Este es un sitio para católicos tradicionales, con contenidos de teología, meditaciones, santoral y algunas noticias de actualidad.

miércoles, 11 de julio de 2012

SANTORAL 11 DE JULIO


  • San Pío I, Papa y Mártir
  • Santa Olga, Emperatriz
  • Traslación de las Reliquias de San Benito, Abad (En la Orden Benedictina)
  • Beato Oliverio Plunket, Obispo y Mártir
  • San Juan de Bérgamo B
  • Mártires de Indochina II
  • Beato Tomás Dé, Mártir
  • Beato Pedro Tuan, Mártir
  • Beato Pedro Koa, Mártir
  • Beato Nicolás Té, Mártir
  • Beato Mateo Leziniana, Mártir
  • Beato Adrián Fortescue, Mártir B
  • Beato Vicente Diem, Mártir
  • BeatoVicente Liem, Mártir
  • Beato Agustín Huy, Mártir
  • Beato Agustín Moi, Mártir
  • Beato Bernardo Dué, Mártir
  • Beato Domingo Dat, Mártir
  • Beato Domingo Henárez, Mártir
  • Beato Estebam Vinh, Mártir
  • Beato Francisco Chiem, Mártir
  • Beato Francisco Gil, Mártir
  • Beato Ignacio Delgado y Cabrián, Mártir
  • Beato Jacinto Castañeda, Mártir
  • Beato José Can, Mártir
  • Beato José Marchand
  • Beato José Nien, Mártir
  • Beato Juan Carlos Cornay, Mártir

11 de julio

 Retrato original tomado durante su confinamiento en Newgate 

BEATO OUVERIO PLUNKETT, 
Obispo y Mártir


La piedad es útil para todo, tiene la promesa
de la vida presente y de la futura.
(1 Timoteo 4, 8).

   Oliverio Plunket, irlandés, fue ordenado sacerdote en Roma y allí enseñó las ciencias eclesiásticas. Nombrado arzobispo de Armagh en 1669, se dedicó con el mayor celo a sostener la Iglesia, debilitada por los esfuerzos de los protestantes. En 1673, la persecución cobró nueva virulencia, obligándolo a ocultarse para continuar su difícil ministerio. Traicionado por unos apostatas, fue encarcelado en Dublín y acusado de conspirar contra el Estado. No obstante haber sido declarado inocente por el jurado, por dos veces, finalmente fue condenado, en Londres, por un tribunal completamente irregular, y ahorcado y descuartizado como traidor, en 1861.

MEDITACIÓN SOBRE LA PIEDAD

   La piedad te obliga a honrar a DIOS, porque es el Ser perfecto que te ha creado  y conserva la vida. He aquí el primer deber que te impone esta virtud. La cumplirás teniendo respeto por todo lo que toca al culto de Dios, los templos, los sacerdotes, las ceremonias y las oraciones de la Iglesia. Todo es grande en los palacios de los reyes; todo es santo en la casa de Dios. Las pequeñas cosas no deben ser descuida das, pues sin ellas no existirían las grandes. (San Jerónimo).

   II. Esta virtud te impone el deber de honrar a tus padres, amarlos y socorrerlos en sus necesidades. ¿Cómo cumples este deber? ¿No les das ningún motivo de descontento? ¿Haces todo lo que puedes para serles agradable? Dios lo manda y la razón te lo enseña. Si tus padres ya no están en este mundo, reza a Dios por el descanso de sus almas; es el último y mayor servicio que puedes prestarles. El amor que tienes por tus padres, ¿no es demasiado terrenal? ¿No les deseas los bienes de la tierra sin hacer nada por la salvación de sus almas?

   III. También exige la piedad que ames a tu patria. Tu amor no le será útil sino en la medida en que des buen ejemplo a los que te rodean. Honra a tu patria dándole un santo, y no temas abandonarla cuando se trate del servicio del Señor, porque el mundo entero es la casa de Dios y la patria del cristiano. No temo el exilio, el mundo es la casa de todos
los hombres. (Prudencio).

   La piedad
Orad por los protestantes de Irlanda.

ORACIÓN

   Dios omnipotente, mirad nuestra flaqueza; ved cómo el peso de nuestras faltas nos abruma, y dadnos por la gloriosa intercesión del bienaventurado Oliverio, vuestro pontífice mártir. por J. C. N. S. Amén.



martes, 10 de julio de 2012

SANTORAL 10 DE JULIO



LOS SANTOS SIETE HERMANOS



Jesucristo se humilló a Sí mismo, haciéndose obediente  
hasta la muerte, y muerte de cruz.
(Filipenses, 2,8).

   Los siete hermanos, cuya fiesta celebramos, son los hijos de Santa Felicitas, ilustre romana del siglo II. Confesaron la fe valientemente ante la mirada de esta madre admirable que temía más, dice San Gregorio Magno, dejar a sus hijos vivos después de ella, que, como suelen temer los padres carnales, verlos morir antes.

10 de julio 


SANTA RUFINA y SANTA SEGUNDA, 
Mártires



   Rufina y Segunda eran hermanas; sus padres las habían prometido a dos señores romanos, pero rehusaron casarse, porque ya habían elegido como esposo a Jesucristo. Se las encarceló y se las azotó para que consintiesen en la pérdida de la virginidad y de la fe. Se las arrojó al Tíber, pero un ángel acudió a sacarlas. Finalmente, fueron decapitadas por orden de los emperadores Valeriano y Galo, en el año 257.

