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miércoles, 18 de abril de 2012

El superior de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha aceptado el preámbulo doctrinal (Le supérieur de la Fraternité Saint-Pie-X a accepté le préambule doctrinal)





Gracias por la traducción:

“El superior de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha aceptado el preámbulo doctrinal propuesto por la Santa Sede, con ligeras modificaciones”, dijo el 17 de abril de 2012 por la noche el sitio de noticias religiosas Vatican Insider. Según las mismas fuentes, la respuesta de los lefebvristas a los documentos que les fueron presentados por Roma en septiembre pasado, aún no ha sido evaluada por Benedicto XVI, que ha intensificado, desde el inicio de su pontificado, las acciones en favor de la reconciliación. Si esta información se confirma, marcaría el final de una separación de casi 24 años.

La respuesta de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) “llegó al Vaticano y es positiva”, escribe el vaticanista Andrea Tornielli. Este último asegura que “la confirmación oficial del arribo de esta respuesta debe producirse en las próximas horas”.

El 16 de marzo, después de varios meses de debates e intercambios, la Congregación para la Doctrina de la Fe había dado un mes a los sucesores de monseñor Lefebvre para proporcionar “aclaraciones” con respecto a su posición sobre el “preámbulo doctrinal” presentado el 14 de septiembre de 2011, con el fin de evitar “una ruptura eclesial con consecuencias dolorosas e incalculables.” La suscripción de este preámbulo permitiría a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, separada de Roma desde junio de 1988, alcanzar la comunión plena y obtener una estructura jurídica en la forma de una prelatura personal.

Según Vatican Insider, el obispo Bernard Fellay había propuesto “algunos cambios no sustanciales” del texto presentado por Roma en el mes de septiembre. Este preámbulo ―que permanece confidencial hasta el momento― contiene en particular la “profesión de fe” que debe pronunciar cualquier persona que desee asumir un cargo ejercido en nombre de la Iglesia, de acuerdo con los criterios de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El que suscriba esta profesión de fe “se adhiere a las doctrinas que se establecen, ya sea por el Romano Pontífice o por el Colegio de los Obispos, enunciadas cuando ejercen el magisterio auténtico, aunque no tengan la intención de proclamarlas por un acto definitivo.”

No es imposible, explica Tornielli, que los miembros de la Congregación para la Doctrina de la Fe examinen la respuesta de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a principios de mayo. Sin embargo, según él, se tardará “algunas semanas adicionales” para que se concrete la prelatura personal acordada a los lefebvristas.

“Le supérieur de la Fraternité Saint-Pie-X a accepté le préambule doctrinal proposé par le Saint-Siège, avec quelques légères modifications“
http://www.fecit-forum.org/forum.php?id=15957

“Le supérieur de la Fraternité Saint-Pie-X a accepté le préambule doctrinal proposé par le Saint-Siège, avec quelques légères modifications“, a indiqué dans la soirée du 17 avril 2012 le site d’informations religieuses Vatican Insider. Selon les mêmes sources, la réponse des lefebvristes au document que lui avait soumis Rome en septembre dernier doit encore être évaluée par Benoît XVI qui a multiplié les gestes, depuis le début de son pontificat, en faveur de la réconciliation. Si cette information était confirmée, elle marquerait la fin d’une séparation de près de 24 ans.

La réponse de la Fraternité Saint-Pie-X (FSSPX) “est arrivée au Vatican et elle positive“, écrit encore le vaticaniste Andrea Tornielli. Ce dernier assure qu’une “confirmation officielle de l’arrivée de cette réponse devrait avoir lieu dans les prochaines heures“.

Le 16 mars dernier, au terme de plusieurs mois de discussions et d’échanges, la Congrégation pour la doctrine de la foi avait donné 1 mois aux héritiers de Mgr Lefebvre pour fournir des “éclaircissements“ concernant sa position sur le “préambule doctrinal“ soumis le 14 septembre 2011, et cela afin d’éviter “une rupture ecclésiale aux conséquences douloureuses et incalculables“. La souscription à ce préambule devait permettre à la FSSPX séparée de Rome depuis juin 1988 de parvenir à la pleine communion et d’obtenir une structure juridique sous la forme d’une prélature personnelle.

Selon Vatican Insider, Mgr Bernard Fellay aurait proposé “quelques modifications non substantielles“ du texte soumis par Rome en septembre dernier. Ce préambule – resté confidentiel pour l’heure – contiendrait en particulier la “profession de foi“ prononcée par quiconque souhaite assumer une charge exercée au nom de l’Eglise, selon les critères de la Congrégation pour la doctrine de la foi. Celui qui souscrit à cette professio fidei “adhère aux doctrines qui sont énoncées, soit par le pontife romain, soit par le collège des évêques, lorsqu’ils exercent le magistère authentique, même s’ils n’ont pas l’intention de les proclamer par un acte définitif“.

