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jueves, 5 de abril de 2012

SANTORAL 5 DE ABRIL





SAN VICENTE FERRER,
Confesor



Castigo mi cuerpo y lo reduzco a servidumbre,
no sea que habiendo predicado a los otros,
venga yo a ser reprobado.
(1 Cor., 9, 27).

   San Vicente Ferrer, religioso de la orden de Santo Domingo, convirtió por sus predicaciones a un gran número de judíos y de infieles, y movió a vida cristiana a una multitud de cristianos relajados. De ordinario predicaba sobre la penitencia, sobre la Pasión de Jesucristo, el infierno y el juicio. Hacíalo con tanta fuerza y unción, que él mismo lloraba, y sus oyentes, deshechos en lágrimas, no pocas veces hasta en público confesaban sus pecados. Fustigaba sin miedo las malas costumbres. Se dice que el santo regalaba un frasquito con agua bendita a las señoras con problemas con sus maridos y recomendaba: “Cuando su esposo empiece a insultarle, tome el agua y no se la pase mientras el otro no deje de ofenderla.” Práctico y eficaz consejo. Murió en el año 1419. Adoptemos desde hoy la costumbre de rociar la cama por la noche con agua bendita, que, según Santa Teresa de Ávila, es la manera más eficaz de alejar los demonios.

  MEDITACIÓN
SOBRE EL JUICIO FINAL

   I. Todo lo que concierne al juicio final será terrible. Lo precederán señales espantosas: el sol sangrará, abrasaráse el aire, se agitará el mar con vio lenta tempestad, vacilará la tierra sobre su eje; el hambre, la guerra, la peste desolarán la tierra. El Anticristo perseguirá a los fieles con tanta crueldad y refinamiento que apenas si los elegidos podrán resistir a sus tentaciones. Yo creo, Señor, que oiré las terríficas trompetas que me convocarán para dar cuenta de mi vida. Si te sientes movido a cometer un pecado, piensa en este juicio tremendo para todos. (San Basillo).

   II. Imagina a todos los pueblos de la tierra congregados en el valle de Josafat, y a Jesucristo que desciende del cielo, seguido de toda la corte celestial, para juzgar al mundo. A su diestra estarán los elegidos acompañados de los ángeles buenos, a su siniestra los réprobos rodeados de una multitud de demonios. Un día estaré en ese valle. ¿Y en qué estado será? Lo ignoro; ignoro si seré colocado a la derecha o a la izquierda, ¡Y vivo ahora en medio de placeres, como si nada debiese temer!

   III. Entra en el sentimiento de los elegidos: ¿qué dirán en ese momento? ¿Se arrepentirán de haber despreciado al mundo y mortificado sus cuerpos? ¿Cuáles serán los sentimientos de los réprobos, viéndose a punto de ser condenados? He ahí, ex clamarán, hablando de los elegidos, aquellos de quienes nos burlamos; los tratamos de insensatos, des preciamos su vida oscura. Y ahora, helos ahí, ele vados a la dignidad de hijos de Dios, copartícipes de los santos. Nosotros nos apartamos del camino de la verdad; no brilló para nosotros la luz de la justicia, para nosotros no salió el sol de la inteligencia. ¡Qué triste será ver a Dios y perderlo, perecer a vista del Redentor! (San Euquerio).

El pensamiento del juicio  
Orad por los predicadores.

ORACIÓN

   Señor, que os dignasteis ilustrar a vuestra Iglesia por los méritos y predicaciones del bienaventurado Vicente, vuestro confesor, acordad, a vuestros siervos la gracia de ser instruidos por sus ejemplos, y de ser librados, por su protección, de toda adversidad.   Por J. C. N. S.

miércoles, 4 de abril de 2012

P. MÉRAMO: IMPRESIONES SOBRE EL TEMA DE LOS INFILTRADOS EN LA FSSPX


 IMPRESIONES SOBRE EL TEMA DE LOS INFILTRADOS EN LA FSSPX


de Radio Cristiandad



A propósito del tema de la infiltración en la FSSPX ver aquí y aquí; le pedimos al P. Basilio Méramo su impresión al respecto. Esto es lo que nos envió y que quereíamos compartir con todos ustedes.