MEDITACIÓN SOBRE LA NECESIDAD  
DE LLEVAR BIEN LA PROPIA CRUZ  

   I. Jesucristo amaba tiernamente a esta madre admirable ya las siete hijos que ella había educado para Él; amaba igualmente a estas dos hermanas que lo habían elegido por esposo. Por eso los admitió, a todos, a compartir con El sus sufrimientos. No te asombres: Dios ha resuelto salvar a los hombres solamente por la cruz. Jesucristo, para redimirnos, llevó la suya; tú, para salvarte, debes también llevar la tuya. Es el camino grande del cielo, aquél por el cual han pasado todos los santos; te extraviarás si buscas otro. No nos contentemos con adorar la cruz sobre los altares; no basta ello para salvarse. No hemos de adorar la cruz solamente, hemos de llevarla.

   II. Los malvados llevan su cruz, pero para su condenación. Mira a los esclavos de la vanidad, de las riquezas, de los placeres; viven en continua inquietud de espíritu y en continuo trabajo. ¿Para qué? Para adquirir bienes que habrá que abandonar el día me nos pensado, y que los arrastrarán al infierno. Si se imponen tanta fatiga por una recompensa fugitiva, ¿no es, acaso, cobardía de nuestra parte rehuir el sufrimiento de un instante a cambio de una gloria inmortal?

   III. Haz lo que te plazca: quieras o no, llevarás tu cruz. La llevarás como Jesucristo, que la pidió sin haberla merecido; o bien como el mal ladrón, que la llevó de mala gana y sin mérito. Es preciso pasar por los sufrimientos para llegar a la gloria. Dos caminos nos muestra Cristo: uno penoso que debemos soportar, otro feliz que debemos esperar. (San Agustín).

   La mortificación
Orad por los afligidos. 

ORACIÓN

   Haced, os suplicamos, Dios omnipotente, que los gloriosos mártires que tan valientemente confesaron vuestro Santo Nombre, nos hagan experimentar los efectos de su piadosa protección. Por I. C. N. S.  Amén.

lunes, 9 de julio de 2012

SANTORAL 9 DE JULIO






9 de julio


SAN ZENÓN,
Mártir

Muchos son los llamados, mas pocos los elegidos. 
(Mateo, 20,16).

   Si la conversión de un pecador es para los ángeles motivo de alegría, qué júbilo no habrán experimentado viendo a Zenón en el cielo, acompañado de esa multitud inmensa de cristianos que con él sufrieron el martirio. Esos soldados de Jesucristo animábanse unos a otros a sufrir generosamente por la causa de su Dios; hubiérase dicho que marchaban a un triunfo y no a un combate. Ninguno temía los tormentos; todos pedían a Dios constancia, para sí mismos y sus compañeros.

MEDITACIÓN SOBRE LA MANERA
DE CONDUCIRNOS CON NUESTRAS RELACIONES 

   I. Nos asemejamos a quienes frecuentamos; hacemos lo que vemos hacer, sin preocuparnos de si tal es la voluntad de Dios. Concluye de ahí que tu salvación depende, en gran parte, de aquellos con quienes vives. Si tienes ante los ojos ejemplos de virtud, practicarás la virtud; si tienes malos ejemplos, obrarás el mal. Oh Dios mío, decía San Bernardo, cuán agradecido estoy de que me hayáis separado del mundo. Este claustro, esta celda, esta casa, hermanos míos, todo lo que veo me lleva a la devoción. ¡Oh siglo perverso, donde se tiene vergüenza de no ser perverso con los perversos! (San Agustín).

   II. Considera las virtudes de aquellos a quienes frecuentas y, a ejemplo de Zenón, imita lo que haya de más perfecto en cada uno de ellos. Admiras la modestia en uno, la humildad en otro, la caridad, la mortificación: haz como la abeja, que elige lo mejor que
hay en cada flor para elaborar su miel. ¿No haces lo contrario? ¿No imitas el mal que ves que los demás cometen?

   I1l. No hay reunión de hombres, por santa y perfecta que sea, que no contenga algo imperfecto. No hagas lo que censurarías en otro; y cuando notes alguna imperfección en alguno de tus hermanos, mira si no tienes los mismos defectos. En una palabra, no mires las faltas de los demás, sino piensa más bien en corregirte tú mismo. Ignóranse los propios defectos mientras se consideran los ajenos. (San Bernardo).

La huida de las malas compañías
Orad por los que están
 en peligro de ofender a Dios

ORACIÓN

   Haced, os lo suplicamos, Dios omnipotente, que la intercesión del bienaventurado Zenón, vuestro mártir, cuyo nacimiento al cielo celebramos, nos fortifique en el amor de Vuestro augusto Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

domingo, 8 de julio de 2012

SANTORAL 8 DE JULIO



8 de julio


   SANTA ISABEL
Reina de Portugal, Viuda



A los ricos de este mundo mándales que no sean 
altivos ni pongan su confianza en la riquezas caducas, 
sino en Dios vivo. 
(1 Tim., 6, 17).

   Ser pobre en medio de las riquezas, mortificado en medio de las delicias de la corte, humilde sobre un trono, es una virtud que no pertenece sino a las grandes almas, como Santa Isabel, reina de Portugal. Ayunaba a pan y agua tres cuaresmas durante el año, las vigilias de las fiestas de Nuestra Señora y de los Apóstoles, y todos los viernes. Por su intervención, logró detener la guerra entre Castma y Portugal. A la muerte del rey, su marido, vistió el hábito de la Tercera Orden franciscana, con el cual muri6 en 1336.

