Este es un sitio para católicos tradicionales, con contenidos de teología, meditaciones, santoral y algunas noticias de actualidad.

sábado, 7 de enero de 2012

SERMÓN EN LA FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA



Nazaret es el ideal de las familias cristianas, y la Sagrada Familia es modelo y patrona de ellas.

Toda familia cristiana dirige, casi instintivamente, la mirada a la Sagrada Familia de Nazaret y se atribuye un título particular para la protección de Jesús, María y José.

Dios ha querido ofrecer a las familias un modelo tangible e imitable. Jesús, que renunció a los goces humanos, gustó, sin embargo, la dulzura del hogar doméstico en Nazaret.

Nazaret es el ideal de la familia, porque en ella la autoridad serena y sin asperezas se junta con una obediencia sonriente y sin indecisiones; porque la integridad se une allí a la fecundidad, el trabajo a la oración, el buen querer humano a la benevolencia divina…

A la luz, clara y suave, del hogar de Nazaret, meditemos sobre las graves responsabilidades que asumen los que han decidido constituir un hogar; muy particularmente aquellos que se aprontan para hacerlo este año o en los próximos inmediatos.

&&&

Hay momentos decisivos en la vida del hombre…

Y si alguno es decisivo, es el momento del libre consentimiento para un estado de vida con graves obligaciones y de indisolubilidad absoluta.

Momento decisivo, porque de él depende la felicidad terrena y no pocas veces la misma felicidad eterna.

¿Será mucho exigir que los que vayan a contraer matrimonio, vayan preparados a ello debidamente?

Para cosas baladíes de la vida, precede no pocas veces larga y aun costosa preparación; ¿será pedir mucho que para la vida indisoluble matrimonial preceda preparación consciente y seria?

Bien vale la pena dedicarse a meditar sobre la hora que decide el futuro de la familia y del propio bienestar terreno y eterno.

&&&

Hora de trascendencia, tal vez definitiva, es la de la elección de estado. Hora de trascendencia, tal vez definitiva, la de la elección de cónyuge.

Y hora a la que tan de ordinario se va empujado solamente por el ímpetu ciego pasional, cuando se debiera de ir a ella con la luz de la razón y de la fe, y con el dominio que requiere la responsabilidad que en ella se contrae.

La luz de la razón y de la fe, y no los ímpetus de la pasión inconsciente, ha de ser el guía en la preparación del matrimonio.

El concepto materialista de la vida es el que, aun entre católicos, dirige no pocas veces la formación del hogar. Sin atender a normas superiores, sin preocuparse del fin para el que Dios puso al hombre en esta vida, sin atender al fin del matrimonio, sólo se atiende al placer de los sentidos, al placer saciativo de momento.

¿Y qué extraño que con ese fin del placer ante todo y sobre todo, sin normas de leyes divinas, resulten esos matrimonios en que se elimina o se regula la natalidad, se viola la fidelidad conyugal, y se cuartean las leyes todas del matrimonio?

Por el contrario, ni se frustra la natalidad, ni se quebranta la fidelidad conyugal, ni se deja de cumplir con los deberes impuestos por Dios al matrimonio, si preside en el contrato matrimonial la idea cristiana de que Dios hace partícipes a los contrayentes de la dignidad de colaboradores en la obra de la Creación al destinarlos a perpetuar la especie; y sobre este fin natural eleva a los padres a la misión sobrenatural de engendrar hijos que sean verdaderos hijos de Dios y herederos del Reino de los cielos.

&&&

Con el concepto materialista de la vida, es natural que los contrayentes del matrimonio ni se preocupen, ni menos utilicen los auxilios concedidos por Dios para facilitar el cumplimiento de los deberes conyugales.

Con el concepto cristiano de la vida, por el contrario, es también natural que se aprecien y se utilicen con diligencia todos esos auxilios y gracias que Dios ha concedido para el fácil y fiel cumplimiento de las cargas matrimoniales.

Y por eso, el punto esencial de partida en la preparación al matrimonio es el de la recta instrucción acerca del mismo.

Instrucción sobre su naturaleza y sus fines esenciales; instrucción sobre las obligaciones que impone; instrucción sobre los derechos que concede; instrucción sobre los medios que Dios ha puesto a disposición de los cónyuges para que puedan cumplir con toda fidelidad e íntegramente con sus deberes.

Necesaria la instrucción prematrimonial, porque ¿se va dar un sí, en un contrato sin que sepa la parte contrayente qué es a lo que se compromete con ese sí?

¿Contrato entre hombres conscientes y dignos y responsables, sin ponderar detenidamente el alcance y las obligaciones que contraen?

Necesaria la instrucción prematrimonial; esa recta y sana instrucción que enseña las obligaciones y los derechos que adquieren los contrayentes, y los medios con que pueden contar para cumplirlos.

Esta saludable instrucción y ordenación religiosa sobre el matrimonio cristiano dista mucho de las exageradas doctrinas fisiológicas por medio de las cuales algunos reformadores de la vida conyugal pretenden hoy auxiliar a los esposos, hablándoles de aquellas materias fisiológicas con las cuales, sin embargo, aprenden más bien el arte de pecar con refinamiento que la virtud de vivir castamente.

&&&

No puede negarse que, tanto el fundamento firme del matrimonio feliz, como la ruina del desgraciado, se preparan y se basan en los jóvenes de ambos sexos durante los días de su infancia y de su juventud.

Y así hay que temer que quienes antes del matrimonio sólo se buscaron a sí mismos y a sus cosas, y quienes condescendieron con sus deseos aun cuando fueran impuros, sean en el matrimonio cuales fueron antes de contraerlo, es decir, que cosechen lo que sembraron: o sea, tristeza en el hogar doméstico, llanto, mutuo desprecio, discordias, aversiones, tedio de la vida común, y lo que es peor, encontrarse a sí mismos llenos de pasiones desenfrenadas.

¡Cuántos matrimonios han tenido en la juventud de los contrayentes la raíz de su desventura!

De jóvenes ellos licenciosos, profesionales de la vida de crápula, encharcados en el fango de los vicios, que han ido, de tumbo en tumbo, del alcohol a la morfina, de la lujuria a la degradación del refinamiento vicioso, ¿qué maridos podrá esperarse cuando contraigan matrimonio?

De jóvenes ellas sensuales, vendedoras en público de su cuerpo, sin sentido del pudor, alardeadoras de procacidad, huyendo el sacrificio y corriendo alocadas tras el placer, ¿qué madres futuras podrán salir cuando contraigan matrimonio?

Enorme el influjo de la juventud en la futura vida matrimonial.

Hay que ordenar la juventud, para obtener hogares felices.

Es, pues, menester corregir las inclinaciones desordenadas, fomentar y ordenar las buenas, desde la más tierna infancia, y sobre todo hay que iluminar el entendimiento y fortalecer la voluntad con las verdades sobrenaturales y los medios de la gracia, sin la cual no es posible dominar las perversas inclinaciones y alcanzar la debida perfección educativa de la Iglesia.

Es imposible dominar las pasiones sin iluminar el entendimiento y sin fortalecer la voluntad con las verdades sobrenaturales y los medios de la gracia.

Y este es el triste estado de gran parte de la juventud y de la humanidad actual, que ni tiene luz sobrenatural en el entendimiento, ni usa de los medios eficaces de la gracia; por eso, la juventud y la humanidad están en tanto número dominadas por sus perversas inclinaciones.

&&&

A esta preparación, que podemos denominar remota, se debe añadir la preparación próxima, a la cual pertenece de una manera especial la elección de consorte, porque de aquí depende en gran parte la felicidad del futuro matrimonio, ya que un cónyuge puede ser al otro de gran ayuda para llevar la vida conyugal cristianamente, o, por el contrario, crearle serios peligros y dificultades.

¡Cuántas veces los problemas trágicos de vida familiar tienen la desgracia de ser insolubles por arrancar del hecho fundamental del desacierto en la elección de consorte!

Se procedió con pasión, en la hora de la reflexión; se procedió con improvisación, en la hora de la preparación; y se pagan lamentabilísimamente las consecuencias.

¡Qué momento tan trascendental el de la elección de consorte! De él depende, en grandísima parte, la felicidad del futuro hogar.

