Este es un sitio para católicos tradicionales, con contenidos de teología, meditaciones, santoral y algunas noticias de actualidad.

sábado, 4 de septiembre de 2010

4 de septiembre


  • Santa Rosalía, Virgen
  • San Bonifacio I, Papa
  • Santa Rosa de Viterbo, Virgen
  • San Marino, Eremita
  • Santa Ida de Herzfeld, Viuda
  • Santa Irma, Condesa de Süchtein
  • Santos Marcelo y Valeriano, Mártires
  • San Moisés, Antiguo Testamento
  • Beato Justino Jacobis, Obispo
  • Beato Ghebra Miguel, Mártir
  • Beata Catalina de Racconi, Virgen
    Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

SANTA ROSALÍA
Virgen

n. hacia el año 1130 en Palermo, Sicilia;
† alrededor del año 1160
 
Cuando en una ciudad os persigan, huid a otra.
(Mateo, 10,23)


Santa Rosalía, de Palermo, se retiró a una cueva abierta solamente por lo alto, y escribió en la piedra esta inscripción que hoy se lee todavía: "Yo, Rosalía, hija de Sinibaldo, señor de Quisquina y de Rosae, he resuelto habitar en esta cueva por amor a mi Señor Jesucristo". Vivió en este retiro como una paloma gemebunda, los ojos sin cesar elevados hacia la patria celestial. Rompió la muerte sus cadenas alrededor del año 1160 y Rosalía se presentó a su divino Esposo coronada de rosas de castidad y de lirios de virginidad.

MEDITACIÓN
SOBRE LA PRESUNCIÓN DE LA SALVACIÓN

I. La mayoría de los hombres viven en una vana esperanza del paraíso. Nadie quiere ser condenado, nadie cree serlo un día, pero muchos no hacen lo que hay que hacer para evitar el infierno. Siempre se piensa en la bondad de Dios y raramente en su justicia. La gente se ilusiona con el ejemplo del buen ladrón, y no se da cuenta de que este ilustre penitente se convirtió en un momento en que todo el mundo abandonaba a Jesús, y que obedeció a la primera inspiración de la gracia.

II. Pero, ¿en qué fincas esa confianza de que te has de salvar? ¿Será en tus buenas obras? ¿Qué haces tú para ganar el cielo? ¿Será por los méritos de Jesucristo? Él te ha redimido sin cooperación alguna de tu parte; pero no te salvará, si no cooperas en tu salvación. Ya se ve, fundas tu esperanza en la bondad de Dios: pero, porque Dios es bueno, ¿habrás tú de ser malvado, y habrás de pecar tantas veces cuantas Él te perdona? (Tertuliano).

III. Trabaja, pues, en tu salvación con temor. San Pedro y Magdalena lloraron sus faltas todo el resto de su vida, aunque ya estaban seguros de haber obtenido el perdón de ellas. Se ha visto a santos, después de haber vivido en el yermo, temblar de espanto al acercarse su muerte; ¡y tú, nada temes! ¿De dónde procede esta seguridad? ¿No es acaso una señal de tu poca fe, más bien que una prueba de valentía? Temo dejar este mundo y tiemblo a la entrada del puerto, porque ignoro quién debe recogerme al salir de esta vida. (San Bernardo).

La desconfianza de sí mismo
Orad por vuestros conciudadanos.

ORACIÓN

Escuchadnos, oh Dios, salvación nuestra; haced que, regocijándonos con la solemnidad de la bienaventurada Rosalía, vuestra virgen, sintamos crecer en nosotros el espíritu de piedad, y encontremos en su intercesión un abrigo contra los golpes de vuestra cólera. Por J. C. N. S. Amén.

viernes, 3 de septiembre de 2010

3 de septiembre


  • San Pío X, Papa
  • Santa Serapia, Serafina o Serafia, Virgen y Mártir
  • Santa Cutburga, Abadesa de Winborne, Viuda
  • Santa Coenburga, Viuda y Religiosa
  • Santa Hildelita, Abadesa de Barking, Virgen
  • Santa Febes
  • San Simeón Estilita El Joven, Eremita
  • San Egulfo, Mártir
  • San Mansueto, Obispo de Toul
  • San Martín de Hinojosa, Monje
  • Santas Eufemia, Dorotea, Tecla y Erasma, Vírgenes y Mártires
  • Santos Zenón y Caritón, Mártires
  • Beatos Antonio Ixida y sus Compañeros, Mártires
  • Beato Andrés de Borgo San Sepolcro, Confesor 
  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.
SAN PÍO X
Papa




San Pío X está muy reciente en el amor de la Iglesia. Aún perdura el grato recuerdo de su memoria -no hace cincuenta años que nos dejó- como el perfume que llena las naves del templo después de una solemne ceremonia religiosa. San Pío X es algo muy reciente en la Iglesia. Reciente su elevación a los altares por Pío XII, y más reciente la visita de su cuerpo a la bella Venecia en cumplimiento de una vieja promesa hecha a sus amados diocesanos:

-Vivo o muerto volveré a Venecia.

En la basílica de San Pedro de Roma un sencillo y hermoso sepulcro guarda sus restos. Este sepulcro es hoy día uno de los lugares vivos de la oración. Nunca faltan allí el recuerdo de las flores secas y la plegaria de los romanos y cuantos católicos visitan el templo de los santos apóstoles Pedro y Pablo.

Hay otra presencia más viva y fecunda de San Pío X. Presencia de alma a alma, que es como la gracia de su intercesión ante Dios. Cuántos sacerdotes de nuestros días se miran en el rostro de San Pío X y sacan de su ejemplo el impulso de un sacerdocio verdaderamente santo. Me parece que este hecho no se podía escapar de mis líneas al trazar su semblanza, y que debía hacer constancia de él para las nuevas generaciones de hijos de Dios que nos sucedan.

San Pío X ha dado jornadas de inmensa gloria de Dios a su Iglesia del siglo XX.

Su figura noble y bondadosa es algo muy cercano que cuelga de la pared de nuestro despacho o se esconde en las páginas de nuestro breviario.

En muy pocas palabras nos resume su vida la lápida de su sepulcro:

"Pío Papa X, pobre y rico, suave y humilde, de corazón fuerte, luchador en pro de los derechos de la Iglesia, esforzado en el empeño de restaurar en Cristo todas las cosas."

San Pío X nació en Riese, humilde pueblo del norte de Italia, el 2 de junio de 1835. El nombre de bautismo era José Melchor Sarto. Sus padres se llamaban Juan Bautista Sarto y Margarita Sansón. Tuvieron diez hijos, de los cuales vivieron ocho.

Juan Bautista era alguacil del ayuntamiento de Riese. En su oficio entraba hacer la limpieza de la casa-ayuntamiento y los recados del alcalde. Por todo ello recibía cincuenta céntimos diarios.

Los padres de San Pío X eran pobres, pero muy piadosos. Sobre todo, su madre.

"Siendo Beppi Sarto -dice René Bazin-, hijo de padres tan cristianos, no podía dejar de amar a la Iglesia, a los oficios, al cura, al cielo, del que se aparta a tantos niños.

Vistió muy pronto la sotana de acólito y empezó a decir que deseaba ser sacerdote.