MEDITACIÓN - DEBE PONERSE LA CONFIANZA
EN DIOS y NO EN LAS RIQUEZAS

   I. No pongas tu confianza en las riquezas; no pueden ni siquiera hacerte feliz en este mundo. Difícil es adquirirlas y difícil conservarlas; el temor de perderlas y el deseo de aumentarlas no le dejan al alma descanso alguno. ¿Pueden, acaso, disipar tu tristeza y tu ignorancia, curarte de tus enfermedades o prolongar tu vida siquiera un momento? Son sin embargo de alguna utilidad: cuando uno las abandona por amor de Jesucristo o las distribuye entre los pobres.

   II. No te fíes en la amistad de los hombres: nada es más inconstante. El mejor de tus amigos puede llegar a ser el más encarnizado enemigo. No te apoyes en tu reputación, la calumnia te la puede arrebatar; no cuentes con tu salud ni con tu espíritu, una enfermedad puede quitártelos. Oh Señor mío, por fin reconozco que, si Vos me abandonáis, ni todas las creaturas juntas podrían socorrerme; y aun cuando los hombres pudiesen valerme durante mi vida, ¿Podrían ellos, acaso, demorar aunque sea un momento la hora, de mi muerte, y defenderme ante el tribunal de Dios?

   III. En Vos es, pues, Dios mío, en quien se debe esperar, y no en las riquezas frágiles e inciertas. En vano se dice que el dinero es todopoderoso, él no nos puede procurar la salud y la felicidad, sino en la medida en que lo despreciemos y lo arrojemos lejos de nosotros. Las creaturas son obstáculo a nuestra esperanza; si no poseemos los bienes de la tierra, todos nuestros suspiros serán por los bienes celestiales. Las riquezas son las trabas de nuestra esperanza; arrojemos, pues, los bienes de la tierra, si deseamos los del cielo. (Tertuliano).

La limosna
Orad por los pobres.

ORACIÓN

   Dios soberanamente bueno, que, entre otras eminentes virtudes, habéis acordado a la reina Santa Isabel la prerrogativa de apaciguar los furores de las guerras, haced, por su intercesión, que después de la paz de esta vida mortal, que os imploramos humildemente, lleguemos a la felicidad eterna. por 1. C. N. S. Amén.

sábado, 7 de julio de 2012

SANTORAL 7 DE JULIO



7 de julio

SAN ALIRO, 
Obispo y Confesor

Predicamos la sabiduría a los perfectos,
no la sabiduría de este mundo ni de los príncipes 
 de este mundo que pasan, sino que predicamos
la sabiduría de Dios. 
(1 Cor. 2, 6-7).

   San Aliro, obispo de Clermont, en Auvernia, echó al demonio que se había posesionado de la hija del emperador Máximo. Éste, en agradecimiento, le envió una ingente suma de dinero; pero el santo la rehusó, por temor de ser poseído por un demonio más peligroso que aquél al que había echado y obtuvo en su lugar un privilegio para su ciudad episcopal. Curó a gran número de enfermos y resucitó a varios muertos. La muerte no le impidió hacer bien a los que lo invocaban. Y no es para sorprenderse, puesto que los santos tienen en el cielo, para los hombres, el mismo amor que tenían en la tierra, con la diferencia de que allí su poder es más grande.

MEDITACIÓN SOBRE TRES CLASES  
DE COSAS QUE DEBEMOS PREVER

   I. La prudencia, que es como el ojo de nuestra alma, debe hacernos prever tres cosas. Las adversidades, primeramente, porque ellas abaten menos cuando han sido previstas. Es menester prepararse a recibir de manos de Dios todo lo que pueda sucedemos de más desagradable en el estado en que nos hayamos alistado. Si la adversidad que esperamos nos acaece, estaremos dispuestos a recibirla sin turbación, sin emoción y con mérito; si la desgracia nos perdona, Dios tendrá en cuenta nuestra buena voluntad.

   II. A menudo caemos en pecado, porque no prevemos las ocasiones, en las que estaremos expuestos a ofender a Dios. Al comenzar el día y tus principales acciones, piensa en los peligros en los que correrás riesgo de perderte, y ponte en guardia contra esos peligros, mediante el pensamiento de la presencia de Dios y de la cuenta que habrás de dar a tu Juez sobre la acción de que se trate.

   III. En fin, prevé el bien que puedas hacer en cada una de tus acciones, como el mercader prevé todas las ocasiones de enriquecerse. Habrías llegado ya a alto grado de perfección, si hubieses sabido aprovechar todas las ocasiones de santificarte. ¡Cuántas veces al día podrías renunciar a tu propia voluntad, privarte de algún placer, ejercer la caridad para con tu prójimo, elevar tu corazón a Dios, ofrecerle tus acciones! He aquí aquello sobre lo cual debieras ejercer tu prudencia, en lugar de considerar cómo podrás amontonar bienes que habrás de abandonar a la muerte. Nos descuidamos a nosotros mismos y ponemos todo nuestro afán en lo que no nos puede seguir a la otra vida. (San Juan Crisóstomo).

La huida del pecado
Orad por la conversión
de los pecadores.

