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domingo, 26 de abril de 2015

NOVENA AL GLORIOSO PATRIARCA SAN JOSÉ - DÍA QUINTO



NOVENA DEL GLORIOSÍSIMO PATRIARCA
SEÑOR SAN JOSÉ,
PADRE PUTATIVO DE JESUS Y
ESPOSO DIGNÍSIMO DE MARIA.

Día quinto






JOSEPH AUTEM VIR EJUS
CUM ESSET JUSTUS.

Grande es José, y tanta su grandeza,
Que no la alcanza entendimiento criado
Tan sublime se ve, tan elevado,
Que el orbe todo es peana de su alteza.
Adornóle la gran naturaleza,
David le ilustrará; mas á tanto grado
El título de Justo lo ha exáltado,
Que ya es del cielo toda su nobleza.
Fue Justo, que es decir, que en compañía
Tuvo toda virtud, cosa que asombra:
Justo, y por eso esposo de María.
Justo, á quien el Quer le forma alfombra;
Tan Justo, que Jesus le obedecia,
Tan Justo, q el Criador padre le nombra.

ACTO DE CONTRICION.

Dulcísimo Jesus, Redentor mio, á quien debiendo tantos beneficios, he correspondido con muchos pecados; de estos me pesa de los intimo de mi corazón, por ser Tú tan Bueno, mi Dios y mi Señor. Con tu gracia propongo no volver á ofenderte, apartándome de todas las ocasiones de pecar, y espero el perdon de todos ellos por tu preciosísima Sangre.


ORACION PARA TODOS LOS DIAS.

Trinidad Santísima, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, en quien creo como en verdad infalible, á quien amo sobre todas las cosas, como á bondad inmensa, en quien espero como en poder infinito, á quien adoro como á mi Dios y Sr., á quien deseo ver como á centro de mi alma, y á quien alabo como á mi soberano bienhechor: gracias te doy con todos los afectos de mi corazón por la inexplicable dignidad á que sublimaste já Sr. S. José, haciéndolo cabeza de la casa de la Madre de Dios, y dándole en la tierra, en cierta manera, el lugar del Eterno Padre, primera persona de tu Trinidad augusta, por haberlo escogido para Padre putativo de Jesus, y el del Espíritu Santo, tercera persona de tu Trinidad Santísima, por haberlo hecho dignísimo esposo de María, elevándolo despues á tanta gloria y poder en el Cielo: por estos títulos que tuvo en su vida, animado yo con lo poderoso de su intercesión, y muy confiado te pido por su medio el favor de que necesito en mi presente necesidad, quanto fuere conveniente á tu gloria y mi salvación; y por lo mucho que gustas, Dios mio, de que lo amemos te suplico enciendas mi corazón, y los de todo el mundo en el amor y devoción, para nosotros tan provechosa, del santísimo Patriarca Señor San José. Amén.




QUINTO DÍA

Fidelísimo  José, aventajado en todas dichas  Josué, David,  y todos los Jueces, Reyes, y Capitanes Santos de a Ley antigua, pues a Tí obedeció el verdadero  Sol de Justicia  Cristo, y la Luna siempre  llena  de gracia María, tuvo porque quiso, el mismo Dios necesidad de tus bienes para sustentarse, y tuviste en tu Casa tanto tiempo a la mejor Arca del nuevo Testamento  María, en quien estuvo tan de asiento ell Maná del Cielo  Cristo Jesús; alcánzame de Dios una profundísima humildad, con que sirviéndote le agrade, y entrañable misericordia  para con mis próximos. Amén.


ORACION.

Dulcísimo, Poderosísimo y Piadosísimo Padre mio Sr. S. José, de quien dijo Cristo á sus Discipulos:Yo conversaba con José en todas las cosas como si fuera su Hijo: El me llamaba Hijo, y Yo le llamaba Padre, y Yo le amaba como á las niñas de mis ojos. Por ese tan singular amor de tu Hijo Santísimo, que fue el orígen de hacerte tan estupendos y especiales beneficios, con lo que llegaste á tan excelsa santidad, y por el entrañable amor y reverencia, con que te miró y atendió tu Purísima Esposa Maria Santísima, te ruego me alcances una verdadera conversión á Dios, siendo Tú mi guarda, mi guia en las virtudes, y mi amparo en toda mi vida, y en la hora de mi muerte. Intercede tambien por todos los que están en pecado mortal, para que salgan de este infelicísimo estado: por las Benditas Almas del Purgatorio, por el acierto de los que se ocupan en ganar almas para Dios, por la exaltacion de la Santa Iglesia, y conversión de herejes é infieles, y finalmente para alcanzarme el favor de que ahora necesito. Así lo espero de tu piedad y poder, si me conciene para mi salvación; mas si no es del agrado de Dios, tengo firme esperanza, SS. Padre mio, que no me has de dejar sin consuelo, sino que me has de conseguir de Dios paciencia para lograr el fruto de los trabajos enseñado del invicto sufrimiento, con que pasaste los tuyos, sirviendo á Jesus y Maria. Amén.
Aquí se hace con toda confianza la peticion de lo que se desea, y se acaba con esta oracion:

ORACION A MARIA SEÑORA.