Jóvenes, escoged para consorte de vuestra vida en unión indisoluble, no al que os será estorbo y tropiezo para cumplir vuestras obligaciones graves de casados, sino al que os sea ayuda y sostén.

Para que no padezcan, pues, por toda la vida las consecuencias de una imprudente elección, deliberen seriamente los que desean casarse, antes de elegir la persona con la que han de convivir para siempre; y en esta deliberación tengan presente las consecuencias que se derivan del matrimonio, en orden, en primer lugar, a la verdadera religión de Cristo, y además en orden a sí mismo, al otro cónyuge, a la futura prole y a las sociedades religiosa y civil.

&&&

Si los padres se preocupasen de formar a sus hijos para el matrimonio, y los mismos jóvenes, futuros contrayentes, procurasen su formación para este Sacramento santo, ¡cuántas desgracias desaparecerían de la vida conyugal, y qué tragedias no dejarían de existir en el hogar!

Para la felicidad de un hogar, es necesario que, antes de haberlo formado, preceda una preparación cristiana para el matrimonio.

Preparación a base de un concepto cristiano, y no materialista y pagano, de la vida.

Preparación, con una seria deliberación, a la luz de la razón y la fe, sobre la elección de estado.

Preparación, con una recta instrucción de todos los deberes matrimoniales, de todos sus derechos y de los medios todos que ayudan a cumplirlos.

Preparación remota, con el dominio de las pasiones, sin condescendencia con los estímulos de la carne.

Preparación próxima, con la elección de consorte, no por cálculos de interés, sino con reflexión a la luz de los principios sobrenaturales, y que excluya la pura pasión y la inconsciente determinación.

&&&

Todo lo que llevamos dicho ha sido válido siempre, en todos los tiempos y en todas las circunstancias en que la Iglesia y la Sociedad Civil han tenido que desarrollarse.

Pero todo esto cobra particular importancia en las actuales coyunturas, que han sido descritas con toda claridad por Monseñor Marcel Lefebvre:

Sabemos muy bien que el objetivo de las sectas masónicas es la creación un gobierno mundial con los ideales masónicos, es decir los derechos del hombre, la igualdad, la fraternidad y la libertad, comprendidas en un sentido anticristiano, contra Nuestro Señor.
Esos ideales serían defendidos por un gobierno mundial que establecería una especie de socialismo para uso de todos los países y, a continuación, un congreso de las religiones, que las abarcaría a todas, incluida la católica, y que estaría al servicio del gobierno mundial.
Habría dos congresos: el político universal, que dirigiría el mundo; y el congreso de las religiones, que iría en socorro de este gobierno mundial, y que estaría, evidentemente, a sueldo de este gobierno.
Hemos llegado, yo pienso, al tiempo de las tinieblas. Debemos releer la segunda epístola de San Pablo a los tesalonicenses, que nos anuncia y nos describe, sin indicación de duración, la llegada de la apostasía y de una cierta destrucción.
Es necesario que un obstáculo desparezca. Los Padres de la Iglesia han pensado que el obstáculo era el imperio romano. Ahora bien, el imperio romano ha sido disuelto y el Anticristo no ha venido.
No se trata, pues, del poder temporal de Roma, sino del poder romano espiritual, el que ha sucedido al poder romano temporal.
Para Santo Tomás de Aquino se trata del poder romano espiritual, que no es otro que el poder del Papa.
La apostasía anunciada por la Escritura llega. La llegada del Anticristo se acerca. Es de una evidente claridad.
Yo pienso que verdaderamente vivimos el tiempo de la preparación a la venida del Anticristo. Es la apostasía, es el desmoronamiento de Nuestro Señor Jesucristo, la nivelación de la Iglesia en igualdad con las falsas religiones.
La Iglesia no es más la Esposa de Cristo, que es el único Dios.
La Sede de Pedro y los puestos de autoridad de Roma están ocupados por anticristos.
Roma ha perdido la fe. Roma está en la apostasía. Estas no son simples palabras, no son palabras vacías las que digo. Es la verdad. Roma está en apostasía.
Roma está en tinieblas, en las tinieblas del error. Nos es imposible negarlo.
Debemos ser conscientes de este combate dramático, apocalíptico en el cual vivimos y no minimizarlo.
En la medida en que lo minimizamos, nuestro ardor para el combate disminuye.
Nos volvemos más débiles y no nos atrevemos a declarar más la Verdad.

&&&

He aquí las circunstancias en las que debemos profesar y confesar nuestra fe. En estas coyunturas deben los hogares santificarse y santificar su vida matrimonial.

No faltará quien piense que esto es demasiado y que es imposible llevarlo a cabo.

Pero la Providencia, que condujo de la mano al antiguo José cuando entregado y vendido por sus hermanos fue primero esclavo para venir a ser luego el superintendente y señor de toda la tierra de Egipto y nutridor de su familia; la Providencia, que guió al segundo José en aquel mismo país a donde llegó privado de todo sin conocer ni los habitantes ni las costumbres ni la lengua, y de donde, no obstante todo esto, retornó sano y salvo con María y Jesús; la Providencia, ¿no tendrá hoy la misma compasiva bondad, el mismo ilimitado poder?

Lo que sucede es que muchas veces los hombres olvidan las palabras de Nuestro Señor en el Evangelio: Buscad en primer lugar el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura…

Dad a Dios animosa y lealmente lo que Él tiene derecho a esperar de vosotros: todo el esfuerzo personal posible, la obediencia que se le debe como a Señor supremo, la confianza hacia Él como hacia el mejor de los Padres.

Entonces podréis contar con lo que esperáis de Él, y que Él prometió cuando dijo: Mirad los pájaros del cielo, mirad los lirios del campo; y no tengáis cuidado por el día de mañana.

&&&

Dios os ayude, padres, para que inculquéis esta doctrina en las inteligencias y corazones de vuestros hijos.

Dios os conceda, jóvenes, el que la llevéis a la práctica en vuestra vida matrimonial.

Entonces podremos esperar fundadamente el que haya hogares con la felicidad posible en este valle de lágrimas; hogares en los que se cumpla la altísima misión que Dios dio a la familia cristiana, la de ser la colaboradora del Creador en la propagación del género humano, y la suministradora de los destinados a ser hijos de Dios y herederos del Reino de los Cielos.

Vosotros, padres y madres, vosotros recién casados o por contraer matrimonio este año 2012, que sucedéis a otros hogares, recordad la palabra del Eclesiastés: Pasa una generación y sucede otra; pero queda siempre la tierra.

Así corren nuevos siglos, pero Dios no cambia; no cambia el Evangelio ni el destino del hombre para la eternidad; no cambia la ley de la familia; no cambia el inefable ejemplo de la familia de Nazaret.

Mirad, pues, a aquella modesta y humilde mansión, oh padres y madres: contemplad a Aquel que se creía hijo del carpintero José, nacido del Espíritu Santo y de la Virgen, Esclava del Señor; y confortaos en los sacrificios y en los trabajos de la vida.

Arrodillaos ante Ellos como niños; invocadlos, suplicadles; y aprended de Ellos cómo las contrariedades y dificultades de la vida familiar no humillan, sino exaltan; cómo no hacen al hombre ni a la mujer menos grandes o queridos para el Cielo, sino que valen una felicidad, que en vano se busca entre las comodidades de este mundo, donde todo es efímero y fugaz.

&&&

Terminamos nuestras palabras elevando a la Santa Familia de Nazaret una ardiente súplica por todos y cada uno de vuestros hogares, para que vosotros cumpláis vuestro oficio a imitación de María Santísima y de San José, y así podáis educar y hacer crecer a aquellos pequeños cristianos, miembros vivos de Cristo, que están destinados a gozar con vosotros un día la eterna bienaventuranza del Cielo.

Que el Niño Jesús, la Santísima Virgen María y el Buen San José, miembros de la Sagrada Familia, bendigan los hogares católicos y les dispensen abundantes gracias para cumplir con sus sagrados deberes en este año 2012 que comienza.

P. CERIANI

SALTAN DE LA CUNA A LA ADULTEZ





Leticia lleva el cabello planchado y con mechones rubios. Viste un top rosa, minifalda a la cadera, de tablones, en cuadros grises, mallas blancas hasta los muslos y encima unas rosadas, a la rodilla.  En el cinto de la falda lleva un celular plateado. La sombra azul de los párpados destaca sus ojos color miel, y un brillo transparente, la boca.