ORACIÓN

   Haced, os lo rogamos, Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Aliro, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvaci6n. Por J. C. N. S. Amén.

viernes, 6 de julio de 2012

SANTORAL 6 DE JULIO


  • Santo Tomás Moro, Mártir 
  • San Goar, Presbítero y Confesor
  • San Rómulo de Fiésole, Mártir
  • Santa María Goretti, Virgen y Mártir
  • Santa Dominica, Virgen y Mártir
  • Beato Tomás Alfield, Mártir

6 de julio 


SANTO TOMÁS MORO,
Mártir

La tristeza que es según Dios produce la penitencia
estable para la salvación; pero la tristeza
según el mundo produce la muerte.
(2 Cor., 7, 10).



   Nacido en Londres en 1478, Tomás Moro estudió en Oxford, ejerció la abogacía en su ciudad natal y se casó, en primeras nupcias, con Juana Colt. Su dichoso hogar era el punto de reunión de todos los hombres piadosos y sabios de Inglaterra y del extranjero. Habiendo enviudado contrajo segundas nupcias con Alicia Middleton, en 1516. Por esa misma época, fue distinguido por el joven rey Enrique VIII, que le hizo su Lord Canciller, en 1529. Viéndose obligado a oponerse al rey en el asunto de la anulación del matrimonio real, renunció Tomás Moro por estimar que éste era su deber. Cuando Enrique VIII quiso hacerse jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra, su antiguo Canciller irguióse contra él, y fue encarcelado en la torre de Londres, siendo decapitado en 1535. Tanto en su vida pública como en su vida privada fue modelo de verdadero cristiano, uniendo a la suavidad la fortaleza, a la piedad la inteligencia, a la alegría la seriedad.

MEDITACIÓN SOBRE LA BUENA
y LA MALA TRISTEZA

   I. No te entristezcas por las cosas de este mundo. La tristeza daña a la salud, turba la paz del alma, aniquila la piedad y la virtud; ella. nos hace insoportables a los demás y molestos a nosotros mismos. Pero, dirás, ¿cómo no estar triste en este valle de lágrimas? pregúntale a tu alma, con David: ¿Alma mía, por qué estás turbada y triste? Si tú has atraído la desgracia que te aflige, sopórtala pacientemente, puesto que la has merecido; si no eres tú su causa, espera en Dios, te consolará si no siempre en esta vida, segura e inefablemente en la otra. ¿por qué estás triste, alma mía, y por qué me conturbas ? (El Salmista).

   II. ponte triste de haber ofendido a Dios; llora tus faltas, día y noche. Esta tristeza te causará una alegría muy dulce en el fondo del corazón. ¡Lejos de nosotros esas risas y esos gozos del mundo que se llevan la compunción del corazón! ¡Ah! ¿Podemos, acaso, regocijarnos en esta vida cuando ignoramos la hora de nuestra muerte, y no sabemos si somos dignos del amor o del odio de Dios?

   III. Que esta tristeza, causada por el recuerdo de tus pecados, produzca en ti una penitencia estable. No basta, en efecto, entregarte sólo por algunos días a la penitencia y a las lágrimas; todos los días cometes nuevos pecados, todos los días debes llorar. San Pedro y Santa María Magdalena lloraron hasta su muerte. ¡Cuán dulces son las lágrimas que extinguen las llamas del infierno! ¿Quieres no estar triste nunca? Vive santamente: una vida santa siempre es gozosa; la conciencia del culpable está siempre atormentada. (San Bernardo).

La contrición
Orad por los afligidos. 

ORACIÓN

      Dios omnipotente, mirad nuestra flaqueza, ved cómo el peso de nuestros pecados nos abruma, y fortificadnos por la gloriosa intercesión del bienaventurado Tomás, vuestro mártir. por J. C. N. S. Amén.

 

jueves, 5 de julio de 2012

SANTORAL 5 DE JULIO




SANTA CIRILA, 
Virgen y Mártir



Al que escandalizare a alguno de estos pequeñitos
que creen en mí, mucho mejor le fuera que le ataran
al cuello una piedra y lo echaran al mar.
(Marcos, 9, 41).

   Admira la fe y la caridad de Santa Cirila. El temor aun de parecer que sacrificaba en honor de los ídolos, siendo así motivo de escándalo para los demás, la hizo mantener con mano firme e inmóvil carbones encendidos mezclados con incienso. Este ejemplo de heroica firmeza convirtió a un gran número de paganos que, también ellos, soportaron los más crueles tormentos por el nombre de Jesucristo.

MEDITACIÓN SOBRE EL ESCÁNDALO

   I. No seas, para el prójimo, motivo de escándalo, de lo contrario serás culpable del pecado de tu hermano. Por tu vida escandalosa, precipitas al infierno a un alma redimida al precio de la sangre de Jesucristo. Examina bien tus acciones y tus palabras; y si has escandalizado a tu hermano, esfuérzate por reparar el mal causado y por darle buen ejemplo en lo futuro.

   II. Evita las acciones indiferentes que pudieran ser motivo de escándalo para las almas débiles. Si comiendo carne, escandalizo a mi hermano, decía San Pablo, nunca la comeré. No descuides tus prácticas de piedad porque los malos se escandalicen de ellas: ¡si el sol se pone no es por temor de incomodar a las lechuzas! Oh mi amable Jesús, habéis muerto en la cruz, sabíais, sin embargo, que la cruz sería motivo de escándalo para los judíos. Es preferible ocasionar un escándalo antes que ocultar la verdad. (Tertuliano).

