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martes, 13 de septiembre de 2011

PARA LOS QUE AÚN NO LES QUEDÓ CLARO..


COHABITACIÓN PREMATRIMONIAL, MATRIMONIO Y DIVORCIO



-Una pareja casada es una agencia de salud y bienestar.

-Se divorcian más los que antes de casarse estuvieron cohabitando.


Muchos analistas señalan la erosión continua del matrimonio y la familia, pero cifras publicadas en Inglaterra hace ahora cinco años llevaron a Jill Kirby, portavoz del Centro de Estudios de Política (Centre for Policy Studies) a declarar que la peor amenaza para el futuro matrimonio es la cohabitación, es decir, convivir sexualmente sin estar casados.

"El serio declive del matrimonio es un cambio preocupante. La cohabitación es una asociación inherentemente frágil. Lo que impactará seriamente en los niños del futuro son los padres que tomarán y dejarán diferentes relaciones en las que el matrimonio no será un factor. Muchas mujeres de cuarenta y cincuenta años vivirán solas, quizás habiendo tenido una o dos relaciones, pero sin haberse casado nunca, con todas sus implicaciones emocionales y financieras. ¿Queremos que se cumplan estas predicciones o queremos recuperar algunas de las virtudes del pasado?"

Las cifras que preocupaban a Jill Kirby las publicó el gobierno inglés el 29 de septiembre de 2005 en su informe de tendencias de población (Population Trends, septiembre 2005). Las cifras mostraban masas de cuarentones y cincuentones ingleses y galeses cohabitando o solos, sin casarse: para el 2031 el 40% de los hombres y el 35% de las mujeres de 45 a 54 años estarán sin casar. En el 2003, en la ya muy desestructurada sociedad inglesa, aún estaban casados el 71% de los hombres y el 72% de las mujeres de esa edad. Para el 2031 sólo estarán casados el 48% de los hombres y el 50% de las mujeres de esas edad, y para muchos será su segundo o tercer matrimonio.

Las asociaciones familiares en el Reino Unido recordaban que estas uniones son muy inestables y generadoras de pobreza, y criticaban que los laboristas hubieran abolido algunos beneficios fiscales del régimen matrimonial y en cambio beneficiaran a los padres solteros. Entrevistado por el DAILY TELEGRAPH, el psicólogo Phillip Hodson, de la Asociación Británica de Consejería y Psicoterapia, explicaba por qué los matrimonios son más interdependientes que los cohabitantes: "matrimonio es cuando dos personas se hacen una, y cohabitar es cuando dos personas siguen siendo dos".

Cohabitar aumenta el riesgo de divorcio

Muchas parejas jóvenes deciden cohabitar "a prueba", con la idea de casarse después, "para ver si somos compatibles". Piensan que es una forma de prevenir un posible divorcio. Sin embargo, las estadísticas son insistentes: se divorcian más los que antes de casarse estuvieron cohabitando. Las cifras pueden cambiar según el país y el estudio, pero no hay ningún estudio que diga lo contrario, ninguno que diga que los matrimonios creados sin cohabitación presentan más divorcios.

Los que cohabitaron se divorcian más
En Estados Unidos, dos investigadores de la Universidad de Wisconsin, Larry Bumpass y James A. Sweet, analizaron los datos del Informe Nacional sobre Familia y Hogares (1987-88), con una muestra de 13.000 personas. Encontraron que en EEUU, diez años después de casarse, el 38% de los que habían cohabitado antes se habían divorciado, en comparación con 27% de los que se casaron directamente. Los autores, que no quieren culpabilizar a nadie, sugieren posibles explicaciones: «Ante el mismo nivel de insatisfacción, los que han cohabitado están más inclinados a aceptar el divorcio como solución».

En Canadá, un estudio del profesor Zheng Wu, de la Universidad de Victoria, llegaba a la conclusión de que quienes viven juntos antes del matrimonio se casan más tarde y se divorcian más. El estudio, publicado en 1999 en la Canadian Review of Sociology and Anthropology, revelaba que el 55% de las parejas canadienses que cohabitan terminan casándose. ¿Salen matrimonios estables de la experiencia? No, al contrario.

Aunque se casan con 33-34 años (5 ó 6 años después que el canadiense medio) y se supone que son más adultos y se conocen bien tras años de cohabitar, no resultan más estables. Según el estudio, las mujeres que han convivido con su pareja antes de casarse tienen una probabilidad mayor de divorciarse (80% ) que las que no lo han hecho. En el caso de los hombres, el aumento de probabilidad es de 150%. El riesgo de ruptura es aún mayor si alguno de los miembros de la pareja ha cohabitado antes con otra persona.

Otro trabajo canadiense, a partir de los datos de la Encuesta Social General Canadiense (analizada por Le Bourdais et al., Canadian Social Trends, 56) era muy clara al respecto: el 33% de las mujeres de 20-30 años que se casa directamente vio roto su matrimonio, mientras que si sumamos las que cohabitaron y luego se casaron y las que cohabitaron sin llegar a casarse nos sale un 66% de mujeres que ven rota su relación de compromiso. Una relación de cohabitación sería el doble de arriesgada que una de matrimonio.

Un tercer trabajo canadiense (A. Milan, Canadian Social Trends, 56, año 2000) comprobó que más del 50% de las uniones en cohabitación quedan disueltas antes de 5 años. Los matrimonios que se rompen antes de 5 años son un 30%.

En Europa, lo mismo

Los estudios realizados en Europa apuntan en el mismo sentido. En Alemania, un Informe de las Familias del Deutscher Institute se planteó, con una muestra de 10.000 personas entrevistadas personalmente, cuáles son los factores que aumentan el riesgo de divorcio. Una de las circunstancias que influyen en la divorcialidad es el «haber hecho la prueba». Matrimonios que cohabitaron antes de casarse tienen entre 40% y 60% más riesgo de acabar en divorcio.

Suecia es uno de los pocos países donde la cohabitación es realmente hegemónica como primera opción de los jóvenes, pero después de nacer el primer hijo (más de la mitad de los niños nacen fuera del matrimonio) hay tendencia a formalizar la relación y casarse.