Il n’est pas impossible, explique encore Andrea Tornielli, que les membres de la Congrégation pour la doctrine de la foi examinent la réponse de la FSSPX début mai. Toujours selon lui, il faudra “quelques semaines supplémentaires“ afin que soit mise en place la prélature personnelle accordée aux lefebvristes. 
AMI/© I.MEDIA

SANTORAL 18 DE ABRIL



18 de abril


SAN ELEUTERIO, 
Obispo y Mártir



Todo aquél que comete pecado
es esclavo del pecado.
(Juan, 8, 34).

   Las numerosas conversiones que obró este santo obispo en Iliria excitaron contra él el odio de los paganos, que lo denunciaron a los magistrados. Detenido y conducido a Italia, fue asado en una parrilla, colocado después en un lecho de hierro calentado al rojo y, por fin, sumergido en una caldera de aceite y pez hirviendo. Como saliera sano y salvo de todos estos suplicios fue arrojado a los leones, que no le hicieron ningún mal. Finalmente, fue golpeado con varas hasta que murió a la vista de su madre, Santa Antea, y fue al cielo a gozar de la libertad de los hijos de Dios, libertad que ya presagiaba su nombre Eleuterio, es decir, hombre libre.

  MEDITACIÓN
SOBRE LA LIBERTAD DE LOS  
SERVIDORES DE DIOS

   I. No existe servidumbre más cruel que la de los libertinos e impíos: se dicen libres y gimen bajo la más vergonzosa de las esclavitudes: la del pecado. Tantos tiranos tienen cuantas pasiones; están cargados con tantas cadenas como vicios y malas costumbres tienen. Viene la pasión y dice: Eres mío. Vienen todos los vicios y dicen: Eres mío. ¡Qué vil esclavo es quien obedece a tantos señores! (San Ambrosio) .

  II. Verdaderamente es libre quien sirve a Dios y le obedece, pues no tiene entonces sino un solo Señor, el cual nada ordena que no esté de acuerdo con la razón y que no sea para nuestro mayor bien. El servicio voluntario y razonable que le rendimos nos libra de la vergonzosa tiranía del demonio, del pecado y de nuestras pasiones. ¡Ah! si mi libertad es un bien inestimable, si es el mayor de todos los tesoros, ¿a quién lo sacrificaría mejor que a Vos, Dios mío, que me la habéis dado? Obedecer a Dios, es ser libre.

   III. Para gozar de una entera y perfecta libertad en este mundo, no se ha de temer ni amar sino a Dios. Todos los suplicios, todas las aflicciones imaginables, todos los placeres y todas las grandezas del mundo, no podrán obligarte a cometer la más mínima falta. De cuántas penas, temores y dolores te librarías, si grabases profundamente en tu espíritu este pensamiento: ¡No temer sino a Dios, no amar sino a Dios! El malo no puede ser libre. (Séneca).

El perdón de las injurias 
Orad por vuestros enemigos.

ORACIÓN

   Dios todopoderoso, mirad nuestra flaqueza y cómo nos agobia el peso de nuestras obras y fortificad nos por la gloriosa intercesión de San Eleuterio, vuestro mártir.  Por J. C. N. S.

SANTORAL 17 DE ABRIL



17 de abril



SAN ANICETO,  
Papa y Mártir

El que me sirve, sígame; que donde yo estoy,
allí estará también el que me sirve,'
y a quien me sirviere, lo honrará mi Padre.
(Juan, 12, 26).

   Aniceto, sirio de nacimiento, gobernó la Iglesia unos diez años, alrededor del 160. Combatió con celo las herejías de Valentino y de Marción y de tuvo, por su vigilancia, los estragos que causaban entre los fieles. Aunque no derramó materialmente su sangre por la fe, los sufrimientos que debió sufrir y los peligros a los que estuvo expuesto le han merecido el título de mártir.  

  MEDITACIÓN SOBRE  LA HONRA
QUE DEBEMOS A LOS SANTOS

   I. Dios honra a sus servidores en la tierra y en el cielo. ¡Qué gloria es para los santos hacer milagros dando órdenes a la naturaleza, ver a los reyes y a los soberanos pontífices prosternados ante sus reliquias, y ver tantas iglesias y altares erigidos en su memoria! ¡Qué honor para ellos en el cielo ser servidores, hijos y favoritos de Dios! ¡Ah! Señor, ¡cuánta razón tenía David para exclamar: Tus amigos son demasiado honrados, oh Dios mío! Ambiciosos, he aquí honores inmortales que podéis y que debéis buscar.

   II. Honra las reliquias y las imágenes de los santos, adorna sus altares y sus iglesias. Esta devoción es agradable a Dios y te será muy útil. Dios ha dado a los santos poder para curarte de muchas enfermedades, para socorrerte en tus aflicciones; invócalos, no han dejado de ser caritativos: son tus hermanos, padecieron los males que te hacen gemir. Y no carecen de poder: son los favoritos de Dios omnipotente.

   III. Imitemos a los santos, es el mayor honor que podemos tributarles. Leamos sus vidas, y en cada una de ellas elijamos una virtud que podamos imitar. ¿A qué santo imitamos? ¿No hay alguno entre ellos que haya vivido en condiciones semejantes a las nuestras? Siguiendo su ejemplo, desapeguémonos de las comodidades de la vida, para go zar con ellos de las delicias eternas. Sacrifiquemos con gusto los bienes de la tierra para conservar los del cielo. (Tertuliano).