Estimado Fabián:
Con respecto a la infiltración de la Fraternidad, el tema es delicado y complejo, porque realmente saber  si  se trata de infiltrados, es decir, gente que entró con el propósito expreso de destruir, o que fueron sonsacados por la Revolución y que viraron en su favor, en contra incluso de un inicio que pudo ser bueno, no se  si me explico.
Mi opinión es que me parece que muchos han sido de este segundo tipo, de todos modos lo que cuenta al fin y al cabo, no es saber si son o no infiltrados, sino lo que dicen y piensan hoy en favor de la Revolución dentro de la Iglesia. Además me parece que es muy difícil  (a veces) saber cual fue el origen y sobre todo tener las pruebas. Y si éstas no se tienen, es más fácil pensar, hasta prueba de lo contrario, que lo que hubo fue una desviación y absorción de las inteligencias por el error.
El caso de Grégoire Célier es curioso, porque en el seminario daba la impresión de tener una buena posición, citaba muchos autores antiliberales y es sorprendente ver, como después, cambió totalmente de posición inicial (real o aparente). Respecto a su libro “El Dios mortal”,  le escribí un día manifestándole que corrigiera un pasaje donde se evidenciaba una orientación (idea) gnóstica; nunca me respondió, y si se mira bien, el título: Dios mortal, para asombro mío, no era alusión a Jesucristo, que siendo Dios como hombre murió, sino a una cita de Aristóteles que aunque gran filósofo, era pagano y el paganismo, quiérase o no, tiene sus secuelas gnósticas, si no son depuradas. Si se mira bien todo el libro, es típico de un gnóstico peripatético, pero que no se afirma como tal.
El caso de Leschesne, sin creer que fue un infiltrado, siendo gnóstico consumado pudo entrar para completar el círculo dentro de la filosofía de Borella, cuyo libro “La Caridad Profanada”, cuando yo llegué a Albano en el 81, para mi asombro, circulaba como texto de lectura  de casi todos los seminaristas, pues el libro había sido distribuido a todos según me contaron y por eso fue que me interesé en leerlo sin sospechar al principio el veneno gnóstico. Borella  al encuadrar la gnosis dentro del marco trinitario, supera la gnosis de Rene Guenón (que terminó sufita), siendo así que no tiene nada de raro, que un gnóstico avanzado como Leschesne, quisiera acceder al sacerdocio como una cosa que completara su personalidad gnóstica.
Yo me opuse tenazmente a la ordenación de Leschesne, cuando logré descubrirlo por una respuesta suya que me costó muchas conversaciones para lograr sacársela, teniendo la prueba irrefutable de su esquema gnóstico; y era que en Dios  absoluto el ser y la nada, se identificaban, cual cábala develada. Lamentablemente eso fue poco tiempo antes de las ordenaciones y era muy tarde pararlo, aunque yo hice todo lo posible, incluso con un escrito en unos treinta puntos, donde mostraba el error de la gnosis de Borella y de su discípulo Leschesne, el cual (por cierto) tenía en aquella época cierta amistad con  Célier.
Ese escrito se lo dí a medio mundo, a Mons.Lefebvre, al P. Schmidberger, al P. Lorans (rector del seminario), incluso creo que hablé con el padre Aulagnier y no se si algún otro de la alta superioridad de la Fraternidad, para denunciar el problema, y viendo que era difícil que se parara la ordenación, pues el tiempo ya se venía encima; reunir pruebas, analizarlas y todo eso pedía tiempo y como quien dice no se puede parar una ordenación la noche anterior, aunque se había podido diferirla, pero bueno, de todos modos se le ordenó y como Leschesne, esperaba para el día de su ordenación que viniera su maestro Borella, yo cometí el error de hacerle saber que lo iba a encarar públicamente el mismo día de las ordenaciones, para que las cosas por lo menos quedaran claras y qué pasó, que Borella brilló por su ausencia, increíblemente, no asistió; evidentemente, tenía miedo al enfrentamiento público que yo estaba dispuesto, a todo precio, a hacer.
Una cuestión que se me estaba olvidando como dato anecdótico complementario, que en todo este proceso, hablé con el padre Lorans, director del Seminario, sobre la gnosis de Borella y del peligro que había con Leschesne y él, muy sagazmente me dio a entender que no era un conocedor de la materia (un perito) y al día siguiente, en menos de 24 horas, me deja un papelito que creo que conservo, de su puño y letra, donde me indica la página del libro que contradiría mi objeción. Cosa asombrosa, porque si él no era un perito, ni estaba muy enterado de la materia, como iba a conocer puntualmente tan rápido, una respuesta para desvirtuar con el mismo libro, lo que yo le estaba censurando, a menos que haya recurrido al propio Leschesne que le dio la referencia.
De otra parte hay que recordar que cuando el P. Lorans era director del Instituto Universitario San Pío X en París, en la revista “Vu de Haut” de esa misma universidad, ya en esa época, habían aparecido uno o dos artículos de factura gnóstica, y si mal no recuerdo, en uno de ellos, se decía que en la comunión, se alimentaba nuestra divinidad, por si fuera poco. Pues no está de más, recordar, que en la esencia de la gnosis, en su desviación profundamente satánica y perversa, hace del hombre en su ser, algo divino, cual  chispa divina.
Un abrazo en Cristo y que Dios lo bendiga en esta Semana Santa.
P. Basilio Meramo
Bogotá, Marzo 31 de 2012


En referencia a esta nota; ver los siguientes links:

CARTA DE LECTORES: EL OCASO DE LA FSSPX O CRONICA DE UNA INFILTRACION- 1ra PARTE

CARTA DE LECTORES: EL OCASO DE LA FSSPX O CRONICA DE UNA INFILTRACION – 2º PARTE

MIÉRCOLES SANTO


Miércoles Santo



Entonces se fue uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, a los príncipes de las Sacerdotes y les dijo: ¿Qué me queréis dar y yo os lo entrego?”. Mt. 26, 14-15



EI Espíritu Santo nos advierte: “EI que esta de pie, cuide de no caer”. Y en el Padrenuestro decimos: “no nos dejes caer en la tentación”.



Nunca estamos seguros e invariables en lo referente a conservar el amor de Dios. EI primer ángel y Judas, que lo habían tenido, lo perdieron; y David y San Pedro también fallaron en un tiempo.