Amabilísima Madre, centro dulcísimo de mi corazón, que tanto gustas de que veneremos á tu Santísimo Esposo José, enciende mi afecto, y los de todos en la devocion de este Santísimo Patriarca, y por la reverencia, y amor que le tiene, te pido, que intercedas con tu Hijo Santísimo en mi presente necesidad, pues para contigo pongo por medianero á Sr. S. José, y no te puedes negar, benignísima Señora, á sus ruegos. Hazle, tiernísima Madre, cargo a tu obsequisísimo Esposo José de mi como hijo, aunque tan indigno, tuyo, y de todos los que te aman; de los que hicieran esta Novena, de todos mis parientes, conocidos, y encomendados, y por último, de todos los que yo hubiere escandalizado, de los que me hubieren hecho algun beneficio, ó alguno agravio, perdonando yo á estos con todas las veras de mi alma, para que Dios perdone mis pecados. Amén.
Se acaba con una Salve por los que estan en pecado mortal, y por las Animas del Purgatorio.





sábado, 25 de abril de 2015

NOVENA AL GLORIOSO PATRIARCA SAN JOSÉ- DÍA CUARTO



NOVENA DEL GLORIOSÍSIMO PATRIARCA
SEÑOR SAN JOSÉ,
PADRE PUTATIVO DE JESUS Y
ESPOSO DIGNÍSIMO DE MARIA.

Día cuarto






JOSEPH AUTEM VIR EJUS
CUM ESSET JUSTUS.

Grande es José, y tanta su grandeza,
Que no la alcanza entendimiento criado
Tan sublime se ve, tan elevado,
Que el orbe todo es peana de su alteza.
Adornóle la gran naturaleza,
David le ilustrará; mas á tanto grado
El título de Justo lo ha exáltado,
Que ya es del cielo toda su nobleza.
Fue Justo, que es decir, que en compañía
Tuvo toda virtud, cosa que asombra:
Justo, y por eso esposo de María.
Justo, á quien el Quer le forma alfombra;
Tan Justo, que Jesus le obedecia,
Tan Justo, q el Criador padre le nombra.

ACTO DE CONTRICION.

Dulcísimo Jesus, Redentor mio, á quien debiendo tantos beneficios, he correspondido con muchos pecados; de estos me pesa de los intimo de mi corazón, por ser Tú tan Bueno, mi Dios y mi Señor. Con tu gracia propongo no volver á ofenderte, apartándome de todas las ocasiones de pecar, y espero el perdon de todos ellos por tu preciosísima Sangre.


ORACION PARA TODOS LOS DIAS.

Trinidad Santísima, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, en quien creo como en verdad infalible, á quien amo sobre todas las cosas, como á bondad inmensa, en quien espero como en poder infinito, á quien adoro como á mi Dios y Sr., á quien deseo ver como á centro de mi alma, y á quien alabo como á mi soberano bienhechor: gracias te doy con todos los afectos de mi corazón por la inexplicable dignidad á que sublimaste já Sr. S. José, haciéndolo cabeza de la casa de la Madre de Dios, y dándole en la tierra, en cierta manera, el lugar del Eterno Padre, primera persona de tu Trinidad augusta, por haberlo escogido para Padre putativo de Jesus, y el del Espíritu Santo, tercera persona de tu Trinidad Santísima, por haberlo hecho dignísimo esposo de María, elevándolo despues á tanta gloria y poder en el Cielo: por estos títulos que tuvo en su vida, animado yo con lo poderoso de su intercesión, y muy confiado te pido por su medio el favor de que necesito en mi presente necesidad, quanto fuere conveniente á tu gloria y mi salvación; y por lo mucho que gustas, Dios mio, de que lo amemos te suplico enciendas mi corazón, y los de todo el mundo en el amor y devoción, para nosotros tan provechosa, del santísimo Patriarca Señor San José. Amén.

QUARTO DÍA

Fidelísimo  José, avetajado en todas dichas  Josué, David,  y todos los Jueces, Reyes, y Capitanes Santos de a Ley antigua, pues a Tí obedeció el verdadero  Sol de Justicia  Cristo, y la Luna siempre  llena  de gracia María, tuvo porque quiso, el mismo Dios necesidad de tus bienes para sustentarse, y tuviste en tu Casa tanto tiempo a la mejor Arca del nuevo Testamento  María, en quien estuvo tan de asiento ell Maná del Cielo  Cristo Jesús; alcánzame de Dios una profundísima humildad, con que sirviéndote le agrade, y entrañable misericordia  para con mis próximos. Amén.


ORACION.