Omar, pantalón holgado de encuarte a la rodilla, camiseta extra large, chaleco, tenis y gorra con visera hacia la nuca, le rodea los hombros con su brazo, y de cuando en cuando comparte con ella un cigarrillo.

Hoy no le prestaron el carro para encontrarse con su novia, su mamá lo trajo a este centro comercial de Valle Oriente. 

Leticia y Omar tienen 12 y 13 años, respectivamente, e igual que otros menores, van por la vida como adultos chiquitos. 

Los padres de Leticia ignoran que tiene novio, a los de Omar les parece "cool" y hablan de su noviazgo como de un juego, aunque Omar aclara estar muy enamorado de Leticia. 

Cada viernes, los adolescentes se ven de las cuatro de la tarde que los deja su mamá, a las 9 de la noche, que los recoge. Si él trae carro se alejan a dar una vuelta sin que nadie los moleste.

No tiene licencia de conducir, pero su papá le permite manejar un Mondeo 2003, de la familia. 
Aunque los accidentes automovilísticos son la primera causa de muerte entre los jóvenes, algunos padres sostienen que sus hijos están capacitados para conducir, no desde los 15 ó 16 años, sino desde los 11 ó 12. 

Como Omar, muchos van por las avenidas sin licencia, ya que en Garza García sólo han expedido 278 en el año, a jóvenes de 16, y credenciales, renovables por trimestre, a 347 muchachos de 15. En ambos casos con carta responsiva firmada por el padre. 

En Monterrey, de agosto a noviembre van 701 licencias para chicos de 16 años cumplidos. 
Cerca de las 9, Omar deja a Leticia cerca de la puerta, donde se reúne con sus amigas a esperar que vengan por ella, y él regresa a San Pedro para seguir la fiesta.

Entre risas ahogadas, cuentan que los guardias los corrieron una vez del estacionamiento por sorprenderlos "muy románticos" en el coche. 

"Mi mamá ni enterada. Me trae aquí, lleva a mi hermanito al entrenamiento de futbol, después lo deja en la casa con la muchacha, se va con sus amigas a tomar café, y se ponen de acuerdo para ver quién nos recoge porque mis amigas son hijas de las amigas de mi mamá", relata Leticia. 

"Aquí traigo mi celular por si necesito algo. Desde que estaba en cuarto me compraron el primero, para las emergencias, ¿verdad?". 

Entre semana, Omar y Leticia se comunican vía telefónica. Ella cursa primero de secundaria en un colegio exclusivo para niñas, y él, segundo, en uno de varones. Sus tardes las ocupan tareas y clases extras. 
Viven a cuadras de distancia, y se hicieron novios en el cumpleaños de una amiga hace dos meses. Fue un baile de sábado por la noche, sin la presencia de los padres.

"¡Es que ya no somos niños!", responde indignada a las preguntas: ¿un baile por la noche?, ¿y no estaban los papás de tu amiga? 
El salto de la cuna a la adultez es la tendencia mundial, pero los padres no respaldan ese crecimiento acelerado con bases para enfrentar los retos a que los exponen, advierte el investigador y catedrático de la UDEM, Jesús Amaya Guerra. 

Los papás inmersos en esta corriente son, por lo regular, profesionistas deseosos de que sus hijos vayan acorde a la modernidad, que implica copiar modelos extranjeros, una independencia temprana y altas expectativas en su desarrollo académico y social. 

El especialista en Educación, en el área Cognitiva y de Aprendizaje, dice que estos padres presionan a los colegios para modificar sus contenidos, y a los tres años, sus pequeños llevan matemáticas, computación, lectura e inglés, en una etapa en que lo deseable serían los juegos, las rimas y el desarrollo de su coordinación motriz.

Desde chicos les programan una agenda social y de clases extra, que si bien aporta conocimientos, habilidades y capacidad de expresión, en exceso crea niños estresados y apáticos.

"Para los 10 ó 12 años los dejan solos en casa, en fiestas de tarde o noche, en plazas comerciales, y ya inician los noviazgos. Se les da todo y no se les exige nada", señala Amaya Guerra.



"Son una generación de nido vacío, los papás trabajan, o la cabeza de familia es una mujer sola, soltera o divorciada, o una ama de casa con su agenda social".

En un estudio elaborado por el catedrático entre madres jóvenes, quedó de manifiesto su mayor ansiedad para educar a los hijos. 

"Expresan que es una friega ser mamá", comparte Amaya Guerra, "los hijos no las obedecen y piensan que entre menos tiempo pasen juntos, menos serán las fricciones".

Los niños y adolescentes de hoy están más informados y despiertos, pero no necesariamente maduros, urge sobre ellos mayor disciplina, responsabilidades y supervisión. 

"Los papás los dejan hacer lo que quieren, desde vestir sexy a las niñas de 10, 11 años, hasta llegar a casa a medianoche, fumar, y andar solos; no los estamos haciendo madurar en sus responsabilidades".

La excesiva permisividad ya se refleja en las estadísticas del sector salud nuevoleonés. De tres embarazos, uno es en adolescentes, y de los mil 500 casos anuales de drogadicción, un 12 por ciento se encuentra entre menores de 14 años. 

Un fenómeno similar se observa en el consumo de cigarros y alcohol. Inician entre los 10 y 14 años, incluyendo cada vez más a las jovencitas.

Juan José Roque Segovia, coordinador del Programa Estatal de Prevención y Control de Adicciones de la Secretaría de Salud, insiste en que la asociación de estos productos al reconocimiento del grupo, sumado a que mamá y papá fuman y toman, hace que los menores piensen que es una práctica glamorosa. 

"Es momento de que los padres sean centinelas", expresa Amaya Guerra, "que formen, disciplinen y orienten, de lo contrario estos muchachos empezarán a vivir una eterna adolescencia desde los 20, hasta los 30 ó 40 años, acostumbrados a no afrontar responsabilidades y a sentir que todo lo merecen".



Desde hace un año, Leticia visita regularmente el salón de belleza para el retoque de las luces, manicure, pedicure, depilación y peinado. 

Los estilistas Luis Iván y Eliza Cantú dicen que buena parte de su clientela incluye adolescentes entre 12 y 15 años, que acuden con su mamá para tener un look a la Britney Spears o Christina Aguilera, hasta con uso de extensiones y maquillaje. 
Los programas televisivos, anuncios y películas para púberes impulsan el que las niñas luzcan atractivas y que haya un interés por el sexo opuesto a muy corta edad, menciona la asesora en desarrollo humano y sexualidad, Blanca Villalonga de Jaime. 
Así lo percibe en cursos y conferencias para adolescentes, donde preguntas y comentarios harían irse de espaldas a muchos padres. 

"Una chica de segundo de secundaria me dijo que su novio le pidió tener relaciones, y por eso decidió tomar un curso de educación sexual. 

"Fíjate, me contó, ´mi mamá me deja tener novio, y nada más me dice: cuídate, yo sé que no eres tonta, pero no me dice con qué, si con pastillas anticonceptivas, o condón´... 
"¿No piensas que tu mamá quiere decir: abstente y haz que tu novio respete tu cuerpo? Y la muchacha asombrada, me respondió: ¿Tú crees?". 

Villalonga de Jaime platica que si las jovencitas llegan a segundo de secundaria sin pareja, las más "adelantadas" las califican de "loosers" (fracasadas), y una de las "soluciones" que los muchachos proponen para evitar embarazos es la práctica del sexo oral. 
Los oídos y ojos infantiles encuentran por televisión imágenes de mujeres semidesnudas y escenas con contenido sexual. 
"No existe ahora brecha generacional, sin embargo, los papás no hablan con sus hijos. Les pregunto a los muchachos cuántas horas ven la tele, y me contestan cinco o siete horas, y cuando les digo, cuánto tiempo hablan con sus papás, me dicen: ´pues casi nunca´".