Me diréis: ¿Cómo es posible que quien tiene el amor de Dios pueda perderlo?, porque el amor, donde reside, resiste al pecado. Por tanto, ¿cómo puede entrar allí el pecado? Si el amor es fuerte como la muerte, duro en el combate como el infierno, ¿cómo pueden las fuerzas de la muerte o del infierno, es decir, los pecados, vencer al amor, el cual por lo menos le iguala en fuerza y las sobrepasa en ayuda y en derecho?



¿Cómo puede ser que un alma que razona, una vez que ha saboreado tan gran dulzura como es la del amor divino pueda jamás, voluntariamente, tragar las aguas amargas de la ofensa a Dios?



Querido Teótimo, hasta los mismos cielos están estupefactos y los ángeles se quedan pasmados de asombro al ver esta prodigiosa miseria del corazón humano, que abandona un bien tan amable para apegarse a cosas tan deplorables.



Mientras estamos en este mundo, nuestro espíritu esta sujeto a mil humores y miserias y por consecuencia fácilmente cambia, y muda en su amor. Solamente en el cielo ya no estaremos sujetos a cambios y permaneceremos inseparablemente unidos por amor a nuestro soberano Bien.



Porque es imposible ver a la Divinidad y no amarla. Pero aquí abajo, la entrevemos solamente a través de las sombras de la fe y nuestro conocimiento no es tan grande que no deje aun espacio para que entre la sorpresa de los otros bienes aparentes, los cuales se deslizan entre las oscuridades que se mezclan con la certeza y verdad de la fe. Se deslizan insensiblemente como raposas y demuelen nuestra viña florida.



Tratado del Amor de Dios. Libro IV, cap. 19, pags. 168, 170, 175. Edit. Denfert.


SANTORAL 4 DE ABRIL



4 de abril


SAN ISIDORO,
Obispo, Confesor y Doctor



Ya la segur está aplicada a la raíz de los árboles,'
y todo árbol que no produce buen fruto
será cortado y echado al fuego.
(Mateo, 3, 10).

   San Isidoro, sucesor de San Leandro, su hermano, en la sede arzobispal de Sevilla, fue el personaje más ilustre de la Iglesia de España y el alma y nervio de lo que se hizo en su tiempo para mantener la fe y las buenas costumbres. Sintiendo próximo su fin, se hizo conducir a la iglesia por dos obispos, uno de los cuales cubriólo con un cilicio, poniéndole el otro ceniza en la cabeza. Elevando, entonces, sus ojos al cielo, pidió perdón a Dios por sus pecados; y después de haber recibido el Santo Viático, se encomendó a la oración de los asistentes, perdonó a sus deudores lo que le debían e hizo distribuir entre los pobres el dinero que le quedaba. Murió el 4 abril del año 636, después de 37 años de laborioso episcopado, y fue enterrado en la catedral de Sevilla entre su hermano San Leandro y su hermana Santa Florentina.

  MEDITACIÓN
LA OCIOSIDAD

   I. Huye de la ociosidad como de la madre de todos los vicios; mantente siempre ocupado en los deberes de tu profesi6n u oficio. Si no sabes en qué emplear tu tiempo, nunca te faltarán la oración y la lectura de los buenos libros. ¡El tiempo es muy precioso, la vida muy corta! ¡Ah! ¡qué no harían los condenados por tener un momento de este tiempo que tú pierdes, y con el cual podrías ganar una corona inmortal! ¡Día vendrá en que desearás tener todavía algunas horas para ocuparte de tu salvación, y esas horas te serán negadas! Aprovecha el tiempo que tienes ahora.

   II. ¿En qué pasas tu vida? ¿No es verdad que con frecuencia no haces nada? ¡Cuidado!, Dios te pedirá cuenta de todo el tiempo perdido. ¡Cuántas ocupaciones inútiles te impiden trabajar en tu salvación! Pero lo más lastimoso es que cometes el mal que debieras evitar; no imites la conducta de los pecadores. ¿Cuánto tiempo consagras a Dios? ¿Cuánto tiempo sacrificas al mundo y a los placeres?

   III. Mide tu tiempo y distribúyelo entre los intereses de tu alma y los de tu cuerpo. ¿Es justo dar todo a uno y nada a la otra, todo al mundo y nada a Dios? Si sigues mi consejo, tus días discurrirán santa y agradablemente. Trabaja siempre por Dios y en presencia de Dios; así tu trabajo será una oración continua y te ahorrará muchas tentaciones. Haz siempre algo, a fin de que el demonio siempre te encuentre ocupado. (San Jerónimo).

La perseverancia en la vocación 
Orad por la perseverancia de los justos.

ORACIÓN

   Oh Dios, que habéis instruido a vuestro pueblo con las verdades de la salvación por ministerio del bienaventurado Isidoro, haced, os lo suplicamos, que después de haberlo tenido en la tierra por doctor y guía, lo tengamos por intercesor en el cielo.  Por J. C. N. S.

martes, 3 de abril de 2012

MARTES SANTO


Martes Santo



“Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en El”. Jn. 13, 31



¿No sabías, Teótimo, que el Sumo Sacerdote de la Ley llevaba sobre su espalda y su pecho los nombres de los hijos de Israel: o sea, piedras preciosas sobre las cuales estaban grabados los nombres de los jefes de Israel?