Dulcísimo, Poderosísimo y Piadosísimo Padre mio Sr. S. José, de quien dijo Cristo á sus Discipulos:Yo conversaba con José en todas las cosas como si fuera su Hijo: El me llamaba Hijo, y Yo le llamaba Padre, y Yo le amaba como á las niñas de mis ojos. Por ese tan singular amor de tu Hijo Santísimo, que fue el orígen de hacerte tan estupendos y especiales beneficios, con lo que llegaste á tan excelsa santidad, y por el entrañable amor y reverencia, con que te miró y atendió tu Purísima Esposa Maria Santísima, te ruego me alcances una verdadera conversión á Dios, siendo Tú mi guarda, mi guia en las virtudes, y mi amparo en toda mi vida, y en la hora de mi muerte. Intercede tambien por todos los que están en pecado mortal, para que salgan de este infelicísimo estado: por las Benditas Almas del Purgatorio, por el acierto de los que se ocupan en ganar almas para Dios, por la exaltacion de la Santa Iglesia, y conversión de herejes é infieles, y finalmente para alcanzarme el favor de que ahora necesito. Así lo espero de tu piedad y poder, si me conciene para mi salvación; mas si no es del agrado de Dios, tengo firme esperanza, SS. Padre mio, que no me has de dejar sin consuelo, sino que me has de conseguir de Dios paciencia para lograr el fruto de los trabajos enseñado del invicto sufrimiento, con que pasaste los tuyos, sirviendo á Jesus y Maria. Amén.
Aquí se hace con toda confianza la peticion de lo que se desea, y se acaba con esta oracion:

ORACION A MARIA SEÑORA.

Amabilísima Madre, centro dulcísimo de mi corazón, que tanto gustas de que veneremos á tu Santísimo Esposo José, enciende mi afecto, y los de todos en la devocion de este Santísimo Patriarca, y por la reverencia, y amor que le tiene, te pido, que intercedas con tu Hijo Santísimo en mi presente necesidad, pues para contigo pongo por medianero á Sr. S. José, y no te puedes negar, benignísima Señora, á sus ruegos. Hazle, tiernísima Madre, cargo a tu obsequisísimo Esposo José de mi como hijo, aunque tan indigno, tuyo, y de todos los que te aman; de los que hicieran esta Novena, de todos mis parientes, conocidos, y encomendados, y por último, de todos los que yo hubiere escandalizado, de los que me hubieren hecho algun beneficio, ó alguno agravio, perdonando yo á estos con todas las veras de mi alma, para que Dios perdone mis pecados. Amén.
Se acaba con una Salve por los que estan en pecado mortal, y por las Animas del Purgatorio.





viernes, 24 de abril de 2015

NOVENA AL GLORIOSO PATRIARCA SAN JOSÉ -DÍA TERCERO



NOVENA DEL GLORIOSÍSIMO PATRIARCA
SEÑOR SAN JOSÉ,
PADRE PUTATIVO DE JESUS Y
ESPOSO DIGNÍSIMO DE MARIA.

Día tercero






JOSEPH AUTEM VIR EJUS
CUM ESSET JUSTUS.

Grande es José, y tanta su grandeza,
Que no la alcanza entendimiento criado
Tan sublime se ve, tan elevado,
Que el orbe todo es peana de su alteza.
Adornóle la gran naturaleza,
David le ilustrará; mas á tanto grado
El título de Justo lo ha exáltado,
Que ya es del cielo toda su nobleza.
Fue Justo, que es decir, que en compañía
Tuvo toda virtud, cosa que asombra:
Justo, y por eso esposo de María.
Justo, á quien el Quer le forma alfombra;
Tan Justo, que Jesus le obedecia,
Tan Justo, q el Criador padre le nombra.

ACTO DE CONTRICION.

Dulcísimo Jesus, Redentor mio, á quien debiendo tantos beneficios, he correspondido con muchos pecados; de estos me pesa de los intimo de mi corazón, por ser Tú tan Bueno, mi Dios y mi Señor. Con tu gracia propongo no volver á ofenderte, apartándome de todas las ocasiones de pecar, y espero el perdon de todos ellos por tu preciosísima Sangre.


ORACION PARA TODOS LOS DIAS.

Trinidad Santísima, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, en quien creo como en verdad infalible, á quien amo sobre todas las cosas, como á bondad inmensa, en quien espero como en poder infinito, á quien adoro como á mi Dios y Sr., á quien deseo ver como á centro de mi alma, y á quien alabo como á mi soberano bienhechor: gracias te doy con todos los afectos de mi corazón por la inexplicable dignidad á que sublimaste já Sr. S. José, haciéndolo cabeza de la casa de la Madre de Dios, y dándole en la tierra, en cierta manera, el lugar del Eterno Padre, primera persona de tu Trinidad augusta, por haberlo escogido para Padre putativo de Jesus, y el del Espíritu Santo, tercera persona de tu Trinidad Santísima, por haberlo hecho dignísimo esposo de María, elevándolo despues á tanta gloria y poder en el Cielo: por estos títulos que tuvo en su vida, animado yo con lo poderoso de su intercesión, y muy confiado te pido por su medio el favor de que necesito en mi presente necesidad, quanto fuere conveniente á tu gloria y mi salvación; y por lo mucho que gustas, Dios mio, de que lo amemos te suplico enciendas mi corazón, y los de todo el mundo en el amor y devoción, para nosotros tan provechosa, del santísimo Patriarca Señor San José. Amén.