La devoción a los santos 
Orad por la conversión de los herejes.

ORACIÓN

   Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño, y protegedlo con protección constante por vuestro mártir y Sumo Pontífice Aniceto, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia.  Por J. C. N. S.

lunes, 16 de abril de 2012

SANTORAL 16 DE ABRIL



16 de abril


SAN BENITO JOSÉ LABRE 
Peregrino



Si alguno de vosotros se tiene por sabio según
el mundo, hágase necio (a los ojos del mundo)
a fin de ser sabio (a los ojos de Dios).
(1 Corintios, 3, 18).

   Benito pasó la mayor parte de su vida haciendo peregrinaciones. Iba casi siempre con los pies des calzos tanto en invierno como en verano, vestido con harapos, Y sin provisiones para el día siguiente. Vivía de limosnas, pero no mendigaba, nunca conservaba sino lo estrictamente necesario, y partía con los pobres lo que se le daba por caridad. Pasó sus últimos años en Roma, orando días enteros en las iglesias; por la noche retirábase a unas ruinas para descansar algunas horas. Cayó desvanecido en las escalinatas de Nuestra Señora de los Montes y fue transportado a una casa vecina donde pronto se durmió en el sueño de los justos, el 16 de abril de 1783, a la edad de 35 años.

  MEDITACIÓN SOBRE  LA VIDA
 DE LOS BIENAVENTURADOS

   I. La sabiduría del mundo consiste en amontonar riquezas; ¡por eso trata de locura a la pobreza evangélica! ¡Oh bella y gloriosa locura que nos ase meja a Jesucristo, Hijo de Dios, Sabiduría encarna da! San Benito José Labre profesó esplendorosa mente esta locura; con ardor abrazó esta pobreza. Sabía que las riquezas cautivan el corazón, Y a su corazón lo quería libre para Jesucristo, su único Señor. ¡Ay! ¡que no tengamos nosotros el Valor de imitarlo! Aprendamos por lo menos a honrar la pobreza, y a asociarnos a los méritos de los pobres; de Jesucristo aliviando su miseria.

   II. Los prudentes del siglo van sin cesar tras el placer: Benito toma el camino trazado por Jesucristo, su Maestro y su Modelo. Debiendo elegir entre el gozo y la cruz, elige la cruz, porque sabe que es menester pasar por mil tribulaciones para llegar al cielo. El mundano consiente, para gozar de algunos placeres efímeros, en ser objeto de suplicios sin fin; el cristiano soporta penas pasajeras para merecer un gozo eterno. Dime cuál es el sabio y cuál el loco, y conforma tu conducta a tu respuesta. ¡Qué! ¿no podremos vivir sin placer, nosotros que debemos morir con placer? (Tertuliano).

   III. El mundo busca, afanosamente, reputación y gloria; nuestro santo, abatimiento y oprobios. Saborea en las ignominias un gusto que hace que las bus que con avidez. Se lo carga de injurias, se lo persigue a pedradas, dice a uno que quiere defender le: Déjalos; si supieses tú quien soy te unirías a ellos. ¡Cuán diferente a la suya es nuestra conducta!, y sin embargo, ¿no tenemos nosotros, por ventura, que ganar el mismo cielo? Si deseas gloria, desea la verdadera y durable.

El respeto a los pobres 
Orad por los indigentes.

ORACIÓN

   Oh Dios, que habéis querido que San Benito José se adhiriese únicamente a Vos por el amor a los desprecios y a la pobreza, concedednos, en vista de sus méritos, la gracia de despreciar las cosas de la tierra y buscar los bienes del cielo.   Por J. C. N. S.

domingo, 15 de abril de 2012

SANTORAL 15 DE ABRIL



15 de abril


SANTA LUISA DE MARILLAC, 
Viuda




Es necesario que este cuerpo corruptible
sea revestido de incorruptibilidad,
y que este cuerpo mortal sea revestido
de inmortalidad.
(1 Corintios, 15,53).

   Santa Luisa de Marillac nació en 1591. Se casó con Antonio Le Gras, y vivió dichosa con él hasta 1625, año en que quedó viuda. Fue entonces el brazo derecho de San Vicente de Paul en el establecimiento de las Hijas de la Caridad, que fundó con él. Era una mujer de gran inteligencia, de ánimo templadísimo y de admirable resistencia, a pesar de su delicada salud. Murió en el año 1660.

  MEDITACIÓN
SOBRE LA RESURRECCIÓN 
DE LOS MUERTOS

   I. Todos resucitaremos: es una verdad muy consoladora para las almas santas. Sí, este cuerpo ahora en el oprobio, en el dolor y la pobreza, este cuerpo, será un día glorioso, inmortal, sutil, impasible y semejante a los espíritus. ¡Con qué júbilo las almas de los santos volverán a los cuerpos que fueron sus compañeros de trabajo e instrumentos de su victoria! Ánimo, cuerpo mío; resucitaremos, y tu gloria será proporcional a los sufrimientos que hayas soportado por Jesucristo. Yo veré a Dios, mi Salvador, en mi carne. (Job).