Villalonga de Jaime menciona que los padres deben prepararse para responder sus inquietudes y reforzar lo básico: saber quiénes son sus amigos, dónde están, qué hacen, y no creer que con darles un celular están protegidos y supervisados. 
Hay mamás que dejan a sus hijas solas en los centros comerciales, pero algún adulto puede abordarlas y convencerlas, por su falta de madurez, de llevárselas a algún lugar y dañarlas. 

"Que tengan novio tan pronto, tampoco es conveniente. Si esa relación termina puede causarles depresión, y tal vez no sepan cómo manejarla. Se han dado casos de trastornos mayores o incluso suicidios, porque a esa edad pueden magnificar esas pérdidas".

Omar cuenta que sus papás son muy alivianados, y lo dejan ir a las fiestas de sus amigos, aunque acaben en la madrugada. 
"Confían en mí, y no les digo mucho de lo que pasa para que me sigan dejando ir. Mis amigos no son alocados, pero a veces llegan unos más grandes que sacan botellas del bar de su papá. 

"Yo sí tomo. No le entro es a la droga, eso es más ´heavy´, porque sí te la ofrecen".
Como él, unos 200 mil jóvenes consumen alcohol en distinta medida, cada fin de semana, revelan cifras de la Secretaría de Salud. 

"Pero no me pongo hasta el queso", aclara, "porque cuando voy a llegar tarde a la casa mi papá me insiste en que me lleve el carro".

Fuente: http://www.mujernueva.org/articulos/articulop.phtml?se=3&ca=5&te=1&id=2529

PENSAMIENTOS DE SAN JUAN DE LA CRUZ

NEGATIO
IV

Ama el no ser conocido de ti ni de los otros. Nunca mires los bienes y los males ajenos.

Ten ordinaria memoria de la vida eterna, y que los más abatidos y pobres y que en menos se tienen, gozarán de más alto señorío y gloria en Dios.

Considera que es en gran  manera necesario el ser contrario a si mismo y caminar por vía penitente, si pretendes alcanzar la perfección.

Vive como si no hubiese en el mundo más que Dios y tu alma, para que no pueda tu corazón ser detenido por cosa humana.

Reine en tu alma siempre un estudio de inclinarse no a lo fácil, sino a lo más dificultoso; no a lo más gustoso, sino a lo más desabrido; no a lo más alto y precioso, sino a lo más bajo y despreciado; no a lo más, sino a lo que es menos; no, a lo que es querer algo, sino a no querer nada; no a andar buscando lo mejor de las cosas, sino lo peor; y traer desnudez y vacío y pobreza por Jesucristo de cuanto hay en el mundo.

Si supiesen las almas de cuánto provecho es el padecer y la mortificación para venir a altos bienes, en ninguna manera buscarían consuelo en cosa alguna.

Si un alma tiene más paciencia para sufrir y más tolerancia para carecer de gustos, es señal que tiene más aprovechamiento en la virtud.

El alma que en medio de sus sequedades y desamparos trae un ordinario cuidado y solicitud de Dios con pena y recelo de que  no le sirve, ofrece un sacrificio muy agradable a Dios.

Si alguno te persuadiere doctrina de anchura, aunque la confirme con milagros, no lo creas, sino más penitencia y más desasimiento de todas las cosas.

Como en la generación natural no se puede introducir una forma sin que primero se expela del sujeto la forma contraria, que es impedimento a la otra, así,  en tanto que el alma se sujeta al espíritu sensible y animal, no puede entrar en ella el  espíritu puro espiritual.

Como el madero no se transforma en el fuego por un solo grado de calor que le falte en su disposición, a si no se transforma el alma en Dios perfectamente por una imperfección que tenga.

Igualmente está detenida el ave para sus vuelos con los lazos del alambre recio  o del más sútil y delicado hilo, pues mientras no rompe el uno y otro estorbo, prisionera y cautiva de los lazos, no pueden  ejercitarse en el vuelo; así también el alma que esta presa por afición a las cosas humanas por pequeñas que sean, mientras duran los lazos no puede caminar a Dios.

Ha el espiritual de mirar mucho que  se le comience el corazón y el gozo a asir a las cosas temporales, temiendo que de a poco vendrá a mucho, creciendo de grado en grado; pues de pequeño a principio, en el fin es el daño grande, como una centella basta para quemar un monte.

Nunca se fíe por ser pequeño el asimiento, si no le corta  luego, pensando que adelante lo hará; porque si cuando es tan poco  y al principio no tiene ánimo para acabarlo, cuando sea mucho y muy arraigado ¿cómo piensa y presume que podrá?


SANTORAL 7 DE DE ENERO


7 de enero



SAN LUCIANO,
Presbítero y Mártir



Apartaos de mí, malditos: id al fuego eterno, que ha
sido preparado para el diablo y sus ángeles.
(Mateo, 25, 41).

   San Luciano puede ser llamado el cristiano por antonomasia, pues, a la edad de doce años, distribuyó todos sus bienes a los pobres.
    Fue sacerdote en Antioquía, profesor de exégesis bíblica y fundador de la Escuela de Antioquía, traduce el Antiguo Testamento, su campo propio; y destaca por su virtud, sabiduría y oratoria.

   Durante la persecución de Valerio Maximiano, es martirizado en Nicodemia, el 7 de enero del año 212, y sepultado en Helenópolis de Bitinia.

   Como no tuviera altar en la prisión, el amor ingenioso que profesaba a Dios le inspiró la idea de hacerse sostener por sus discípulos y de consagrar a Jesucristo sobre su pecho. Fue así, el sacerdote, el altar y la víctima de Dios, por quien derramó su sangre en el año 312.

  MEDITACIÓN SOBRE 
EL INFIERNO   

   I. El infierno es el lugar destinado para el castigo de los réprobos. Su mayor suplicio será no ver a Dios, lo que constituye la felicidad de los elegidos. Conocerán las perfecciones de Dios, desearán gozar de ellas, pero no podrán; y como Dios es la fuente de todo bien, ellos también serán privados de toda clase de bienes. No habrá ya para ellos ni alegría ni contento. Infeliz estado, ¿quién podría concebirte? La pérdida de un amigo, de un pariente, de un bien que amas, te hace gemir: ¿qué no producirá conocer el valor de Dios, y ser separado de Él para siempre?

   II. Padecerán todos los tormentos, imaginables e inimaginables: el hambre, la sed, las tinieblas, los espectros pavorosos, el fuego... El condenado será atormentado en todas las partes de su cuerpo, en todas las potencias de su alma. Cristiano afeminado, un dolor de muelas te hace gritar, no podrías mantener un dedo ni siquiera un momento en el fuego, ¿cómo soportarás esos suplicios que han merecido tus crímenes?

   III. Esos tormentos durarán toda la eternidad, sin consuelo, sin interrupción, sin esperanza. ¡Oh Dios! Cuán amargos resultarían los placeres de esta vida, y cuán agradables sus sufrimientos para quien comprendiese estas palabras: ¡sufrir eternamente! Eternidad, ¿se puede pensar en ti sin temblar, sin temer a Dios, sin despreciar al mundo ni desapegar se de él? ¡Eternidad! ¡Por un placer de un momento, una eternidad de suplicios! Somos insensatos o paganos, si el pensamiento de la eternidad no nos con mueve y nos convierte. ¿Quién de vosotros podrá habitar en las llamas eternas? (Isaías).

El pensamiento del infierno 

Orad por
la conversión de los malos cristianos


ORACIÓN

      Haced, os lo rogamos, Dios omnipotente, por la intercesión del bienaventurado Luciano, vuestro mártir, cuyo natalicio al cielo celebramos, que seamos fortificados en el amor de vuestro santo Nombre.  Por N. S. J. C. Amén

viernes, 6 de enero de 2012

CARTAS DEL HERMANO RAFAEL



6 de enero de 1938 - jueves

Ave María.

Día 6 de enero.

Por la mañana de este día tuve gran consuelo y mucha paz en la santa comunión. Estuve un gran rato muy recogido; vi con claridad que sólo Jesús puede llenar mi alma y mi vida.

Hubiera querido ofrecer a Jesús Niño algo..., algo que no tengo. Hubiera querido morir en su presencia olvidándome de todo, y solamente amándole... ¡Qué bueno es Dios!

No habían pasado tres cuartos de hora, cuando no lo sé, ni me lo explico, una angustia muy grande llenó mi espíritu. Mi alma se derramó en lágrimas en la capilla del noviciado. ¡Señor, soy un pobre hombre!