A los once años hizo la primera comunión. Uno necesariamente tiene que pensar aquí en el amor con que recibiría a Jesús Eucaristía aquel niño que un día Papa iba a abrir de par en par las puertas del sagrario a los pequeños.

El cura de Riese, que se llamaba don Tito Fusarini, conocía muy bien a Beppi y decía de él:

-Es el alma noble de este país.

Todos los niños saben que para ser sacerdote hay que saber latín. También lo sabía el pequeño Beppi. Para ello tuvo que ir a Castelfranco, a siete kilómetros de Riese. Y después, al seminario de Padua. Antes hay que conseguir una beca. De esto se encarga el cura de Riese, quien un día llama con bastante misterio al muchacho y le dice:

-"De rodillas, Beppi, y da gracias a Dios, que, seguramente, tiene algún designio para ti: pronto entrarás en el seminario, y, como yo, tú también serás sacerdote."

-José Sarto fue siempre un estudiante aventajado. Junto a las notas de los archivos del seminario de Padua se ha conservado este juicio: "Discípulo irreprochable; inteligencia superior; memoria excelente; ofrece toda esperanza".

Fue ordenado sacerdote el 18 de septiembre de 1858 en la catedral de Castelfranco. Al día siguiente canta su primera misa en Riese, ante las lágrimas y gozo de su madre y sus hermanas.

Don José era un sacerdote de buena estatura, muy delgado, pero de fuerte osamenta y estaba dotado de un rostro encantador, La frente, alta; los cabellos, abundantes y echados hacia atrás; los labios, finos; las mejillas y el mentón sólidamente modelados. Pero, sobre todo, un alma que iluminaba todos sus rasgos del cuerpo con una mirada de pureza, de suavidad, que se transparentaba en sus ojos. Alguien dirá más tarde de Pío X:

"Todo corazón recto vuela hacia él."

Y después de la primera audiencia que como Papa concedió al cuerpo diplomático, preguntaban éstos al cardenal Merry del Val:

-Monseñor, ¿qué tiene este hombre que atrae tanto?

La vida sacerdotal de don José Sarto empieza como coadjutor de Tómbolo y termina en la cátedra de Pedro. Se puede decir que pasó por la mayoría de los cargos por que puede pasar un eclesiástico. Un estupendo aprendizaje brindado por la Providencia al hijo del humilde alguacil de Riese.

Hay una hermosa anécdota de sus tiempos de cardenal de Venecia. Nos la cuenta don José María Javierre en su estupenda vida de San Pío X.

Al patriarca de Venecia, la ciudad más bella del mundo, le gustaba jugar alguna que otra vez una partidita a los naipes. Esta tarde son cinco amigos en torno a la mesa. Una niebla espesa cubre los canales y apenas se divisan las luces movedizas de las góndolas. Dentro se está bien al calorcillo de la estufa. Se acaba la partida y Rosa, la hermana del cardenal ha traído unas tacitas de café. Brota la charla festiva.

-De todos modos -bromea el cardenal-, me dará mucha pena dejar Venecia. Sí, porque pronto se cumplirá mi fecha. Cada nueve años cae una hoja de mi calendario. Fui nueve años coadjutor de Tómbolo. Nueve años párroco de Salzano, y otros nueve, canónigo de Treviso. Nueve años goberné Mantua como obispo. ¿Qué me harán al terminar mis nueve años de patriarca en Venecia? ¿Papa? Porque otra solución no veo.

Ríen todos. El patriarca está firmemente convencido de que sus días terminarán en Venecia.

Pero Dios ha dispuesto otra cosa. A los nueve años es elegido Papa y tiene que dejar su amada Venecia.

El Papa ha muerto. León XIII, el anciano y sabio pontífice acaba de morir. Los cardenales de todo el mundo se han reunido en Roma para elegir al nuevo Papa. Al lado del cardenal Sarto está el cardenal Lecot, arzobispo de Burdeos, quien le pregunta en francés:

-Vuestra eminencia es, sin duda, arzobispo en Italia. ¿De qué diócesis?

-No hablo francés -responde Sarto en italiano.

-¿De qué diócesis sois arzobispo? -pregunta ahora en latín, el cardenal francés.

-Soy patriarca de Venecia.

-¿Y no habláis francés? Por tanto no sois papable, pues el Papa debe hablar francés.

-Cierto, eminencia, no soy papable. Gracias a Dios.

A pesar de no saber francés fue elegido Papa. Se resistió cuanto pudo, pero finalmente tuvo que rendirse a lo que claramente era la voluntad de Dios.

El cardenal Oreglia, decano del Sacro Colegio y camarlengo de la Santa Romana iglesia, se acerca al trono del patriarca de Venecia para recibir su aceptación del Sumo Pontificado:

-¿Aceptas la elección que acaba de hacerse de tu persona, en calidad de Papa?

Un momento de silencio, y el elegido contesta:

-Que ese cáliz se aparte de mí. Sin embargo, que se haga la voluntad de Dios.

La contestación no fue considerada válida y el cardenal decano insiste:

-¿Aceptas la elección que acaba de ser hecha de tu persona, en calidad de Papa?

-El cardenal Sarto contesta:

-Acepto, como una cruz.

-¿Cómo quieres ser llamado?

-Puesto que debo sufrir, tomo el nombre de los que han sufrido: me llamaré Pío.

-El 4 de octubre de 1903 publica Pío X su primera encíclica que empieza por las palabras E supremi apostolatus cathedra. En ella va el programa de todo su pontificado: Restaurar todas las cosas en Cristo.

"Puesto que plugo a Dios -dice- elevar nuestra bajeza hasta esta plenitud de poder, Nos sacamos ánimo de Quien nos conforta, y poniendo manos a la obra, sostenido por la fuerza divina, Nos declaramos que nuestro fin único, en el ejercicio del Sumo Pontificado, es restaurar todo en Cristo, a fin de que Cristo sea todo y esté en todo..."

Pío X, intrépido y manso, va a dar a la Iglesia de Cristo uno de los pontificados más fecundos de toda la historia. Pío X es el papa de la Eucaristía, de la codificación del Derecho canónico, de la condenación del modernismo y restaurador de la música sacra. Cada una de estas empresas es suficiente para hacer glorioso a un pontificado.

San Pío X abrió las puertas del sagrario a los niños. El jansenismo había propagado un concepto de Dios demasiado severo. Exigía una pureza extraordinaria para acercarse a comulgar. A los niños no se les permitía hacerlo hasta los doce años o más. Y una vez hecha la primera comunión, las restantes se distanciaban mucho.

Pío X señaló los siete años como edad normativa para la primera comunión. Basta —decía— que los niños conozcan las verdades fundamentales de la fe y sepan distinguir este pan divino del otro pan.

Una dama inglesa presentó su chiquitín a Pío X pidiéndole la bendición.

-¿Cuántos años tiene?

-Cuatro, Santidad, y espero que dentro de poco pueda él recibir la comunión.

-¿A quién recibirás en la comunión?

-A Jesucristo.

-¿Y Jesucristo, quién es?

Es Dios -contestó el pequeño sin titubeos.

-Tráigamelo mañana -dijo a la madre, y yo mismo le daré la comunión.