   II. Los malos resucitarán, pero, ¡ay! ¡qué horror sentirán al retomar sus cuerpos que han sido la causa de su condenación! ¿Nada menos que tú, dirán esos míseros, nada menos que tú, que eres podredumbre, has perdido a un alma inmortal? ¡Qué! ¡por estos ojos, estas manos, este corazón, esta boca, esta lengua, este cuerpo he perdido mi alma! Piénsalo a menudo: "Un día, me encontraré con este mismo cuerpo en el valle de Josafat; ¿en qué estado será?"

   III. Los bienaventurados irán, en cuerpo y alma, al cielo después de la resurrección de los muertos, y los condenados descenderán al infierno con sus cuerpos semejantes a tizones ardientes. Está en tus manos hacer glorioso a tu cuerpo o hacerlo maldito para siempre. Amemos los júbilos que deben durar eternamente; temamos los tormentos eternos reservados para los que se condenan. (San Gregorio).

La esperanza 
Orad por los afligidos.

ORACIÓN

   Escuchadnos, Señor, Dios Salvador nuestro, y haced que, así como nos alegramos con la fiesta de Santa Luisa, así también obtengamos provecho alcanzando sentimientos de piedad y devoción.   Por J. C. N. S

SERMÓN DE LA DOMÍNICA IN ALBIS



DOMINGO IN ALBIS


Visto en: Radio Cristiandad
Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: La paz sea con vosotros. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: Hemos visto al Señor. Pero él les contestó: Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: La paz sea con vosotros. Luego dice a Tomás: Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente. Tomás le contestó: Señor mío y Dios mío. Dícele Jesús: Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.
Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

Sabbatum in albis depositis: sábado en que se deponen los vestidos blancos. Así reza el título completo de la solemnidad de ayer.

La Liturgia se mueve en torno de la Ceremonia que antiguamente tenía lugar en esta fecha.

Introduzcámonos en su ambiente para mejor aprender la lección que nos da.

En la gran Vigilia del Sábado Santo recibían los catecúmenos el Bautismo. Durante dicha ceremonia se les engalanaba con un ropaje blanco, símbolo de la inocencia bautismal. Cubiertos de ese vestido de inocencia, asistían los neófitos a los oficios durante toda esta semana.

Entresacados de esta forma del grupo de los demás fieles, constituían como la porción escogida de la Iglesia; por eso se dirigía tantas veces a ellos nuestra Madre; por eso se hace tan frecuentemente referencia a la gracia bautismal en las Misas durante la Octava de Resurrección. Ellos eran los que realmente habían resucitado con Cristo.

El último día de la semana, volvían los neófitos a San Juan de Letrán. Era ésta la última vez que aparecían de blanco ante la multitud de los fieles. En la misma Basílica donde se les impuso ocho días antes la vestidura que simbolizaba la inocencia de sus almas, la deponían hoy, dejándola allí guardada como recuerdo de la gracia bautismal y como monumento que diese testimonio ante Dios y ante la Iglesia de las promesas hechas en el santo Bautismo.

Comprendemos, pues, las exclamaciones de júbilo de la Iglesia; es la madre que se regocija por última vez con la vista de sus más tiernos retoños.

Nosotros sustituimos en la actualidad a los neófitos. A nosotros, por tanto, van dirigidas las expresiones de júbilo de la Iglesia. Alegrémonos, pues, y regocijémonos en este día que hizo el Señor.

Llenémonos de santo orgullo. Tenemos sobrados títulos para ello.

Somos el pueblo que libertó Dios lleno de alborozo. Somos un linaje escogido, un sacerdocio real, gente santa, pueblo conquistado por Dios para que pregonemos las grandezas de Aquél que nos sacó de las tinieblas a su luz admirable. No éramos de su pueblo, y ahora somos el pueblo de Dios; no habíamos alcanzado misericordia, y ahora la hemos obtenido.

Con estas palabras de San Pedro, nos habla la Iglesia en la Epístola de ayer.

Alabemos, pues, el Nombre del Señor, inmolemos, cristianos, hostias de loor a la Víctima pascual, porque el Cordero ha redimido a las ovejas; Cristo, inocente, reconcilió al Padre con los pecadores, así dice la Secuencia de Pascua.

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Los neófitos deponían las vestiduras blancas para que su nitidez diese fe ante el Juez divino de la gracia con que fueron engalanados por el Bautismo, y al cotejo de esa blancura apareciesen mejor las manchas del alma. Algo así se nos dijo también nosotros el día de nuestro Bautismo.

Al quedar cubiertos con el níveo vestido, símbolo de la gracia, oímos de boca del sacerdote aquellas palabras: Recibe esta vestidura cándida, y preséntala irreprensible ante el Tribunal de Nuestro Señor Jesucristo, a fin de que poseas la vida eterna.

Nosotros contestamos: Amén, por boca de nuestros padres y padrinos.

Ese Amén significa otro tanto como: Así ha de ser, así lo prometo.

Ahora bien, al recordar en estos instantes nuestra promesa, nuestro Amén, ¿se sonroja acaso nuestra conciencia, o nos sentimos llenos de satisfacción?

En este último caso, demos gracias infinitas por la incomparable merced de que el Cielo nos ha hecho partícipes.

Empero, si perdimos ya la nívea blancura de la gracia, acusémonos ante el Tribunal de Dios, antes de que el vestido bautismal lo haga por sí mismo un día con voces de condena.

La Santa Madre Iglesia nos proporciona con la confesión un medio de purificación por el que adquirimos de nuevo la blancura de la gracia.

Pero después de aprovechado ese medio de salvación, procuremos poner empeño en conservar esa segunda gracia.

Recordemos que en el momento del Bautismo renunciamos a Satanás, a sus obras y a sus pompas, y no adoremos más los ídolos que una vez quemamos.

Recordemos que nuestro entendimiento se entregó rendido al Dios Uno y Trino, y no queramos retirar la palabra que dimos en ocasión tan solemne.

A Él nos consagramos al recitar el Credo, y a Él le pertenecemos eternamente.

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El Evangelio de ayer mira también a los neófitos. Pedro y Juan corren al sepulcro, y al llegar a él ven depuestos los lienzos, y el sudario que había cubierto la cabeza de Jesús, aunque no con los demás lienzos, sino separado y doblado en lugar aparte.

Estos lienzos vienen en el presente día a cobrar valor simbólico. Jesús, al resucitar, deja en el sepulcro las reliquias de este mundo. También nosotros hemos de abandonar los vestidos del hombre viejo, para revestirnos de Cristo.

Así nos lo enseña la Iglesia en la Epístola de ayer: Carísimos, depuesta toda doblez y todo engaño, y los fingimientos y envidias, y todas las detracciones, como niños recién nacidos, apeteced con ansia la leche del espíritu, sin mezcla de fraude; a fin de que con ella vayáis creciendo en salud, si es que ya habéis saboreado cuán dulce es el Señor. Acercaos a Él como a piedra viva que es desechada, es verdad, por los hombres, pero escogida y preciosa ante Dios. Y vosotros mismos sed como piedras vivas asentadas sobre Él para formar un templo espiritual.

Dejemos influenciar nuestras almas por tan sana doctrina. Pongámosla en práctica. Revistámonos de Nuestro Señor Jesucristo.

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El Aleluya pascual es el grito de júbilo por la Redención que nos ha merecido Cristo. Por eso saltó nuestra alma de gozo al escucharlo en la Vigilia del Sábado Santo. La Santa Iglesia estaba tan repleta de ese júbilo en el Espíritu Santo, que hasta para despedir a los fieles del templo después de la Misa usó el Aleluya.

Así ha continuado durante los días de la Octava pascual; la vista de la pequeña grey de los redimidos por Cristo en el Bautismo daba cada vez nueva actualidad a su primer gozo.

Ayer repitió por última vez su jubilosa despedida: Ite, Missa est, Aleluya Aleluya.

Al destetar a sus hijitos, a los recién nacidos, y quitarles los vestidos de infancia, terminan para Ella los días pascuales propiamente dichos. Cantemos hoy ese Aleluya con particular aire de triunfo, y prometamos con ello, solemnemente, que nunca hemos de sombrear el rostro risueño de la Madre Iglesia con las angustias que le provocan los pecados.

Esa vestidura mística no podemos deponerla como aquella otra que la simbolizaba; al contrario, debemos revestirnos de ella cada vez de nuevo, transformarnos más y más en Cristo. ¿Qué puede haber de más íntimo a una persona que el vestido que lleva? Eso, y aun más, debe ser Jesucristo para nuestras almas.

La Santa Liturgia pone es nuestros labios esta oración: Te rogamos, Señor, nos concedas que, mediante estos misterios de Pascua, nos colmes siempre de beneficios, a fin de que la constante reiteración de los misterios de nuestra espiritual reparación, nos sea causa de perpetua alegría.

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Hoy, Domínica In Albis, era el primer día que aparecían los neófitos en el templo con sus vestidos ordinarios. Comprendemos, pues, el título de Dominica in albis depositis, que lleva este día.

A ellos, los nuevos cristianos, continúa dirigiéndose la Iglesia. Coloquémonos en sus filas para aprovecharnos de las enseñanzas de la Liturgia.

La Santa Madre Iglesia ve en torno suyo a los hijos que van a separarse de su regazo para bregar en medio de un mundo corrompido.

Presiente días amargos, luchas, defecciones. Teme se pierdan al contacto del mundo; y ansiando verse un día rodeada de todos ellos en la gloria, les recomienda el espíritu de fe.

Eso es lo que nos enseña con el ejemplo de Santo Tomás y las lecciones de San Juan.

Tomás no estaba con los Apóstoles cuando vino Jesús. Se separó de ellos en los días amargos, y se privó así del consuelo de ver al Señor resucitado.

Jesús no abandona a Tomás. Va en busca de la oveja errante. Pero si se deja ver de él, es cuando le encuentra entre sus compañeros. La deficiencia de uno redundó en bien de todos.

Pidamos al Señor nos atraiga tan fuertemente a Sí, que nunca nos separemos de Él.

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La Iglesia quiera despertar en sus hijos la conciencia de la alteza de su vocación, de la fe recibida, y así les deja oír la bienaventuranza de Cristo: Bienaventurados los que no vieron y creyeron.

¡Qué consuelo! No necesitamos envidiar a los felices mortales que vieron al Señor y se solazaron con su presencia. Somos más dichosos que ellos. El propio Salvador lo ha dicho. No lo olvidemos.

Pero tengamos entendido que la fe debe convertirse en vida. Exige que acoplemos nuestras obras a los postulados del Credo, que lo hagamos con alegría, y que miremos todas las cosas terrenas a través del prisma sobrenatural.

No es cualquier cosa lo que se nos exige; pero es poco todavía en comparación del inestimable premio de ver a Jesús. Elevémonos a esas alturas.

Esta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe. Todo lo que nace de Dios vence al mundo.

Los regenerados por el Bautismo, los hijos de Dios, llevan en sí el secreto de la victoria del mundo, y ese secreto es la fe.

Ella nos hace superiores a las pasiones. Ella nos fortifica en el cumplimiento de las más pesadas obligaciones. Ella nos hace invulnerables contra los ardides del infierno y del mundo coaligados, que aunque logren matar el cuerpo animal, no llegan con sus flechas al alma.

Perezca el cuerpo que puede ser amado por unos ojos que no me interesan. Así exclama una niña, Santa Inés, e inclina intrépida el cuello al verdugo.

La fe la hizo superior a los más crueles enemigos.

Otro muchacho, San Pancracio, ofrece su vida a Dios antes que su incienso a los ídolos. La fe venció también en él. Hermoso ejemplo para, los neófitos reunidos hoy en su templo, en la iglesia de San Pancracio.

Aprendamos nosotros de tan altos modelos a luchar y a vencer.

La Iglesia nos despide hoy esperanzada. No defraudemos su confianza. Mostrémonos dignos de Madre tan caritativa. No decaigamos de la altura moral que exige nuestro estado.

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El poder triunfal de la fe se ve con frecuencia burlado por la desidia del cristiano. ¡Cuántas flaquezas! ¡Cuántas caídas!

También para entonces, para remedio de nuestra flaqueza, tiene previsto la Iglesia remedio.

Hoy nos lo recuerda para nuestro consuelo, al leernos las palabras de la institución del Sacramento de la Penitencia: Recibid el Espíritu Santo. Quedan perdonados los pecados de aquellos a quienes los perdonaréis.

Agradezcamos a Jesús tan insigne beneficio. ¿Qué sería de nosotros, si no poseyéramos esta segunda tabla después del naufragio?

Fortalecidos por la benignidad de Nuestro Salvador, consagrémonos totalmente a su servicio. Él es demasiado generoso, para que no nos demos con todas nuestras fuerzas para amarle y servirle despreciando cuanto el mundo pueda ofrecemos.

Como niños recién nacidos, pero ya con uso de razón y sin malicia, apetezcamos tan sólo la leche espiritual, las cosas de arriba.

Recemos con la Santa Liturgia: Haz, te rogamos, oh Dios omnipotente, que habiendo celebrado las fiestas de Pascua, continuemos con tu gracia realizando su ideal en nuestra vida y costumbres.

P.CERIANI

sábado, 14 de abril de 2012

SANTORAL 14 DE ABRIL



14 de abril


SANTOS TIBURCIO,
VALERIO y MÁXIMO,
Mártires



El precepto mío es que os améis unos a otros.
(Juan, 15, 12)..

   Valerio, que se casó con Cecilia, fue por ésta convertido y consintió desde el primer día de casamiento en vivir en continencia perfecta. Él, a su vez, convirtió a su hermano Tiburcio, con quien después de haber distribuido sus bienes a los pobres, se dedicó a sepultar los cuerpos de los cristianos muertos por la fe. Conducidos ante Almaquio, prefecto de Roma, perseveraron en su fe y fueron decapitados. Máximo, que los conducía al suplicio, de tal modo fue movido por sus palabras y entereza que renunció a las supersticiones del paganismo y obtuvo con ellos la corona del martirio.

  MEDITACIÓN SOBRE
LAS AMISTADES SANTAS

   I. Ten caridad para con todos, pero no te vincules sino con pocos. Que tus amigos sean los amigos de Dios; si tales son, progresarás en la virtud en su compañía. Fieles son los amigos que temen a Dios; no sucede lo mismo con los que no le temen. En efecto, ¿cómo tendrían para contigo una fidelidad que no tienen para con Dios? ¿Te estarían más obligados que no lo están a Dios? ¿O esperarían de ti mayores recompensas? ¿Mayores castigos temerían, acaso, de tu parte?

   II. El fin de tus amistades debe ser transcurrir suave y santamente tu vida, aprovechar el buen ejemplo y los saludables consejos de tus amigos, y contribuir también, de tu parte, a su santificación. Si el comer bien, el interés o los placeres, son los motivos que te mueven para el cultivo de la amistad, no será ésta duradera. ¿Cómo trabajas
para santificar a tus amigos? ¿Te haces más santo frecuentándolos? ¿No imitas más bien sus vicios que sus virtudes?

   III. Resultado de estas amistades verdaderas debe ser que alivies a tus amigos en todas sus necesidades tanto espirituales cuanto temporales; debes sacrificar tus comodidades, tus bienes, tu vida misma, para sacarlos de la miseria y, con mayor razón, del pecado o de la ocasión de ofender a Dios. En fin, no te olvides nunca que Jesucristo debe siempre ocupar el primer lugar en todas tus amistades, que siempre sea su nudo y su lazo. Elige para amigo, antes que a todo otro, a Aquél que permanecerá siéndote fiel en el día de tu muerte, cuando todo lo demás te haya sido arrebatado. (San Ber nardo).

El buen ejemplo 
Orad por vuestros amigos.

ORACIÓN

   Haced, oh Dios omnipotente, os lo rogamos, que celebrando la solemnidad de vuestros santos mártires Tiburcio, Valerio y Máximo, aprendamos a imitar sus virtudes.   Por J. C. N. S.

viernes, 13 de abril de 2012

SANTORAL 13 DE ABRIL




13 de abril



SAN HERMENEGILDO,
Mártir



Mi reino no es de este mundo. Si de este mundo
fuera mi reino, mis servidores me habrían
defendido.
(Juan, 18, 36).

   San Hermenegildo fue el hijo mayor de Leovigildo, rey de los visigodos en España, que era arriano. Empleó su padre contra él toda suerte de halagos, pasando a la amenaza y llegando hasta la prisión para traerlo al arrianismo: nada pudo quebrar la constancia de este generoso atleta de la fe. Rechazó la comunión pascual de manos de un obispo arriano que su padre le enviara a su prisión. Exasperado con su rechazo, mandó el padre a unos sol dados para que le dieran muerte. Hendiéronle éstos la cabeza de un hachazo. Arrepentido Leovigildo de su crueldad, a su muerte recomendó a San Leandro que educase en la fe católica a su otro hijo Reca redo, que fue su sucesor y el primer rey católico de España. El martirio de Hermenegildo acaeció en Sábado Santo, el 13 de abril del año 585.  

  MEDITACIÓN
SOBRE EL REINO
DE LOS CIELOS 

   I. Aunque no seamos hijos de rey, como lo fue San Hermenegildo, todos estamos llamados a gozar del reino de Dios en el cielo. No son las riquezas, ni la nobleza, ni el renombre, ni la ciencia, ni el talento los que nos pondrán en posesión de este reino, sino la buena voluntad ayudada de la gracia de Dios. No te fatigues pues, buscando una posición brillante en la tierra, no te aflijas si eres pobre y mísero, tu reino no es de este mundo.

   II. En este mundo considérate como hijo de rey, como heredero presunto de una corona que no puede escapársete, si sabes, mediante tu sumisión, conservar la amistad del rey tu padre. En segundo lugar, considérate como príncipe exilado, a quien expulsaron de sus dominios, y que debe, por su valor, reconquistar su reino. Conserva la inocencia y la gracia del bautismo: reinarás después de tu muerte. Si las hubieses perdido, has perdido con ellas el derecho a tu reino; haz de reconquistar este derecho cueste lo que cueste. El reino de los cielos su fre violencia. (Evangelio).

   III. Dependerá de ti el gozar un día de este reino. Serás siempre feliz, si no consientes libre mente en ser desgraciado. Está en tu poder elegir por Señor a Dios o al demonio; mas, aquél a quien te des te conservará eternamente. Elige, pues, o reinar eternamente con Dios, o sufrir eternamente con el demonio.

El desprecio del mundo 
Orad por los gobiernos cristianos.

ORACIÓN

   Dios omnipotente, que enseñasteis al bienaventurado Hermenegildo, vuestro mártir, a preferir el reino de los cielos a las grandezas de este mundo, haced que siguiendo su ejemplo despreciemos las cosas perecederas para aspirar sólo a las eternas.  Por J. C. N. S.

jueves, 12 de abril de 2012

SANTORAL 12 DE ABRIL


  • San Sabas, Mártir
  • San Julio, Papa
  • San Zenón de Verona, Obispo
  • San Alfiero y compañeros, Abades de la Cava
  • San Constable de Castelabbate (Ver Alfiero)
  • San León I de Lucca, Abad (Ver Alfiero)
  • Beato Desiderio, Abad (Ver Alfiero)
  • Beato Falcón, Abad (Ver Alfiero)
  • Beato Leonardo, Abad (Ver Alfiero)
  • Beato Marino, Abad (Ver Alfiero)
  • Beato Simeón (Ver Alfiero)
  • Beato Angel de Chivasso,
  • Beato Andrés Hibernon,
  • Beato Andrés de Montereale,
  • Beato Bádsamo, Abad (Ver Alfiero)
  • Beato León II

12 de abril



SAN  SABAS,
 Mártir

Los sufrimientos de la vida presente
no son de comparar con la gloria venidera.
(Romanos, 8, 18).

   San Sabas era godo de nacimiento. Como rehusara comer carne inmolada a los ídolos, diciendo que prefería antes morir que ofender a Dios, se lo despojó de sus vestidos, se lo arrastró sobre espinas, se lo torturó cruelmente, y, finalmente, fue arrojado a un río. En medio de los suplicios daba gracias a Dios por haberlo juzgado digno de padecer por su causa. Imitemos su constancia y agradezcamos a Dios en las aflicciones como en la prosperidad. Murió el santo en el año 372.

  MEDITACIÓN
SOBRE  LA NECESIDAD
DE LOS SUFRIMIENTOS

   I. La palabra del Salvador: Renúnciate a ti mismo y lleva tu cruz, no ha sido dicha para los religiosos solamente; se dirige a todos los cristianos en general. La vida cristiana es un trabajo sin descanso, porque hemos de combatir sin cesar nuestros deseos, apartarnos de lo que nos place y hacer lo que nos desagrada. Pero consolémonos: si llevamos nuestra carga con amor, Dios la hará ligera. Para los que aman a Dios es más fácil cercenar siempre sus apetitos, que para los que aman al mundo contenerlos algunas veces. (San Agustín).

   II. Además de la violencia que debemos hacer nos a nosotros mismos para mortificar nuestras pasiones, Dios nos enviará pruebas de toda clase. Aceptémoslas, no solamente con resignación, sino con fe y gratitud: es una prueba del amor de Dios hacia nosotros. ¿Cuál es el hijo, dice San Pablo, a quien Dios no corrige? pues el Señor castiga misericordiosamente a los hijos que ama. Así, pues, persevera en la sumisión, prosigue el gran Apóstol; si Dios no te castiga, es porque no te tiene por hijo legítimo, sino por bastardo. El que no sufre en el exilio no se regocijará en la patria. (San Agustín).

   III. San Sabas ve a los ángeles que lo llaman des de la otra orilla del río al que lo van a precipitar, y conjura a sus verdugos a que apresuren su suplicio. En tus pruebas vuelve los ojos al Cielo. Considera lo que se te ha prometido, para quien tiene en vista la recompensa nada hay que no le parezca leve y fácil, y la esperanza del salario suaviza la fatiga del obrero. (San Jerónimo).

El pensamiento del cielo 
Orad por los afligidos.

ORACIÓN

   Haced, os lo suplicamos, oh Dios omnipotente, que la intercesión del bienaventurado Sabas, vuestro mártir, cuyo nacimiento al cielo honramos, nos fortifique en el amor de vuestro Santo Nombre.  Por J. C. N. S.

miércoles, 11 de abril de 2012

SANTORAL 11 DE ABRIL




11 de abril


SAN LEÓN MAGNO,
Papa



De vuestra boca no salga ningún discurso malo
sino los que sean buenos para edificar en la fe,
a fin de dar gracia a los que oyen.
(Efesios, 4, 29).

   El gran San León sobrepujó a todos sus contemporáneos en prudencia, en elocuencia y en virtud. Su mérito lo elevó al sumo pontificado; su elocuencia triunfó de Atila, que se disponía a saquear a Roma: su sola palabra detuvo al conquistador y lo hizo retroceder. Su principal cuidado fue combatir la herejía, propagar el Evangelio por sus predicaciones y escritos, y reformar el clero. Murió en el año 461.

  MEDITACIÓN
SOBRE LAS CONVERSACIONES

   I. Se ha de desterrar de las conversaciones toda palabra que pueda herir a la caridad, a la pureza o a la cortesía. Estos puntos abarcan todas las faltas que puedes cometer en tus conversaciones. Nunca hagas tu propio elogio, no censures a los demás; nada digas que pueda avergonzar a los que te escuchan o afligir a tu ángel custodio. Reflexiona sobre estas tres clases de defectos: ¿ninguno tienes?

   II. Conversa con entera franqueza de las cosas de Dios con tu director espiritual o con alguna otra persona piadosa y sabia. A veces estas conversaciones te inspirarán más tiernos sentimientos de devoción que los que experimentas en tus oraciones. Tanto gustas de hablar de tus negocios, y ya que el de tu salvación es el mayor de todos, ¿por qué no hablas de él alguna vez, para comunicar a los otros los buenos sentimientos que Dios te inspira y para aprovecharte de sus luces?

   III. Debes ponerte de parte de Jesucristo si, en la conversación, alguien habla mal de las cosas san tas, o en chiste, o pone en duda algún artículo de la fe o murmura de un ausente. No te avergüences entonces de declararte abogado de Jesucristo; habla valientemente, pero siempre con discreción: Dios te inspirará lo que debas decir. Si alguien habla mal de algún amigo tuyo, asumes su defensa; si se trata de Jesucristo o de alguno de sus servidores, te que das mudo. Seríamos más felices si pusiéramos tanto esmero en agradar a Dios como a los hombres, y si temiéramos tanto desagradar al Creador como a la creatura. (San Paulino).

Celo por la gloria de Dios 
Orad por el Papa.

ORACIÓN

   Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño y guardadlo con protección constante por vuestro bienaventurado Sumo Pontífice León, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia.   Por J. C. N. S.