¡Me vi tan solo!... ¿Y mi fervor?... ¿Y mis ansias de Dios y desprecio del mundo, dónde se fueron?... ¿Por qué me dejas, Señor?... ¿Qué haré yo sin Ti? Me da pena de mi mismo al verme tan débil.

Al hacer el examen por la noche, comprendí muchas cosas, que no acierto a escribir.

Dios es muy bueno conmigo.



7 de enero de 1938 - viernes

Una de mis mayores faltas es la impaciencia y algunas veces un hermano, sin darse cuenta, me pone los nervios en tal estado, sobre todo con ciertos ruidos, que saldría dando gritos si me dejara llevar del natural.

Mas he venido a la Trapa a mortificarme y a sufrir lo que el Señor quiera enviarme.

La máxima penitencia es la vida común.

Señora y Reina del cielo, concededme la gracia de ser manso. Así sea.

7-1-38

Una de mis mayores penas es el ver que estoy abrazado a la Cruz de Jesús, y que no la amo como quisiera.



31 de enero de 1938 - lunes

Dios mío..., Dios mío, enséñame a amar tu Cruz. Enséñame a amar la absoluta soledad de todo y de todos. Comprendo, Señor, que es así como me quieres, que es así de la única manera que puedes doblegar a Ti este corazón tan lleno de mundo y tan ocupado en vanidades.

Así en la soledad en que me pones, me enseñarás la vanidad de todo, me hablarás Tú solo al corazón y mi alma se regocijará en Ti.

Pero sufro mucho, Señor..., cuando la tentación aprieta y Tú te escondes... ¡cómo pesan mis angustias!...

¡Silencio pides!... Señor, silencio te ofrezco.

¡Vida oculta!... Señor, sea la Trapa mi escondrijo.

¡Sacrificio!... Señor, ¿qué te diré?, todo por Ti lo di.

¡Renuncia!... Mi voluntad es tuya, Señor.

¿Qué queréis Señor, de mi?

¡¡Amor!! ¡Ah!, Señor, eso quisiera poseer a raudales. Quisiera, Señor, amarte como nadie... Quisiera, Jesús mío, morir abrasado en amor y en ansias de Ti. ¿Qué importa mi soledad entre los hombres? Bendito Jesús, cuanto más sufra..., más te amaré. Más feliz seré, cuanto mayor sea mi dolor. Mayor será mi consuelo, tanto más carezca de él. Cuanto más solo esté, mayor será tu ayuda.

Todo lo que Tú quieras seré.

Mi vida quisiera que fuera un solo acto de amor..., un suspiro prolongado de ansias de Ti.

Quisiera que mi pobre y enferma vida, fuera una llama en la que se fueran consumiendo por amor... todos los sacrificios, todos los dolores, todas las renuncias, todas las soledades.

Quisiera que tu vida, fuera mi única Regla

Que tu "amor eucarístico" mi único alimento.

Tu evangelio mi único estudio.

Tu amor, mi única razón de vivir..

¡Quisiera dejar de vivir si vivir pudiera sin amarte!

Quisiera morir de amor, ya que sólo de amor vivir no puedo.

Quisiera, Señor…, volverme loco… Es angustioso vivir así.

¡Es tan doloroso querer amarte y no poder! Es tan triste arrastrar por el suelo del mundo la materia que es cárcel del alma que sólo suspira por Ti... ¡Ah!, Señor, morir o vivir, lo que Tú quieras…, pero por amor

Ni yo mismo sé lo que digo, ni lo que quiero... Ni sé si sufro, ni si gozo..., ni sé lo que quiero ni lo que hago.

Ampárame, Virgen María... Sé mi luz en las tinieblas que me rodean. Guíame en este camino en que ando solo, guiado solamente por mi deseo de amar entrañablemente a tu Hijo.

No me dejes, Madre mía. Ya sé que nada soy y que nada valgo. Miseria y pecados..., eso es lo único, y lo mejor, que puedo alegar para que tú atiendas mi oración.

Señora, vine a la Trapa, dejando a los hombres, y con los hombres me encuentro. Ayúdame a seguir los consejos de la Imitación de Cristo, que me dice no busque nada en las criaturas y me refugie en el Corazón de Cristo.

Nada quiero que no sea Dios..., fuera de El todo es vanidad.

31-1-38



5 de febrero de 1938 - sábado

San Isidro, 5 de febrero de 1938.

Pasan los días rápidamente y con ellos paso yo. Con el papel delante y con la pluma en la mano, no sé qué hacer... ¡Son tantas cosas las que encierra mi alma que si de todo lo que siento me pusiera a escribir, no acabaría.

Dios, en su infinita bondad, sin necesidad de palabras de hombres, me va enseñando la única ciencia que aquí a la Trapa he venido a aprender..., el desprecio del mundo y la práctica de su amor a Dios. Es a costa de mucho sufrimiento como voy aprendiendo.

Ya me voy acostumbrando a permanecer encerrado en el monasterio. Llevo dos meses sin gozar de un poco de aire y de sol... ¡Ah!, Señor, qué duro es eso para mi..., yo que gozaba en el mundo, con cantar en el campo tus maravillas y grandezas..., que mi mayor placer era abrir mucho los ojos para contemplar el mar..., que mi alma se extasiaba ante un cielo tachonado de estrellas, y mi alma te bendecía al escuchar el silencio de la tierra en una tranquila y dulce puesta de sol.

Todo se acabó para mi..., el cielo, el sol y las flores. La parte humana..., que es mucha, llora, Señor, mi libertad perdida. Pero Tú vienes y me consuelas... ¿Qué no harás Tú por mi, bendito Jesús?

Ayer, a la hora del trabajo, un cielo azul espléndido rodeaba al monasterio... Un día claro de invierno reinaba en estos campos de Castilla. La obediencia me mandó a empapelar chocolate a la fábrica. Una pena muy grande tenía dentro... Me agarré a mi crucifijo y me dispuse a cumplir la obediencia, y Tú, Señor, me hiciste pensar. ¿Qué mejor flor que la penitencia?... Tenía gana de llorar, pero en comunidad no se puede.

Penitencia viniste a hacer..., ¿de qué te quejas, hermano? Si tú supieras que cada lágrima derramada por mi amor en la penitencia del claustro, es un obsequio que hace cantar de alegría a todos los ángeles del cielo.

Ánimo, Rafael, me parece que Dios me decía..., todo pasa..., y bendito Jesús, la pena se me quitaba... Ya no me importaba la belleza del día, ni de nada de la tierra... Yo sabía que Dios me ayudaba, y que Dios me bendecía, y en mi torpe trabajo para empapelar chocolate, a nadie de la tierra ni del cielo envidiaba, pues pensaba, que si los santos del cielo pudieran bajar un momento a la tierra seria para, desde aquí, aumentar la gloria de Dios, aunque no fuera más que con un Avemaría, de rodillas, en silencio..., o quién sabe, envolviendo pastillas de chocolate.

¡Qué bueno eres, Señor! ¡Cuánto me quieres!... Poco a poco voy llegando a comprender la vanidad de todo.

Cuando, después de Vísperas, me arrodillé a los pies de tu Sagrario, vi que había pasado el día, y con él, el cielo azul, el sol brillante, mis penas y mis alegrías... Todo pasó y nada queda.

Qué bien comprendo la vanidad de amar lo perecedero. Sólo lo que sufrí por tu amor al fin del día, me servirá para algo... Lo demás es tiempo perdido, y ¡ah!, Señor, entonces si que lloraremos el no haber hecho penitencia; entonces bendeciremos las pastillas envueltas en la oscuridad de la chocolatería...

¡Qué bueno eres, Señor! Dulce eres cuando consuelas..., pero tu verdadero amor nos lo muestras en las tribulaciones y en las pruebas.

No te pido descanso en la tierra Señor . Quiero cumplir tu voluntad hasta el fin… Enséñame como hasta ahora lo vas haciendo…, en soledad y desconsuelo, en pura fe…, en el abismo de mi nada, y… en los brazos de la Cruz.

¿Qué me falta para ser feliz? Nada, pues nada deseo.