Uno de los problemas más difíciles de su pontificado fue la condenación del modernismo. Este le costó la encíclica Pascendi, probablemente la más importante de San Pío X. En ella califica a estas doctrinas como "el punto de cita de todas las herejías". Era un ataque sutil a la revelación y sentido sobrenatural del catolicismo. Algo muy peligroso por salir del mismo seno de la Iglesia y minar los fundamentos de nuestra santa religión. Influenciados por las corrientes filosóficas en boga daban una interpretación enteramente natural y racionalista de las verdades religiosas, Hizo falta el instinto sobrenatural de un santo y toda la fortaleza del espíritu de Dios para desenmascarar y afrontar al modernismo.

Fueron días de tormenta para la barca de Pedro. No era fácil ver claro entonces. Hoy, en cambio, todos vemos claro la certeza con que obró el Papa.

Otra gran empresa de San Pío X fue la codificación del Derecho canónico.

En una audiencia con monseñor Gasparri, uno de los canonistas más eminentes del momento, le dice el Papa:

-Seguramente, es posible la codificación del Derecho canónico.

-Sí, Santo Padre.

-Pues bien, hágala usted.

No pudo ver esta obra terminada. El día de Pentecostés de 1917 promulgaba Benedicto XV esta gran obra legislativa.

Escogió el nombre de Pío porque así se habían llamado los papas que habían sufrido mucho. No se equivocó; tuvo que sufrir mucho. El mayor sufrimiento le vino de Francia, la hija mayor de la Iglesia.

El 6 de diciembre de 1905 el Parlamento francés votó la ley de separación entre la Iglesia y el Estado. Era el laicismo para el pueblo francés y la pobreza para la Iglesia de Francia.

El 11 de febrero de 1906 se dirigía el Papa a los cardenales, obispos, clero y pueblo de Francia:

"Tenemos la esperanza, mil veces cumplida, de que jamás Jesucristo abandonará a su Iglesia, y jamás la privará de su apoyo indefectible. No podemos temblar por el futuro de la Iglesia. Su fuerza es divina... y contamos con experiencia de siglos."

El catolicismo francés cuenta en nuestros días con un magnífico florecimiento. Sin duda que Pío X no tiene en ello la menor parte.

Don José María Javierre tiene en su vida de Pío X un capítulo extraño y simpático. Se titula "Los defectos de Pío X". Acaso sea la única vida de santos que tiene ese capítulo, aunque lo deberían de tener todas. Así nos daríamos perfectamente cuenta de lo que les costó llegar a la santidad y nos animaríamos a imitarlos.

Allí se nos cuenta que José Sarto era de un temperamento fuerte y que en un momento de intenso dolor de muelas dio un tortazo a su hermana Rosa.

A cargo de su ironía se cuentan bastantes anécdotas. De no ser santo, hubiese sido mordaz e insoportable. Pero la santidad despejó totalmente este peligro.

La gente empezó a equivocarse cariñosamente y a llamarle Papa Santo. El corregía inmediatamente:

-No Papa Santo, sino Papa Sarto.

Esa santidad suya se reflejaba en su rostro, en sus palabras, en su espíritu de oración y en su incansable sentido apostólico. Cuantos le trataron de cerca aseguraban que acababan de ver a un santo. En vida se le atribuían milagros.

Su blanca figura de Papa era la encarnación de la mansedumbre y el sentido sobrenatural.

La Iglesia ha reconocido oficialmente su santidad. El 29 de mayo de 1954 es elevado al honor de los altares por Su Santidad Pío XII.


MARCOS MARTÍNEZ DE VADILLO



ORACIÓN A SAN PÍO X


Glorioso Papa de la Eucaristía, San Pío X, que te has empeñado en “restaurar todas las cosas en Cristo”. Obtenme un verdadero amor a Jesucristo, de tal manera que sólo pueda vivir por y para Él. Ayúdame a alcanzar un ardiente fervor y un sincero deseo de luchar por la santidad, y a poder aprovechar todas las riquezas que brinda la Sagrada Eucaristía. Por tu gran amor a María, madre y reina de todo lo creado, inflama mi corazón con una tierna y gran devoción a ella.

Bienaventurado modelo del sacerdocio, intercede para que cada vez hayan más santos y dedicados sacerdotes, y se acrecienten las vocaciones religiosas. Disipa la confusión, el odio y la ansiedad, e inclina nuestros corazones a la paz y la concordia, a fin de que todas las naciones se coloquen bajo el dulce reinado de Jesucristo. Amén.

jueves, 2 de septiembre de 2010

2 de septiembre


  • San Esteban, Rey de Hungría
  • San Antonino o Antolín, Mártir
  • San Brocardo, Confesor
  • San Agrícola, Obispo de Aviñón
  • San Castor, Obispo de Apt
  • San Guillermo, Obispo de Roskilde
  • Santa Margarita de Lovaina, Virgen y Mártir
  • San Justo, Obispo de Lyón
  • San Elpidio, Obispo de Lyón
  • San Elpidio, Abad
  • San Nonnoso, Abad
  • Beato Gil de Cayaso, Monje
  • Beato Bartolomé Gutiérrez, Presbítero y Mártir
  • Beato Apolinario de Posat, Mártir
  • Beatos Juan de Lau, Obispo de Arlés (Mártires de Septiembre)
  • Beato Francisco José de La Rochefoucauld-Maumont, Obispo de Beauvais (Mártires de Septiembre)
  • Beato Pierre Louis de La Rochefoucauld-Bayers, Obispo de Saintes, (Mártires de Septiembre)
  • Beato Juan Francisco Burté, Franciscano (Mártires de Septiembre)
  • Beato Alejandro Lenfant, (Mártires de Septiembre)
  • Beato Carlos de la Calmette, Conde de Valfons
  • Beato Jacobo Galais, (Mártires de Septiembre)
  • Beato Jacobo Friteyre-Durvé, (Mártires de Septiembre)
  • Beato Juan Guilleminet, (Mártires de Septiembre)
  • Beatos Agustín Chevreux, (Mártires de Septiembre)
  • Beato Francisco Luis Hebert, (Mártires de Septiembre)
  • Beato Pedro Guérin du Rocher, (Mártires de Septiembre)
  • Beato Roberto du Rocher, (Mártires de Septiembre)
  • Beato Luis José François, (Mártires de Septiembre)
  • Beato Enrique Guyer, (Mártires de Septiembre)
  • Beato Yyves Guillon de Keranrun, (Mártires de Septiembre)
  • Beato Renato Massey y Luis Barreau de la Touche, (Mártires de Septiembre) 
  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.


 SAN ESTEBAN
Rey de Hungría
 
n. 969 en Esztergom, Hungría; † 15 de agosto de 1038

Patrono de los albañiles; Hungría; reyes.
Protector contra la mortalidad infantil.

Quien es justo justifíquese más,
y quien es santo santifíquese más.
(Apocalipsis. 22, 11).