   III. No te escandalices fácilmente del mal, verdadero o aparente, que ves. Excusa los defectos ajenos en cuanto puedas; excusa la intención, si el acto es evidentemente malo. Desvía la vista de los malos ejemplos que te den; ¿Por qué imitas siempre lo que hay de malo en los demás? Los sabios y los insensatos contribuirán, si tú quieres, a tu formación. El sabio y el insensato sirven para formar al hombre prudente: aquél le enseña lo que debe hacer, éste lo que debe evitar. (San Euquerio).

 El buen ejemplo
Orad por la propagación de la fe. 

ORACIÓN

   Que la bienaventurada Cirila, Virgen y mártir, implore por nosotros vuestra misericordia, oh Dios nuestro, ella que siempre os fue agradable por el mérito de su castidad y por su valentía en confesar vuestro santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

miércoles, 4 de julio de 2012

SANTORAL 4 DE JULIO




SANTA BERTA,
Viuda



No andéis acongojados por el día de mañana;
el día de mañana harto cuidado traerá por sí:
a cada día le basta su malicia.
(Mateo, 6,34).

   Santa Berta se casó con Sigfredo, pariente cercano del rey Clodoveo. Tuvieron cinco hijas que se distinguieron, todas, por su piedad. Muerto Sigfredo, Berta pudo dedicarse de lleno a la vida piadosa y las buenas obras. Emitió sus votos monásticos al mismo tiempo que dos de sus hijas, Gertrudis y Deotila. Sintiendo que se acercaba su fin, quiso unirse más estrechamente con el Señor. Hizo practicar una abertura en el coro de la iglesia del monasterio, y se construy6 en ella una celda en la que pasó el resto de sus días orando y meditando.

MEDITACIÓN - DE QUÉ MANERA TENEMOS 
QUE PREOCUPARNOS DE LO PORVENIR

   I. Nos prohíbe el Señor acumular riquezas por temor de carecer de ellas en lo futuro. Prevés una larga serie de años; piensas en mil adversos accidentes que pueden reducirte a pobreza. Estas previsiones de lo porvenir injurian a la divina Providencia que vela sobre ti; son contrarias al consejo de Jesucristo. No te acongojes, pues, por el día de mañana, trata de servir bien a Dios hoy; mañana, Dios proveerá. El Señor me rige y de nada careceré. (El Salmista).

   II. Tal vez pronto mueras; ¿para qué esta aprensión de desgracias que no te alcanzarán? Aband6nate generosamente al gobierno de la Providencia divina y no te apenes de antemano. Las desgracias llegarán bastante pronto para cansar tu paciencia. No pienses en el tiempo que durarán tus obras de penitencia: es una tentaci6n del demonio que quiere espantarte. Tal vez la recompensa está más cerca de lo que crees.

   III. Piensa en lo porvenir para prever las ocasiones de practicar la virtud; prevé también los escollos contra los cuales tienes costumbre de naufragar y las tentaciones a que podrás estar expuesto, a fin de apercibirte contra ellas. Piensa a menudo en tus postrimerías. ¿Lo haces? ¿Consideras las terribles consecuencias de una vida pasada lejos de Dios, y de una muerte que sorprende en pecado? Si no piensas en ello a menudo, no escaparás de las desgracias que te amenazan.

La confianza en Dios.
Orad por la buena
educación de los niños.

ORACIÓN

   Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y que la fiesta de la bienaventurada Berta, regocijando nuestra alma, la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

martes, 3 de julio de 2012

AMOR Y CASTIDAD


LA VIRTUD DE LA CASTIDAD(PARTE 3)




III. ¿Una obsesión inducida?

"El amor casto
engrandece a las almas." Víctor Hugo


- La omnipresencia del sexo
- Un daño para la afectividad
- ¿Y cómo Dios nos lo ha puesto tan difícil?
- Arte y pornografía


La omnipresencia del sexo

Es cierto que, desde que el mundo es mundo, el sexo ha tenido siempre una gran presencia en todas las civilizaciones. El instinto de conservación y el instinto sexual (que es como el instinto de conservación de la especie) son los impulsos más fuertes a los que el hombre, desde siempre, ha estado sometido. 

Sin embargo, estamos quizá ahora en una época un tanto especial. Como afirma Julián Marías, “el sexo ocupa un espacio absolutamente incomparable con el que le correspondía en cualquier otra época”. Es un reclamo comercial que se difunde masivamente, y la presencia de imágenes y estímulos sexuales en la vida del hombre de hoy no tiene comparación con ningún otro tiempo ni cultura. 

Un alto porcentaje de los impulsos eróticos del hombre o la mujer de hoy son consecuencia directa de alguna incitación artificial, casi siempre mediante imágenes en los medios de comunicación o de entretenimiento, o bien del recuerdo de esas imágenes que permanece en la memoria y alimenta la imaginación. Y casi todas proceden de imágenes de televisión, vídeo, cine, internet, videojuegos, ilustraciones de revistas..., que son medios que hace no muchas décadas no existían, o al menos se tenía a ellos un acceso muy limitado. Y son imágenes que se presentan, por lo general, de modo incitante o provocador.