Ahí tienes a Jesús, nuestro gran Obispo, mírale y considera que ÉI nos lleva sobre sus hombros, aceptando la carga de rescatarnos por su muerte, y muerte de cruz.



¡Oh, Teótimo!, el alma del Salvador nos conocía a todos con nombre y apellido; pero especialmente en el día de la Pasión, cuando ofrecía sus lágrimas, sus oraciones, su sangre y su vida por todos; sus pensamientos de amor iban especial mente para ti: ¡Oh Padre Eterno!, tomo sobre Mí y cargo con todos los pecados del pobre Teótimo para sufrir los tormentos de la muerte y el se vea libre y pueda vivir; que yo sea crucificado con tal que el sea glorificado.



¡Oh amor soberano del Corazón de Jesús! ¿Qué corazón podrá bendecirte suficientemente?



Así, en su maternal pecho, su Corazón divino preveía, disponía, merecía, impetraba todos los beneficios que tenemos y no solamente en general por todos, sino en particular por cada uno; nos preparaba esos movimientos, esos atractivos, esas inspiraciones y esas suavidades mediante los cuales nos va alimentando el corazón para la vida eterna.



Miremos esa voluntad eterna que nos destina esos beneficios, y el Corazón del Salvador que nos los ha merecido a costa de tantas penas, sobre todo por su muerte y su pasión.


Tratado del Amor de Dios. Libro XII, cap. 12, pag. 548. Edit. Denfert.


SANTORAL 3 DE ABRIL




3 de abril



SAN RICARDO,
Obispo y Confesor

Bienaventurados los pobres de espíritu, 
porque de ellos es el reino de los cielos.
(Mateo, 5, 3).

   San Ricardo, obispo de Chichester, insumía todas sus entradas en el alivio de los pobres. Quejóse su intendente un día de que sus limosnas excedían a sus entradas; respondióle el santo que no quedaba otro remedio que vender la vajilla y el caballo para equilibrarlas. Mostró Dios, mediante diversos milagros, cuánto le agradaba esta caridad. Un día el santo alimentó a mil personas con un solo pan. Fundó asilos para sacerdotes ancianos y para pobres. Murió invocando a María y abrazando la cruz, en el año 1253, en el noveno de su episcopado y a los 56 de edad.

  MEDITACIÓN
SOBRE LA POBREZA
Y SOBRE LAS RIQUEZAS 

   I. Sea que Dios te haya hecho nacer pobre, o que tú mismo te hayas despojado de tus bienes para abrazar la pobreza religiosa, ama tu pobreza. Sé verdaderamente pobre de espíritu, y reprime todo deseo inquieto de poseer; espera la herencia que Dios te promete, es decir, la posesión de su gloria. No busques otro tesoro que la gracia de Dios; poseyéndola poseerás a Dios mismo y serás feliz. Quien posee a Dios, ¿no es acaso suficientemente rico?

   II. Si estás en una situación intermedia entre la opulencia y la pobreza, no trates de elevarte. Mira a los que son más pobres que tú, y estarás contento de tu medianía; darás gracias a Dios de que te haya puesto en el estado que anhelaba Salomón cuando decía: Señor, no me deis ni la pobreza ni la riqueza; concededme sólo lo que necesito para mi subsistencia. (Proverbios).

   III. Si eres rico, mantente alerta; las promesas de Jesucristo no son para ti. Si tu corazón está adherido a tus riquezas, corres riesgo de perder el cielo. ¡Ah! ¡cuán difícil es no amar lo que se posee! ¿Cómo menospreciarás aquello que te obtiene estima y consideración? ¡Oh ricos, cuán peligrosa es vuestra condición! ¡Cuán de temer que, por haber gozado de los bienes de la tierra, no seáis privados de los bienes del cielo!

El amor al prójimo 
Orad por los pobres.

ORACIÓN

   Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Ricardo, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S.

lunes, 2 de abril de 2012

LUNES SANTO


Lunes Santo



“María, tomando una libra de unguento de nardo legítimo, ungió los pies de Jesús”. Jn. 12, 3



Santa Magdalena siempre fue la perfumista del Señor que la escogía y la llama para Si para ejercer este oficio. EI día de su conversión, llevaba el unguento precioso con el cual embalsamó a Jesús. En la cena que siguió a la resurrección de Lázaro, llevaba un frasco de perfumes y también lo llevó a la sepultura de Jesús. Es decir, siempre hizo el oficio de perfumista.



También hay otra cosa admirable en ella: que esta siempre a los pies de Jesús: cuando se convirtió, en el banquete de casa de Lázaro, al pie de la Cruz y en la Resurrección… ¡Que dichosas seriáis, queridas Hijas, si a lo largo de vuestra vida, por nada dejaseis de estar a los pies del Salvador, viviendo en humildad y sumisión; imitando y siguiendo a esta reina de las perfumistas y más aún a la Reina de todas las reinas, la Virgen, nuestra querida Señora, de la cual, Santa Magdalena, era tan devota que jamás la abandono.



También, Nuestra Señora, quería mucho a esta santa, más que a todas las demás que la seguían. Acompañó a la Virgen en la muerte de su Hijo, cuando le sepultaron, en el camino de vuelta, y siempre estuvo junto a Ella hasta que partió para la Santa Gruta, junto a Marsella, a seguir con su penitencia. Allí llevó una vida más divina que humana, sin dejar por ello de estar con el corazón a los pies del Salvador.