San Esteban, duque de Hungría en el año 997, combatió victoriosamente, aun a mano armada, contra la rebeldía, la idolatría y la esclavitud en sus Estados, y dio ejemplo a sus súbditos de todas las virtudes. Una gran parte de las noches pasábala orando y meditando, y, para con los pobres, mostraba una gran generosidad verdaderamente real hasta llegar a vender su vajilla para socorrerlos. Recibió la corona real del Papa Silvestre II, y dividió su reino en once diócesis, después de haber llamado a él a una cantidad de clérigos y monjes. Este rey apóstol, para favorecer las relaciones entre los pueblos, fundó hospitales con monasterios en Jerusalén, Constantinopla, Roma y Ravena. Una madre cristiana, Gisela de Baviera, lo había formado. De noche, iba de incógnito a los hospitales y prestaba a los enfermos los más humildes servicios. Consagró su reino a la Madre de Dios, y la Virgen, en retorno, lo llamó al cielo el día de su gloriosa Asunción, en 1038.

MEDITACIÓN SOBRE LA JUSTICIA

I. Temed la justicia de Dios; será terrible en el otro mundo. Ahora la misericordia le ata las manos, pero entonces habrá pasado el tiempo de la misericordia, y Dios nos juzgará en todo el rigor de su justicia. ¿Qué será de mí, Señor, si de tal modo me juzgáis? ¡Ah! es preciso que sea yo mismo mi juez, y que me condene a hacer penitencia de mis pecados en este mundo; porque Vos me indultaréis, si yo me castigo a mí mismo. Cuanto menos te perdones a ti mismo, tanto más te perdonará Dios. (Tertuliano).

II. Cuando hables de los demás, sé justo con ellos; habla de lo que les concierne como de lo que te toca a ti mismo. Al oírte, diríase que todo lo que tú haces es excelente, y que todo lo que hacen los demás deja mucho que desear. Mucha injusticia hay y poquísima caridad en la comparación que haces de tus acciones con las de tu prójimo.

III. Trabaja por hacerte cada día más justo y más santo; olvídate del poco bien que hiciste, para no pensar sino en los pecados que cometiste. Considera cuán alejado estás todavía de la santidad de Jesucristo y de los elegidos; compara también tu vida con la de tantas santas almas que conoces, y te humillarás viendo el camino que te queda por recorrer para llegar a la santidad. Pon manos a la obra con valentía. No avanzar es retroceder; porque nada queda estacionario en esta vida. (San Bernardo).

La justicia
Orad por la Iglesia en Hungría.


ORACIÓN

Conceded a vuestra Iglesia, oh Dios omnipotente, que después de haber tenido al bienaventurado Esteban, vuestro confesor, como su propagador durante su reinado terrenal, merezca ella encontrar en él un glorioso defensor en el cielo. Por J. C. N. S. Amén.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