Ya lo sabes, Señor, no te importen mis lágrimas, ni te detengan a veces mis grandes faltas de correspondencia a tu amor... Ya sabes lo que soy y como soy.

No me atrevo a pedirte sufrimientos y cruz, pues me parecería una soberbia presunción, para mi enorme flaqueza..., pero si me las envías, benditas sean.

Bendigo tu mano, Señor, y me entra una enorme alegría al yerme pobre, inútil, enfermo..., y a veces tengo miedo..., aún hay quien me quiere, y tengo cama..., y el santo Job, te bendecía desde un muladar, rascando sus podredumbres con una teja. ¿De qué me puedo yo quejar?... ¡Ah!, Señor, aún soy algo y aún tengo algo.

En tus manos me abandono y a los pies de la Santísima Virgen María...

¿Para qué voy a seguir escribiendo?, también esto me parece vanidad.

Que Jesús y María me perdonen. Así sea.



(1) Este cuaderno lo escribió Rafael a indicación del que había sido su director espiritual, el P. Teófilo Sandoval.

FIESTA DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

FIESTA DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR



 Visto en: Radio Cristiandad


Epifanía significa Manifestación.

La Fiesta de hoy conmemora una de las muchas manifestaciones de Jesucristo.

Como en el Antiguo Testamento se conmemoran varias teofanías o apariciones de Yahvé, en el Paraíso, a los Patriarcas, a Moisés, en Horeb, así podemos decir que son varias las Epifanías del Verbo de Dios Encarnado.

Se manifiesta en las Profecías; en la Anunciación, cuando se realiza en las entrañas purísimas de María la Encarnación del Verbo; en el Nacimiento; en el Jordán, cuando es bautizado; en el Tabor; en Caná, cuando por vez primera manifiesta su poder divino; en sus apariciones después de la Resurrección…

Dios ha querido que Jesucristo se manifestara a los hombres en estás sucesivas epifanías, que aumentan en claridad a medida que se producen, para acostumbrar a la débil inteligencia del hombre a la luz creciente de la revelación del Mesías y prepararle, por los caminos de la fe incipiente y progresiva, a la definitiva epifanía de Dios en la clara visión de la gloria.

De todas estas epifanías, por tradición antigua de la Iglesia Romana se celebran tres en este día: la manifestación a los Magos, la revelación de la divinidad de Jesús por la voz del Padre en su Bautismo y la exhibición de su poder taumaturgo por vez primera, cuando trocó en vino el agua en las bodas de Caná.

Desglosáronse de la festividad presente las dos últimas epifanías: la del Bautismo de Jesucristo, para celebrarla el día de la Octava de esta fiesta; y la de las Bodas de Caná, que se conmemora en la Domínica Segunda después de la Epifanía, quedando la presente festividad dedicada solamente a celebrar la manifestación de Jesús a los Magos.

En la Encarnación ha venido el Verbo a la tierra para la redención del mundo, pero no se ha manifestado como tal.

En su Natividad le cantan los Ángeles como Salvador del mundo, pero queda reducida su manifestación a los límites de su pueblo, pues no ha llamado más que a unos sencillos pastores de Belén.

Hoy, rompe Jesucristo el estrecho molde que al Mesías habían señalado los doctores y la conciencia religiosa de Israel; salva, los reducidos límites de la Palestina y se manifiesta al mundo pagano, es decir, a todo el mundo, representado por los Magos que hoy le adoran.

Son los desposorios, de hecho, del Verbo Encarnado, con toda la humanidad. Hoy, dice la Liturgia, la Iglesia se ha Unido al celestial Esposó; hoy se realizan las profecías de la vocación de los gentiles para que formen parte del Reino de Dios; hoy, sigue la Iglesia, el que fue engendrado antes del lucero de la mañana y antes que fuesen los siglos, ha aparecido al mundo.

§§§

Deseando, pues, el Padre Eterno que su Hijo recién nacido en Belén fuese conocido y adorado, no solamente de algunos judíos, sino también de algunos gentiles, habiendo enviado un Ángel que diese nueva de este Nacimiento a los pastores, el mismo día creó en el Oriente una estrella hermosísima y muy resplandeciente, que fuese señal de haber nacido el Mesías y Rey de Israel, tal como Balaam había profetizado, con deseo de que acudiesen a reconocerle y adorarle, pues para bien de todos había nacido.

Muchos del Oriente vieron aquella estrella, y se admiraron de su hermosura y entendieron lo que significaba; pero sólo tres Reyes se movieron y determinaron de salir en busca de este Rey, cuya estrella habían visto. Los demás no quisieron, porque les pareció mal dejar sus casas, haciendas, mujeres y amigos, y salir de su tierra por camino y a lugar incierto, aumentando la carne y el demonio todas estas dificultades para no comenzar esta jornada

Consideremos la gran merced que hizo Dios a estos tres Reyes en inspirarles con tanta eficacia y con tanta luz interior la resolución que tomaron en dejar sus tierras y casas, y salir a buscar a Cristo, dejando a los otros en su ceguedad y miseria

Se cumplió aquí la verdad de aquella temerosa sentencia: Muchos son los llamados, y pocos los escogidos, pues entre tantos varones del Oriente, sólo tres fueron escogidos para esta empresa, tomándolos la Santísima Trinidad por primicias de los escogidos de la gentilidad.

§§§

Los Reyes, con la fe viva que tenían, arrojándose en las manos de Dios, comenzaron a caminar llevando consigo dones que ofrecer al Niño; y entrando en el camino, vieron a deshora moverse la estrella, como quien quería serles guía en aquella aventura, con lo cual se alegraron grandemente, alabando y glorificando a Dios por la providencia y cuidado que tenía de ellos.

Esto nos prueba que, si fiados de Dios y apoyados en la fe, comenzamos a buscarle, su Providencia acudirá a proveernos de guía y ayuda para proseguir nuestro camino, y el Espíritu divino y la gracia irá siempre delante como estrella, guiándonos y enderezando nuestros mis pasos, al modo que guió a los israelitas por el desierto, yendo delante de ellos, mostrándoles el camino, de día en una columna de nube que les defendía del sol, y de noche, en una columna de fuego, que les alumbraba, para ser su guía en ambos tiempos.

Visto esto, los Reyes iban caminando siguiendo siempre la estrella, sin apartarse a un lado ni a otro, parando donde ella paraba y andando cuando ella se movía, procurando no hacer cosa indigna del Señor que en la estrella reconocían.

Prosiguiendo su camino los Reyes, y llegando cerca de Jerusalén, de repente, por ordenación de Dios, se les encubrió la estrella, quedando tristes y afligidos por esto; lo cual ordenó así la divina Providencia, para probar su fe y lealtad, y para darles ocasión de ejercitar grandes virtudes en la entrada de Jerusalén, y para que, faltando la guía del Cielo, buscasen la que Dios ha dejado en la tierra, que es la de los sabios y doctores de la ley, y de los prelados y superiores en su Iglesia.

Y así, los Magos no desmayaron, ni se dieron por engañados, ni dejaron su empresa volviéndose a su tierra, sino determinaron entrar en Jerusalén a buscar lo que deseaban.

§§§

Los Magos en Jerusalén preguntan, pues, por el Rey de los judíos recién nacido. En dicha pregunta resplandecen grandes virtudes de estos varones.

Primero, mostraron grande fe creyendo lo que no habían visto, confesando que había nacido un Niño que era el Rey y Mesías prometido a los judíos; y no dudaron de esto, sino solamente del lugar donde había de nacer, porque quien les reveló lo primero no les reveló lo segundo.

También mostraron grande magnanimidad y fortaleza, porque con adivinar el peligro a que se ponían preguntando por otro rey, con todo eso no entraron a escondidas y preguntando por los rincones con secreto, sino públicamente y en el mismo palacio real.

De esta fe y fortaleza de los Magos procedió que, aunque se turbó Herodes oyendo esta pregunta, y con él toda Jerusalén, no se turbaron ellos.

Se turbó Herodes, porque era tirano y ambicioso, y así temía no hubiese nacido quien le quitase el reino. Pero lo que más admira es que también se turbasen los judíos por lo que debían holgarse, atendiendo más a lisonjear y dar contento al rey tirano que al Rey celestial que les estaba prometido.