TERCERO DÍA

Ilustradísimo Profeta Sr. San José, más venturoso que todos los Profetas, pues en tu misma Casa le hermosa nube y fecundisima tierra María llovió  como rocío, brotó como  flor a el Salvador del mundo, escogiéndote Dios, para que llevaras a Egipto al Redentor Jesús, por librarlo de la tirania de Herodes: te suplico rendido entrañes en mi alma un perpetuo dolor con que deteste las veces que he despreciado con mis culpas a mi amadísimo Jesús, persiguiéndolo para darle muerte con mis pecados, de que me pesa sobre todo pesar, por ser mi Dios tan bueno. Amén.


ORACION.

Dulcísimo, Poderosísimo y Piadosísimo Padre mio Sr. S. José, de quien dijo Cristo á sus Discipulos:Yo conversaba con José en todas las cosas como si fuera su Hijo: El me llamaba Hijo, y Yo le llamaba Padre, y Yo le amaba como á las niñas de mis ojos. Por ese tan singular amor de tu Hijo Santísimo, que fue el orígen de hacerte tan estupendos y especiales beneficios, con lo que llegaste á tan excelsa santidad, y por el entrañable amor y reverencia, con que te miró y atendió tu Purísima Esposa Maria Santísima, te ruego me alcances una verdadera conversión á Dios, siendo Tú mi guarda, mi guia en las virtudes, y mi amparo en toda mi vida, y en la hora de mi muerte. Intercede tambien por todos los que están en pecado mortal, para que salgan de este infelicísimo estado: por las Benditas Almas del Purgatorio, por el acierto de los que se ocupan en ganar almas para Dios, por la exaltacion de la Santa Iglesia, y conversión de herejes é infieles, y finalmente para alcanzarme el favor de que ahora necesito. Así lo espero de tu piedad y poder, si me conciene para mi salvación; mas si no es del agrado de Dios, tengo firme esperanza, SS. Padre mio, que no me has de dejar sin consuelo, sino que me has de conseguir de Dios paciencia para lograr el fruto de los trabajos enseñado del invicto sufrimiento, con que pasaste los tuyos, sirviendo á Jesus y Maria. Amén.
Aquí se hace con toda confianza la peticion de lo que se desea, y se acaba con esta oracion:

ORACION A MARIA SEÑORA.

Amabilísima Madre, centro dulcísimo de mi corazón, que tanto gustas de que veneremos á tu Santísimo Esposo José, enciende mi afecto, y los de todos en la devocion de este Santísimo Patriarca, y por la reverencia, y amor que le tiene, te pido, que intercedas con tu Hijo Santísimo en mi presente necesidad, pues para contigo pongo por medianero á Sr. S. José, y no te puedes negar, benignísima Señora, á sus ruegos. Hazle, tiernísima Madre, cargo a tu obsequisísimo Esposo José de mi como hijo, aunque tan indigno, tuyo, y de todos los que te aman; de los que hicieran esta Novena, de todos mis parientes, conocidos, y encomendados, y por último, de todos los que yo hubiere escandalizado, de los que me hubieren hecho algun beneficio, ó alguno agravio, perdonando yo á estos con todas las veras de mi alma, para que Dios perdone mis pecados. Amén.
Se acaba con una Salve por los que estan en pecado mortal, y por las Animas del Purgatorio.





jueves, 23 de abril de 2015

NOVENA AL GLORIOSO PATRIARCA SAN JOSÉ -DÍA SEGUNDO



NOVENA DEL GLORIOSÍSIMO PATRIARCA
SEÑOR SAN JOSÉ,
PADRE PUTATIVO DE JESUS Y
ESPOSO DIGNÍSIMO DE MARIA.

Día segundo











JOSEPH AUTEM VIR EJUS
CUM ESSET JUSTUS.

Grande es José, y tanta su grandeza,
Que no la alcanza entendimiento criado
Tan sublime se ve, tan elevado,
Que el orbe todo es peana de su alteza.
Adornóle la gran naturaleza,
David le ilustrará; mas á tanto grado
El título de Justo lo ha exáltado,
Que ya es del cielo toda su nobleza.
Fue Justo, que es decir, que en compañía
Tuvo toda virtud, cosa que asombra:
Justo, y por eso esposo de María.
Justo, á quien el Quer le forma alfombra;
Tan Justo, que Jesus le obedecia,
Tan Justo, q el Criador padre le nombra.

ACTO DE CONTRICION.

Dulcísimo Jesus, Redentor mio, á quien debiendo tantos beneficios, he correspondido con muchos pecados; de estos me pesa de los intimo de mi corazón, por ser Tú tan Bueno, mi Dios y mi Señor. Con tu gracia propongo no volver á ofenderte, apartándome de todas las ocasiones de pecar, y espero el perdon de todos ellos por tu preciosísima Sangre.


ORACION PARA TODOS LOS DIAS.