SANTO DOMINGUITO DEL VAL

Santo Dominguito del Val, mártir: crucificado por los judíos en odio a la Fe

Santoral – 31 de Agosto: Santo Dominguito del Val
Dominguito del Val nació en Zaragoza, la ciudad de la Virgen y de los Innumerables Mártires, el año 1243. Era rey de Aragón Jaime el Conquistador, vicario de Cristo en Roma, Inocencio IV, y obispo de Zaragoza, Arnaldo de Peralta. Media España estaba bajo el dominio de los moros y en cada pecho español se albergaba un cruzado.
Santo Dominguito del Val
Santo Dominguito del Val crucificado (imagen de la Parroquia San Nicolás en Sevilla).
Los padres de Dominguito se llamaban Sancho del Val e Isabel Sancho. Su madre era de pura cepa zaragozana, y su padre, de origen francés. El abuelo paterno había sido un esforzado guerrero a las órdenes del rey don Alfonso el Batallador. A su lado estuvo en el asedio de Zaragoza, que fue duro y prolongado. Todos los cruzados franceses se marcharon a sus casas; todos, menos uno.
"Fue nuestro antepasado -decía Sancho del Val a su hijo, siempre que le contaba la historia-. El señor del Val, hijo de la fuerte Bretaña, sufrió inquebrantable el hambre y la sed, los hielos del invierno y los fuegos del verano, las vigilias prolongadas y los golpes de las armas enemigas. Y al rendirse la ciudad, el rey le hizo rico y noble, igualándole con los españoles más ilustres".
Sancho del Val no siguió a su padre por el camino de las armas. Prefirió las letras. Fue tabelión o notario y su firma quedó estampada en las actas de las Cortes de Aragón, al lado de las firmas de condes y obispos.
dominguito del val
Dios bendijo la unión de Sancho e Isabel dándoles un hijo que iba a ser mártir y modelo de todos los niños y, de un modo especial, de los monaguillos. Porque Santo Dominguito del Val es el patrono de los monaguillos y niños de coro. El fue infantico de la catedral de Zaragoza, vistió con garbo la sotanilla roja y repiqueteó con gusto la campanilla en los días de fiesta grande. La imagen que todos hemos visto de este tierno niño nos lo representa con las vestiduras de monaguillo. Clavado en la pared con su hermosa sotana y amplio roquete. La mirada hacia el cielo y unos surcos de sangre goteando de sus pies y manos. Una estampa de dolor ciertamente, pero, también, de valentía superior a las fuerzas de un niño de pocos años. Las nobles condiciones, especialmente su piedad, que se advertían en el niño según crecía, indujeron a los padres a dedicarlo al santuario, al sacerdocio. Cuando fue mayorcito lo enviaron a la catedral. Entonces la catedral era la casa de Dios y, al mismo tiempo, escuela. Todas las mañanas, al salir el sol, hacía Dominguito el camino que separaba el barrio de San Miguel de la Seo. Una vez allí, lo primero que hacía era ayudar a misa y cantar en el coro las alabanzas de Dios y a la Virgen.
Cumplido fielmente su oficio de monaguillo, bajaba al claustro de la catedral a empezar la tarea escolar. Con el capiscol o maestro de canto ensayaban los himnos, salmos y antífonas del oficio divino. La historia y la tradición nos presentan a nuestro Santo especialmente aficionado y dotado para el canto. Por algo es el patrono de los niños de coro y seises.
La tarea escolar incluía más cosas. Había que aprender a leer, a contar, a escribir. Los pequeños dedos se iban acostumbrando a hacer garabatos sobre las tablillas apoyadas en las rodillas. La voz del maestro se oía potente y, al acabar, las cabecitas de los pequeños escolares se inclinaban rápidamente para escribir en los viejos pergaminos lo que acababan de oír. Así un día y otro día. Al atardecer volvía a casa. Un beso a los padres, y luego a contarles lo que había aprendido aquel día y las peripecias de los compañeros.
Uno se resiste a creer la historia que voy a contar. Es increíble que haya hombres tan malos. Sin embargo, parece que la substancia del hecho es verdad.
Los judíos solían amasar los alimentos de su cena pascual con sangre de niños cristianos. La historia nos ha conservado los nombres de estas víctimas inocentes: Simón de Livolés, Ricardo de Norwick, el Niño de la Guardia y Santo Dominguito del Val.
"Oyemos decir -escribía el rey Alfonso el Sabio, en aquellos mismos días de Santo Dominguito del Val- que los judíos ficieron, et facem el día de Viernes Santo remembranza de la pasión de Nuestro Señor, furtando los niños et poniéndolos en la cruz, et faciendo imágenes de cera et crucificándolas, cuando los niños no pueden haber."
Los judíos eran por entonces muchos y poderosos en Zaragoza. En la sinagoga se había recordado "que al que presentase un niño cristiano sería eximido de penas y tributos".
Y un sábado al terminar de explicar la Ley el rabino, dijo:
"Necesitamos sangre cristiana. Si celebramos sin ella la fiesta de la Pascua, Jehová podrá echarnos en cara nuestra negligencia".
Estas palabras fueron bien recogidas por Mosé Albayucet, un usurero de cara apergaminada y nariz ganchuda. Por su frente arrugada pasó una idea negra. Pensó en aquel niño que todos los días al oscurecer pasaba delante de su tienda. Este niño era Dominguito del Val, que volvía de la catedral a casa. A veces solo y otras con un grupo de compañeros. Con frecuencia, al cruzar el barrio judío, de tiendas obscuras y estrechas callejuelas, cantaban himnos en honor del Señor y su Santísima Madre. Seguramente los que acababan de ensayar con el capiscol de la catedral.
Dominguito Del Val
Más de una vez los había oído Mosé Albayucet y, desde la puerta de su tienda, los había amenazado con su mano. Le pareció la ocasión oportuna y prometió a sus compañeros de secta que aquel año iban a tener sangre de niño cristiano para la Pascua y bien reciente.
Era el miércoles 31 de agosto de 1250. El atardecer se hacía más obscuro en las estrechas callejuelas del barrio judío por donde pasaba Dominguito camino de su casa. De repente, y antes de pensarlo o poder lanzar un grito, nota que algo se le echa encima. Son las manos de Mosé Albayucet que le cubren el rostro con un manto. Le amordaza bien la boca para que no pueda gritar y le mete de momento en su casa. Las garras de la maldad acaban de hacer su presa.
Aquella misma noche es trasladado el inocente niño a la casa de uno de los rabinos principales. Allí están los príncipes de la sinagoga. Dominguito tiembla de miedo ante aquellos rostros astutos y malvados. Sus manos aprietan la cruz que pende de su pecho.
    -Querido niño -le dice una voz zalamera-, no queremos hacerte mal ninguno; pero si quieres salir de aquí tienes que pisar ese Cristo.
    -Eso nunca -dice el niño-. Es mi Dios. No, no y mil veces no.
    -Acabemos pronto -dicen aquellos malvados ante la firmeza del niño.
Va a repetirse la escena del Calvario. Uno acerca las escaleras que apoya sobre la pared; otro presenta el martillo y los clavos, y no falta quien coloca en la rubia cabellera del niño una corona de zarzas, así el parecido con la crucifixión de Cristo será mayor.
Con gran sobriedad de palabras refieren las Actas del martirio lo que sucedió:
"Arrimáronle a una pared, renovando furiosos en él la pasión del divino Redentor; crucificáronle, horadando con algunos clavos sus manos y pies; abriéronle el costado con una lanza, y cuando hubo expirado, para que no se descubriese tan enorme maldad, lo envolvieron y ataron en un lío y lo enterraron en la orilla del Ebro en el silencio de la noche."
Todos nos imaginamos fácilmente los espasmos de dolor que estremecerían aquellos músculos delicados de niño. Abrieron sus venas para recoger en unos vasos preparados su sangre. Sangre inocente que iba a ser el jugo con que amasasen los panes ácimos de la Pascua.
Una vez muerto cortaron sus manos y cabeza, que arrojaron a un pozo de la casa donde había tenido lugar el horrendo crimen. Su cuerpo mutilado fue llevado, como dicen las Actas, a orillas del Ebro. Allí sería más difícil encontrarlo.
Los judíos se retiraron a sus casas contentos de haber hecho un gran "servicio" a Dios. La Seo había perdido a su mejor monaguillo y el cielo había ganado un ángel más. Todo esto ocurría la noche del 31 de agosto de 1250.
Dios tenía preparado su día de triunfo, su mañana de resurrección, para Dominguito del Val.
Santo 
Dominguito del Val
Mientras en la casa del notario Sancho del Val se oían gemidos de dolor, una extraña aureola aparecía en la ribera del Ebro. Los guardas del puente de barcas echado sobre el río habían visto con asombro durante varios días el mismo acontecimiento. La noticia recorre toda Zaragoza.
Algunas autoridades y un grupo de clérigos se dirigen hacia el lugar de la luz misteriosa. Allí hay un pequeño trozo de tierra recientemente removida. Se escarba y, metido en un saco, aparece un bulto sanguinolento. Se comprueba que es el cuerpo mutilado de Dominguito. Una ola de dolor e indignación invade la ciudad de punta a punta.
La cabeza y las manos aparecen, también, de una manera milagrosa. Aunque aquí la historia no concuerda. Según una versión, un perrazo negro gime lastimeramente, y sin que nadie le pueda espantar, al borde del pozo a que fueron arrojados los miembros del niño mártir. Es el perro del notario Sancho del Val. Se agota el agua y en el fondo aparecen las manos y cabeza de Dominguito. Otra versión dice que las aguas del pozo se llenaron de resplandeciente luz, que crecieron y desbordadas mostraron el tesoro que guardaban en el fondo. Pronto se supo toda la verdad del hecho. El mismo Albayucet lo iba diciendo:
"Sí, yo he sido. Matadme, me es igual; la mirada del muerto me persigue, y el sueño ha huido de mis ojos".
El santo niño había de conseguir el arrepentimiento para su asesino. Bautizado y arrepentido, Albayucet subirá tranquilo a la horca.
"Divulgado el suceso -escribe fray Lamberto de Zaragoza-, y obrados por el divino poder muchos milagros, el obispo Arnaldo dispuso una procesión general, a la que asistió con todo el clero la ciudad, la nobleza, la tropa y la plebe, todos con velas blancas, y llevaron el santo cuerpo por todas las iglesias y calles de la ciudad, hasta por la puerta Cineja, mostrándolo a todos y haciendo ver en él las llagas de las manos y pies y costado."
Hoy mismo es muy viva la devoción que Zaragoza siente por su glorioso mártir. Su fiesta está incluida entre las de primera clase y los niños de coro de La Seo y del Pilar le festejan como Santo patrono. Desde los días del martirio existe la cofradía de Santo Dominguito. El rey Jaime I de Aragón tuvo a honor ser inscrito en ella.
Sus restos mortales se conservan en una capilla de la catedral en hermosa urna de alabastro. Sobre la urna un ángel sostiene esta leyenda:
"Aquí yace el bienaventurado niño Domingo del Val, mártir por el nombre de Cristo".
Marcos Martínez de Vadillo

1 de septiembre


  • Nuestra Señora de los Remedios, (En Méjico)
  • San Gil, Abad
  • San Lupo o Leu, Obispo de Sens
  • Los Doce Hermanos Mártires
  • Santa Venera o Verena, Virgen
  • San Gedeón, (Ant. Testamento)
  • San Josue, (Ant. Testamento)
  • Santos Vicente y Leto, Mártires
  • San Prisco de Capua, Mártir
  • San Terenciano, Obispo y Mártir
  • San Sixto, Discípulo de San Pedro
  • Beatos Juan de Perugia y Pedro de Saxoferrato, Mártires
  • Beata Juana Soderini, Virgen
  • Beato Gabra Mikael, Mártir 
  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.