No quiero con esto caer en esa queja un tanto simple, que se ha repetido en todos los tiempos, acerca de la inmoralidad dominante en comparación con épocas anteriores. No estoy a favor de ese tópico que hace a tantos a agrandar los males presentes e idealizar lo pasado, entre otras cosas porque no sería serio pensar que nuestra época es mucho peor que otras en las que se dijo exactamente lo mismo. Pienso que unas cosas habrán mejorado respecto a épocas pasadas, y otras no. Pero es un hecho que en la actualidad el estímulo sexual está hipertrofiado en muchos ambientes y muchas personas, porque ese aluvión de imágenes incitantes conduce con facilidad a una cierta obsesión, en buena parte inducida y, desde luego, poco favorable para el sano desarrollo de la psicología y la moralidad de cualquiera. Cuando se ve que para muchos el sexo se convierte en tema recurrente de sus conversaciones, objeto constante de sus deseos y ansiedad enfermiza de sus pensamientos, no sería muy aventurado decir que la genitalidad ha invadido sus mentes y ha dejado baldías grandes áreas de sus potencialidades humanas.

—Bueno, es que ha habido una etapa de represión sexual, y es lógico que ahora venga un poco de obsesión por el sexo.

Me parece que hay que ser comprensivos con los efectos pendulares, que llevan a veces a extremos erróneos como reacción a otras etapas en el error contrario. Pero no puede decirse que sea conducta propia de mentes esclarecidas. 

La obsesión sexual no es
el tratamiento más adecuado
para curar a nadie
de unos años de represión.

La sobreexposición a lo erótico supone un perjuicio notable para la afectividad y la moralidad del hombre, y quizá hasta ahora la sociedad no lo ha valorado suficientemente. Por eso es tan grave el daño que producen quienes hacen negocio explotando las pasiones más bajas de los demás, pues se enriquecen a costa de atropellar la moral de las personas y del ambiente social.


Un daño para la afectividad



Muchas personas se encuentran con que la imagen que en su interior tienen del sexo está distorsionada. Notan que sus ojos se han enturbiado. Que se ha dañado su afectividad, y su imagen del sexo no es precisamente la de un modo de expresar amor tierno y profundo a la persona amada. Que su imaginación y su memoria están artificial y enfermizamente polarizadas hacia el deseo sexual. 


— ¿Y qué crees que deben hacer?

Para descubrir la riqueza del amor pleno, para llegar a conocer y a enamorarse de verdad, y no simplemente desear a otro para saciar el afán de sexo, necesitarán un notable esfuerzo para que su atención no quede absorbida por los aspectos externos y meramente sexuales de la otra persona. 

De entrada, conviene no asombrarse demasiado al ver lo intenso que puede llegar a ser el instinto sexual sobrealimentado por esa omnipresencia de lo erótico. Ese tirón puede ser en efecto muy fuerte, y por momentos presentarse incluso de modo agobiante. Encauzarlo rectamente será indudablemente costoso, pero no un esfuerzo permanente, pues se presenta sólo en algunos momentos puntuales.

Para quien aprende a mantenerse
a una prudente distancia
de las ocasiones más claras,
puede decirse que es sólo
un pequeño conjunto de esfuerzos aislados
que no cuestan tanto.

Además, abandonarse al mal uso del sexo suele resultar aún más fatigoso, y con facilidad lleva a angustias y conflictos psicológicos que no compensan en absoluto. Basta pensar, por ejemplo, en la ansiedad del chico que, en vez de disfrutar de la amistad o del noviazgo, pasa la noche probando estrategias diversas, con todo su cortejo de tensiones y frustraciones, hasta conseguir seducir a su presa..., para comprobar después que aquel placer tan anhelado... no era para tanto.

En cambio, la lucha por vivir la castidad brinda al hombre una oportunidad de ganar mucho precisamente en su dignidad como persona, pues una de las cosas que nos distinguen de los animales es que somos capaces de educar nuestros impulsos.


¿Y cómo Dios nos lo ha puesto tan difícil?

— ¿Y por qué Dios ha puesto en el hombre ese deseo tan intenso, si luego resulta que es malo?
Ya hemos dicho que el deseo sexual no es malo de por sí, ni mucho menos. La lujuria –el mal uso del sexo– es una deformación de la legítima apetencia sexual humana, igual que el cáncer de hígado es una alteración del hígado, órgano que nada tiene de innoble. 

Confundir el deseo sexual
con la lujuria
sería como confundir un órgano
con el tumor que lo está destruyendo.

De la misma manera que un tumor destruye un órgano cuando sus propias células tienen un desarrollo ajeno a su función natural, puede decirse que la búsqueda del placer sexual fuera de sus leyes naturales produce una alteración en la función sexual natural del hombre.

Las grandes energías (como el impulso sexual, sin el que la persona no puede madurar como tal), si se desconectan de su unidad humana originaria, pueden desplegar un gran poder de destrucción. La sexualidad bien vivida en el matrimonio es algo estupendo, pero fuera de sus límites naturales es algo realmente peligroso: igual que es estupendo hacer fuego un día de invierno en la chimenea, pero es peligroso encenderlo encima de la moqueta o del sofá.


Arte y pornografía

— ¿Y no se exagera un poco a veces con lo que supone el desnudo? No siempre tiene que considerarse pornográfico, puede ser una expresión artística.

En todas las épocas, y sobre todo desde el arte clásico griego, existen obras cuyo tema es el cuerpo humano desnudo. Y si son verdadero arte, esas obras ayudan a comprender el misterio personal del hombre, y no incitan a rebajar al hombre o la mujer a un mero objeto de placer. El arte verdadero ennoblece todo lo que es humano, mientras que la pornografía convierte la intimidad humana en un objeto de deseo público.