Trinidad Santísima, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, en quien creo como en verdad infalible, á quien amo sobre todas las cosas, como á bondad inmensa, en quien espero como en poder infinito, á quien adoro como á mi Dios y Sr., á quien deseo ver como á centro de mi alma, y á quien alabo como á mi soberano bienhechor: gracias te doy con todos los afectos de mi corazón por la inexplicable dignidad á que sublimaste já Sr. S. José, haciéndolo cabeza de la casa de la Madre de Dios, y dándole en la tierra, en cierta manera, el lugar del Eterno Padre, primera persona de tu Trinidad augusta, por haberlo escogido para Padre putativo de Jesus, y el del Espíritu Santo, tercera persona de tu Trinidad Santísima, por haberlo hecho dignísimo esposo de María, elevándolo despues á tanta gloria y poder en el Cielo: por estos títulos que tuvo en su vida, animado yo con lo poderoso de su intercesión, y muy confiado te pido por su medio el favor de que necesito en mi presente necesidad, quanto fuere conveniente á tu gloria y mi salvación; y por lo mucho que gustas, Dios mio, de que lo amemos te suplico enciendas mi corazón, y los de todo el mundo en el amor y devoción, para nosotros tan provechosa, del santísimo Patriarca Señor San José. Amén.

SEGUNDO DÍA

Providentísimo Patriarca Sr. San José, más feliz que Noe, Abrahan, Isac, Jacob y José Virrey de Egipto, pues guardaste la mejor Arca de Dios, María, para que por ella se salven los hombres: sellamó el mismo Hijo de Dios, no solo Dios de José, sino hijo tuyo: te reverenciaron el Sol de Justicia Cristo, la Luna llena de gracia María, y las Estrellas de los Apóstoles, guardando Tú el Pan del Cielo en tu amorosísimo Hijo Jesús, para sustentar a todo el mundo: alcanzame de Dios la virtud  de la prudencia, con que mire por lo que ha  de durar para siempre, que es el bien de mi Alma. Amén.


ORACION.

Dulcísimo, Poderosísimo y Piadosísimo Padre mio Sr. S. José, de quien dijo Cristo á sus Discipulos:Yo conversaba con José en todas las cosas como si fuera su Hijo: El me llamaba Hijo, y Yo le llamaba Padre, y Yo le amaba como á las niñas de mis ojos. Por ese tan singular amor de tu Hijo Santísimo, que fue el orígen de hacerte tan estupendos y especiales beneficios, con lo que llegaste á tan excelsa santidad, y por el entrañable amor y reverencia, con que te miró y atendió tu Purísima Esposa Maria Santísima, te ruego me alcances una verdadera conversión á Dios, siendo Tú mi guarda, mi guia en las virtudes, y mi amparo en toda mi vida, y en la hora de mi muerte. Intercede tambien por todos los que están en pecado mortal, para que salgan de este infelicísimo estado: por las Benditas Almas del Purgatorio, por el acierto de los que se ocupan en ganar almas para Dios, por la exaltacion de la Santa Iglesia, y conversión de herejes é infieles, y finalmente para alcanzarme el favor de que ahora necesito. Así lo espero de tu piedad y poder, si me conciene para mi salvación; mas si no es del agrado de Dios, tengo firme esperanza, SS. Padre mio, que no me has de dejar sin consuelo, sino que me has de conseguir de Dios paciencia para lograr el fruto de los trabajos enseñado del invicto sufrimiento, con que pasaste los tuyos, sirviendo á Jesus y Maria. Amén.
Aquí se hace con toda confianza la peticion de lo que se desea, y se acaba con esta oracion:

ORACION A MARIA SEÑORA.

Amabilísima Madre, centro dulcísimo de mi corazón, que tanto gustas de que veneremos á tu Santísimo Esposo José, enciende mi afecto, y los de todos en la devocion de este Santísimo Patriarca, y por la reverencia, y amor que le tiene, te pido, que intercedas con tu Hijo Santísimo en mi presente necesidad, pues para contigo pongo por medianero á Sr. S. José, y no te puedes negar, benignísima Señora, á sus ruegos. Hazle, tiernísima Madre, cargo a tu obsequisísimo Esposo José de mi como hijo, aunque tan indigno, tuyo, y de todos los que te aman; de los que hicieran esta Novena, de todos mis parientes, conocidos, y encomendados, y por último, de todos los que yo hubiere escandalizado, de los que me hubieren hecho algun beneficio, ó alguno agravio, perdonando yo á estos con todas las veras de mi alma, para que Dios perdone mis pecados. Amén.
Se acaba con una Salve por los que estan en pecado mortal, y por las Animas del Purgatorio.





miércoles, 22 de abril de 2015

NOVENA AL GLORIOSO PATRIARCA SAN JOSÉ -DÍA PRIMERO



NOVENA DEL GLORIOSÍSIMO PATRIARCA
SEÑOR SAN JOSÉ,
PADRE PUTATIVO DE JESUS Y
ESPOSO DIGNÍSIMO DE MARIA.


  
DISPUESTA

Por un esclavo del Santísimo Patriarca, sacándola de lo escrito por el P. Francisco Garcia, de la Compañia de Jesus, en el libro de sus excelencias.


Reimpresa en México, por D. Mariano de Zuñiga y Ontiveros, calle del Espíritu Santo, año de 1811.

JOSEPH AUTEM VIR EJUS
CUM ESSET JUSTUS.

Grande es José, y tanta su grandeza,
Que no la alcanza entendimiento criado
Tan sublime se ve, tan elevado,
Que el orbe todo es peana de su alteza.
Adornóle la gran naturaleza,
David le ilustrará; mas á tanto grado
El título de Justo lo ha exáltado,
Que ya es del cielo toda su nobleza.
Fue Justo, que es decir, que en compañía
Tuvo toda virtud, cosa que asombra:
Justo, y por eso esposo de María.
Justo, á quien el Quer le forma alfombra;
Tan Justo, que Jesus le obedecia,
Tan Justo, q el Criador padre le nombra.