SAN GIL
Abad
n. Atenas, Grecia; † 712 en Francia


Patrono de los mendigos; pobres; herreros; inválidos; discapacitados; 
epilépticos; ermitaños; leprosos; personas con problemas mentales;
enfermos de cancer; bosques. Protector contra la epilepsia; miedo a la 
noche; lepra; demencia; esterilidad.



Quien se ensalza será humillado
y quien se humilla será ensalzado.
(Lucas 14, 11)



San Gil abandonó Grecia, su patria, para sustraerse a los honores que le atraían sus virtudes y sus milagros, y fue a la Provenza a pedir un asilo a su humildad. Perseguido, allí también, por la veneración de los pueblos, resolvió retirarse a un desierto. “Puesto que los hombres se obstinan, dijo, en rodearme de respeto, iré a vivir entre las fieras”. Encontró en una roca una cierva que le proporcionó leche. Habiéndolo herido los cazadores del rey por tirar sus flechas sobre ella, no dejó el santo le pusieran nada sobre su llaga a fin de sufrir y merecer más. El rey le hizo edificar un monasterio donde murió santamente en el año 712.


MEDITACIÓN
SOBRE EL CONOCIMIENTO DE LA PROPIA NADA


I. Considera que por ti mismo nada eres y que todavía estarías sepultado en la nada, si Dios, por un puro efecto de bondad, no te hubiera llamado a la existencia. Considera, en segundo lugar, que tus pecados han merecido el infierno, y ya estarías en él, si Dios no hubiera tenido misericordia de ti. ¿Por qué, pues, te quejas, si se te niegan los honores que ambicionas? Se te hace justicia tratándote de este modo. ¡Oh hombre! conoce tu nada y tu malicia. El más hermosos y el más útil de todos los conocimientos es el de sí mismo; por él se llega al conocimiento de Dios (San Clemente de Alejandría).

II. De estos dos principios, que son la base de la verdadera humildad, hay que extraer dos conclusiones: la primera, que debes recibir con alegría todas las humillaciones que te acaezcan, porque no se te podría estimar menos, ni tú colocarte más bajo de lo que mereces; la segunda, que debes tener horror por los honores que se te tributen, porque sabes que no eres digno de ellos. Este pensamiento debe llevarte a evitar todas las ocasiones en las que preveas que se te honrará: debe moverte a cerrar los ojos sobre tus virtudes y tus méritos, para no considerar sino tu nada y tus pecados. Los santos ignoran las virtudes de que dan ejemplo (San Gregorio).

III. En fin, cuando así te humillares no te imagines que has hecho gran cosa. Digas lo que digas para humillarte, nunca dirás más que la verdad; y todavía no la dirás enteramente. Hagas lo que hagas no harás más que tu deber y siempre serás un servidor inútil.

La humildad.
Orad por vuestros superiores.

ORACIÓN

Haced, os lo suplicamos, Señor, que la intercesión del santo abad Gil nos torne agradables a vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por sus ruegos lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S.

martes, 31 de agosto de 2010

31 de agosto

de Devoción Católica

  • San Ramón Nonato, Confesor
  • Santo Dominguito del Val, Monaguillo y Mártir
  • San Paulino, Obispo de Tréveris
  • San Aidano, Obispo de Lindsfarne
  • Beato Agustín Cennini, Mártir
  • Beatos Lorenzo Merucci y Compañeros, Mártires
  • Beato Juvenal Ancina, Obispo de Saluzzo

SAN RAMÓN NONATO
Confesor

Os habéis hecho partícipes de los que sufrían
afrenta y tribulación; os compadecisteis
de los que estaban entre cadenas.
(Hebreos, 10, 33-34).


San Ramón pidió a la Santísima Virgen que le hiciese conocer el camino que debía seguir para llegar al cielo; María le ordenó entrar en la Orden recientemente fundada de la Redención de los cautivos (de la Merced). Enviado a Berbería, rescató a gran número de cautivos, y cuando se le agotaron los recursos, se dio a sí mismo en prenda para la libertad de muchos otros. Vuelto a España, fue nombrado cardenal por Gregario IX. Murió en el año 1240, yendo a Roma, donde el Papa lo llamara para utilizarlo en el gobierno de la Iglesia.

MEDITACIÓN
SOBRE LA OBLIGACIÓN
DE SOCORRER A LAS ALMAS
DEL PURGATORIO

I. Todos podemos trabajar en la liberación de las almas del purgatorio, que están en una cautividad más cruel que la de los cristianos llevados como esclavos. Puedes tú socorrerlas orando a Dios por ellas, encargando se celebren misas, dando limosnas, practicando alguna mortificación, o sufriendo pacientemente las penas y aflicciones de esta vida con miras a satisfacer por ellas a la justicia de Dios. Puedes prestarles este servicio; ellas no pueden ha cer ya nada por su liberación. Considera los suplicios que padecen.

II. La justicia te obliga a socorrer a tus padres. que te dejaron tantos bienes; la amistad exige que alivies a tus amigos en su abandono cruel; el agradecimiento te impone la obligación de orar por tus bienhechores; y la caridad. que exige que ames a tu prójimo como a ti mismo, te impone el deber de aliviar a esas almas, como quisieras que se te aliviasen si estuvieras en su lugar. Escucha las quejas que te dirigen.

III. Si ayudas con tus buenas obras a estas santas almas. Dios hará de modo que contigo se haga otro tanto después de tu muerte. Con todo no te fíes en este auxilio; haz provisión de buenas obras antes de partir de este mundo; lleva tu rescate con tigo y pronto estarás libre; haz penitencia en esta vida. ¡Ah! mucho más dulce es lavar los pecados con las lágrimas de la penitencia. que expiarlos en las llamas del purgatorio.

La caridad
Orad por los prisioneros.


ORACIÓN

Señor, que habéis dado al bienaventurado Ramón, vuestro confesor, un celo admirable por la redención de los fieles cautivos de los bárbaros, concedednos por su intercesión que, libres de las cadenas de nuestros pecados, cumplamos con perfecta libertad de espíritu todo lo que os sea más agradable. Por J. C. N. S. Amén.

lunes, 30 de agosto de 2010

UNA VERDADERA VERGÜENZA.....

LA TRIPLE VIDA DE UN PÁRROCO
Dimite sacerdote colombiano que andaba con dos amantes

Tiene 73 años, era párroco de un templo en Cali –cargo al que renunció- y convivía hace veinte años con una mujer separada. Lo denunció otra amante con la que llevaba una relación hace tres años. Se le abrirá proceso y recibiría sanción canónica.



Un sacerdote colombiano con 73 años de edad y dos amantes renunció al cargo de párroco de un templo de Cali tras ser puesto al descubierto por una de las mujeres, informaron el jueves las autoridades eclesiásticas locales.

El arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Cali (sureste), Darío de Jesús Monsalve, dijo en declaraciones por teléfono a la agencia de noticias Efe que Rodrigo Carvajal Vargas, el sacerdote en cuestión, dimitió el miércoles por la mañana en un mensaje que le envió a su despacho.

Carvajal ejercía como párroco de la iglesia de La Merced, situada en las cercanías de la Curia Arquidiocesana, ambas en el casco histórico de Cali, que es la capital departamental del Valle del Cauca (suroeste).