La enseñanza de la Iglesia católica no está en contra del desnudo artístico, sino en contra de la desnaturalización del sexo mediante su utilización comercial o su deliberada exhibición ante terceras personas, porque tales conductas degradan la dignidad de la comunicación sexual y envilecen a las personas. Hay multitud de obras de arte cuyo tema es el cuerpo humano en su desnudez, y su contemplación nos permite centrarnos, en cierto modo, en la verdad total del hombre, en la dignidad y belleza de la masculinidad y feminidad. Estas obras tienen en sí, como escondido, un elemento de sublimación, que conduce al espectador, a través del cuerpo, a todo el misterio personal del hombre. En contacto con estas obras –que por su contenido no inducen a la lujuria–, de alguna forma captamos el significado esponsal del cuerpo, que corresponde y es la medida de la pureza del corazón.

El desnudo, cuando es artístico, puede ser hermoso, muy hermoso, e incluso tirar de las personas “hacia arriba”: es un elemento de sublimación. Sin embargo, hay otras ocasiones en que suscita objeciones en la sensibilidad personal del hombre, no por causa de su objeto –pues el cuerpo humano, en sí mismo, tiene siempre su inalienable dignidad–, sino por la cualidad o modo en que se reproduce artísticamente, se plasma, o se representa. Si la intencionalidad fundamental que subyace supone una reducción del cuerpo humano a rango de objeto de goce, destinado a la satisfacción de la concupiscencia misma, esto colisiona con la dignidad del hombre, incluso en el orden intencional del arte.

Si la cultura ha mostrado a lo largo de la historia una tendencia clara a cubrir la desnudez del cuerpo, no es sólo por exigencias climáticas, sino también como fruto de un proceso de crecimiento de la sensibilidad personal: el hombre no quiere convertirse en objeto para los demás, y la necesidad de velar por la intimidad del propio cuerpo refuerza la profundidad misma del sujeto como persona. Conviene recordar cómo, por ejemplo, en los campos de exterminio la violación del pudor era un método usado conscientemente para destruir la sensibilidad personal y el sentido de la dignidad humana. No es una cuestión de mentalidad puritana ni de moralismo estrecho. Es una cuestión que afecta a la misma dignidad de la persona.

La pornografía influye negativamente en la vida real de las personas. Son imágenes que se fijan en la memoria, y no porque se trate de personas de sensibilidad enfermiza, obsesiva o deteriorada, sino que sucede en personas sanas y normales, y para ello basta con pensar en la experiencia personal de cada uno y en las imágenes que almacena en su memoria. 

El negocio pornográfico –explica Jaime Nubiola– es una brutal explotación del impulso sexual de los machos, pero, quizá casi a partes iguales, vive también de la curiosidad natural. Lo extraordinario es llamativo, atrae nuestra atención. Se trata de lo que Laumann ha denominado el “gaper phenomenon”, el fenómeno del asombro que nos deja boquiabiertos: “Hay curiosidad por cosas que son extraordinarias y fuera de lo corriente. Es como pasar en coche junto a un horrible accidente. 

Nadie querría estar envuelto en él, pero todos reducimos la velocidad para mirar”. Esta poderosa tendencia humana en pos de lo novedoso, de emociones nuevas y de “sabores fuertes” explica nuestra atención privilegiada a lo extraordinario, a lo anormal y a lo desviado que cautiva nuestra atención. También ayuda a comprender el fenómeno de la producción cinematográfica que hemos denominado “pornografía de lujo”, en la que la excitación sexual se dosifica “prudentemente” junto con los sentimientos, la aventura o incluso el lirismo.

Es preciso empeñarse en educar la imaginación y el corazón de uno mismo y de los demás. Es preciso que nos empeñemos en un proceso de purificación del clima social, que pasa no sólo por la eliminación o contención de los productos contaminantes, sino también y sobre todo por la difusión de estilos de vida creativos y solidarios, capaces de hacer más felices a los seres humanos. Un mundo sin pornografía sería un mundo mucho mejor que el actual. Si hay pornografía es –además de una consecuencia del pecado original– porque la vida cotidiana no llena su imaginación. Simone Weil expresa bien esta paradoja de la imaginación humana: “El mal imaginario es romántico, variado; el mal real, triste, monótono, desértico, tedioso. El bien imaginario es aburrido; el bien real es siempre nuevo, maravilloso, embriagante”. Así es la imaginación humana y por eso hace falta educar la propia imaginación purificándola y desarrollándola de manera creativa.

En este sentido, la literatura y el cine tienen un papel decisivo en el cultivo de la imaginación. Su misión no es simplemente el entretenimiento, sino la educación más plena del ser humano, la educación del corazón: son el mejor invento para ensanchar nuestra experiencia humana, para cultivar nuestro corazón, para educar nuestra imaginación. A través de algunas películas o novelas nuestra experiencia personal, tantas veces inexplicable, se ilumina hasta llegar a formar parte de la experiencia universal humana. En particular estoy persuadido de que el cine y la literatura pueden ser el medio más eficaz para que los varones aprendamos de la experiencia de las mujeres y las mujeres aprendan de la de los varones, y sobre todo para que unas y otros aprendamos a tratarnos mutuamente como personas.