ACTO DE CONTRICION.

Dulcísimo Jesus, Redentor mio, á quien debiendo tantos beneficios, he correspondido con muchos pecados; de estos me pesa de los intimo de mi corazón, por ser Tú tan Bueno, mi Dios y mi Señor. Con tu gracia propongo no volver á ofenderte, apartándome de todas las ocasiones de pecar, y espero el perdon de todos ellos por tu preciosísima Sangre.


ORACION PARA TODOS LOS DIAS.

Trinidad Santísima, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, en quien creo como en verdad infalible, á quien amo sobre todas las cosas, como á bondad inmensa, en quien espero como en poder infinito, á quien adoro como á mi Dios y Sr., á quien deseo ver como á centro de mi alma, y á quien alabo como á mi soberano bienhechor: gracias te doy con todos los afectos de mi corazón por la inexplicable dignidad á que sublimaste já Sr. S. José, haciéndolo cabeza de la casa de la Madre de Dios, y dándole en la tierra, en cierta manera, el lugar del Eterno Padre, primera persona de tu Trinidad augusta, por haberlo escogido para Padre putativo de Jesus, y el del Espíritu Santo, tercera persona de tu Trinidad Santísima, por haberlo hecho dignísimo esposo de María, elevándolo despues á tanta gloria y poder en el Cielo: por estos títulos que tuvo en su vida, animado yo con lo poderoso de su intercesión, y muy confiado te pido por su medio el favor de que necesito en mi presente necesidad, quanto fuere conveniente á tu gloria y mi salvación; y por lo mucho que gustas, Dios mio, de que lo amemos te suplico enciendas mi corazón, y los de todo el mundo en el amor y devoción, para nosotros tan provechosa, del santísimo Patriarca Señor San José. Amén.

ORACION QUE SE VARÍA TODOS LOS DIAS.

Vigilantísimo Padre mio Sr. S. José, mas dichoso que Adán, Abel, Enos y Enoc, pues á ti entregó el Paraiso de sus delicias en Maria Sra ofrecsite á Dios por don al Unigénito del Eterno Padre, y de Maria: no solo invocaste el nombre Dios, sino que le pusiste nombre á Jesus, y anduvo contigo tantos años Dios y Hombre, viviendo en tu misma casa: pues tan fiel guarda fuiste de Jesus, y de Maria concedeme tu ardentísimo amor á mi Redentor, y á mi Madre Maria Santísima, zelando en mi y en todos su honra, para tener con este amor y devocion, la prensa que es tan segura de mi salvacion. Amén.
Aquí se rezan siete Padre nuestros y siete Ave Marias con Gloria Patri en memoria de los siete Gozos y Dolores de Sr. San José, y luego la siguiente oracion:

ORACION.

Dulcísimo, Poderosísimo y Piadosísimo Padre mio Sr. S. José, de quien dijo Cristo á sus Discipulos:Yo conversaba con José en todas las cosas como si fuera su Hijo: El me llamaba Hijo, y Yo le llamaba Padre, y Yo le amaba como á las niñas de mis ojos. Por ese tan singular amor de tu Hijo Santísimo, que fue el orígen de hacerte tan estupendos y especiales beneficios, con lo que llegaste á tan excelsa santidad, y por el entrañable amor y reverencia, con que te miró y atendió tu Purísima Esposa Maria Santísima, te ruego me alcances una verdadera conversión á Dios, siendo Tú mi guarda, mi guia en las virtudes, y mi amparo en toda mi vida, y en la hora de mi muerte. Intercede tambien por todos los que están en pecado mortal, para que salgan de este infelicísimo estado: por las Benditas Almas del Purgatorio, por el acierto de los que se ocupan en ganar almas para Dios, por la exaltacion de la Santa Iglesia, y conversión de herejes é infieles, y finalmente para alcanzarme el favor de que ahora necesito. Así lo espero de tu piedad y poder, si me conciene para mi salvación; mas si no es del agrado de Dios, tengo firme esperanza, SS. Padre mio, que no me has de dejar sin consuelo, sino que me has de conseguir de Dios paciencia para lograr el fruto de los trabajos enseñado del invicto sufrimiento, con que pasaste los tuyos, sirviendo á Jesus y Maria. Amén.
Aquí se hace con toda confianza la peticion de lo que se desea, y se acaba con esta oracion:

ORACION A MARIA SEÑORA.