"Su renuncia le fue aceptada", notificó Monsalve, quien calificó como doloroso el caso de Carvajal, quien desde hace veinte años convivía con una mujer separada, sin que nadie se hubiera percatado de ello.

Además, llevaba desde hace tres años una relación paralela con otra mujer, del mismo modo separada, quien hizo pública, ante medios periodísticos de Cali, la vida marital del sacerdote.

El arzobispo coadjutor explicó que a Carvajal "se le abrirá un proceso disciplinario para escucharlo y a escuchar a las personas que también tienen que denunciar o aclarar este caso, identificar el tipo de falta que se ha configurado y tomar una determinación".

"Es el procedimiento normal que se sigue cuando se conoce una denuncia de estas", señaló Monsalve, para indicar que tanto al sacerdote, como a las personas que se sientan afectadas por su conducta, se les respetarán sus derechos.

Monsalve indicó que el sacerdote Carvajal fue también suspendido como tal y deberá afrontar una causa disciplinaria, según las prescripciones del Derecho de la Iglesia.

El proceso será seguido por el Tribunal Eclesiástico de Cali, continuó el arzobispo coadjutor, que apuntó que "si se configura la acusación de estar viviendo como concubino o en unión libre, hay un canon muy claro en el Derecho de la Iglesia, que contempla una sanción canónica".

Es, precisó, "la suspensión de su potestad de régimen, es decir, se le suspende el ejercicio del ministerio (sacerdotal)".

El jerarca católico observó que Carvajal tiene la posibilidad de pedir perdón ante la autoridad eclesiástica.

"Es una posibilidad, pero como posibilidad no me puedo anticipar", observó el arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Cali.

Fuente: EFE

30 de agosto

de Devoción Católica

  • Santa Rosa de Lima, Virgen
  • Santos Félix y Adaucto, Mártires
  • San Pamaquio, Senador Romano
  • San Fantino, Ermitaño


SANTA ROSA
DE LIMA
PATRONA PRINCIPAL DE
IBEROAMÉRICA

Una virgen se ocupa de las cosas del Señor,
a fin de ser santa de cuerpo y alma.
(1 Corintios, 7, 34).


Rosa de Santa María, (1586-1617) llamada así por la virginal hermosura de su rostro, pues su nombre de pila era Isabel, fue la primera flor de santidad que produjo la América española. Nació en Lima, Perú, de padres de origen español y modestos de condición. Desde su más tierna edad, Rosa experimentaba una atracción cada día más desbordante hacia la santidad, la virginidad, la devoción, el amor al retiro, un extraordinario espíritu de penitencia. Sus padres deseaban un ventajoso matrimonio dada la belleza de su hija, pues verdaderamente era deslumbrante. Con ese fin, le hacían frecuentar fiestas y banquetes para llamar la atención de los jóvenes más ricos de la ciudad. Rosa obedecía pero sabía sacar provecho de estas fiestas. Debajo de su diadema de rosas colocaba un casquete con pinchos, en forma de corona de espinas. Y bajo sus vistosos vestidos colocaba cilicios y otros instrumentos para macerar su cuerpo. En 1616, a los 24 años, vistió el hábito negro y blanco de la Tercera Orden de Sto. Domingo. Desde entonces todavía progresó más a pasos agigantados por el camino de la perfección. Aseveró su confesor que, "Jamás, ni de día ni de noche, perdía la presencia de Dios en su corazón y que su alma nunca fue mancillada por el pecado venial". El Señor le concedió la gracia de repetir en sí misma los atroces dolores de la Pasión de Cristo. En medio del dolor gritaba: "Aumentadme el dolor, Pero, dios mío, dadme paciencia". Murió el 24 de agosto de 1617 a la edad de 31 años, admirada en toda Lima y querida ya en todo Perú. El Papa Clemente X la canonizó en 1671, siendo la primera santa americana que llegó a los altares. En la Argentina ha sido establecido este día "como Fiesta nacional de Acción de gracias a la divina Providencia, por los beneficios conferidos a la Nación".


MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE SANTA ROSA

I. Trata al menos de encontrar todos los días un momento libre para dedicarte, en la soledad, a la meditación y a la oración. Ama a tus padres por Dios, y los servicios que les hagas, figúrate que los haces al mismo Jesús. Así pensarás en El sin cesar.

II. San Agustín, hablando de Cristo y de la Iglesia, su Esposa inmortal, dice que son dos en una sola y misma pasión. Así debe ser en cuanto a la unión del alma con Jesucristo. Para agradar al Esposo, es menester hacerse semejante a Él; por eso Santa Rosa practica las penitencias más rigurosas, y lleva en la cabeza un aro de hierro con agudas puntas en su parte interior, semejante a la corona de espinas. Para gozar de los castos abrazos del Esposo, se debe despreciar la propia carne. (San Jerónimo)

III. Sacrificar la carne y sus concupiscencias, es poco todavía. Mira a Santa Rosa. Ya la pruebe la enfermedad, ya Dios le retire sus consolaciones, a todo se resigna. Lo único que pide a su Esposo, es que aumente su amor en proporción a los sufrimientos que padece. ¡En cambio nosotros nos impacientamos ante la menor contrariedad, nos abatimos ante la menor prueba! Avergoncémonos de nuestra cobardía y adoptemos la resolución de sufrir, por lo menos con paciencia, los males que no podemos evitar. Estáis prometidos a Cristo, le habéis consagrado vuestra voluntad. (Tertuliano)


El desprecio de los placeres
Orad por las vírgenes consagradas a Dios.

ORACIÓN

Oh Dios poderoso, dispensador de todos los bienes, que habéis provisto a la bienaventurada Rosa con el rocío de la gracia celestial, y que la habéis hecho brillar en América con el fulgor de la virginidad y de la paciencia, concedednos la gracia a nosotros servidores vuestros, de correr tras el olor de sus perfumes, y merecer así llegar a ser un día el buen olor de vuestro Hijo, que, con Vos y el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

domingo, 29 de agosto de 2010

29 de agosto


  • Degollación de San Juan Bautista
  • Santa Sabina, Mártir
  • San Mederico, Abad 
  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.


LA DEGOLLACIÓN DE
SAN JUAN BAUTISTA


Herodes, enviando un alabardero, ordenó traer
la cabeza de Juan en una bandeja.
(Marcos, 6, 27).


San Juan Bautista había dejado el desierto para amonestar a Herodes que no le era lícito tener como esposa a Herodías, la mujer de su hermano. Irritado el tirano de su audacia, lo hizo arrojar en una prisión. Un día, mientras daba un festín, la hija de Herodías danzó en presencia de los convidados con tanta gracia, que Herodes le prometió concederle todo lo que le pidiese. Pidió ella la cabeza de Juan Bautista. Un soldado, enviado a la prisión, cortó la cabeza al Precursor y la trajo en una bandeja, como si fuese el último plato de este fúnebre festín.


MEDITACIÓN
SOBRE SAN JUAN, MÁRTIR
DE LA CASTIDAD, DE LA CARIDAD y DE LA VERDAD

I. San Juan vivió y murió de la castidad. Para conservar esta virtud angelical, dejó, a edad tierna, la casa de su padre, y se retiró al desierto, donde sujetó su cuerpo mediante continuas austeridades. Si comprendieses tú la belleza de esta virtud, la amarías e imitarías a San Juan. Pero, para conservar la castidad hay que huir del mundo, amar la soledad, practicar la mortificación. Si no puedes morir mártir de la castidad como San Juan, vive como él en inviolable castidad. Algo más grande es vivir en la castidad que morir por ella. (Tertuliano).