Herodes, oída ésta pregunta, consultó sobre ella a los sabios; y dijo a los Magos que buscasen al Niño, y en hallándole, se lo avisasen

La Providencia de Dios se sirve de los malos para favorecer los intentos de los buenos, y por medio de sus ministros, aunque sean malos, descubre la verdad de la divina Escritura a los que desean saberla para su provecho.

§§§

Nos deben atemorizar e inquietar los secretos juicios de Dios, que en este caso resplandecen; porque, viniendo los gentiles de tierras tan distantes, y con tanto trabajo, a buscar a Cristo, los judíos, que tantos años le habían esperado, con estar tan cerca, no se movieron a buscarle. Y aunque dieron aviso a los Magos donde le hallarían, no lo tomaron para sí, para que se vea la verdad de lo que después dijo este Señor: Ninguno puede venir a Mí, si mi Padre no le trajere.

Debemos escarmentar en cabeza ajena, quitando los estorbos que ponemos al Padre Eterno para que con sus inspiraciones nos llame y junte con Cristo, no dilatando el obedecer a las que nos diere, porque quizá la dilación será causa de nuestra perdición.

§§§

Oída por los Magos la respuesta de Herodes, salieron de Jerusalén, camino de Belén, en busca del Rey nacido, y al mismo punto se les tornó a descubrir la estrella, con cuya vista se alegraron con gozo muy grande.

Consideremos la Providencia amorosa de nuestro Dios y su fidelidad en premiar el trabajo de los que le buscan; porque, dado caso que pudieran estos Reyes, pues ya sabían el lugar donde nació el Niño, ir a Belén sin la estrella, sin embargo quiso Nuestro Señor que se les apareciese segunda vez y les causase gozo, no cualquiera, sino grandísimo, para premiarles con esto los trabajos que pasaron en Jerusalén, los peligros a que se pusieron, las diligencias que hicieron para saber dónde hallarían al Rey que buscaban y para convertir la tristeza pasada en grande gozo, cumpliéndose lo que David había dicho, que según la muchedumbre de los dolores fue la grandeza de los consuelos que alegraron su alma.

§§§

Llegando los Magos a Belén, paró la estrella y se posó sobre el lugar donde había nacido el Rey que buscaban; y entrando, hallaron al Niño con su Madre.

Gran admiración habrá causado en los Magos ver parar la estrella sobre un lugar tan pobre y vil como aquel establo; pero, ilustrados con la luz interior, reconocieron que la grandeza de aquel Rey no se mostraba en las cosas pomposas de este mundo, sino en el verdadero desprecio de ellas, y así rindieron su juicio al testimonio de la estrella exterior.

Debemos detenernos a meditar largamente en el misterio de aquellas palabras: Hallaron al Niño con su Madre; lo cual se dijo también de los pastores, para significar que regularmente no se halla Jesús sin su Madre, ni su Madre sin Jesús; porque quien es amigo de Jesús, luego es devoto de su Madre, y quien es devoto de su Madre, alcanza la amistad con Jesús.

§§§

Es justo suponer que en cuanto los Magos vieron al Niño, se les descubrió que era Dios y hombre, Rey y Mesías prometido a los judíos y Salvador del mundo; y les causó esto un gozo interior excesivo, que les llenó toda el alma; porque si la vista de la estrella material tan gran gozo les causó, ¿qué gozo causaría la vista de Jesús, Estrella de la mañana y Señor de las estrellas?

¡Qué contentos y satisfechos quedarían con la vista de esta divina Estrella!, cumpliéndose en ellos lo que dijo David: Quedaré harto cuando apareciere tu gloria.

Entonces, postrándose los Magos en tierra, adoraron al Niño, y abriendo sus tesoros, le ofrecieron oro, incienso y mirra.

§§§

Tres cosas hicieron aquí los Magos en servicio del Niño Jesús, las cuales estaban profetizadas por David.

La primera, fue postrarse en tierra, en señal de la suma reverencia exterior e interior que le tenían; porque, como el cuerpo se humilló lo más que pudo, hasta postrarse, así el alma se humilló delante de este Rey, reconociéndose en su presencia como polvo y nada.

Comenzándose a cumplir aquí la profecía de David, que dice: Delante de Él se postrarán los de Etiopía; y los que antes eran sus enemigos, besarán la tierra en señal de sujeción.

La segunda, fue adorarle, no sólo como se adoran los reyes de la tierra, sino con la suprema adoración que se da a sólo Dios, y se llama, latría, reconociendo con viva fe que aquel Niño era su verdadero Dios y Criador, que había nacido para remedio de todo el mundo; y con esta fe hablarían con Él, y le darían gracias por la merced que les había hecho en haber venido a remediarlos, y en especial en haberles traído con su estrella para que le conociesen, y allí se ofrecieron por sus vasallos perpetuos, con determinación de servirle para siempre, cumpliéndose lo de David: Le adorarán todos los reyes de la tierra, y le servirán todas las gentes.

La tercera cosa que hicieron los Magos fue abrir los cofres de sus tesoros, que habían traído cerrados por todo el camino, y ofrecer dones al Niño en señal de su vasallaje y en protestación de que le servirían con sus personas y con todas sus cosas; y con los mismos dones confesaron la fe que tenían, porque le ofrecieron oro como a Rey, incienso como a Dios y sumo Sacerdote, y mirra como a hombre mortal.

Pero mucho mayores fueron los dones interiores con que acompañaron los exteriores, ofreciéndoselos con oro de amor, con incienso de devoción y con mirra de mortificación de sí mismos por servir a su Señor, cumpliéndose lo que habían dicho los profetas, que los reyes de Arabia y de Saba le ofrecerían dones y presentes de incienso, mirra y oro, con alabanzas del Señor.

§§§

Finalmente, podemos contemplar el coloquio que, sin lugar a dudas, tuvieron los Reyes con la Virgen Santísima y San José, dándoles cuenta de la estrella que habían visto en Oriente, y de lo que les había pasado en Jerusalén.

Consideremos cómo se ofrecerían a su servicio, cuán admirados estarían de ver la santidad que en aquella Señora y en aquel buen Señor resplandecía y, en contrapartida, ver la pobreza del lugar en que estaban.

¡Qué contentos quedaría María y José oyendo estas revelaciones! ¡Y cómo las conservarían en su memoria para meditarlas! ¡Cómo agradecerían a los Magos el trabajo que habían tomado en venir a adorar a su Hijo, y qué cosas tan divinas les dirían para confirmarlos en la fe!

§§§

Pidamos, con la Santa Liturgia: Te suplicamos, oh Dios omnipotente, hagas que de lo que celebramos con solemne culto, obtengamos la inteligencia y recojamos los frutos en un alma purificada.

SANTORAL 6 DE ENERO


6 de enero


EPIFANÍA DE
NUESTRO SEÑOR



Hallaron al Niño con María, su Madre, 
y prosternándose lo adoraron; y abiertos sus cofres
 le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra.
(Mateo, 2, 11).

   Unos magos de Oriente reciben aviso del nacimiento del Hijo de Dios por medio de la aparición de una estrella milagrosa. Dejan su reino y van a Jerusalén a buscar a ese Dios. Túrbase Herodes ante la noticia; disimula sin embargo su pavor, y ruega a los magos que regresen a Jerusalén después que hayan adorado al recién nacido, en Belén. Pero éstos, advertidos en sueños de que no vuelvan a Herodes, retornan a su país por otro camino.

  MEDITACIÓN SOBRE 
LOS PRESENTES
DE LOS MAGOS 

   I. Los Magos ofrendaron mirra a Nuestro Señor, para honrar su humanidad. Jesús es Hombre, y lo es por amor nuestro, porque por amor nuestro tomó un cuerpo semejante al nuestro. Amémoslo, pues, y ofrendémosle nuestro cuerpo. Este cuerpo es vuestro, ¡oh Jesús mío!, disponed de él como os plazca, sano o enfermo, vivo o muerto. ¡Qué feliz sería si pudiese sufrir con Vos, para reinar un día también con Vos! Me habéis rescatado todo entero, a fin de poseerme todo entero. (San Agustín).