Amabilísima Madre, centro dulcísimo de mi corazón, que tanto gustas de que veneremos á tu Santísimo Esposo José, enciende mi afecto, y los de todos en la devocion de este Santísimo Patriarca, y por la reverencia, y amor que le tiene, te pido, que intercedas con tu Hijo Santísimo en mi presente necesidad, pues para contigo pongo por medianero á Sr. S. José, y no te puedes negar, benignísima Señora, á sus ruegos. Hazle, tiernísima Madre, cargo a tu obsequisísimo Esposo José de mi como hijo, aunque tan indigno, tuyo, y de todos los que te aman; de los que hicieran esta Novena, de todos mis parientes, conocidos, y encomendados, y por último, de todos los que yo hubiere escandalizado, de los que me hubieren hecho algun beneficio, ó alguno agravio, perdonando yo á estos con todas las veras de mi alma, para que Dios perdone mis pecados. Amén.
Se acaba con una Salve por los que estan en pecado mortal, y por las Animas del Purgatorio.





domingo, 5 de abril de 2015

¡FELICES PASCUAS!


¡FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN PARA TODOS NUESTROS LECTORES!


SERMÓN DEL DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN

PASCUA DE RESURRECCIÓN



El Domingo de Pascua, los que fueron al sepulcro de Cristo, encontraron un monumento funerario extraordinario: un Ángel resplandeciente que les dijo: No tengáis miedo. A Jesús buscáis, el Nazareno crucificado; resucitó, no está aquí. Ved el lugar donde lo habían puesto.
En el sepulcro de Cristo no encontramos ni cruces ni leyendas…; solo se oye de labios del Ángel: Resucitó.
Es un sepulcro sin par, un sepulcro único… Y por ser único, por ser sin igual, recibió la alabanza inaudita del profeta: Su sepulcro será glorioso.
Es la gloria que cupo a Nuestro Señor Jesucristo, y que por medio de Él se irradia sobre nosotros.
Examinemos bien este sepulcro. No hay en él podredumbre, no hay en él corrupción. Mirémoslo sin temor, no veremos nada que nos espante.
La resurrección de Jesucristo es gloriosa; y esta gloria brinda al Redentor una compensación crecidísima y eterna por todos los sufrimientos, todas las amarguras, todas las tristezas.
Ojalá comprendiésemos esta recompensa crecida, esta compensación eterna; ojalá comprendiésemos su dulzura y dicha.
¡Cristo resucitó! Después de una noche oscura, tempestuosa, horripilante, cruel, salió brillante de su sepulcro. Su cuerpo martirizado fue glorificado, lo inundó una hermosura celestial. Sus ojos irradian dicha. Su cuerpo no sufrirá ya ni recibirá herida alguna…, sus ojos no se llenarán de lágrimas, sus labios no se quejarán…
Así se levanta del sepulcro… ¡Su sepulcro es glorioso!
¡Fue tan prodigioso el día de Pascua!
También nosotros nos regocijamos de tanta alegría; aunque no podamos concebir del todo la alegría de Nuestro Señor Jesucristo. Nunca ha tenido el hombre motivo más poderoso para alegrarse que el que tuvo Jesús; porque la alegría y la gloria de Cristo son tan grandes, que hasta su sepulcro llegó a ser glorioso…
La resurrección es gloria de Nuestro Señor Jesucristo; porque la resurrección es su brillante victoria sobre todos los enemigos.
Todos se habían conjurado contra Cristo. ¡Y a su cabeza el jefe de los contrarios, el mismo diablo y todo el averno, todo ese mar de maldades, ese odio sofocado, que quisiera aniquilarlo todo: a Dios, a Cristo, al hombre, al mundo, a sí mismo!
Pero Cristo resucitó, y todos sus enemigos fueron como paja en medio del huracán.
Hicieron con Él cuanto pudieron y Él lo sufrió todo; por fin le dieron muerte. Ahora —pensaron— le hemos quebrantado; mas Cristo venció a la misma muerte…. Su sepulcro es glorioso.
Aunque le hubiesen encerrado en el seno de la tierra, Cristo habría roto la cerradura; porque la tierra, el lugar de descanso de los muertos, no podía retener al Señor de la vida, al triunfador de la muerte.