II. San Juan fue también mártir de la caridad. El celo que tenía por la salvación de las almas le hizo dejar la soledad, puesta la mira en convertir a Herodes. ¡Cuán feliz serías tú si pudieses, como el santo precursor, derramar tu sangre por la salvación del prójimo! Si no puedes imitarle, reza al menos por los pecadores, exhórtalos a penitencia, haz abundantes limosnas para obtener su conversión.

III. San Juan fue también mártir de la verdad: reprochó intrépidamente a Herodes sus escandalosos desórdenes, y prefirió morir antes que traicionar la verdad. Aunque tuvieses que perder la vida nunca debes disfrazar tus sentimientos, ni tolerar el vicio por cobarde complacencia cuando tu deber sea corregirlo. Los hombres aman la verdad cuando ella los halaga, pero sienten aversión por ella cuando les reprende sus defectos. (San Agustín).

La castidad
Orad por las vírgenes.


ORACIÓN

Haced, os lo suplicamos, Señor, que la piadosa solemnidad del bienaventurado Juan Bautista, vuestro precursor y mártir, nos obtenga gracias eficaces de salvación. Vos que, siendo Dios, vivís y reináis en unidad con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

sábado, 28 de agosto de 2010

EN PELIGRO EL ÚLTIMO BASTIÓN DEL MATRIMONIO INDISOLUBLE EN EUROPA

Un parlamentario nacionalista propone introducir el divorcio en Malta

En peligro el último bastión del matrimonio indisoluble en Europa

Malta es uno de los pocos países del mundo cuya legislación no reconoce la posibilidad del divorcio y prohíbe el aborto. Esta realidad jurídica está muy relacionada con el reconocimiento del Catolicismo como religión oficial del Estado. Sin embargo, un miembro del Parlamento maltés, perteneciente a un partido nacionalista, ha presentado una propuesta de ley para introducir el divorcio en el sistema jurídico de Malta. Los obispos malteses han publicado hoy una carta pastoral contraria a la propuesta, con objeto de orientar a los fieles católicos de la isla.
(Bruno Moreno/InfoCatólica) En el siglo XXI, toda la Unión Europea reconoce la posibilidad de disolver el matrimonio civil mediante el divorcio. ¿Toda? ¡No! Una pequeña isla poblada en su mayor parte por irreductibles católicos resiste todavía y siempre la ideología invasora. Malta, el más pequeño de los veinticinco miembros de pleno derecho de la Unión Europea, sigue manteniendo la existencia del matrimonio civil indisoluble. Desde que, en el año 2005, Chile introdujo el divorcio en su sistema legal, sólo las Filipinas, el Vaticano y la propia Malta continúan defendiendo el matrimonio indisoluble en el mundo.
Junto con la ilegalidad del aborto, la defensa del matrimonio indisoluble fue una de las cosas que subrayó el Papa Benedicto XVI en su reciente visita a la isla: “Vuestra nación debe seguir defendiendo la indisolubilidad del matrimonio como institución natural además de sacramental y la verdadera naturaleza de la familia, al igual que defiende la sacralidad de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural, y el respeto debido a la libertad religiosa”. 

Propuestas legislativas para introducir el divorcio

Esa situación excepcional dentro de Europa, sin embargo, corre ahora el riesgo de desaparecer. Jeffrey Pullicino Orlando, parlamentario perteneciente al Partido Nacionalista Demócrata-Cristiano, presentó el mes pasado una propuesta de ley para la introducción del divorcio en el pequeño país mediterráneo. Con esta propuesta legislativa, se ha insuflado un nuevo vigor a un debate sobre el matrimonio, la ley natural, la modernidad, la relación con la Iglesia y otros temas relacionados que está presente en Malta desde hace años. Por su parte, el líder del Partido Laborista maltés, Joseph Muscat, anunció hace meses su deseo de que se introdujera el divorcio en Malta. 
En realidad, ya en 1975 se abrió en Malta una pequeña puerta al divorcio. Desde entonces, Malta reconoce los divorcios realizados en otros países, aunque sea entre ciudadanos malteses. Dentro de sus fronteras, sin embargo, el divorcio sigue sin ser una posibilidad, de acuerdo con el concordato firmado por Malta con la Santa Sede. El artículo 2 de la Constitución establece, además, que el Catolicismo es la religión oficial del Estado y también afirma que “las autoridades de la Iglesia Católica Apostólica Romana tienen el deber y el derecho de enseñar qué principios son correctos y cuáles son erróneos”.

Los obispos orientan a los fieles

El Arzobispo de Malta, Monseñor Pawlu Cremona, OP, y el obispo de Gozo, Monseñor Mario Grech, han escrito una carta pastoral, con fecha de hoy, orientando a los fieles católicos con respecto a este debate. Los obispos reconocen el derecho de aquellos que defienden el divorcio a expresar libremente su opinión, pero recuerdan que la Iglesia también tiene derecho a defender su postura: “La Iglesia siempre ha hablado sobre la belleza y la importancia del matrimonio, que es la base de la familia, como un regalo fundamental de Dios. Esto es válido para el matrimonio sacramental y también para el matrimonio como institución natural”. Precisamente por eso, la Iglesia habla tanto para sus miembros como para “muchos otros miembros de la sociedad que querrían escuchar opiniones alternativas, para poder tomar mejor una decisión informada, como ciudadanos responsables”.

Reconociendo que las rupturas, por desgracia, se producen, los obispos recuerdan también que la defensa del matrimonio indisoluble, que el Papa les encomendó como misión específica, es la mejor forma de promover la unidad de las familias y evitar la tragedia de las rupturas: “[La Iglesia] está convencida de que sólo favoreciendo la estabilidad de los matrimonios se conseguirá reducir este sufrimiento. La Iglesia promueve el matrimonio y lo defiende porque, al final, así se producirán menos rupturas”. De hecho, “la sociedad sufre tanto humanamente como en términos económicos cuando se introduce el divorcio”.  Además, “en el divorcio hay un paso desde este punto central [el acto del consentimiento] a cada momento del matrimonio, lo cual se presenta como el derecho potencial de cada cónyuge a replantearse su consentimiento y así poner fin a su matrimonio”.

Finalmente, los obispos malteses recuerdan a los católicos, su “responsabilidad ante el Señor” de defender el matrimonio indisoluble. También les piden que, “a pesar de las provocaciones”, eviten una mentalidad de “cruzada” que busque simplemente vencer a los contrarios en lugar de convencerlos con amor y humildad. Asimismo, subrayan las formas prácticas en las que los católicos han fomentado la estabilidad de los matrimonios: “La Iglesia prepara a las parejas preparándolas para el matrimonio y apoyándolas durante el mismo. También ofrece su ayuda cuando los matrimonios se rompen. Durante décadas ha prestado y sigue prestando su ayuda a las parejas con problemas. También alberga a niños y jóvenes y a las víctimas de la violencia doméstica”. 

Texto completo de la Carta pastoral