AMOR Y FELICIDAD



Pablo Eugenio Charbonneau


Noviazgo
y
Felicidad



VIII

Novios hoy, padres mañana


Capítulo anterior, ver aquí

Entre la serie de problemas que deben abordar unos novios no se puede omitir el que plantea ante ellos su futuro estado de padre y de madre. Novios hoy, serán mañana esposos, y, como tales, llegarán en breve plazo a ser padres. En efecto, el amor y él matrimonio desembocan en el hijo. Tienden a él como a su finalidad, y no encuentran su plena eclosión y su sentido completo hasta que han conocido esa madurez que es la fecundidad. Jacques Leclercq ha escrito admirablemente: «El árbol tiende al fruto, el hombre tiende a la obra; el hijo es el fruto y la obra del amar» [1]. Amor y matrimonio se encuentran, pues, en esta unidad de orientación que los centra sobre el hijo.

Ocurre, sin embargo, que la evolución psicológica suscitada por el amor en el corazón del joven y de la muchacha no desprende habitualmente esa luz hasta que nace el primer hijo. Se descubren entonces él y ella padre y madre, con todo lo que esto entraña de alegría profunda e indecible, y también con todas las inquietudes que implica. Podría decirse, con entera verdad, que no se piensa en ser padre y madre hasta el día en que se ha llegado a serla de hecho.

Antes, han pensado sobre todo en amarse. Todas las preocupaciones de los novios, ¿no se desarrollan a ese nivel? Se inquietan el uno por el otro, están atentos el uno al otro, alerta a todo cuanto pueda complacer al otro. Se vive entonces en un universo cerrado, podría decirse, un universo en donde todo gravita alrededor del novio y de la novia. Se piensa: tú y yo, y si por casualidad se dice nosotros, esta significa nosotros dos. Está uno tan absorbido por el amor, éste proyecta sobre el uno y el otro una luz tan cruda que el resto del mundo se esfuma y parece retroceder muy a lo lejos. Así es cómo durante los meses en que preparan las bases de su hogar, el joven y la muchacha se aíslan, en cierto modo, para entregar su corazón entero a la llamarada del amor.

De aquí se infiere que su vida futura se entrevé, casi siempre, can esa sola perspectiva. Novios, saben que van a ser futuros esposos, y cuando piensan en el mañana, lo hacen repitiéndose que serán marido y mujer, y anticipando en su espíritu el universo de delicadeza, de ternura, de amor que en él se contiene. Que llegarán a ser padres, muy pocos lo piensan; y a la mayoría les parece esto un fenómeno accesorio, una consecuencia secundaria de su amor. Todo esto ¡se halla además tan lejos! Lo que está cerca, lo que es inmediato, y por tanto lo que fascina, es el amor que va a tomar cuerpo en el matrimonio, del que se repite en todos los tonos, que será la puerta abierta a la felicidad.

Que tal fenómeno se produzca, es cosa que no debe sorprender. Que el entusiasmo del amor sumerja entonces el tiempo y falsee un tanto las perspectivas, esto no es ni anormal ni alarmante. A condición, sin embargo, de que se sepa no entregarse a este arrebato, y no se deje uno arrastrar tan lejos que se llegue a olvidar el tomar la medida de las responsabilidades futuras. Ciertamente, como dice Boris Pasternak: «El hombre ha nacido para vivir, no para prepararse a vivir» [2]. Pero aun conservando plena conciencia del presente y agotando la riqueza de éste, debe, sin embargo, entrever el porvenir y empezar a prepararla desde hoy. De otro modo, se precipita en el desastre. Y una pareja que quisiera limitarse a los placeres del noviazgo, conocería quizá un mañana muy decepcionante.

Tal como implica la voluntad providencial cuya expresión se señala a través de la voluntad providencial cuya expresión se señala a través de la naturaleza misma de la pareja, el amor invoca la fecundidad, y el hogar no adquiere su sentido definitivo más que en el momento en que la pareja se ha multiplicado, conforme al designio explícito del Creador. El dinamismo peculiar del amor establece, en efecto, la fecundidad de los esposos como ley fundamental; hasta el punto que la unidad de la pareja tiene su razón de ser en ese hecho. Para consumarse perfectamente, para ocupar en la tierra el lugar que debe, el amor humano ha de orientarse claramente hacia el hijo. Pertenece a su esencia el no poder desarrollarse hasta estar ampliamente abierto, y no alcanzar los límites del infinito hasta haber encarnado en hijos nacidos de él.

Quien intenta captar el sentido del amor no puede llegar más que a esta conclusión, que toma entonces valor de principio. Toda pareja debe, pues, orientar su amor y su vida a la luz de ese principio, al cual es preciso conformarse, bajo pena de que el amor humano se disipe como una quimera y muera por haber perdido su razón de vivir.

Digamos, más simplemente, que es un principio que debe insertarse en plena vida amorosa, y que jóvenes y muchachas que se disponen a casarse deben recordar que su vida no tendrá nada de un dúo. En esta, los hechos confirman además este principio de una manera definitiva.

1. No sólo esposos, sino padres

En este sentido creemos esencial que los novios vean la verdadera dimensión de su vida matrimonial. Sería falso imaginarse que siempre serán dos. Porque ¿cuánto tiempo estarán los jóvenes esposos solos en su pequeño universo doméstico? Muy poco. ¿Unos nueve meses?
Algunos años, todo lo más? El hijo vendrá pronto, por decisión o por «sorpresa» (lo cual es, sin duda alguna, claramente deplorable); y hasta su vejez, los novios que han llegado a ser padres compartirán su existencia con otros seres nacidos de su amor. La «soledad de dos» será muy pronto un recuerdo del pasado, y el nosotros de la realidad no será el equivalente del nosotros dos sino la expresión numerable de los miembros de la familia.