¡Qué falta nos hace, a ejemplo de esta gran santa, hacernos pequeñas y rebajadas, a los pies de Nuestro Señor!



Pero además hay que ofrecer el perfume, hay que llevar, a nuestro Maestro, un corazón amante para que ÉI le penetre y le despegue de sí mismo, como hacen el unguento precioso y el bálsamo que, al caer sobre algodón, se mezclan y se unen de tal forma, cada vez más, poco a poco, que ya no se sabe si el algodón esta perfumado o si es perfume; ni si el perfume es algodón o el algodón perfume. ¡Qué feliz es un alma así! En la tranquilidad de su corazón conserva amorosamente el sentimiento de la presencia de Dios.



Sermón de San Francisco de Sales. X, 81,87.

Tratado del Amor de Dios. V, 10.

SANTORAL 2 DE ABRIL


  • San Francisco de Paula, Fundador
  • Santa María Egipciaca, Penitente
  • Santa Teodosia, Mártir
  • San Apiano o Amfiano, Mártir
  • Beato Leopoldo de Gaiche, Sacerdote de la Primera Orden
  • San Abbondio, Obispo
  • Beato Juancito (Costa), Pastor y Mártir
  • San Nicecio de Lyon,
  • Beato Juan Payne, Mártir

2 de abril


SAN FRANCISCO DE PAULA,
Confesor



El mayor de entre vosotros, pórtese como el menor.
(Lucas, 22, 26).

   San Francisco de Paula, fundador de la Orden de los Mínimos, abandonó el mundo a la edad de quince años para vivir en la soledad. Su fama de santidad muy pronto le atrajo gran número de compañeros. Los soberanos pontífices lo tuvieron en gran estima. El rey Luis XI, al fin de su vida, lo hizo ir a la corte, con la esperanza de recobrar la salud por su intercesión. Sanó a gran número de enfermos, y obró una multitud de otros milagros. Murió en 1508 a la edad de 91 años.      

  MEDITACIÓN
SOBRE LAS TRES PRINCIPALES
VIRTUDES DE SAN FRANCISCO DE PAULA  

   I. Tanta fue la caridad de San Francisco de Paula, que quiso que la divisa de su orden fuese: "Caridad". Dio prueba de su amor a Dios dejando todo para agradar le, despreciando todos los placeres, y buscando sólo su gloria en todo. Mostró su amor: por el prójimo curando a los enfermos y trabajando con ardor en la salvación de las almas. ¿Cómo Imi tas tú la caridad de este santo?

   II. El aborrecimiento que tenía a su cuerpo lo hizo abrazar un género de vida severísimo: se alimentaba sólo con aquello que se permite en la cuaresma, rigurosísima en su tiempo. Quiso que sus hijos se obligasen por un cuarto voto a practicar la misma austeridad. Un día este santo condenará tus refinamientos y tus excesos. ¡Su vida fue una continua cuaresma, y tú no la puedes observar una vez al año! Si pensases en la hiel y el vinagre que ofrecieron a Nuestro Señor en la cruz, y en el amargo brebaje que se destina en el infierno para los hombres sensuales, pronto te corregirías de tu glotonería.

   III. Durante toda su vida manifestóse su humildad, quiso pasar desconocido ante los hombres; fue menester una orden expresa del Papa para obligarlo a ir a la corte de Luis XI. El nombre de mí nimos, que dio a sus hijos, deja ver a las claras el particular amor que profesaba a esta virtud. Imitan do el ejemplo de este santo, huye de la vanidad en la medida en que vayas siendo mejor: los otros vi cios se desarrollan a fuerza de vicio, la vanidad hace su pedestal con la virtud misma. (San Euquerio).

La caridad 
Orad por el Papa.

ORACIÓN

   Oh Dios, grandeza de los humildes, que habéis ensalzado al bienaventurado Francisco, vuestro confesor, a la gloria de la santidad, haced, os lo suplicamos, que por sus méritos y mediante la imitación de sus virtudes alcancemos felizmente las recompensas prometidas a los humildes. Por J. C. N. S.

domingo, 1 de abril de 2012

SERMÓN PARA EL DOMINGO DE RAMOS




DOMINGO DE RAMOS



Hemos llegado al Sancta Sanctorum del Santuario cuadragesimal. La Iglesia, cual excelente pedagoga, quiere introducirnos en este recinto sagrado con la etiqueta y boato debidos.

La Santa Liturgia tiene por finalidad ambientar al cristiano y disponerle a recibir las enseñanzas que nuestra Madre la Iglesia quiere fijar en el alma fiel.

Dos impresionantes cuadros lograrán formar la correspondiente composición de lugar:

1°) Jesús, montado sobre un jumento, desciende desde el monte de los Olivos en dirección a la ciudad santa. Las turbas se agolpan en torno suyo, alfombran con sus vestidos el camino y agitan en sus manos palmas y ramos de olivo. Los gritos de Hosanna de los niños llenan el espacio.

Es la entrada triunfal del Rey eterno en su ciudad. Todo es júbilo, alborozo y alegría.

2°) El segundo cuadro se desarrolla en la misma ciudad y probablemente por los mismos actores.

