverado? Vuelve lo antes posible a ese primer estado de fervor del que te relajaste.

   II. Un hombre fervoroso resiste generosamente a todas las tentaciones; un hombre tibio y flojo sucumbe en ellas. Nada cuesta a un cristiano que está animado de este hermoso fuego: todo incomoda a un cristiano frío, todo le parece difícil e insoportable. El hombre fervoroso está siempre feliz y siempre contento, porque Dios derrama en su alma consolaciones celestiales para recompensarlo por los placeres del mundo que le sacrifica; el cristiano flojo y tibio no goza de los consuelos del Cielo, porque no es lo suficientemente fiel a Dios como para merecer los.

   III. El medio para encender el fervor en tu corazón es, en primer lugar, servir a Dios cada día como si cada día comenzases a servirle; es olvidar el poco bien qué ya hayas hecho, es considerarte como un servidor inútil. Compara lo que has hecho por Dios con lo que Jesucristo ha hecho por ti. En segundo lugar, cada día sirve a Dios como si fuese el último de tu vida. ¿Qué harías ahora si estuvieras seguro de morir mañana?

El fervor
Orad por los que trabajan
en la salvación de las almas.

ORACIÓN

  Haced, os lo suplicamos, Señor, que la intercesión del bienaventurado Roberto, abad, nos haga agradables a Vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por sus oraciones las gracias que no podemos esperar de nuestros méritos.