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La Domínica de Pascua es la fiesta de dos artículos de fe; de aquel que dice: Al tercer día Cristo resucitó de entre los muertos; y del otro que reza de esta manera: Creo en la resurrección de la carne.
Es imposible separar estos dos artículos; así como es cierto que Cristo ha resucitado, tan cierto es que también nosotros resucitaremos.
Tal vez nos espante el pensarlo; porque no sabemos qué tal será nuestra resurrección…
Y, sin embargo, así será…; recordemos que Jesucristo dijo a los judíos admirados: Y no tenéis que admiraros de esto; pues vendrá tiempo en que todos los que están en los sepulcros oirán la voz del Hijo de Dios y saldrán los que hicieron buenas obras a resucitar para la vida eterna; pero los que las hicieron malas resucitarán para ser condenados.
No son pensamientos sombríos… No solamente no son sombríos, sino que son gloriosos; porque glorioso es el sepulcro de Cristo…
¿Y qué resurrección esperamos nosotros? ¿No esperamos una resurrección gloriosa?
Consideremos, pues, ¡oh cristianos!: aquí está el camino de la Cruz, aquí nos hemos regenerado, aquí fuimos injertados en el Cuerpo glorioso de Cristo; Él es la cabeza del cuerpo, y nosotros somos sus miembros; y, mientras sigamos siéndolo, también participaremos de la gloriosa resurrección de la Cabeza.
No es posible que la Cabeza sea glorificada y los miembros se pudran. Mientras cumplamos las promesas hechas en el Santo Bautismo, mientras contradigamos al diablo y a todos sus esfuerzos y a todas sus pompas, triunfaremos con Cristo; y sabemos muy bien que Cristo triunfó mediante su gloriosa resurrección.
Allí está el confesonario; lo que haya de corrupción y podredumbre en nuestra alma, en nuestros deseos, en nuestro cuerpo, en nuestras palabras… llevémoslo allí y curémoslo…
En la resurrección gloriosa no pueden ser ulcerosos ni el alma ni el cuerpo, porque la resurrección gloriosa significa incorrupción.
Solamente el alma incorrupta, sana, hará resucitar gloriosamente a su cuerpo; el alma podrida, ulcerosa, es decir pecadora, también lo hará resucitar, mas para su propia ignominia…
De modo que la resurrección de Jesucristo nos habla de una resurrección gloriosa; ¡gloriosa!…, perdurable, refulgente.
¡Qué transformación! Así nos transformaremos también nosotros en la gloriosa resurrección, si la alcanzamos por los méritos de Jesucristo.
Este cuerpo pesado, enfermizo se transformará en cuerpo inmortal, impasible, que no estará ya atado a la tierra, que no irá cavándola con sudores, sino que glorificado se levantará al Cielo, a la patria de la felicidad.
No tendrá ya enemigos, ni males, ni enfermedades. No le aquejará la amargura ni la tristeza, sus ojos no se arrasarán de lágrimas; será resplandeciente, la gloria y la hermosura de Dios se reflejarán en él.
No tendrá deseos feos, sensuales, no gozará en comer y beber, sino que se llenará de lo más dulce, de lo que más dicha comunica: Dios.
Y en ese cuerpo resplandeciente, incorrupto, glorificado, habitará el alma que Dios saturará de dicha por toda la eternidad.
¡Oh, Pascua feliz de nuestra resurrección!
¿Estás cerca o todavía lejos?
Pero que llegará un día nos lo asegura Jesucristo, el cual transformará nuestro vil cuerpo, y lo hará conforme al suyo glorioso, con la misma virtud eficaz con que puede también sujetar a su imperio todas las cosas.
P. Ceriani
Visto en: RADIO CRISTIANDAD

MEDITACIONES DE STO TOMÁS DE AQUINO-Domingo de Resurrección

TIEMPO PASCUAL



 Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor 

NECESIDAD DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO

 Era necesario que el Cristo padeciese y resucitase al tercer día de entre los muertos (Lc 24, 46). Fue necesario que Cristo resucitase por cinco motivos:

 1º) Para recomendación de la justicia divina, a la cual pertenece exaltara los que se humillan por Dios, según aquello: Destronó a los poderosos, y ensalzó a los humildes (Luc., I, 52) Luego, si Cristo se humilló hasta la muerte de cruz por amor y obediencia a Dios, era necesario que fuese ensalzado por Dios hasta la resurrección gloriosa; por lo cual se dice de su persona: Tú conociste, esto es, aprobaste, mi sentarme, es decir, mi humildad y pasión, y mi levantarme, a saber, mi glorificación en la resurrección (Sal 138, 2).

 2º) Para instrucción de nuestra fe; porque por su resurrección fue confirmada nuestra fe en la divinidad de Cristo, como dice el Apóstol: Si Cristo no resucitó, luego vana es nuestra predicación, y también es vana nuestra fe (1 Cor 15, 14) Y en el Salmo 29, 10: ¿Qué provecho hay en mi sangre, esto es, en el derramamiento de mi sangre, si desciendo, como por ciertos escalones de males, a la corrupción? Como si dijese: ningún provecho; "porque si no resucito al instante, y mi cuerpo se hubiese corrompido, a nadie predicaré ni ganaré a ninguno", como expone la Glosa.

 3º) Para levantar nuestra esperanza, porque al ver resucitar a Cristo,que es nuestra cabeza, esperamos que también nosotros resucitaremos. Por eso se dice: Si se predica que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos de vosotros que no hay resurrección de muertos? (1 Cor 15,12). Y en Job: Yo sé, mediante la certeza de la fe, que mi redentor, esto es,Cristo, vive, habiendo resucitado de entre los muertos, y por lo tanto, en el último día he de resucitar: de la tierra... esta mi esperanza está depositada en mi pecho (19, 25.27)

 4º) Para informar la vida de los fieles, según aquello: Como Cristo resucitó de muerte a vida por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida (Rom 6, 4); y mas adelante: Habiendo Cristo resucitado de entre los muertos, ya no muere; ... así también vosotros consideraos que estáis de cierto muertos al pecado, pero vivos para Dios en nuestro Señor Jesucristo (Ibíd. 9, 11).

5º) Para complemento de nuestra salvación porque así como sufrió males y se humilló muriendo, para librarnos de los males, del mismo modo fue glorificado resucitando, para conducirnos a los bienes, según aquello: El cual fue entregado por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación (Rom 4, 25) La Pasión de Cristo obró nuestra salvación en cuanto a remoción de los males; mas la resurrección, en cuanto a la incoación y modelo de los bienes (3ª, p. q. LIII, a. 1)