El pueblo se agolpa frente al palacio de Poncio Pilato. Los doctores de la Ley subvierten a la multitud. Dentro del palacio está Jesús. Le han traído preso. El gobernador romano se compadece de Él y pretende libertarle.

El pueblo, empero, pide su muerte. He aquí el diálogo que nos transcribe el Evangelio:

— Danos antes a Barrabás que a Jesús.

— Y ¿qué haré de Jesús, Rey de los judíos?

— Crucifícale… Crucifícale…

La Iglesia quiere que renovemos cada año la memoria de este triunfo del Dios-hombre.

En el momento del nacimiento del Emmanuel, vimos a los Reyes Magos venir desde el Oriente buscando en Jerusalén al Rey de los judíos, para rendirle sus honores y ofrecerle sus presentes; hoy es Jerusalén la que se levanta como un solo hombre para salir a su encuentro.

Estos dos hechos están relacionados y tienen un mismo propósito; son un reconocimiento de la Realeza de Jesucristo: la primera por parte de los Gentiles y la segunda por parte de los judíos.

Era necesario que el Hijo de Dios, antes de sufrir su Pasión recibiese el homenaje de unos y otros.

Israel proclama hoy a Jesús su Rey; Israel pronto será dispersado en castigo de su rebelión contra el Hijo de David; pero Jesús, a Quien reconoció y declaró Rey, sigue siendo Rey para siempre.

Tal es, en medio del duelo de la Semana de dolor, el glorioso misterio de este día. La Santa Iglesia quiere que nuestros corazones se sosieguen por un momento de alegría y que Jesús sea hoy aclamado por nosotros como nuestro Rey.

Ella dispuso, por lo tanto, el servicio divino de este día para expresar la alegría y la tristeza: la alegría, uniéndose a las aclamaciones que resuenan en la ciudad de David; la tristeza, retomando pronto el curso de sus lamentos sobre los dolores de su Esposo divino.

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Destaquemos y expliquemos los momentos principales de esta Solemnidad.

I) La bendición de los Ramos y las Palmas.

Un hecho de tanta importancia en la vida de Jesús como su aclamación cual Rey de Israel, no podía pasar inadvertido a la Liturgia, que ha sabido recogerlo, darle actualidad y enriquecerlo con nuevo sentido místico.

Esa nueva modalidad mística, ese simbolismo, encerrado en el Domingo de Ramos, es el siguiente: Jesús va a entrar en la Jerusalén de su Pasión.

La Iglesia nos invita a acompañarle. No es éste menguado honor. Por eso, para hacernos dignos de formar el séquito del Rey, se nos consagra antes como confesores o testigos de la fe, lo cual implica la perspectiva del martirio.

Este sentido tiene la ceremonia de la repartición de los Ramos y Palmas, previamente bendecidas con un rito hermosísimo y particular de este día.

La bendición de las Palmas y Ramos es el primer rito que se lleva a cabo; podemos juzgar de su importancia por la solemnidad que la Iglesia despliega.

Parecería como que el Sacrificio se ofrecerá sin ninguna otra intención que la de celebrar el aniversario de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.

Introito, Colecta, Epístola, Gradual, Evangelio, incluso Prefacio, se suceden como para preparar la inmolación del Cordero sin mancha…

Pero después el Trisagio: Sanctus Sanctus Sanctus, la Iglesia suspende estas fórmulas solemnes y su Ministro procede a la bendición de estos místicos Ramos que están ante él.

Las oraciones empleadas en su bendición son elocuentes y llenas de lecciones. Estos Ramos, objeto de la primera parte de la función sagrada, reciben por estas oraciones, acompañadas del incienso y de la aspersión con el agua bendita, una virtud que los eleva al orden sobrenatural y los hace medios para ayudar a la santificación de nuestras almas y para la protección de nuestros cuerpos y de nuestros hogares.

Los fieles deben mantener respetuosamente elevados estos Ramos en sus manos durante la Procesión y en la Misa durante el canto de la Pasión; luego deben exponerlos con honor en sus casas, como signo de su fe y como esperanza en su auxilio.

Acércate, pues, oh cristiano, al altar con este convencimiento, con la conciencia de que vas a recibir la dignidad de luchador, de soldado, de confesor de Cristo, para combatir con Él y vencer con Él. ¡Qué gloria tan grande!

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II) La Procesión y nuestro Hosanna.

El segundo rito de este día es la célebre Procesión, que sigue a la solemne bendición de los Ramos. Ella tiene por objeto representar la marcha del Salvador caminando hacia Jerusalén y su entrada triunfal en esta ciudad.

Y para que nada falte a la imitación del hecho tal como está en el Santo Evangelio, los Ramos son llevados por todos aquellos que participan en esta Procesión.

Entre los judíos, tener en sus manos ramas de los árboles era un signo de alegría; y la ley divina ratificó este uso. Dios dice en el libro del Levítico, al establecer la Fiesta de los Tabernáculos: El día quince del séptimo mes, después de haber cosechado el producto de la tierra, celebraréis la fiesta en honor de Yahveh durante siete días. El primer día será de descanso completo e igualmente el octavo. El primer día tomaréis frutos de los mejores árboles, ramos de palmeras, ramas de árboles frondosos y sauces de río; y os alegraréis en la presencia de Yahveh, vuestro Dios, por espacio de siete días. Celebraréis fiesta en honor de Yahveh durante siete días cada año. Será decreto perpetuo de generación en generación.