   II. Jesús es hombre, mas también es Rey. Por eso se le ofrenda oro. Es el dueño de nuestros bie nes, Él nos los dio; debemos servirnos de ellos para honrarlo, para engalanar sus altares, para socorrer a los pobres. Ve a Jesús en sus pobres, con la fe de los Magos que, contemplando en el pesebre a un niño pobre y abandonado, lo reconocieron como a su Rey y a su Dios. Si eres pobre, ofrece a Jesús tu pobreza; esta ofrenda le será más agradable que todos los tesoros de la tierra.

   III. Los Magos ofrecieron incienso a Jesús, y reconocieron así su Divinidad. El incienso que tú le debes presentar, es la oración que eleva a tu alma hasta Dios. Humíllate ante este Soberano, ofrécele todas las potencias de tu alma, adóralo, témelo. Acuérdate sobre todo que los Magos volvieron por otro camino; cambia de vida a ejemplo suyo, y después de haberte dado a Jesucristo, no te des más al mundo. Por el cambio de ruta, entendemos el cambio de vida. (Eusebio).

La devoción 
Orad por los que os gobiernan.

ORACIÓN

      Oh Dios que en este día hicisteis que los gentiles conocieran a vuestro Unigénito, dándoles una estrella por guía, haced que, conociéndoos ya por la fe, nos elevemos a la contemplación de vuestra gloria. Por J. C. N. S. Amén.

jueves, 5 de enero de 2012

DE LA DIALECTICA A LA FELICIDAD- San Agustín bajo la lupa. II

Por Antonio Socci



LAS AMANTES DE ANTAÑO

“No existía tampoco aquella excusa con la que solía persuadirme a mí mismo de que si aún no te servía, despreciado el mundo, era porque tenía una percepción clara de la verdad; porque ya la tenía y cierta…Me disgustaba lo que hacía en el siglo y me era ya carga pesadísima, no encendiéndome ya, como solían, los apetitos carnales, que antes con la esperanza de honores y riquezas,  me ayudaba a soportar servidumbre tan pesada; porque ninguna de estas cosas me deleitaba ya en comparación con tu dulzura y “con la hermosura de tu casa que yo amaba”, más sentíame todavía fuertemente ligado a la mujer” El recuerdo de las mujeres  con las que había estado “me tiraban del vestido de la carne”: “ mis antiguas amigas me retenían…y me decían por lo bajo: “desde éste momento nunca más te será lícito esto o aquello”. ¡Y qué cosas, Dios mío, que cosas me sugerían con las palabras esto y aquello!” Y añade el convertido Agustín: “Avertad ab anima servi tui misericordia tua!”(por tu misericordia aléjalas de tu siervo). ¿Qué es lo que podía ser más atractivo que los recuerdos del placer carnal? ¿Qué es lo que podía contener una felicidad más verdadera y grande? No es suficiente estar seguro de la verdad católica frente a “recuerdos” tan reales: “En todas partes hacías brillar ante mis ojos la verdad de tus palabras, pero yo, cierto de su verdad, no sabía que responder, si no alguna frase lenta y somnolienta: “dentro de poco”. Pero este “poco” no duraba poco, y  aquel “espera un poco” se hacía esperar.

También para san Agustín, como para el hombre de hoy, la cuestión es la de si es posible vivir en santidad  y cómo, y no saber quién tiene razón. La respuesta la recibió en la gracia de un encuentro que testimoniaba que la verdad reconocida por la razón en algunos momentos (“Deus sola certa incundtas”, Oh Dios, única cierta felicidad) era una posibilidad real de experiencia cotidiana.

Un día, Ponticiano, un temperamento apasionado y entusiasta, va a visitar a San Agustín y a su amigo  Alipio. Les cuenta un viaje con algunos amigos a Tréveris, y que dos de ellos habían decidido hacer vida común en la virginidad. Sin embargo, “los dos tenían  prometidas; pero cuando  oyeron éstas lo sucedido, consagraron también su virginidad”. San Agustín descubre que esta manera de vivir contagiaba a muchos jóvenes cristianos, y que algunos de ellos habían empezado esta vida en común a las puertas de Milán, bajo la dirección paterna de San Ambrosio. Era la primera semilla del monaquismo occidental. Era el testimonio que la gracia del martirio podía ser donada y vivída cotidianamente. Dentro de este testimonio de gracia se inserta la anécdota del estribillo del niño: “ Toma y lee, toma y lee”; el recuerdo de la conversión del monje Antonio, y la lectura de la sentencia de la Epístola de San pablo a los Romanos. “No quise leer más, ni era necesario tampoco, pues al  punto que dí fin a la sentencia, como si se hubiera infiltrado en mi corazón una luz de seguridad, se disiparon todas las tinieblas de mis dudas”.

“Porque de tal modo me convertiste a ti que ya no me apetecía esposa”. “Fuimos bautizados, y se disipó en nosotros la inquietud de la vida pasada”. “Tú que haces vivir en una casa los corazones de los hombres”, escribe San Agustín,” tu perdón estimula al corazón a no dormirse en la desesperación, a no decir”no puedo”, a velar en tu caridad, lleno de misericordia, fuerza para un débil como yo”.

La célebre charla con su madre



EL MILAGRO DE LA FELICIDAD

Nos deja estupefactos ver la transformación, en pocos meses, de aquel joven intelectual problemático. El bautismo, recibido de San Ambrosio (junto con su hijo) el 24 de abril de 387; luego la vida en común para gozar más fácilmente la gracia encontrada... Por aclamación del pueblo se debe hacer sacerdote, y nueve años después de su bautismo, dirigía ya la pequeña Iglesia de Hipona. Toda la Iglesia está pendiente de él. Él, que había buscado en vano la sabiduría y había encontrado sólo la desesperación, había sido alcanzado por un anuncio inaudito:”Podía suceder algo más bueno y noble que el hecho de que la Sabiduría misma de Dios, sincera, eterna e inmutable, a la cual debemos entregarnos, se haya dignado hacerse hombre?”.


UNA REALIDAD PRESENTE


Pero ¿cómo se realiza la conversión a Jesucristo de un hombre que vive  muchos siglos después que Él? ¿Y que no estuvo con Él en Palestina, como le sucedió a San Pedro, ni lo vio realizar milagros? ¿Es razonable? San Agustín reflexiona sobre su historia personal y responde en De fide rerum invisibilum: “Mucho se equivocan los que piensan que sin pruebas suficientes creemos en cristo2, “(…) que Cristo nació milagrosamente de la Virgen, que padeció, resucitó y subió a los cielos, y además, todas sus palabras y obras divinas. Estas cosas no las visteis vosotros, y por eso  os negáis a creerlas. Pero mirad, ved y considerad atentamente las que estáis viendo. No se os habla de las pasadas ni se os anuncian las futuras: se os muestran las presentes (…) No visteis  todos aquellos hechos ya pasados referentes a Cristo, pero estos que están presentes en su Iglesia no podéis negarlos” Por otra parte suceden normalmente en la vida de cada uno de nosotros una cantidad de hechos humanos “que es preciso creer muchas cosas sin verlas”. “Gran  número de hechos que nuestros adversarios, los que nos reprenden porque creemos lo que no vemos, creen  ellos también por el rumor público y por la historia, o referentes a los lugares donde nunca estuvieron… Y no digan: No creemos porque no vimos. Pues si lo dicen, se ven obligados  a confesar que no saben con certeza quiénes son sus padres”. Es un prejuicio irracional que San Agustín desprecia tanto como la “credulidad”.

“Así como por las pruebas  que se ven creemos en los sentimientos amistosos sin ser vistos, de la misma manera, la Iglesia, que ahora vemos, es índice del  pasado y anticipo y anuncio del porvenir que no se ven”. En esta vida nueva se cumplen las profecías y los milagros, hoy en el presente: “Esto, ciertamente, lo vemos cumplido en el mundo, aunque no conocimos en carne a Cristo”. Po r eso “no os dejéis seducir ni por los supersticiosos paganos, ni por los pérfidos judíos, ni por los falaces herejes, ni tampoco, dentro de la Iglesia, por los malos cristianos, enemigos tanto más peligrosos cuanto más interiores”. “En nuestras manos tenemos las Sagradas Escrituras, en nuestros ojos los hechos”.

Continuará el próximo jueves...