Un estudio sueco (de Jan M. Hoen, profesor de demografía de la Universidad de Estocolmo, publicado en el Välfärdsbulletinen) comparó los perfiles de las parejas que tienen hijos y se separan. Las parejas con más riesgo de separarse son las de jóvenes que cohabitan sin estar casados. En estos casos, el nacimiento de un hijo disminuye el riesgo de separación, aunque sólo durante los 18 primeros meses. En general, los matrimonios corren menor riesgo de divorciarse, y más si no han tenido hijos fuera del matrimonio y se casan, cuando deciden vivir juntos.

También en España se ha advertido que la cohabitación previa al matrimonio da peor resultado que casarse directamente. Según la Encuesta sobre Fecundidad y Familia realizada en 1995 con una muestra de 4.000 mujeres y 2.000 varones de 18 a 49 años, entre las mujeres nacidas a finales de los años 60, sólo 3,7% de las que se casaron directamente se habían separado después de 5 años. Las que pasaron antes por la cohabitación se separaron en un 26% de los casos al término de ese plazo.

Al escribir este artículo no hemos encontrado ningún estudio que diga:

a) que las parejas que cohabitan se separan menos que las que se comprometen mediante una boda.

b) que las parejas que se casan tras haber cohabitado se separan menos que las que se casan directamente.

Fidelidad y felicidad

La fidelidad es mayor en los matrimonios
A partir de un estudio de gran tamaño y muy representativo sobre conductas sexuales (estudiado por Blumstein y Schwartz, 1990), quedaba bien establecido que el compromiso y la fidelidad en la cohabitación es mucho menor que en los matrimonios. Se preguntó a los encuestados si habían tenido al menos una relación sexual fuera de su matrimonio o cohabitación en el último año. Estos son los porcentajes de los que dijeron que sí:

Esposas: 9%
Esposos: 11%
Cohabitadoras: 22%
Cohabitadores: 25%

Otro estudio de 1994 (Laumann et al.) insistió en lo mismo: sólo un 75% de los cohabitadores son monógamos mientras cohabitan (frente a más de un 90% de los casados).

En la comparativa de 1998 de Stack y Eshleman, estudiando 17 países occidentales y Japón, se establecía que los casados dicen estar felices 3,4 veces más que los cohabitadores.

¿Causas o selección?

Nadie niega que a los matrimonios les va mejor que a los cohabitadores. Una teoría es que las personas más serias, más formadas, más comprometidas, más estables emocionalmente, etc... tienden a casarse, mientras que la cohabitación sería la fórmula que prefieren las personas más inmaduras, menos estables, etc...

A los matrimonios les va mejor
Pero otra postura es la que afirma que el matrimonio tiene poder para cambiar a las personas, haciéndolas más comprometidas y esforzadas. El estudio de S.L. Nock de 1998, centrado en como el matrimonio afecta a los hombres, afirmaba que casarse ayuda a los adultos a estabilizar su personalidad, ganar auto-estima y confianza personal, desarrollar habilidades y un sentido de responsabilidad que no necesitaban o no desarrollaron de solteros. Otros estudios (Gove et al., 1990; Hu y Goldman, 1990), Lillard y Waite, 1995) señalaban que el matrimonio aumenta la felicidad, el bienestar psicológico, la salud física y la longevidad.

Todo esto llevaba a la socióloga canadiense Anne-Marie Ambert, profesora en la Universidad de York, a desarrollar una lista de ventajas sociales del matrimonio que los gobiernos deberían potenciar:

La moral católica da mejores frutos

Una pareja casada es una agencia de salud y bienestar pequeña y a todo riesgo, a cargo de voluntarios. El matrimonio reduce los costes de sanidad, las inversiones en bienestar, los gastos penales y policiales. Reduce los costes relativos al abuso del alcohol, las drogas, las enfermedades sexualmente transmitidas. Más aún, cuando los individuos casados tienen niños se implican más en las escuelas y el vecindario, contribuyen a la estabilidad y mejora de su área y del sistema educativo.

Fuente: CATOLICIDAD 

CELEBRAMOS LA GESTA DE LOS NIÑOS HÉROES



HOY -13 DE SEPTIEMBRE- CELEBRAMOS LA GESTA DE LOS NIÑOS HÉROES

Monumento a los Niños Héroes en México, D.F. Al fondo: el castillo de Chapultepec que defendieron con su vida.

CATOLICIDAD tiene dos posts sobre este tema. Haz click en ellos: 




LOS NIÑOS MÁRTIRES DE CHAPULTEPEC

Como renuevos cuyos aliños
un viento helado marchita en flor,
así cayeron los héroes niños
ante las balas del invasor.

Descansa, Juventud, ya sin anhelo,
serena como un dios, bajo las flores
de que es pródigo siempre nuestro suelo;
descansa bajo el palio de tu cielo
y el santo pabellón de tres colores.

Descansa, y que liricen tus hazañas
las voces del terral en los palmares,
y las voces del céfiro en las cañas,
las voces del pinar en las montañas
y la voz de las ondas en los mares.

Descansa, y que tu ejemplo persevere,
que el amor al derecho siempre avive;
y que en tanto que el pueblo que te quiere
murmura en tu sepulcro: "¡Así se muere!",
la fama cante en él: "¡Así se vive!".

Amado Nervo

Fuente: CATOLICIDAD

LA GESTA DE LOS MÁRTIRES I



INTRODUCCIÓN
LO QUE LOS PUEBLOS DEBEN A LOS MÁRTIRES
Y
A LA IGLESIA CATÓLICA


La gesta de los mártires… ¡qué glorioso título! Gesta, del latín gesta, gestorum, neutro plural, significa: hechos señalados, famosos, heroicos. La gesta de los mártires trata de las hazañas, de las luchas heroicas de los testigos de Cristo, que lucharon durante cuatro siglos contra las tinieblas del paganismo para dar al mundo verdadera libertad y dignidad. Por esta razón, los santos y los mártires son los héroes del cristianismo, los héroes de la epopeya cristiana. Esta obra no es producto de la imaginación, creada por poetas, sino simplemente la colección de unas actas auténticas, que los cristianos compraban a los encargados de la justicia en el Imperio Romano. Se trata de las preguntas del juez y de las respuestas del cristiano, que arriesgaba su cabeza al afirmar su identidad de cristiano católico, puesto que del año 64 hasta el 312, ser cristiano en el Imperio Romano era causa de pena de muerte. El gobierno no quería matar, sino dominar la voluntad de los cristianos; violar su conciencia y hacerlos apóstatas de su FE en Cristo, el Verbo divino encarnado. Entonces empezaba una guerra abierta, entre la voluntad libre del cristiano y la inimaginable crueldad del Estado pagano, que no estaba acostumbrado a ver gente resistirlo sin doblegarse ante su voluntad y ante la del emperador, ambos paganamente divinizados. 


Los mártires:
Benefactores de la Humanidad
Los cristianos de los primeros siglos daban muchísima importancia a estas actas de los mártires: las leían con mucho amor y de ellas sacaban fuerza, luz, consuelo y esperanza; las conservaban como libros casi sagrados. Cuando hablaban de los mártires, comprendían que la sangre de estos héroes había sacado a la sociedad y al género humano de un verdadero infierno que el mundo actual no puede imaginar.

San Ambrosio de Milán
San Ambrosio, antiguo gobernador romano, convertido en obispo católico en el siglo IV, hablando de los mártires, decía: “Todas las veces que celebramos la memoria de los mártires, debemos, sin dificultad, dejar nuestras ocupaciones y tareas para concurrir todos a la sagrada junta con el fin de dar honor a aquellos Santos que procuraron nuestra salud con la efusión de su sangre: porque cualquiera que honra a los mártires, honra también a Jesucristo, y el que desprecia a los Santos, desprecia también al Señor. Siglos después uno queda asombrado por tal afirmación. Sin embargo, lo que dice San Ambrosio es la verdad: los santos mártires de Jesucristo procuraron nuestra salud, liberación, dicha y dignidad con la efusión de su sangre. Sin el triunfo de la Iglesia católica y de sus hijos sobre el paganismo y su civilización materialista en el siglo IV, la historia de los pueblos hubiera sido muy diferente.
En efecto, si hoy la humanidad no está viviendo, al menos en los países cristianos, bajo la tiranía de los déspotas inhumanos y de los ídolos sin corazón ni razón, lo debemos a Jesucristo y a sus mártires. Si hoy los hombres saben algo acerca de Dios, Creador del cielo y de la tierra, bueno y santo, justo y misericordioso a la vez, lo debemos a Jesucristo y a sus mártires. Si hoy sabemos que debemos amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos, lo debemos a los heroicos cristianos de los primeros cuatro siglos, que lucharon contra los falsos dioses y la divinización del Estado y de su jefe, los cuales exigían la sumisión total y absoluta del cuerpo y del alma. Si hace siglos el hombre fue respetado en su dignidad como ser humano, lo debemos a Jesucristo y a sus santos mártires, todos hijos de la Iglesia católica. Si hace siglos que los hombres ya no son juguetes de las supersticiones más infantiles o diabólicas, esto también lo debemos a los mártires, que lucharon y derramaron su propia sangre y así vencieron al paganismo y sus supersticiones. Si hoy sabemos quién es el Dios verdadero, si hoy somos cristianos católicos, y no paganos, esto también lo debemos a los mártires de los primeros siglos de la era cristiana.


Los mártires:
Testigos del Dios verdadero y de su Hijo, Jesucristo
Pero ¿qué es un mártir? La palabra mártir viene del griego y significa testigo. Los mártires son los fieles, creyentes de Cristo, que dieron su sangre por afirmar su FE en Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, quien vino a este mundo para redimir a la humanidad del pecado, del poder del demonio y del riesgo de irse al infierno por toda la eternidad. Los mártires dieron testimonio, sacrificando su vida, su honor, sus bienes, su familia, de que hay un solo Dios, Creador del cielo, de la tierra y de todo lo que hay en ellos, y de que Jesucristo y su única Iglesia, la católica, son los medios que Dios nos dio para salvarnos.
Los mártires, frente a sus jueces, que querían obligarlos, con amenazas de tremendas torturas, a adorar a los ídolos, es decir, a los falsos dioses, dieron testimonio de que el hombre debe únicamente adorar a su Creador y único Señor y menospreciar a los dioses inventados por los demonios, quienes se hacían adorar en esos simulacros (I Cor 10, 20).


Los mártires: 
Libertadores de la Humanidad Cautiva
Sí, los mártires son nuestros bienhechores en todos los aspectos, porque sin ellos la humanidad nunca hubiera salido de las tinieblas del paganismo, que legalizaba todos los vicios que deshonran a los hombres. Sin la FE de los mártires en Jesucristo, sin la fuerza que recibían de Él, los pueblos de Europa y de América nunca habrían salido de sus graves errores filosóficos y teológicos, con las consecuencias morales que impedirían a la humanidad progresar, respetarse a sí misma y ser respetada. Sin la sangre de los mártires, el Mundo Occidental hubiera quedado como el Mundo Asiático: idólatra y supersticioso, sin conocimiento acerca de su origen, del más allá y del porqué de la vida. Por consiguiente, en lugar de dominar a la naturaleza habría seguido adorándola, y la civilización actual no habría tenido lugar, en el plano científico y en muchos otros.
La sangre de los mártires nos fue de suma utilidad en todos los aspectos: político, social, económico, humano, familiar, de relaciones internacionales, de verdaderos derechos humanos, de honestidad privada y pública… En una palabra, sin la sangre inocente y santa derramada en los primeros siglos de la era cristiana por los generosos testigos de Cristo e hijos de la santa Iglesia católica y apostólica, la civilización occidental y cristiana y sus frutos positivos no habrían existido. El caos actual, que es un neopaganismo, lo debemos al liberalismo agnóstico o ateo y masónico, hijo del protestantismo degenerado; lo debemos a las revoluciones, que eliminaron a la FE católica de la educación pública, de la sociedad y del Estado. La FE es como la brújula; una sociedad oficialmente sin la verdadera FE es como una nave sin brújula en alta mar. Los que luchan contra el catolicismo conducen a los pueblos a la barbarie y esclavitud pensando conducirlo a la libertad.
Los mártires, al derramar su sangre, proclamaron que el hombre es un ser libre y que no debe adorar a las criaturas; al contrario, debe dominar a la creación. Esta idea, fruto de la FE católica, impulsó a la humanidad cristianizada a estudiar a fondo los misteriosos secretos que Dios puso en la creación y a ponerlos al servicio del hombre. Las escuelas, las universidades, los hospitales que hicieron tanto bien a la humanidad, ¿acaso no fueron creados por los hijos espirituales de los mártires, en los países católicos, siglos antes de que nacieran las sectas o que las demás religiones y pueblos nos copiaran un poquito?
¡ORA PRO NOBIS!
Los mártires, al derramar su sangre, proclamaron que el hombre es un ser libre y no debe someterse al capricho de una voluntad perversa de cualquier vicioso que quiera usarlo o abusar de él. Si una jovencita, como Santa María Goretti, se atrevió a negarse al impuro joven que quiso abusar de ella, y a resistirse hasta el martirio, lo debemos a los mártires que cimentaron la civilización cristiana con su propia sangre. Si hoy miles de personas prefieren sacrificar su trabajo y subsistencia, antes que sacrificar su conciencia, esto también es fruto de la civilización cristiana.
Los mártires, testigos de la divinidad de Cristo, lucharon contra el totalitarismo pagano, que dominaba al hombre en cuerpo y alma. Aplastaba al pobre, al niño, a la mujer y a la mayor parte de la humanidad, reduciéndola al estado de esclavos. Es decir, reduciéndola al estado de mercancía que se compraba y se vendía en los mercados, y el dueño tenía derecho sobre su vida y sobre su muerte.
Los mártires son nuestros bienhechores en todos los aspectos, porque, al destronar al paganismo, monstruoso y vicioso, que es el culto a los demonios como lo afirma San Pablo (I Corintios 10, 20), procuraron la verdadera libertad de los hombres. Esta libertad, muy alabada hoy, nos vino del conocimiento del verdadero Dios. La verdad acerca de Dios-Trinidad nos dio la verdadera vida moral, social, humana y familiar, con la verdadera libertad que no debemos confundir con el libertinaje de hoy, tan alabado por los neopaganos actuales, que acabarán después como víctimas de la esclavitud de sus tiránicas pasiones y gobiernos totalitarios.
A los mártires debemos el hecho de conocer al Dios verdadero, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Si la caridad tuvo y tiene todavía tanta importancia en los países de la civilización cristiana es porque sabemos que “Dios es caridad” (I Juan 4, 16). Todo el bien que hacemos a un niño lo hacemos a Cristo mismo (Mateo 10, 42). Sabemos también que el hecho de dar de comer y de beber al necesitado, el hecho de vestir al pobre, el hecho de visitar al enfermo y al prisionero, el hecho de dar posada al forastero, tienen consecuencias eternas, y que Cristo recompensará a los que hicieron el bien al prójimo, y condenará a los que no lo hicieron (Mateo 25, 34-48). Jamás se vio, antes de Cristo, que la gente sacrificara su vida para cuidar a los enfermos y apestados; jamás se vio, fuera de la civilización cristiana, a organizaciones como por ejemplo los religiosos Mercedarios, cuyos miembros hacían el voto de entregarse a sí mismos como rehenes, con tal de liberar a los cautivos. Tantos hospitales, tantas leproserías, tantas escuelas, tantas universidades, tantas congregaciones de religiosas y de religiosos al servicio de todas las necesidades de los enfermos, de los niños, de los ricos y de los pobres es fruto directo de la civilización cristiana católica. Esta misma civilización no hubiera existido sin el triunfo de la FE católica sobre los escombros del paganismo greco-romano-egipcio-sirio, y este triunfo nunca hubiera tenido lugar sin la generosa confesión de la FE católica que tenían y profesaban los atletas de Cristo: todos hijos de la Iglesia católica. La lucha de los mártires es la lucha de Cristo. Los mismos mártires afirmaban que el mismo Cristo, a través de ellos, luchaba contra el demonio, iniciador y padre del paganismo.
Sin los mártires tampoco tendríamos hoy la Biblia, porque había órdenes estrictas de los emperadores paganos, que mandaban quemar “los impíos escritos cristianos”, es decir, la Sagrada Biblia y los escritos que hablaban de los combates de los mártires. 


Los mártires: 
Hijos de la Iglesia Católica
Finalmente, ¿a qué iglesia pertenecían los mártires? Todos eran de la única Iglesia que Cristo fundó, que los Apóstoles propagaron y que los Papas, Obispos y Sacerdotes católicos continuaron. En las actas auténticas, los mártires afirman ser de la Iglesia católica; la única que existía en estos tiempos heroicos, la única que Cristo fundó, la única legítima y por consecuencia la única que tiene los verdaderos medios para salvar a los hombres por haberlos recibido de Cristo.
Podemos afirmar con confianza que la sangre de los mártires clama venganza contra los que falsifican la Biblia y la FE cristiana auténtica, por la cual ellos murieron en tormentos que no podemos ni imaginar hoy. Su FE es creer en un solo Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Su FE es creer que Él es el Creador de todas las cosas, visibles e invisibles. Su FE es creer que Su único Hijo, Jesucristo, se hizo hombre para redimir al género humano y darle acceso a la vida eterna. Su FE es creer en una sola Iglesia: la Santa Iglesia católica y apostólica. Su FE es creer que Cristo es el Señor; que murió, resucitó y nos dejó Su Iglesia para continuar la Salvación de los hombres. Estos santos varones, cuya FE era purísima, conocían únicamente la Iglesia Católica; sus amigos y parientes tampoco conocían otra Iglesia fuera de la Católica. En el año 156, el redactor de la carta circular acerca de la muerte de San Policarpo, discípulo de San Juan en Éfeso (en la actual Turquía) empieza así su carta, para notificar a los demás fieles cristianos sobre la persecución: La Iglesia de Dios, establecida en Esmirna, a la Iglesia de Dios, establecida en Filadelfia, y a todas aquellas establecidas en todo lugar, que forman parte de la Iglesia católica y santa extendida por todo el mundo; que la misericordia, la paz y el amor de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo sobreabunde en vosotras.”
Hoy no podemos dar mejor formulación para decir que la misma Iglesia está en todas partes y todas las Iglesias locales forman parte de la única Iglesia santa y católica de Dios. Es lo que decían ya los discípulos de los Apóstoles.
En el año 250, bajo el reinado del emperador Decio, el juez pregunta al sacerdote mártir Pionio: ¿Cómo te llamas?
El mártir: Pionio.
El juez: ¿Eres cristiano?
El mártir. Sí.
El juez: ¿De qué Iglesia?
El mártir: Católica. Cristo no ha fundado otra.
Los mártires eran tan conscientes de la importancia de la Salvación que no aceptaban para nada ninguna falsificación de la FE. Vemos por este texto que el ser cristiano es pertenecer a la Iglesia católica, es decir, a la Iglesia cristiana universal, la que abarca todos las iglesias locales unidas en la misma FE, misma moral, mismo culto, mismo gobierno. A un hereje que le preguntaba si lo conocía, san Policarpo, contestó: “Te conozco por el primogénito de Satanás”
Martirio de San Cipriano de Cartago
San Cipriano, Obispo de Cartago, África del Norte, martirizado en 258, en el año 250, para rechazar y condenar la tentativa de unos sacerdotes rebeldes y envidiosos, escribía el muy famoso libro La unidad de la Iglesia católica. El santo mártir, que dio su sangre por la FE apostólica, dice a todos los que se separan de la Iglesia católica: “Todo el que se separa de la Iglesia se une a una adúltera, se aleja de sus promesas y no conseguirá las recompensas de Cristo. El que abandona la Iglesia de Cristo es un extraño, un profano, un enemigo. No puede tener a Dios por Padre quien no tiene a la Iglesia como Madre. Si alguien pudo salvarse fuera del arca de Noé, entonces lo podrá también quien estuviere fuera de la Iglesia. Nos lo advierte el Señor cuando dice: el que no está conmigo, está contra Mí; y el que no recoge conmigo, desparrama (Juan 10, 30). Quien rompe la paz y la concordia de Cristo está contra Cristo. Quien recoge en otra parte, fuera de la Iglesia, disipa la Iglesia de Cristo. Dice el Señor: Yo y el Padre somos una sola cosa (Juan 10, 30), y también está escrito del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo: estos tres son una sola cosa (I Juan 5, 8). ¿Y piensa alguno que esta unidad que procede del poder de Dios, que se halla firmemente asegurada por los misterios celestiales, puede romperse en la Iglesia y escindirse por la discusión y el choque de voluntades? Quien no mantiene esta unidad, no cumple la Ley de Dios, no guarda la FE en el Padre y en el Hijo, no tiene ni vida y ni Salvación. El mismo obispo mártir no se cansa de repetir que quien abandona la cátedra de Pedro, sobre la que está fundada la Iglesia, se engaña si cree que se mantiene en la Iglesia (La unidad de la Iglesia católica, capitulo 4). San Cipriano sabe bien, y lo formuló con palabras fuertes, que fuera de la Iglesia no hay Salvación (Carta 4, 4 y 73, 21). Una característica esencial de la Iglesia es la unidad, simbolizada por la túnica de Cristo sin costuras; unidad de la que dice que tiene su fundamento en Pedro, y su perfecta realización en la Eucaristía (cf. Carta 63, 13). Hay un solo Dios y un solo Cristoafirma san Cipriano—; una sola es su Iglesia, una sola FE, un solo pueblo cristiano, que se mantiene fuertemente unido con el cemento de la concordia, y no se puede separar lo que es uno por naturaleza” (La unidad de la Iglesia católica, 23). San Cipriano y los miles de hombres y mujeres, niños y ancianos que dieron su vida por la FE en Cristo y en Su única Iglesia desmienten totalmente a los que creen que cada uno puede fundar su “iglesia” y “predicar” la Biblia a su modo, fuera de la tradición apostólica. San Cipriano, mártir, y con él todos los mártires, afirman que los fundadores de cualquier secta son: Peste y epidemia de la FE, engañadores con boca de serpiente y artífices en adulterar la verdad, vomitadores de tales venenos por sus mortíferas lenguas; su palabra serpea como alacrán, su trato inyecta virus mortal en los corazones de cuantos tratan” (La unidad de la Iglesia católica, Capítulo 10). El que se separa de la Iglesia católica, se separa de Cristo, que quiere unidad y concordia, obediencia a Sus representantes auténticos y legítimos a quienes dijo:Quien a vosotros escucha a Mí me escucha, y quien a vosotros rechaza, me rechaza a Mí; ahora bien, quien me rechaza a Mí rechaza a Aquel que me envió.” (Lucas 10, 16).


Los mártires: 
Amigos y Hermanos de Cristo 
y Nuestros Aliados
Algunos pueden preguntar por qué honrar a los santos mártires como lo hacen los católicos, ¿acaso Cristo no basta? Contestamos, con un Padre de la Iglesia y patrono de los traductores, San Jerónimo, quien pasó su vida estudiando el hebreo, el arameo y el griego, para poder darnos la mejor traducción de la Biblia en latín: “Honramos las reliquias de los mártires con el fin de adorar a Aquel de quien recibieron la honra de ser mártires; honramos a los siervos para que esta honra resulte en el Señor, que dijo de ellos: Cualquiera que a vosotros recibe, a Mí me recibe. (Epístola 109).
San Cirilo de Alejandría
San Cirilo de Alejandría, otro Padre de la Iglesia, contesta a los que injustamente atacan a los católicos con relación a los santos: “Nunca decimos nosotros que los santos mártires son dioses, ni que se les debe dar culto divino, sino solamente culto DE AMOR Y DE RESPETO; no les rendimos los honores supremos, pero los veneramos porque combatieron generosamente por la verdad, y conservaron el depósito de la FE hasta llegar a despreciar por él su propia vida.” (Cometario a Isaías). Por haber amado a Dios más que a su propia vida, Dios mismo hoy los honra, haciendo milagros sobre sus tumbas. Por esta razón, San Agustín dice: “Las intercesiones de los Santos son poderosísimas delante de Dios en favor de los demás.” (Comentario al Salmo 105). 

“El culto de los santos no sólo va a parar a Dios, fuente y modelo supremo de toda santidad, sino que honra también mucho a la naturaleza humana. Porque, efectivamente, reconoce, recompensa y glorifica la generosidad del corazón humano en el servicio de Dios y en el ejercicio de la virtud.

No hay medio tan eficaz para excitar a los fieles al amor de la virtud, a la constancia en la práctica de los deberes, como el ejemplo de los santos propuesto a nuestra imitación”. (M. Meschler y E.B. Pita, S.I. Sentir con la Iglesia y discernimiento de los espíritus según San Ignacio de Loyola, Buenos Aires, 1943, página 31.)

Nuestro amor hacia los auténticos discípulos de Cristo es bíblico, en efecto. ¿Qué dice la Biblia? “Noé fue hallado enteramente justo, y en el tiempo de la cólera fue ministro de reconciliación. Por él se conservó un resto en la tierra cuando ocurrió el diluvio.” (Eclesiástico 44, 17-18). “Defunctus adhuc loquitur” (Hebreos, 11, 4). Aunque muerto todavía habla... La vida de los santos es una predicación continua. Puesto que hoy la sociedad regresó al nuevo paganismo, necesitamos santos para “regenerar al mundo" dijo el Padre Chevrier. Puesto que después de Cristo y con Cristo, su jefe, “los santos son los hombres más poderosos de la tierra porque tienen la caridad” pidamos a Dios que nos dé la misma caridad y valentía. El mundo actual, paganizado por falsas filosofías y teologías de ficción, necesita FE, Esperanza y Caridad para poder vivir humanamente. Esta Gesta de los mártires es un compendio de FE, Esperanza y Caridad auténticamente católicas, capaces de regenerar al mundo. “Lo que habéis aprendido y recibido y oído y visto en mí, practicadlo; y el Dios de la paz será con vosotros.” (Filipenses 4, 9). Esto es lo que hicieron los mártires y por esta razón triunfaron.
P. Michel Boniface, FSSPX


Fuente: "La Gesta de los Mártires". Editorial Éxodo. 1era Edición.


Nota del Blog: Acompáñenos en esta serie de actas antiguas y verídicas que aparecerá los martes y viernes, con el propósito de dar a conocer al lector a estos santos heroes de la Fe verdadera de Cristo, así mismo esperamos le sea de reflexión y meditación en esos días sumandose a los santos Misterios Dolorosos del Rosario en su práctica cristiana cotidiana. Próxima entrega será sobre el martirio de San Policarpo, obispo de Esmirna y discípulo directo de San Juan Evangelista.

SANTORAL 13 DE SEPTIEMBRE







NUESTRA SEÑORA DEL "MILAGRO"
Salta, República Argentina

   
a
   La procedencia de la imagen no está determinada, pero su análisis muestra que la cabeza y las manos son de distinto origen al cuerpo tallado, al que fueron añadidas.

   Inicialmente la Virgen del Milagro fue una Inmaculada de bulto completo con manto, todo tallado en madera. Esta imagen fue labrada nuevamente para hacerla articulada y poder vestirla con indumentarias de tela. Al respecto, Monseñor Toscano escribió: “La novedad que todo lo invade, comenzó por ponerle vestidos de tela, costumbre que se ha perpetuado hasta hoy, desperfeccionándosele, con este motivo, algo de la cabeza para acomodarle pelo postizo, y los brazos para hacerlos susceptibles de ser cubiertos de ropa”.

   El ajuste a la nueva moda fue realizado por Tomás Cabrera, como consta en la tarjeta orlada sobre el pecho que dice: “Tomás Cabrera, la encarnó. Año 1795”. (Encarnar significa darle color carne a las esculturas, y nada tiene que ver con el tallado del cuerpo completo). La túnica tallada está ornamentada con finas líneas de oro sobre pintura que simulan brocato y una ancha faja de pan de oro en su borde inferior.

   En el año 1692 la imagen de Inmaculada Concepción de María, que luego se llamaría Virgen del Milagro, se encontraba a tres metros de altura en un nicho del retablo del Altar Mayor. Cuenta la historia que aquel 13 de septiembre, después de los fuertes y reiterados temblores que destruyeron la ciudad de Esteco y fueron percibidos con singular intensidad en la ciudad de Salta,, se encontró la imagen de la Inmaculada en el suelo sin que sufrieran daño su rostro y manos y según la tradición perdió los colores del rostro que quedó pardo y macilento. La imagen fue llevada a la casa del alcalde Bernardo Diez Zambrano donde se oró toda la noche. 

   Al día siguiente, 14 de septiembre, se colocó la imagen, que todos querían venerar, en el exterior de la Iglesia Matriz donde continuaron los cambios de colores del rostro y fue entonces cuando muchos fieles comenzaron a llamarla “del Milagro”. 

   Una nueva historia empezaba para esta sencilla imagen y para los salteños, que jamás abandonarían su culto y su devoción Según la tradición oral y el exhorto de Chávez y Abreu, el padre jesuita José Carrión recibe la revelación de que el Santo Cristo Crucificado de la Iglesia Matriz, que tenían sin devoción y sin sacarlo en procesión, habría perdonado a Salta a pedido y súplica de la Madre de Dios del Milagro. Los padres jesuitas recordaron al Santo Cristo y lo liberaron de su encierro; lo colocaron frente a la iglesia que la Compañía de Jesús tenía en el centro de la ciudad. La imagen fue sacada en procesión por los fieles salteños con el ruego de que cesaran los temblores, lo que finalmente ocurrió.

   En la ciudad de Salta, todos los años, del 6 al 15 de septiembre, se llevan a cabo las celebraciones del Milagro. Es la mayor manifestación de fe de la provincia en honor a las sagradas imágenes de Señor y la Virgen del Milagro, patronos de Salta. El día 15 culmina con una multitudinaria procesión de la que participa el pueblo de Salta y peregrinos de todo el país.

lunes, 12 de septiembre de 2011

CUANDO YA DA LO MISMO FIRMAR O NO, SI EL DAÑO YA ESTA HECHO...


FIRMANDO O NO FIRMANDO: LA FRATERNIDAD PIERDE IGUAL

LUNES 12 SEPTIEMBRE 2011

Llamativo montaje de la agencia ACI Prensa

de blogsantaiglesiamilitante@hotmail.com (Constantino)



A pocas horas del encuentro Roma- FSSPX

Como urdieron ya en otras latitudes la revistas Golias y Famille Chretienne, en idéntico sentido la agencia ACI Prensa da una señal de alerta en nombre del progresismo, que muchos sitios de Internet han republicado. Lo cierto es que esta agencia, trata mejor a las religiones acatólicas (en nombre del ecumenismo) que a quienes conservan todos los dogmas de Fe. De hecho poco se ha ocupado de la FSSPX, como no sea para advertir sobre las cuestiones canónicas que le sean oficialmente contrarias. Y justamente ahora, en vísperas del encuentro del 14 de septiembre entre Roma y la FSSPX (ver aquí aquí) es que saca a relucir todo su veneno contra la FSSPX.
Esta vez, de una extensa conferencia de Mons. Fellay (que comprende unos 80 párrafos y que nosotros hemos publicado íntegramente en español), ACI Prensa ha tomado solamente 4 o 5 frases cortas para lanzar su noticia. La gran nota consiste meramente en justificar el título del escrito –“Lefebvristas: No tenemos intención de aceptar Concilio Vaticano II”-, sin hacer ningún análisis de las cuestiones doctrinales subyacentes (las mismas cuestiones que estuvieron presentes en la serie de reuniones mantenidas hasta ahora entre el mismo Vaticano y la FSSPX).
No podía faltar también la alusión al obispo negacionista (sic) Richard Williamson en un párrafo subtitulado como “Constante rechazo lefebvrista a la mano tendida del Papa”. En todo el texto efectivamente se coloca a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X como enemiga del Papado. No les hacía falta culminar con un micro-informe técnico de lo que fue el CVII: estaba ya todo dicho.
Y todo esto más allá de lo que resulte de la mentada reunión al finalizar. Si se alegrarán o se lamentarán. Lo cierto es que ya están jugando sus cartas. No sabemos con exactitud si ACI Prensa yerra por parco o miente por omisión: sí lo intuimos, que prontuario tiene…
——————-
Hasta aquí el amigo Constantino en su blog Santa Iglesia Militante.
Solamente debemos agregar algo a lo mencionado en el título del post.
La Fraternidad saldrá desdibujada finalmente de todo este asunto del “ir a Roma”.
Perdió.
Perdió feligreses y sacerdotes.
Perdió credibilidad y respeto. Ese respeto que tan bien supo ganar Mons. Lefebvre aun por parte de los enemigos modernistas.
Mintió, usó a la Santísima Virgen con las falsas Cruzadas de Rosarios, amenazó, expulsó, dejó sin Sacramentos, persiguió, calumnió, difamó.
Y sobre todo aplaudió. Se alegró de la muerte de la Santa Misa Católica. Y hasta cantó el Te Deum con motivo del asesinato llamado Summorum Pontificum.
Y se regocijó ante el impío “levantamiento de las excomuniones”. Sabiendo claramente que tal determinación era absolutamente infamante para la batalla por la Supervivencia de la Tradición, dejando en el oscuro armario de las excomuniones a Mons. Lefebvre y a Mons. de Castro Mayer. Y luego reconocerían que sabían perfectamente que el Decreto iba a ser redactado por Roma de ese modo.
Mentiras, engaños, distracciones a los fieles con los Rosarios…
Y con total desparpajo pidieron ser “reconocidos por Roma” para estar en “plena comunión”. Y argumentaron sentirse tristes de la situación en la que estaba la Fraternidad.
Una situación que algunos años antes les llenaba de orgullo.
Un montón de pecados que se hicieron “necesarios” para poder “ir a Roma”.
¿Y ahora?
Ahora, quedan las posibilidades de regularización canónica. Pues Roma no se va a bajar del Concilio Vaticano II.
¿Pero entonces, ir a Roma, estuvo de más? ¿Fue un acto malo en sí mismo?
El modo como llegaron a Roma fue malo en sí mismo. “Ir a Roma”, se sabía, ni era necesario, ni sería beneficioso. Pero avanzar hacia Roma rompiendo todo en el camino… Fue un espanto.
Y entonces, ¿para qué fueron?
Pregúnteselo a Mons. Fellay, a Mons. De Galarreta, a Mons. Williamson o a Mons. Tissier de Mallerais. O a los conspicuos asesores como Maximilian Krah. O a los vendedores de ilusiones como Schmidberger. O a la “policía departamental” como Bouchacourt.
Nosotros sí sabíamos lo que iba a pasar por “ir a Roma”.
Si lograban el acuerdo habrían trampeado a la obra de Mons. Lefebvre. La habrían dinamitado, demolido, violado y abandonado.
Si no lograban el acuerdo, esa Roma apóstata y anticristo, no los dejaría salir inmunes.
Y entonces todo sería peor que al principio.
Lo de Bermudez y ACI Prensa es una primera demostración.

SANTORAL 12 DE SEPTIEMBRE


Santoral 12 de septiembre




12 de septiembre


EL DULCE
 NOMBRE
DE 
MARÍA
El Señor ha hecho vuestro nombre
tan glorioso, que no se caerá
de la boca de los hombres.
(Jdt. 13, 25).


   Los elogios más sublimes corresponden a María, a la cual todas las generaciones llaman bienaventurada, y Aquel que "hizo en Ella cosas grandes y cuyo nombre es santo" quiso darle íntima participación de esa misma santidad para consuelo y gozo de quienes invocaren su dulce nombre. Nombre que ha de ser loado, en todo el mundo, porque infunde valor y fortaleza. Bien lo aprendieron los indios mejicanos de boca de los pobres soldados españoles cautivos, que subían al pavoroso teocalli invocando: "'Ay, Santa María!" y con este nombre en los labios expiraban.
   España fue la primera en solicitar y obtener de la Santa Sede autorización para celebrar la fiesta del Dulce Nombre. Y esto acaeció en el año 1513. Pero fue el Papa Inocencio XI quien decretó, el 25 de noviembre de 1683, que toda la Iglesia celebrara solemnemente la fiesta de este nombre excelso, para perpetuar la victoria que los austriacos y polacos, mandados por Juan Sobieski, consiguieron de los turcos ese año en Viena. 
   El dulce nombre de María, para los que luchamos en el campo de la vida, es lema, escudo y presagio. Lo afirma uno de sus devotos, San Antonio de Padua, con esta comparación: "Así como antiguamente, según cuenta el libro de los Números, señaló Dios tres ciudades de refugio, a las cuales pudiera acogerse todo aquel que cometiese un homicidio involuntario, así ahora la misericordia divina provee de un refugio seguro incluso para los homicidas voluntarios: el nombre de María. Torre fortísima es el nombre de Nuestra Señora. El pecador se refugiará en ella y se salvará. Es nombre dulce, nombre que conforta, nombre de consoladora esperanza, nombre tesoro del alma. Nombre amable a los ángeles, terrible a los demonios, saludable a los pecadores y suave a los justos"
   Que el sabroso nombre de nuestra Madre, unido al de Jesús, selle nuestros labios en el instante supremo y ambos sean la contraseña que nos abra de par en par las puertas de la gloria.

AMOR Y FELICIDAD

Los invitamos a compartir una serie, que saldrá todos los lunes,  sobre el noviazgo católico, que viene muy bien para éstos tiempos en que se desconoce el verdadero significado del amor y la seriedad con que se debe llevar.


Pablo Eugenio Charbonneau

Noviazgo
y
Felicidad



El sentido del noviazgo

No hay ningún joven ni ninguna muchacha que no haya soñado con el día en que iba a prometerse. Cuando a los veinte años se abre esta puerta que da sobre el amor, se complace el joven en contemplar los horizontes maravillosos que se le ofrecen. Al hacerlo, se deja embelesar por las promesas de una vida que se halla todavía intacta, y sonríe ampliamente ante las esperanzas innumerables que en ella se descubren. En la existencia de los jóvenes, el amor surge como el sol de la mañana que ilumina todas las cosas sin dejar sitio a las sombras; irradia la alegría de vivir, la alegría de ser dos, la alegría de haberse conocido. Descubre poco a poco una felicidad que parece llamada a crecer día tras día.
Pero, pasa el tiempo. Las sombras se deslizan entonces y se esparcen por todo el universo del amor. Unos pocos años bastan para que las tinieblas sucedan a la luz y surjan los sinsabores, las desilusiones, los desabrimientos de una vida que se muestra siempre dura, y a veces abrumadora.
Para evitar semejante proceso han sido escritas estas páginas; quisieran ayudar a todos los jóvenes que buscan el amor a hacerlo bien, sin entregarse a excesos de optimismo ciego. El noviazgo no es un sueño.

1. El peligro de soñar

En efecto, es el peligro mayor de esta época de la vida. Pocos son los que pueden librarse de él por completo, muchos hay que en él se pierden. Cuántos novios parecen vivir esos meses como en un sueño: impulsados por su amor (que es siempre un poco ciego), se entregan al placer de idealizar la vida conyugal.
Esto sucede con tanta mayor facilidad cuanto que, en esa época, los jóvenes acaban de dejar la adolescencia. Ahora bien, ésta se caracteriza por la visión onírica que puebla la imaginación, desde los quince a los veinte años, con todo un mundo de falsedades. ¿Quién, a esa edad, no ha sufrido el mal de amar? Y para curarse de él, el adolescente imagina lo que no sabe, embellece lo que sabe, idealiza los seres a quienes conoce y crea a los que faltan. Así, lastrado con un mundo imaginario, que refleja et del cine, la literatura, las novelas, llega a la época de la juventud. El amor se le presenta no ya sólo al nivel de la imaginación sino con el rostro real, palpable, visible, de tal o cual joven, de tal o cual muchacha. Se debería entrar entonces conscientemente en el mundo real, dejando atrás las fantasías del pasado. Pera éstas no se dejan apartar fácilmente. Están tan íntimamente integradas en cada persona que prosiguen con ella el camino y se mezclan a los datos y hechos de la vida real. Desdibujan la realidad, a la que envuelven en una capa de idealismo. De tal suerte que más de un joven o una muchacha siguen soñando, cuando deberían empezar a pensar y a vivir.
Así es como muchos llegan al noviazgo, arrastrando esos vestigios de la adolescencia que son los sueñas. Se dedican entonces a imaginar su vida futura, su amor futuro, su hogar futuro; y contemplan todo esto a través del cristal deformador de la imaginación. Imaginan… lo que eso será, o al menos creen imaginarlo. En realidad, siguen forjándose ilusiones en vez de consagrarse con pasión a captar la realidad. La pareja que se entrega a ese juego se precipita a su ruina.

2. El noviazgo, señal de madurez

No se puede entrar en la vida, montando el carro de las ilusiones. Estas se desharán como los pétalos de una flor que se marchita; se disiparán como los sueños nocturnos. ¿Qué quedará entonces? La dura realidad que vapuleará a los dos, revelándoles al propio tiempo que el amor es una realidad humana que, como tal, no puede vivirse sin esfuerzo.
Por eso el noviazgo debe realizarse y vivirse en plena madurez espiritual. Los novios deben ser gente madura que traspase inexorablemente la capa de las apariencias para palpar la vida en su realidad. Deben construir su hogar, no sobre los sueños o las ilusiones engendrados por la adolescencia, sino sobre las reflexiones y el realismo peculiares de las personas evolucionadas y serias.
Guardarse de jugar al amor
El amor no es un juego y nada hay más serio, ni más trascendente, que amar. Porque el amor compromete a dos seres en una total comunidad de vida, de modo que por su matrimonio han de compartirlo todo: cuerpo y alma. Al término de esa comunicación se encuentra la felicidad o la desdicha temporal y eterna. Es preciso, por tanto, que los novios se cuiden de no ceder a la tentación de la facilidad; el noviazgo está hecho para reflexionar, porque prepara una situación que será irrevocable. Así pues, no deben sólo divertirse y contentarse con soñar vagamente y con repetirse el uno al otro que son recíprocamente perfectos.
Pascal, hablando de la muerte, escribió: «Corremos sin preocuparnos hacia el precipicio, después de haber colocado algo ante nosotros para impedirnos ver» [1]. Muchas parejas de novios podrían aplicar esta frase a su matrimonio. Después de haber echado la cortina de sus ilusiones que les priva de ver el abismo, corren hacia éste con una ligereza pueril, sin saber que les acecha una catástrofe inminente.
Un joven y una muchacha que se aman no deben comportarse como niños irresponsables: deben, por el contrario, estar alerta a las responsabilidades que les esperan y anticipar, hasta donde sea posible, las dificultades que tendrán que vencer. Sólo de esta manera evitarán el fracaso y conocerán la felicidad. Toda orientación al matrimonio que no se desenvuelva en este sentido es falsa y no podrá preparar más que un desastre. El noviazgo debe, pues, ser una época de maduración en la que el amor se desarrolla, la esperanza se intensifica, en la que reina la alegría, pero todo esto debe ser fruto de una atención inteligente y de un realismo profundo. Los novios deben ser serios bajo pena de ser unos esposos desgraciados.


[1] Pensées, en L’Œuvre de Pascal, Gallimard (Pléiade), París 1950, p. 885.