Por lo tanto, fue para declarar el entusiasmo por la llegada de Jesús a la ciudad que los habitantes de Jerusalén, incluso los niños, recurrieron a esta demostración de alegría. También nosotros debemos salir al encuentro de Nuestro Rey y cantar el Hosanna al vencedor de la muerte, al Libertador de su pueblo.

Hemos de asistir a la Procesión con el espíritu de los discípulos de Cristo el día de su entrada triunfal en Jerusalén.

Destaquemos que la Cruz Procesional esta descubierta, pues se trata del triunfo de Nuestro Señor.

Resuene en nuestro pecho el Hosanna infantil.

A los Ángeles y los niños unámonos los fieles, aclamando al vencedor de la muerte: ¡Hosanna!

Pensemos, además, que en este cortejo triunfal se simboliza la vida del cristiano. Toda ella debe ser no sólo una lucha sino más todavía, una victoria sobre el pecado, un canto al Redentor.

¿Lo es la nuestra?

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III) A las puertas del templo. Cristo nos deja expedita con su Pasión la entrada en la gloria.

El final de la Procesión está marcado por una ceremonia del más alto y profundo simbolismo. En el momento de volver a la iglesia, el piadoso cortejo encuentra las puertas cerradas.

Se detiene la marcha triunfal; pero no se suspenden los cánticos de alegría. Un himno particular en honor a Cristo Rey resuena en el aire con su gozoso estribillo, hasta que finalmente el Subdiácono golpea la puerta con el asta de la Cruz, la puerta se abre y la multitud entra en la Iglesia celebrando al que es la resurrección y la vida.

Esta escena misteriosa tiene por finalidad describir la entrada del Salvador en la otra Jerusalén, de la cual la de la tierra es sólo figura. Esta Jerusalén es la Patria celestial, cuyas puertas Jesús nos abrió.

El pecado del primer hombre había cerrado esas puertas; pero Jesús, el Rey de la gloria, las abrió nuevamente por la virtud de su Cruz.

Sigamos los pasos del Hijo de David; porque Él es el Hijo de Dios, y nos invita a tomar parte en su Reino.

Es así cómo la Iglesia, en la Procesión de los Ramos, eleva nuestro pensamiento hasta el glorioso misterio de la Ascensión, que termina en el Cielo la misión del Hijo de Dios en la tierra.

Pero, por desgracia, los días que separan entre sí estos dos triunfos del Redentor no son todos de alegría, y la Procesión no será completada hasta que la Santa Iglesia, que levantó por un momento el manto de sus dolores, haya terminado con sus lamentos.

Al llegar, pues, el cortejo triunfal a las puertas del templo, las halla cerradas, y en ese momento se entabla un idílico diálogo entre sus moradores y el pueblo reunido afuera.

¿Qué simbolismo se halla aquí escondido? El templo es la imagen de la gloria. Sus puertas se cerraron por el pecado. La Iglesia triunfante y la militante compiten, es verdad, en sus loores a Cristo; pero el Cielo continúa clausurado.

Sólo cuando el Subdiácono golpea las puertas con el asta de la cruz, éstas se franquean, porque únicamente la cruz de Cristo ha conseguido abrir el Cielo para los desterrados hijos de Eva, y ha dejado patente la entrada en la gloria.

Aprovechemos tan santa lección. Nosotros, los confesores y testigos de Cristo, le hemos de seguir en su Calvario, luchando y venciendo.

Tengamos entendido que así como entramos en el templo precedidos de la Cruz, así también caminando en pos del divino Redentor, entraremos en la gloria.

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IV) La Santa Misa. Comencemos el camino del Calvario.

La tercera parte de la función de este día es la ofrenda del Santo Sacrificio. Todos los cánticos que la acompañan están impregnados de desolación; y para llevar hasta el máximo el duelo que señala el resto de este día, se lleva a cabo el recitado de la Pasión del Redentor.

Al entrar en el templo, al ambiente litúrgico sufre un cambio. La imagen del Cristo vencedor es substituida por el Cristo paciente.

Así, con el manto del dolor, aparece ya el Redentor desde el Introito. En el Evangelio, en vez del relato del Domingo de Ramos, escuchamos la historia de la Pasión, con el conmovedor Crucifícale, que ahora suplanta al Hosanna.

Durante el canto de la Pasión todos los asistentes deben tomar en sus manos los Ramos, para protestar, por este emblema de triunfo, contra la humillación de que el Redentor es objeto de parte de sus enemigos.

Es en este momento en que, en su amor por nosotros, se deja aplastar bajo los pies de los pecadores, que debemos proclamarlo bien alto como nuestro Dios y nuestro Soberano Rey.

Alma devota, dedica unos momentos a este cuadro, el primero que meditas de la Pasión externa del Señor. Contempla a tu Salvador ante Pilato.

Hasta sus oídos divinos llegan las blasfemias que la turba impía le dirige… ¡Qué humillación la suya, al ser comparado y pospuesto a Barrabás! ¡Qué vergüenza, al aparecer ante aquel pueblo como Rey de burlas!

Entre la multitud, Jesús divisa a hombres y mujeres sobre quienes su pródiga mano ha derramado beneficios sin cuento; a entusiastas galileos, que unos días antes le aclamaban; a discípulos suyos, que han disfrutado de su compañía…

Nos divisa, en fin, oh alma, a ti y a mí, y a tantos cristianos no menos dichosos que aquellos judíos a quienes tocó la mano divina, y que, siguiendo su mal ejemplo, no dudan en lanzar un Crucifige sobre el rostro de Jesús, cada vez que su santa Ley exige algo que les mortifica.

Pensémoslo y andaremos con mayor cuidado de evitar el pecado.

Que su sola sombra nos espante. No reproduzcamos ya más la escena de la mañana del Viernes Santo.

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V) Con el Rey de los mártires.

Salimos del templo llevando en alto nuestros Ramos. Simbolizamos con ello que con la función litúrgica no abandonamos al Rey de los mártires; que durante la Semana Santa hemos de formar el cortejo de Cristo paciente.

No lo olvides, cristiano. Asiste a los oficios recogida y devotamente, con un devocionario que te dé razón de las ceremonias. De esa forma hallarás en las mismas una mina inagotable de santos pensamientos, que te ocuparán durante todo el día y no podrán menos de dar su fruto.

Y sobre todo, considera los misterios que la Iglesia hace pasar por tu mente, no como algo puramente histórico, sino como escenas reales y de plena actualidad.

Tienes que acompañar a Cristo en su agonía, en su calle de Amargura, hasta el pie de la Cruz y hasta encerrarte con Él en el Sepulcro.

Si así lo haces, la Semana Santa será un digno coronamiento de la Cuaresma; el misterio de la Cruz vendrá a tomar cuerpo en tu alma, cumpliéndose el deseo de la Iglesia en su Liturgia, y, unificado con Cristo en su abatimiento, tendrás también parte en la alegría de su Resurrección.

Con ello el Aleluya pascual será para ti algo más que un momento de emoción; será la nota final de triunfo, que tu alma cantará con Cristo, una vez alcanzada la cumbre del monte del incienso y del collado de la mirra.

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Omnipotente y sempiterno Dios, que para ofrecer al género humano un ejemplo de humildad ordenaste que Nuestro Salvador se encarnase y muriese en Cruz; concédenos propicio seguir los ejemplos de paciencia que nos dio, y merecer participar de su Resurrección.

Pensamiento para la Comunión:
Si no puede pasar este Cáliz… El Cáliz consagrado recuerda en la Liturgia el Cáliz de la Pasión. Con el primero nos hemos de fortalecer para el segundo; de manera que podamos clamar con Cristo: ¡Hágase tu voluntad!

P. CERIANI

SANTORAL 1 DE ABRIL




1 de abril


SAN HUGO de GRENOBLE, 
Obispo y Confesor



¡Ay de vosotros los que ahora reís! porque
os lamentaréis y lloraréis.
(Lucas, 6, 25).

   Los júbilos eternos son la recompensa del llanto que San Hugo vertía oyendo las confesiones de sus penitentes. Fue obispo de Grenoble durante 52 años, y cumplió sus deberes con celo cada vez mayor. Por espacio de treinta años soportó con paciencia una dolorosa enfermedad; durante cuarenta años resistió al demonio que le sugería blasfemias contra Dios. Tuvo la dicha de recibir en su diócesis a San Bruno y a sus compañeros, y de visitarlos con frecuencia en el yermo de la Cartuja. Murió el 1º de abril de 1132, próximo a los 80 años de edad.        

  MEDITACIÓN
ACERCA DEL MODO
DE GOBERNAR LOS OJOS 

   I. Pon los ojos en las miserias de esta vida: mira cuántos pobres, cuántos enfermos, cuántas personas afligidas; a la vista de tantos sufrimientos, te conmoverás y exclamarás: ¿Qué hice yo, oh Dios amabilísimo, para ser preservado de estas aflicciones? Agradece a Dios esta merced; humíllate viendo que no puedes o que no quieres soportar nada, mientras tantas otras personas sufren tan crueles dolores.

   II. Mira a los que el mundo llama dichosos, a los que, reuniendo en sí los bienes de la naturaleza y de la fortuna, parece estuvieran a cubierto de toda miseria común al resto de los mortales. Cuando hayas considerado a estos favoritos del mundo, pregúntate a ti mismo: ¿Cuánto durará esta aparente felicidad? ¿Cuántas penas, deseos, remordimientos de conciencia, aprensiones terribles, acompañan a estas riquezas y a estos placeres? ¡Ah! ¡cuántas miserias y tristezas se esconden bajo el oro y la púrpura! Brillan por afuera, por adentro no son sino miseria.
(Séneca).

   III. Cuando te tiente el espíritu de orgullo, mira la tierra, y di en ti mismo: ¿De qué te enorgulleces tú, que pronto estarás encerrado en una tumba y serás pisado por los transeúntes? Si estás afligido, mira el cielo, anímate y di: ¡Ah! esta vida no durará siempre, iré al cielo, donde Dios enjugará mis lágrimas y calmará mis penas. Busquemos, amemos ardientemente los bienes que permanecen para los que los hallaron, que no pueden ser arrebatados a los que los adquirieron. (San Gregorio).

La modestia 
Orad por  Por los que se hallan
en pecado mortal.

ORACIÓN

   Oh Dios omnipotente, haced que la augusta solemnidad del bienaventurado Hugo, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén.